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Caso Bárcenas

La ONU decidirá si Carmona se va a La Haya o regresa a la Audiencia Nacional

El juez Pablo Ruz, en las inmediaciones de la Audiencia Nacional.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, tiene la última palabra. Él es quien debe resolver la adjudicación de la vacante existente en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) y quien, en consecuencia, determinará si el juez Miguel Carmona se traslada a La Haya (Países Bajos) o regresa al juzgado del que es titular. En ese juzgado, el número 5 de la Audiencia Nacional –actualmente en manos de Pablo Ruz–, se instruyen, entre otros, los casos GürtelBárcenas.

Es el propio Carmona quien ha abierto la puerta a un posible traslado y quien ha cursado la petición para cubrir la vacante en el TPIY. Su decisión sorprende, ya que estaba prevista su vuelta a la Audiencia Nacional tras la próxima renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), del que ahora es vocal. También porque, de ser elegido para el puesto en el TPIY, su plaza en la Audiencia no saldría a concurso y el juzgado continuaría en manos de Pablo Ruz. Y más aún porque Carmona se quejó recientemente en un correo remitido a sus compañeros en el Consejo de la decisión del organismo de nombrar a Ruz como su futuro juez de refuerzo.

Ese nombramiento colocaba a Carmona en una situación incómoda, ya que el titular de un juzgado tiene la capacidad de optar entre hacerse cargo personalmente de los casos y permitir al juez de refuerzo continuar con la instrucción. Así las cosas, Carmona se veía obligado a decidir: podía adoptar un papel secundario al permitir que Ruz siguiera adelante con los dos casos estrella del Juzgado Central número 5 o bien relegar al juez de refuerzo –considerado el mejor conocedor de ambas causas– a otras tareas y asumir personalmente ambas instrucciones. Carmona cuestionó la medida del CGPJ ampliamente y pidió aplazarla, sin éxito.

Ahora, el panorama es bien diferente. Tras producirse una vacante en el TPIY, la ONU solicitó a los Estados miembros y a aquellos que mantienen misiones permanentes de observación que le trasladasen el nombre de sus candidatos para cubrirla. En el caso español, el Gobierno consultó al CGPJ de forma no vinculante qué dos jueces debía proponer, aunque se da por hecho que no modificará el contenido de la propuesta del órgano de gobierno de los jueces. Y a su vez, el Consejo abrió el pasado día 24 de julio el plazo para que, voluntariamente, se inscribieran jueces para el puesto.

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Sólo hubo tres candidatos: Miguel Carmona, José Ricardo de Prada –magistrado de la Audiencia Nacional que fue juez de la Sala de Crímenez de Guerra de la Coste de Bosnia-Herzegovina– y José Antonio Álvarez. La propuesta descartada fue la última. Y la decisión la tomó la Comisión de Relaciones Internacionales del CGPJ, presidida por el propio Carmona, que nunca ha ocupado un puesto relacionado con la cooperación internacional. Por tanto, Carmona y De Prada integran la propuesta del CGPJ ya elevada al Gobierno para que éste, a su vez, se la remita a la ONU.

Carmona tendrá que competir con los candidatos del resto de países consultados y, de acuerdo con el estatuto del TPIY, será el propio Ban Ki-Moon quien resolverá la cuestión, ya que la plaza a la que opta tiene características excepcionales. Cuando se designan los jueces de este tribunal por el procedimiento habitual, los candidatos son sometidos a una primera criba del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y posteriormente necesitan obtener la mayoría absoluta de los votos en la Asamblea de la ONU. Sólo en el caso de las vacantes sobrevenidas se suprimen esos controles y es el secretario general quien elige personalmente.

Por el momento no se ha establecido el plazo para que la ONU resuelva la adjudicación de la plaza, que corresponde a la Corte de Apelación del Tribunal. Fuentes jurídicas señalan que, de ser resultar elegido, el juez Carmona permanecería en el TPIY unos 6 meses y destacan la escasa actividad de la Corte en los últimos tiempos.Mientras tanto, en la Audiencia Nacional continuará la instrucción de Gürtel y la pieza separada por los papeles de Bárcenas. Estaba previsto que Carmona regresara a su juzgado hacia el mes de octubre.

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