Las gasolineras aprovechan el descuento del Gobierno para subir 0,7 céntimos la gasolina y 3,52 el gasóleo

Un surtidor de una gasolinera cerrada hace años en el ayuntamiento coruñés de Vimianzo con el precio del gasóleo de entonces.

Las estaciones del servicio parecen haber respondido a la introducción del descuento del Gobierno en los carburantes con aumentos del precio de la gasolina (0,7 céntimos) y del gasóleo (3,52 céntimos). Es una de las conclusiones de EsadeEcPol en su último informe ¿Cómo ha afectado el descuento de los combustibles al precio en las estaciones de servicio? 

Con el objetivo de limitar el alza de los precios de los carburantes, el Gobierno aprobó a finales de marzo y hasta el 30 de junio una bonificación extraordinaria de carácter general de 20 céntimos por litro sobre el precio de venta de los combustibles. Sin embargo, en este estudio se denuncia que esta medida “beneficia en mayor medida a los hogares de renta alta, va contra los objetivos de descarbonización y cuenta con algunas dificultades de implementación”. 

El dinero que el Gobierno da a las gasolineras para poder aplicar el descuento no lo perciben estas hasta el mes siguiente, por lo que la empresas tienen que adelantarlo. Ante el temor de que esto pudiera provocar problemas de liquidez, la Agencia Tributaria puso en marcha un mecanismo de anticipos por el que las empresas pueden solicitar hasta un 90% del volumen medio mensual de ventas durante 2021.

No obstante, en el informe se explica que no todas las estaciones de servicio han seguido un mismo patrón tras la entrada en vigor de la bonificación. Han sido las gasolineras independientes las que más se han beneficiado de este descuento y no las grandes compañías, como se podría pensar. Las estaciones con los precios más bajos han sido las que más los han incrementado, obteniendo un mayor provecho. En concreto, en el caso del gasóleo las gasolineras más baratas llegaron a aumentar su precio entre cinco y ocho céntimos por litro. 

Desde EsadeEcPol consideran que esto se debe a un fallo de la política con respecto a las estaciones de servicio independientes, ya que la ejecución del plan “ha podido conllevar que tengan problemas de liquidez al poder ser los anticipos concedidos por la Agencia Tributaria insuficientes”.

Las grandes compañías como Repsol, Cepsa o BP pueden permitirse no subir los precios o incluso bajarlos ligeramente ya que tienen un respaldo económico del que carecen las pequeñas gasolineras (en mayor parte gracias a los beneficios que obtienen de sus actividades de refino). En el informe se explica que el abaratamiento que ofrecen estas estaciones de servicio puede afectar a la competitividad del sector a largo plazo, haciendo que los clientes se acumulen en estas grandes compañías. 

Para evitar esta ventaja, EsadeEcPol propone “extender y mejorar el diseño del sistema de anticipos a estaciones de servicio independientes” de manera que estas no necesiten subir los precios para tener liquidez a corto plazo. En concreto, plantean extender el sistema de anticipos y hacer que las devoluciones se realicen cada 15 días y no cada 30, como se hace actualmente. 

Actualmente, existen más de 11.000 estaciones de servicio en el país divididas entre instalaciones independientes, sin contrato de exclusividad de suministro; instalaciones abanderadas, integradas en la red de distribución de operadores al por mayor con gestión de un distribuidor minorista; y gasolineras de operadores al por mayor. Según los últimos datos disponibles recogidos en el estudio y correspondientes al cierre de 2020, las primeras suponen un 40% del mercado mientras que los otros dos grupos completan el 60% restante. Dentro de este último grupo destaca Repsol, operador con mayor presencia en el mercado con un 25% de las instalaciones. Le siguen Cepsa, con un 12,5%, y BP, con un 6,6%.

En conjunto, estas tres compañías suman más del 40% de las estaciones de servicio. Pese al aumento del peso de las estaciones de servicio independientes en los últimos años, todavía exista una alta concentración en el mercado que puede indicar "un nivel de competencia menor del deseado", destaca el informe.

Durante la última década el margen bruto de distribución –la diferencia entre el precio antes de impuestos y la cotización internacional de referencia–, no ha dejado de aumentar. Este indicador comprende no solo la rentabilidad del operador mayorista y/o distribuidor minorista sino también todos los costes asociados a la distribución del carburante desde su origen hasta su destino final y otros costes asociados a todo el proceso. La CNMC explicó en un informe de 2021, con datos hasta 2019, esta subida: el incremento del margen bruto respondía a "factores estructurales, concretamente, a un aumento de las obligaciones normativas pero, existe una parte no explicada que se sitúa en el 8% para el caso de la gasolina y un 5% para el gasóleo". Al repetir este ejercicio para 2020, año en el que los márgenes alcanzaron sus máximos históricos, la parte no explicada aumentó hasta el 22%. "Pese a que las cotizaciones experimentaron caídas sin precedentes, los márgenes no las recogieron en su totalidad", señala el estudio de EsadeEcPol.

"Aunque en 2021 y en lo que va de 2022 apreciamos una ligera caída respecto al máximo de 2020, el margen bruto se sitúa muy por encima de los niveles pre-pandemia. Así, podemos ver que el estallido de la pandemia y la mayor volatilidad que acompaña a los mercados desde entonces ha empujado el margen bruto por encima de los 20 céntimos por litro", señala el estudio. "Pese a que puede haber factores estructurales detrás, como un aumento de los costes fijos y de aprovisionamiento o las obligaciones normativas, hay una parte no explicada que podría estar muy relacionada con la existencia de poder de mercado y la falta de competencia entre las empresas del sector".

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