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El Gobierno se conjura para plantear el choque con Mas como un asunto de financiación

Rajoy responderá en 48 horas a Mas que la consulta no encaja en la Constitución

A menos de 48 horas para que el presidente del Gobierno responda a la carta que le remitió el presidente de la Generalitat, Artur Mas, en la que solicitaba autorización para la celebración de una consulta en Cataluña y ahora que la vicepresidenta del Gobierno ya ha dejado claro que la respuesta será no, porque la posibilidad de un referéndum no entra dentro de la Constitución, el Ejecutivo va a centrar sus esfuerzos en desviar el foco de atención hacia el asunto de la financiación.

"Nuestra prioridad es el diálogo sobre la situación económica, el empleo y todos mecanismos de mejora de esa situación". Así cerró Soraya Sáenz de Santamaría la rueda de prensa que ofreció este viernes tras el Consejo de Ministros. Una convocatoria en la que repitió insistentemente que el Ejecutivo está abierto al diálogo con Cataluña y con todas las comunidades autónomas, pero con unos límites: los que marcan las leyes y la Constitución. Y que estas conversaciones irán acompañadas de "serenidad, firmeza y fortaleza". Un mensaje de bastante dureza después del éxito de la cadena humana que recorrió Cataluña con motivo de la Diada. Y que en ciertos sectores del Gobierno y del PP fue interpretado como un intento de dar respuesta a su electorado y militancia más fiel y a las demandas de algunos medios de la derecha.

En círculos del Gobierno atribuyen parte de las presiones de Mas a Rajoy a la "delicada situación económica que atraviesa Cataluña" y consideran que poner el foco del diálogo Gobierno-Generalitat en el tema de la financiación sería una vía para desbloquear "parte del conflicto".

Un día después de la celebración de la Diada, mientras la vicepresidenta reclamaba respeto para la "mayoría silenciosa" que no había salido a la calle y optaba por el perfil bajo, el partido trasladaba a sus simpatizantes y militantes a través de las redes sociales un breve argumentario en el que culpaban a Mas de obligar a los catalanes a dividirse y de convertir esta jornada "en el escaparate de los independentistas". Además, acusaba al president de "tapar" la ineficacia de su Govern, "que está pendiente de presentar ahora los Presupuestos de 2014". Y de tratar de "ocultar su desgobierno con ERC".

En el PP, no obstante, no ocultan que poner sobre la mesa el tema de la financiación es delicado puertas adentro del partido. En los comienzos de las negociaciones sobre la financiación autonómica, los barones conservadores que se oponían al déficit a la carta, ya instaurado, consideraban que se trataba de una cesión a Cataluña.

Si ese frente, el financiero, no lograra frenar las demandas de referéndum, el Gobierno abriría, según las fuentes consultadas, el frente jurídico. El Ejecutivo será "firme" a la hora de llevar a los tribunales cualquier iniciativa que consideren exceda los límites de la Carta Magna. "Como siempre se ha hecho", mantienen fuentes del Ejecutivo.

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