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EL FUTURO DE LA LEGISLATURA

Los presupuestos tensionan ya a la coalición sin haber hablado todavía de gasto en defensa

Yolanda Díaz junto a María Jesús Montero, en una imagen de archivo en el Congreso.

“Hemos hecho mucho y seguiremos haciendo. Vamos a por los terceros presupuestos”. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hacía esta declaración de intenciones el pasado lunes ante los grupos parlamentarios socialistas reunidos por el inicio del curso político. Quiere unas nuevas cuentas públicas, nada de pensar en prorrogar las actuales, para el año que viene, cuando se tienen que celebrar elecciones generales.

Será el gran proyecto de ley para los próximos meses, la piedra angular en la que se basará la acción de un Gobierno para un año esencial, con las consecuencias económicas de la guerra, la incertidumbre de la inflación y con un planteamiento pensado para “proteger” a los ciudadanos, según el Gobierno. Pero sacar unos presupuestos no es nada fácil (Pedro Sánchez convocó precisamente elecciones en 2019 tras no lograr aprobar las cuentas en el primer Gobierno tras la moción de censura).

Y los problemas ahora no están en el Parlamento, sino dentro de la propia coalición. No hay acuerdo entre el ala socialista y la morada en estos momentos. De hecho, en Unidas Podemos muestran su malestar al no moverse, en su opinión, sus socios. “La cosa está muy parada”, sostienen fuentes de la dirección de Podemos. No será una negociación fácil entre los propios socios, con una marejada por llegar: el aumento de gasto en defensa prometido por Pedro Sánchez ante la OTAN (se quiere ascender a un 2% del PIB en 2030). Hacienda pretende salvar este escollo de inversión a través del plan especial de Defensa.

En las reuniones que ha habido hasta el momento entre las dos partes, explican fuentes conocedoras, no se ha sacado el tema de gasto en defensa. En Podemos reclaman unos presupuestos “a la izquierda”, según los ‘morados’, con la queja de que los socialistas no aceptan ninguna de sus propuestas. 

Ante el Consejo Estatal Ciudadano, Ione Belarra metía presión este viernes a la parte socialista: “negociaciones atascadas”, “pisar el acelerador”. Un debate en el que se hablará de números, pero en el que también entran otros factores, como la ley de vivienda –varada ahora mismo en el trámite parlamentario–, o la aprobación de una ley de familias, además de la derogación de la ley mordaza. En Podemos muestran su preocupación por la lentitud si se quieren sacar adelante los presupuestos (que serán los últimos de este Gobierno de coalición en esta legislatura).

En la parte socialista, según fuentes consultadas, están convencidos de que se llegará a un acuerdo y saldrán los presupuestos generales, tanto dentro del Gobierno como en las Cortes Generales. Restan importancia en el círculo del presidente a los “decibelios” que pueda haber sobre este tema y ponen en valor el “trabajo conjunto” que se hace.

Las dos partes del Gobierno han chocado varias veces en los últimos días. Los ‘morados’ quieren llegar lejos con su propuesta de topar las hipotecas variables para los más vulnerables y ya han registrado la idea como proposición de ley en el Congreso. El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, dijo que no se puede hacer por ley, aunque mostró que compartía la filosofía de UP en el tema. También están enfadados en el partido pequeño de la coalición con la tramitación de la ley de bienestar animal, a la que el PSOE ha presentado ahora enmiendas en la Cámara Baja, como que no se aplique el texto a “perros de caza, rehalas y animales auxiliares de caza”.

De lo que están convencidos los socios de Gobierno es de que esos presupuestos saldrán por la vía del bloque de investidura. Pero la negociación en el Congreso en los próximos meses llegará en un momento en el que los partidos ya empiezan a pensar en clave electoral, principalmente de cara a las elecciones municipales y autonómicas de mayo del año que viene. ¿Puede hacer que se rompan los apoyos parlamentarios? En La Moncloa no lo creen y dicen que los socios siempre han estado “a la altura de la gente”, por lo que confían en que también estarán junto a las “demandas” de la ciudadanía. 

El curso político que ha arrancado, sostienen fuentes gubernamentales, estará lleno de leyes y de reformas. Con una palabra repitiéndose en La Moncloa: “protección”. Quieren que los ciudadanos sean conscientes de que el Gobierno les va a “proteger” vengan como vengan las circunstancias en un momento muy complicado por la incertidumbre económica generada por la guerra en Ucrania.

Aunque los presupuestos son la ley estrella, el Gobierno tiene más platos fuertes. Se espera aprobar para llevar a las Cortes durante este periodo de sesiones una norma muy trascendental: la ley integral contra la trata de seres humanos. También se da mucha importancia a sacar en el Parlamento las leyes del Cine, de Industria y de Movilidad Sostenible. Con otra muy importante para los socialistas que esperan ver aprobada ya definitivamente en las Cámaras: la de Memoria Democrática.

En la aritmética parlamentaria del Gobierno se descartan grandes pactos con el Partido Popular, contra el que se ha estrenado una nueva estrategia para darle la vuelta a las encuestas. Pedro Sánchez confronta directamente con Alberto Núñez Feijóo con la idea de desenmascararlo. Con el nuevo lema: “¿Insolvencia o mala fe?”. Al presidente le gustó el debate en el Senado de principios de mes y cree que le dio resultado, por eso ha prometido protagonizar más debates con el líder de la oposición. Entienden en La Moncloa que cada día que pasa el líder del PP queda más en evidencia y que se le hará muy largo el periodo que queda hasta las elecciones.

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Pensando ya en las cruciales elecciones autonómicas y municipales, los dos socios de la coalición han puesto en marcha estos días sus mecanismos internos para los candidatos. El PSOE ha fijado definitivamente su calendario de primarias, que arrancan la semana que  viene (aunque se han dejado para más tarde los ayuntamientos de Madrid y Las Palmas). 

Los ‘morados’ han fijado para el 10 de octubre ese mecanismo con la idea de tener ya candidatos y presionar al resto de fuerzas de su espacio político. Yolanda Díaz no tiene intención por el momento de meterse en la confección de esas listas, aunque un descalabro del espacio en esa cita podría repercutir negativamente en el salto posterior de Sumar en las generales. La sensación de división a su izquierda también es comentada por miembros socialistas del Gobierno, que dicen que ahora mismo no saben a quién dirigirse para hablar de los temas respecto a sus socios.

Un otoño clave. Y los presupuestos sobre la mesa.

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