Pactos políticos

PP y PSOE ven difícil ir más allá de un pacto en materia europea y de transparencia

PP y PSOE ven difícil ir más allá de un pacto en materia europea y de transparencia

Yolanda González / Juanma Romero

El Gobierno de Mariano Rajoy no disimula. Está en contra de un gran pacto de Estado contra la crisis al entender que la mayoría absoluta conquistada en las urnas le legitima para continuar con lo que ellos denominan su "programa reformista". Lo que sí está dispuesto a acordar son pactos puntuales. De ahí que no haya dudado en coger el guante lanzado el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados por el líder del PSOE.

Alfredo Pérez Rubalcaba ofreció al presidente del Gobierno acordar una resolución parlamentaria donde "se ponga negro sobre blanco lo que debe aprobar Bruselas porque lo necesita España". Y Rajoy se mostró dispuesto a "llegar a un entendimiento" de cara al Consejo Europeo de finales de junio.

Justo un día después, este jueves, la jornada parlamentaria volvió a dejar una nueva fotografía de entendimiento entre los dos principales partidos. Se debatían en pleno enmiendas a la totalidad a la Ley de Transparencia de seis partidos. El PSOE no sólo no estaba entre ellos, sino que consideró que hay margen para el acuerdo, para seguir trabajando en una misma dirección. "El Grupo Parlamentario Socialista va a enmendar muchos artículos y muchos aspectos, pero nuestra voluntad es pactar una gran Ley de Transparencia. Queremos hacerlo con el Gobierno, desde luego, pero no sólo. Queremos un amplio consenso y trabajaremos para ello", pudo escucharse a la ponente del PSOE, Meritxell Batet. 

¿Significan estos dos episodios que PP y PSOE han iniciado ya la senda de los pactos? ¿Hay margen para llegar a más acuerdos en otras materias como empleo, sanidad, educación, pensiones, impuestos, pobreza? Ambas formaciones no lo descartan. Pero a día de hoy lo ven "difícil", como volvió a reconocer Rubalcaba desde Sitges ayer viernes, donde participó en las jornadas del Cercle d'Economia. Y como dejaría entrever la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Preguntada sobre la voluntad de pactos del Ejecutivo, concretamente en materia de empleo, mantuvo que "ahora" el Gobierno está centrado en lograr el acuerdo en temas europeos y que el resto, ya se irá viendo. "Las cosas hay que construirlas poco a poco. Ahora estamos abordando algunos aspectos importantes en el seno de la UE porque este mes es el Consejo Europeo, y las cosas hay que analizarlas despacio y ver qué se propone y dónde está cada cuál".

Fuentes del Grupo Parlamentario Popular consultadas por infoLibre coinciden con el diagnóstico de la número dos de Rajoy. "De momento, hemos abierto el frente europeo. Vamos a ver qué sale. Porque, hasta la fecha, sólo tenemos el enunciado, que es que hay intención de sentarse a hablar y de que Rajoy viaje a Bruselas con unas líneas compartidas por la mayoría", sostienen las mismas fuentes.

Más concreción ven en el tema de la Ley de Transparencia, donde consideran que existe "buena sintonía". "La ha habido en las reuniones previas y, por nuestra parte, la va a haber a lo largo de la tramitación de la ley, en la fase del debate de las enmiendas parciales", señalan desde el Ejecutivo. El Gobierno está dispuesto a trazar la letra pequeña de la inclusión de la Iglesia en la ley, como pide el PSOE, y ya ha dado los pasos para recoger en el texto otras de sus preocupaciones: una mayor independencia del órgano que controla el cumplimiento de la ley y el tema competencial, algo que también preocupa a CiU y PNV. En el PP reconocen que, en esta ley, "los socialistas han jugado muy bien sus bazas, aunque la disposición al diálogo por parte del Gobierno les ha dejado sin argumentos".

Otra de las cuestiones en las que ha existido acuerdo y negociaciones entre ambos partidos ha sido la Estrategia de Seguridad Nacional, que recibió luz verde este viernes en el Consejo de Ministros. 

Los conservadores valoran la disposición del PSOE a la hora de buscar elementos comunes en estas materias. Pero interpretan que en estos últimos movimientos hay "mucho de estrategia política". Lo resume un diputado: "Rubalcaba está sufriendo en sus propias carnes el fracaso de una oposición frontal. Están en caída libre en las encuestas y, además, se han dado cuenta de que ni el PP, con el desgaste que supone gobernar, pierde tanto apoyo como ellos". Un veterano del partido completa esta reflexión: "Se han dado cuenta de que instalarse en el radicalismo e imitar a IU les ha surtido muy poco efecto".

En este contexto, el PP no perdona que el PSOE no les apoyara en la ley hipotecaria en pleno estallido social del tema de los desahucios y culpa de ello a la fuerte irrupción de IU en las encuestas. Los conservadores creen que la actitud de los socialistas respecto a las medidas a adoptar contra la crisis sería más "responsable" si la Izquierda Plural no le pisase los talones en los sondeos de opinión.Pensiones, lejos del acuerdo

En materia de pensiones, impuestos, educación y sanidad los acuerdos se antojan casi imposibles. El Gobierno no niega su interés en que se pudiera pactar con el principal partido de la oposición. De hecho, lo considerarían la "prueba" de que Rubalcaba y su equipo quieren compartir con el Ejecutivo "los costes" de la crisis. Pero tampoco les quita el sueño a día de hoy: "Somos capaces de hacerlo solos", sostienen fuentes conservadoras.

Algo similar ocurre en lo relacionado con el empleo, aspecto en el que las diferencias son marcadas. Este viernes volvió a dejarlo claro Sáenz de Santamaría cuando dijo que para crear empleo hay "diferentes políticas" y que "las de la pasada legislatura dieron un resultado que está ahí. Este Gobierno está llevando a cabo otro tipo de reformas porque creemos que ésta es la senda".

En lo relacionado al Fondo de Emergencia contra la Pobreza que propone el PSOE, dotado de 1.000 millones de euros para 2013, el PP no se cierra en banda. Pero recalcan que ellos siempre apuestan por "incentivar el empleo y por poner en marcha ayudas a emprendedores", antes que por "cronificar el desempleo". "Aunque coincidiésemos en las cantidades con las que dotar a este plan, discreparíamos en la filosofía".

El documento de reactivación económica

En el PSOE la visión es bastante coincidente. Rubalcaba esgrimió la necesidad de alcanzar un gran acuerdo tras las alarmantes cifras de la EPA conocidas en abril, el mazazo de los 6,2 millones de parados. Con su equipo económico, elaboró un completo plan de reactivación económica para combatir el desempleo que envió a La Moncloa, a los agentes sociales y a los grupos políticos. El documento, de 50 páginas, ponía sobre el papel los ejes sobre los que, a juicio de los socialistas, debía bascular un pacto de Estado.

¿Por qué esa obsesión por una entente global? Rubalcaba ha venido defendiendo que si se tocan varios palos, hay “más margen” para negociar, y también que una alianza de envergadura es lo que los ciudadanos piden y daría “confianza dentro y fuera de España”, certidumbre, cohesión y “productividad”. Pero en el fondo lo que quiere el PSOE es que se garantice el mantenimiento del Estado del bienestar, que se preserven la sanidad, la educación y los servicios públicos.

Rubalcaba llama a aprovechar el giro de la UE

El PSOE sabe que ese pacto total está muy lejos. “Sé que es difícil, pero merece la pena que lo intentemos, y por nuestra parte no va a quedar”, imploró a Rajoy en el pleno del Congreso en el que le solemnizó su oferta de pacto. “Difícil” seguía viendo ese gran acuerdo ayer viernes, más de tres semanas después, en las jornadas del Círculo de Economía. "El PP no parece que tenga ninguna gana en pactar, aunque nosotros seguimos pensando que es necesario", señalaban ayer desde la cúpula del partido. Pero, para ejercer presión y demostrar que son muchos los que tienen ganas de un gran acuerdo político, Rubalcaba se ha ido reuniendo en las últimas semanas con sindicatos, patronal, CiU, PNV y UPyD (por ahora).

Y todos sus interlocutores, según enfatizó el jueves el secretario general, le han trasladado la conveniencia de forjar un pacto de Estado. Sin embargo, esa posibilidad es remota. Fuentes socialistas consultadas por este diario descartaron ayer que puedan cuajar acercamientos en educación y aborto, y ven complicado que prospere una aproximación en el fondo contra la pobreza y la exclusión social que reclama Ferraz. Sobre pensiones, la dirección federal exige al Ejecutivo que consiga lo mismo que José Luis Rodríguez Zapatero en 2011: el consenso con empresarios y centrales sindicales. 

Otro cantar es la posición común sobre Europa, que Rubalcaba ofreció el miércoles en el Congreso, aprovechando que Bruselas “está cambiando”, soltando el pie del pistón de la austeridad. En el PSOE entienden que las tesis socialdemócratas están ganando terreno en el Viejo Continente y que el propio Rajoy se ha acercado a las posiciones de François Hollande. En ese europacto, como lo llaman con ironía en Ferraz, calculan que entrarían otras formaciones como CiU, PNV y UPyD. Fuentes oficiales señalaron que aún no se han intercambiado papeles con el Gobierno y el PP, pero lo empezarán ya a partir de la próxima semana. "Si llegamos a Europa con una posición común, sobre todo cuando se avizora una mayor condicionalidad para España, si sujetamos al Gobierno para que no agache la cabeza, entonces bendito acuerdo", analizaba un miembro de la dirección del Grupo Socialista. 

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