La renuncia de Ábalos devuelve un voto al PSOE pero amenaza con alargar el viacrucis del 'caso Cerdán'

Dos años después del inicio de su caída a los infiernos, José Luis Ábalos, antaño hombre fuerte en el PSOE –como secretario de Organización– y en el Gobierno –como ministro de Transportes–, deja su escaño en el Congreso de los Diputados. La renuncia al acta se produce tras la decisión del Tribunal Supremo de dar carpetazo a sus recursos. Y devuelve a los socialistas un voto que habían perdido con la entrada en prisión de Ábalos. Eso sí, la maniobra también amenaza con alargar el calvario del llamado caso Cerdán. El paso dado por Ábalos devolverá la investigación sobre la supuesta trama de amaño de contratos de obra pública a cambio de mordidas a la Audiencia Nacional, lo que puede eternizar la causa.

En su renuncia, publicada en la red social X –antes Twitter–, el exministro explica las razones por las que ha mantenido hasta ahora su escaño: "He tratado de hacer prevalecer la integridad del derecho de representación, el concepto y los límites de la inmunidad parlamentaria (...) en virtud de un interés general y del propio Parlamento. (...) Que la precipitación en la suspensión de mis deberes y derechos como diputado (...) no vulnerase principios democráticos y del Estado de Derecho como es el respeto a los procedimientos, a la separación de poderes, la igualdad de trato y que una alteración apresurada de las mayorías con la decisión de la Mesa no afectara al buen funcionamiento de la soberanía popular".

Pero ahora, tras la decisión del Tribunal Supremo de mantenerle en prisión, Ábalos ha decidido dar un paso al lado. Entiende que su "actual situación procesal", en la que está "proyectando" toda su "actividad" en "ejercitar" su "derecho de defensa", le impide seguir manteniendo su acta en el Parlamento. Un asiento que a partir de ahora ocupará Ana María González Herdado. Ejerce desde 2015 como alcaldesa de Llaurí, pequeño municipio valenciano de un millar de habitantes. Un cargo que revalidó con mayoría absoluta en los últimos comicios municipales pese a arrastrar una sonada polémica: su retirada del carné de conducir tras dar positivo en un control de alcoholemia.

Con el estallido del caso Koldo, Ábalos se retiró al Grupo Mixto. Aunque aún no figuraba formalmente como imputado, lo cierto es que la investigación colocaba una enorme sombra de sospecha sobre el Ministerio de Transportes que lideró. Él, en lugar de entregar su escaño, como le exigía su partido, decidió irse solo al gallinero. Pese a ello, su voto siempre solía ir en línea con el de sus antiguos compañeros. Hasta que a finales de noviembre el Tribunal Supremo decidió mandarlo junto con su exasesor Koldo García a prisión. Desde entonces, el Gobierno ha tenido que jugar con un voto menos en el hemiciclo. Un sufragio que ahora, con la renuncia al acta, recupera por completo. Y que dibuja, por tanto, un cambio importante a favor del Ejecutivo en la compleja aritmética parlamentaria actual.

Una Audiencia Nacional más lenta

Pero el movimiento de Ábalos, sin embargo, amenaza al mismo tiempo con eternizar el llamado caso Cerdán, en el que se investiga una supuesta trama de amaños de contratos de obra pública a cambio de mordidas y que se ha convertido en el gran quebradero de cabeza del PSOE y, por extensión, del Gobierno. Con la renuncia al acta, ya no quedan aforados en la causa que hasta ahora se había seguido en el Alto Tribunal. Y lo más lógico, según apuntan las fuentes jurídicas consultadas por este diario, sería que el asunto se derivase a la Audiencia Nacional, donde ya hay abierta una pieza separada dentro del caso Koldo sobre esta trama en la que están imputados Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif, y Javier Herrero, ex director general de Carreteras.

Esas mismas fuentes dan por hecho que este cambio de competencia alargará la resolución definitiva del caso. Para empezar, los tiempos de respuesta no son los mismos. Mientras que en el Supremo se están fijando juicios a meses vista, en la Audiencia Nacional se está haciendo a dos, tres y hasta cuatro años. Y luego está todo lo relativo al procedimiento y el sistema de recursos. De ser enjuiciado en el Alto Tribunal, la sentencia sería directamente firme y de ejecución inmediata. Sin embargo, en la Audiencia Nacional cabría posibilidad de recurso, primero ante la Sala de Apelación y, luego, ante el Supremo, lo que alargaría años el cierre definitivo del asunto.

José Luis Ábalos renuncia a su escaño en el Congreso

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Desde el entorno de Santos Cerdán, sucesor de Ábalos como número tres de los socialistas y uno de los principales investigados en esta causa –que también salpica a García y al empresario Víctor de Aldama–, siempre se quejaron de que el hecho de que el caso estuviera repartido en dos tribunales distintos les generaba indefensión. Al fin y al cabo, argumentaban, no podían tener acceso a toda la información porque la parte que se guardaba en la Audiencia Nacional les estaba vedada. Algo que ahora cambiaría si, como parece, todo se acumula en un mismo procedimiento.

El Supremo retiene la rama principal

Futuro distinto le espera a la rama principal del caso Koldo/Ábalos, de la que luego surgiría la investigación también contra Cerdán: el caso del cobro de comisiones por contratos millonarios de venta de mascarillas en pandemia otorgados por Puertos del Estado o Adif a Soluciones de Gestión, una de las mercantiles vinculadas a Aldama. Según las fuentes jurídicas pulsadas, este asunto continuará en manos del Supremo. Al fin y al cabo, en este caso ya se dictó auto de apertura de juicio oral. Y la jurisprudencia del Alto Tribunal establece que ese paso es el que fija la imposibilidad de una renuncia al aforamiento con efectos procesales.

Así lo acordó en 2014 el Pleno de la Sala de lo Penal en el marco del caso Fitur. La Fiscalía Anticorrupción recurrió entonces la decisión del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, que ya había señalado el inicio de la vista oral, de remitir a la Audiencia Provincial el enjuiciamiento del asunto tras renunciar a su acta de diputadas autonómicas dos de las acusadas. "En las causas con aforados la resolución judicial que acuerda la apertura del juicio oral constituye el momento en el que queda definitivamente fijada la competencia del Tribunal de enjuiciamiento aunque con posterioridad a dicha fecha se haya perdido la condición de aforado", estableció.

Dos años después del inicio de su caída a los infiernos, José Luis Ábalos, antaño hombre fuerte en el PSOE –como secretario de Organización– y en el Gobierno –como ministro de Transportes–, deja su escaño en el Congreso de los Diputados. La renuncia al acta se produce tras la decisión del Tribunal Supremo de dar carpetazo a sus recursos. Y devuelve a los socialistas un voto que habían perdido con la entrada en prisión de Ábalos. Eso sí, la maniobra también amenaza con alargar el calvario del llamado caso Cerdán. El paso dado por Ábalos devolverá la investigación sobre la supuesta trama de amaño de contratos de obra pública a cambio de mordidas a la Audiencia Nacional, lo que puede eternizar la causa.

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