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La nueva legislatura

El PP es reacio a cualquier reforma por el temor a que Podemos fuerce un referéndum

Mariano Rajoy junto al presidente del Senado, Pío García-Escudero, en los actos del 12 de octubre.

Si el día 31 de octubre no se disuelven las Cortes para la convocatoria de unas nuevas elecciones generales se pondrá fin a casi un año de Gobierno en funciones y comenzará una legislatura complicada para Mariano Rajoy. Complicada porque, a diferencia de la que transcurrió entre 2011 y 2015, el Partido Popular no dispone de mayoría absoluta en el Congreso para sacar adelante o frenar las iniciativas de la oposición que no le gusten. Rajoy rechaza poner condiciones a un PSOE muy debilitado a parte de la abstención, pero su entorno insiste en que la legislatura tiene que ser muy colaborativa. Una observación que los conservadores extienden, incluso, a una posible reforma constitucional.

Siempre reacios a abrir el melón de la reforma de la Carta Magna, los conservadores insisten en que antes de hacer cualquier tipo de planteamiento al respecto es necesario el máximo consenso. Ahora que el PP no tiene mayoría absoluta en el Congreso, a los conservadores no les sirve sólo con sacar adelante una iniciativa de este tipo y controlar todo el proceso hasta el Senado, donde dispone de mayoría absoluta. El temor en el equipo de Rajoy es que, una vez aprobada la nueva redacción, una décima parte de los parlamentarios de cualquiera de las Cámaras pida que ésta sea sometida a referéndum para su ratificación. El PP cree que con PSOE y Ciudadanos podría llegar a pactar un texto que incluyese, por ejemplo, la reducción de los aforamientos. El problema lo tiene con el Grupo de Podemos que, con 67 diputados, podría perfectamente plantear la consulta pública contemplada en el artículo 167 de la Constitución.

En su punto 3, el citado artículo de la Carta Magna refleja que "aprobada la reforma [constitucional] por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras".

"Reforma colaborativa"

La vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, dejó claro este miércoles en una entrevista concedida al programa El Cascabel El Cascabel(13TV) que no darán ningún paso para una reforma constitucional si no tienen claro que va a salir adelante. En el caso de las modificaciones de la Carta Magna, la mano derecha de Rajoy en el Ejecutivo dijo que el hecho de que la legislatura sea "colaborativa" no sólo es "positivo", sino "muy necesario" y "muy reforzado".

En este sentido, Santamaría recordó que "cualquier reforma será sometida a referéndum si lo piden 35 diputados o senadores" independientemente del calado de la modificación de la Constitución. "Hay que hacer las cosas con mucho sentido común", añadió.

Más allá de la reforma concreta que se sometiese a ratificación en el referéndum, la campaña de una consulta podría convertirse en un plebiscito sobre cuestiones más de fondo como el régimen del 78 o la forma de Estado, algo que desde el PP se quiere evitar a toda costa.

¿Hay antecedentes?

En la última legislatura de Zapatero (2008-2011) hubo un intento fallido de forzar un referéndum cuando se aprobó la reforma del artículo 135, pactada entre PSOE y PP, y que introdujo de forma urgente en la Carta Magna el principio de estabilidad financiera para limitar el déficit. Los partidos que se oponían a la reforma no lograron los 35 apoyos necesarios.

Los diputados de PNV (6), ERC (3), IU- ICV (2), BNG (2), Coalición Canaria (2), UPD (1), Nafarroa Bai (1) y el socialista Antonio Gutiérrez apoyaron la petición de referéndum, que sólo consiguió reunir por tanto 18 firmas, lejos de las 35 necesarias. 

Durante toda la X Legislatura (2011-2015), el PP no ocultó su poca disposición a una reforma constitucional. Su mayoría absoluta le permitía invitar a todos los grupos que planteaban algo al respecto a intentarlo a modo de órdago. Pero, a la vez, a insistir en que tocar la Carta Magna es muy delicado y requiere partir de unos mínimos en los que estén de acuerdo el mayor número posible de grupos parlamentarios.

El artículo 167 de la Constitución regula los proyectos de reforma de la Constitución, que "deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras [210 en el Congreso y 158 en el Senado]. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de diputados y senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado".

Si la reforma no sale adelante según lo establecido por el apartado anterior, el texto puede recibir luz verde si, tras ser apoyado por la mayoría absoluta de los senadores [133], recibe el respaldo de dos tercios de los diputados [117].

El pacto de Rajoy con Ciudadanos

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El 28 de agosto Mariano Rajoy selló con Albert Rivera (Ciudadanos) un pacto con 150 compromisos. Gracias a este documento, Ciudadanos ofrecía a Rajoy sus 32 diputados como apoyo para la investidura. En el pacto no figura la reforma constitucional. Ni siquiera se plasmó el compromiso de crear una ponencia en el Congreso para debatirlo. "Vamos a estudiar la posibilidad de reformarla, lo que no quiere decir que vayamos a reformarla", dijo el jefe de los conservadores en la rueda de prensa que ofreció.

Por el contrario, la reforma de la Carta Magna sí figuraba en el acuerdo PSOE-C´s con el que fue Pedro Sánchez a su investidura fallida. Se hablaba de una reforma para asegurar los derechos sociales y de una reforma urgente para, entre otros aspectos, la supresión del aforamiento de diputados, senadores y miembros de las Asambleas Legislativas de las comunidades autónomas, la reducción a 250.000 firmas del mínimo exigido por el artículo 87.3 para la presentación de proposiciones de ley de iniciativa popular o el establecimiento de un plazo máximo de ocho años consecutivos para ejercer el cargo de presidente del Gobierno.

Si la legislatura continúa, la debilidad del PP puede llevar a PSOE y Ciudadanos a intentar que el partido de Rajoy se plantee abrir la reforma constitucional. 

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