Crisis del coronavirus

El Gobierno vacuna a 'La Roja' tarde y mal: las selecciones que se inmunizaron lo hicieron con claridad y a tiempo

Entrenamiento del defensa Diego Llorente con la Selección española.

Finalmente no ha sido decisión del Consejo Interterritorial, con unos directores de Salud Pública que se negaron a pronunciarse. Ha sido una decisión tomada directamente por el Gobierno, que se ha limitado a informar a las comunidades autónomas. El Ministerio de Defensa vacunará a los integrantes de la Selección Española de Fútbol, que participa a partir de este lunes 14 en el Campeonato Europeo de la UEFA, más conocido como Eurocopa. En rueda de prensa, la ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha rechazado hasta en dos ocasiones explicar qué vacuna se inoculará. Varios medios informan de que será Pfizer. La polémica se ha desatado tras el positivo en covid del capitán, Sergio Busquets, y de Diego Llorente, que han tenido que abandonar la expedición: el riesgo de brote planea sobre el equipo comandado por el seleccionador, Luis Enrique Martínez, que solo puede cambiar jugadores hasta el próximo sábado. 

Ante el peligro de que varios contagios puedan afectar al desempeño del combinado nacional, el Gobierno ha tomado la determinación de inmunizar a los integrantes del equipo con Janssen, una vacuna que no requiere el refuerzo de una segunda dosis, despertando un nuevo debate ético con respecto a la inmunización del país. Fueron los técnicos del Consejo Interterritorial los que propusieron, con el visto bueno posterior de los políticos, vacunar a policías jóvenes antes que a enfermos crónicos; fueron los mismos los que consideraron que no había lugar a un consentimiento informado para recibir AstraZeneca, aunque cedieron posteriormente; pero los técnicos no han emitido informe con respecto a este debate. Algunos integrantes de la ponencia, de hecho, han manifestado su desacuerdo con la medida. Es el caso del presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amos García Rojas.

Al principio de la campaña de vacunación, en las primeras actualizaciones del documento, los técnicos del Interterritorial explicaron sus criterios éticos mediante los cuales se procedía a la priorización, principalmente por tramos etarios pero teniendo en cuenta otras variables.  Se trata del principio de necesidad, el de equidad –"tener en cuenta las vulnerabilidades, desigualdades, riesgos y necesidades de los grupos que corren riesgo de sufrir peores consecuencias por la pandemia"–, y el de reciprocidad, para premiar a los que han hecho más esfuerzos para contener la pandemia, como los sanitarios. Se establecieron cuando la escasez de vacunas era evidente, pero siguen en vigor a la hora de determinar quién recibe los sueros; y aunque los especialistas en Salud Pública reconocen que puede haber excepciones, no están contempladas en el documento. 

Sin embargo, el Gobierno ha utilizado otro tipo de argumentos. En primer lugar, la irrelevancia del gesto con respecto a la marcha de la campaña de vacunación: hay dosis de sobra, y nadie se va a quedar sin vacunar a tiempo por 60 dosis que se dediquen a los integrantes de la Selección. En segundo lugar, la importancia social del fútbol: un deporte que mueve, engancha y emociona a millones de españoles, que les distrae en los peores momentos. La mayoría de los aficionados al deporte rey lamentarían que "un colectivo que representa a España", en palabras del ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, se quedase en la fase de grupos por cuestiones extradeportivas y al margen de la cuestionada gestión de Luis Enrique.

"Estamos hablando de la campeona del Mundo, ¿una competición internacional no es importante?", declaró este mismo miércoles Darias. Preguntada por los criterios éticos que han llevado a esta decisión, la ministra se ha limitado a asegurar que son "los mismos criterios" que se han utilizado para vacunar a los olímpicos y que la Selección jugará "en nombre de España". Por otro lado, el Ejecutivo, según adelantó durante la tarde del miércoles RTVE, teme que la falta de vacunas lleve a la descalificación del equipo si se produce un brote virulento; y justifica la intervención de Defensa para no "cargar" a ninguna comunidad autónoma con la decisión. 

El problema es que el Gobierno, además de ignorar las recomendaciones de un grupo de técnicos del Interterritorial a los que hasta ahora escuchaba, ha llegado tarde. Si quería evitar brotes, la vacuna no lo solucionará a tiempo: muchos podrían estar ya contagiados aunque no lo hayan detectado los test por ahora, porque la enfermedad puede estar latente, y además los jugadores alcanzarán el máximo de anticuerpos en unos 15 días a partir de la inoculación, cuando el torneo se encontrará a la mitad (los octavos de final se juegan el próximo 26 de junio). 

Eso en caso de tratarse de la vacuna de Janssen, monodosis: en el caso de la de Pfizer, la segunda dosis se aplicaría en tres semanas, en plenos cuartos de final. El epidemiólogo Pedro Gullón así lo explica, considerando, además, que el retraso ha intensificado un debate que de otra manera podría no haberse dado. "A nivel comunicativo, es muy difícil de explicar. Todo el mundo está esperando a la vacuna, hay personas de cierta edad que aún lo hacen. Puede generar dilemas, no tanto por el número de vacunas". 

Pero si se hace con tiempo y se organiza, con gestión directa de la Federación Española de Fútbol o de la UEFA, a semejanza de lo ejecutado por el Comité Olímpico Internacional (COI), no habría habido tanta polémica, en opinión de Gullón. "La premura intensifica la sensación de injusticia", considera. Uribes argumenta que hasta el pasado viernes no recibió la petición de la Federación, y que el mismo día se lo trasladó a la ministra de Sanidad, Carolina Darias. Una versión que ha sido ratificada por la propia Darias en la rueda de prensa posterior al Consejo Interterritorial. "Se ha actuado de la manera más rápida posible", ha asegurado. 

Ninguna de las selecciones nacionales que participan en la Eurocopa y que han decidido vacunar a los jugadores ha tardado tanto en inmunizar, ante la ausencia de un protocolo claro por parte de una UEFA que sí obliga al público a presentar un test PCR o de antígenos. Portugal, Polonia y Turquía ya tienen a la mayoría de los deportistas vacunados; otras, como Francia, Bélgica y Países Bajos, ofrecieron los sueros a los futbolistas, pero varios de ellos los rechazaron. Inglaterra y Alemania no lo consideran necesario; y la Federación Rusa, informa Nius Diario, asegura que la mayoría de los integrantes ya tienen anticuerpos, ya sea porque han sido vacunados o porque han pasado la enfermedad.

Los italianos, por su parte, recibieron hace semanas la primera dosis. No solo los convocados; también otros deportistas parte de una preselección que hizo el seleccionador, Roberto Mancini, en mayo. Todos recibirán el segundo pinchazo tras el primer partido. Ninguna selección ha esperado a la semana previa al campeonato para tomar la decisión. 

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