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Tribunales

La Fiscalía reconoce dilaciones indebidas de ocho años en el caso de Alberto Rodríguez y rebaja su acusación

El diputado de Unidas Podemos Alberto Rodríguez, en el juicio en el Tribunal Supremo por atentado contra agente de la autoridad

Una dilación indebida de nada menos que ocho años ha obligado a la Fiscalía del Tribunal Supremo a rebajar la acusación contra el diputado de Unidas Podemos Alberto Rodríguez. No retira los cargos de atentado contra agente de la autoridad y lesiones, pues sigue creyendo el único testimonio del agente de Policía que asegura que le dio una patada en la rodilla durante una manifestación en 2014, pero si inicialmente solicitaba una condena de seis meses de cárcel, al final del juicio que se ha celebrado este martes ha comunicado al tribunal que deja su petición en tres meses y diez días.

Los hechos que se están juzgando ahora ocurrieron en enero de 2014 en La Laguna (Tenerife) durante una manifestación contra la ley de educación del entonces Gobierno de Mariano Rajoy. Desde la defensa de Rodríguez explican que la causa estuvo dormida durante años en los juzgados de la isla y que se reactivó contra él cuando ya había sido elegido diputado en el Congresodormida. La fiscal del Supremo ha reconocido que no hay causa que haya justificado esta dilación de casi ocho años, por lo que concurre la aplicación de la ley en lo que respecta a las dilaciones indebidas.

Eso sí, la representante del Ministerio Público ha insistido en las conclusiones que ya expuso en su escrito de acusación por las que considera a Rodríguez responsable de la agresión a uno de los policías que custodiaban la comisaría en la que varias decenas de manifestantes se habían personado después de que varias personas fueran detenidas por altercados durante la marcha. La fiscal basa su acusación únicamente en el testimonio del agente y no ha presentado otras pruebas que lo corroboren, ni documentales ni testimonios de otros compañeros del Cuerpo.

El diputado ha negado de forma tajante haber agredido al policía. Ante el tribuna, presidido por el magistrado Manuel Marchena, ha admitido que asistió a la marcha, pero ha dicho en varias ocasiones que su intervención en la misma fue en todo momento pacífica y que cuando se formaron los altercados frente a la comisaría incluso trató de apaciguar los ánimos entre los manifestantes. También ha afirmado que ningún agente le pidió su identificación en aquel momento.

Tal y como ha dicho en su declaración como acusado y en el turno de última palabra, Rodríguez achaca su identificación y su citación judicial, llevada a cabo semanas después de los hechos, a su integración en los movimientos sociales y a su pasado como asistente habitual a manifestaciones, dando por hecho que la Policía ya le tenía fichado, algo que ha definido como una "triste práctica". La intención de la Policía, ha remarcado, es "criminalizar la protesta" actuando contra distintas personas para responsabilizarles de disturbios o agresiones.

"Se sabían el nombre"

El agente que asegura haber sido agredido por Rodríguez, de hecho, ha confirmado que conocía al ahora diputado de otras manifestaciones: "Le habían identificado antes de otras manifestaciones y se sabían el nombre", ha afirmado, aunque también ha negado que en aquellas ocasiones se hubiese visto involucrado en ningún incidente violento. No le detuvo en el momento de los hechos, según su versión, porque "había mucha gente" y los agentes tenían que "mantener una línea para que no accedieran al interior del vallado" de la comisaría.

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De hecho, ha explicado que siguió trabajando después de recibir supuestamente la patada. Una agresión que ha rebajado mucho en su declaración como testigo en el juicio. Mientras que la Fiscalía decía en su escrito que necesitó cinco días de recuperación, el agente lo ha negado, añadiendo que la noche de la manifestación no quedaba inflamación. Además, ha admitido que no le reconoció nunca ningún médico forense, sólo una doctora en urgencias poco después de los hechos. De igual modo, se ha corregido y ha reconocido que Rodríguez no le agredió en la mano y que el dolor en esa parte del cuerpo: "Supongo que sería de otra cosa".

El otro testigo que ha declarado en el juicio, quien fuera jefe del dispositivo policial ese día, ha asegurado que no vio a Rodríguez "en ningún momento", ni durante la manifestación ni en los altercados frente a comisaría. Como su subordinado, ha admitido que conocían a Rodríguez de anteriores convocatorias y que fueron otros compañeros los que le identificaron como la persona que pudo dar la patada al agente.

Más allá de estos testimonios, el Ministerio Público no ha presentado ninguna otra prueba de cargo contra el diputado de Unidas Podemos. A pesar de la rebaja en la petición de pena, que no implicaría a Rodríguez ir a prisión al carecer de antecedentes y además no sería inhabilitado pues lo que se solicita es prohibición de ejercer el sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, el exdirigente del partido morado ha garantizado que si es condenado, acudirá a instancias superiores hasta llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en caso de ser necesario. Y en su turno de última palabra ha advertido a los miembros del tribunal que está en su mano "salvaguardar la reputación de la justicia española, que ya ha sufrido muchos reveses" en Estrasburgo.

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