“Estamos en una sensación constante de peligro”: así vive el colectivo LGTBIQ+ el auge de los discursos de odio

“Con el aumento de los discursos de odio y la violencia que actualmente existe, sí me siento reflejada en esa cifra”. Lo dice contundente Candy Brightman, una mujer trans que mira con preocupación los datos del informe que esta semana presentaba la Federación Estatal LGTBIQ+ (FELGTBI+) y que asegura que el 78% de las personas del colectivo teme por su integridad física y su igualdad por el auge de la ola reaccionaria.

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Una realidad similar describe Tobías Conza, un hombre trans que admite que el miedo condiciona algunos aspectos de su rutina diaria. “Normalmente tengo miedo de ir a los baños de chicos. Cuando entro, tengo que fijarme en si hay mucha o poca gente. Es un miedo constante encontrarme con alguien transfóbico”, relata. Tobías considera además que el aumento de los discursos de odio es especialmente visible en el ámbito digital. “Creo que donde más se perciben es en las redes sociales, porque siempre es más fácil esconderse detrás de una pantalla y ejercer agresión hacia una persona”, afirma. 

Candy también considera que la deshumanización de las personas LGTBIQ+, y especialmente de las personas trans, ha aumentado en los últimos años: “Creo que se percibe más en los medios y en las redes sociales, donde se da voz a la desinformación y a los bulos sobre nuestras realidades”. Además, advierte del impacto psicológico de estos discursos: ”Ya no nos sentimos seguras de nuestro entorno y vivimos en una constante sensación de persecución y peligro”, explica a infoLibre.

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Conza, también expresa su preocupación por los posibles retrocesos en los derechos del colectivo: “Todavía no se puede descansar, los derechos obtenidos se tienen que seguir peleando y nunca se tiene que bajar la guardia”. Por su parte, Brightman reconoce haber experimentado situaciones de discriminación cotidiana: “Me ha tocado lidiar con comentarios, insultos y miradas incómodas que, aunque parezcan pequeñas cosas, terminan desgastando tu estabilidad y mermando tu salud mental” y ha querido recordar que: “No vamos a ocultar nuestra existencia, para la comodidad de nadie”.

El estudio elaborado por la Federación Estatal en colaboración con el Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP) se ha basado en 800 entrevistas en las que también se ha señalado como el 66% del colectivo percibe que la actual situación sociopolítica supone una amenaza para los derechos de todos los grupos en situación de vulnerabilidad. Pero no solo pone el foco en los problemas, sino que intenta buscar soluciones. Las medidas que el colectivo considera necesarias para combatir los discursos de odio pasan por reforzar la educación en diversidad sexual, de género, familiar y corporal, una opción respaldada por el 59% de las personas encuestadas. Además, el 51% apuesta por la aprobación de un Pacto de Estado contra los discursos de odio dirigido a proteger a los colectivos en situación de vulnerabilidad.

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Para Marta Alonso, activista trans y miembro de la Comisión Ejecutiva de la Federación, el informe evidencia una situación “altamente preocupante. El nivel de percepción de miedo por la integridad física en las personas LGTBIQ+ está en cifras totalmente elevadas”. Alonso considera que el aumento de esta sensación de inseguridad no responde tanto a un cambio de actitud en la sociedad como a la legitimación de determinados discursos en el ámbito político. “No vemos que la sociedad sea hoy más reaccionaria que antes. Lo que vemos es que discursos que antes estaban desterrados de determinados espacios han pasado a ocupar instituciones y espacios políticos”, señala.

En su opinión, esta polarización termina trasladándose al conjunto de la sociedad. “Cuando el sistema político se polariza, esa polarización también llega a la ciudadanía. Se ha situado el foco sobre las personas LGTBIQ+ y se ha hecho creer a una parte de la sociedad que representamos una problemática que no es real”. Además, la representante de FELGTBI+ advierte de que esta situación tiene consecuencias directas en el día a día del colectivo: “Lo que nos está robando es la tranquilidad, porque nos quita la posibilidad de realizar nuestra rutina cotidiana con la normalidad y el sosiego con que cualquier otra persona puede hacerlo”, añade.

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Candy lo tiene claro. "Las medidas más eficaces para acabar con la ola reaccionaria pasan por "educar a las nuevas generaciones en un mundo más inclusivo y respetuoso con las diversidades, además de legislar en base a los derechos humanos y garantizar el reconocimiento pleno de todas las personas”. La activista añade: “La visibilidad es imprescindible para que se conozcan nuestras realidades, mientras que las sanciones son necesarias cuando se atenta contra la dignidad, el reconocimiento o la integridad de las personas LGTBIQ+”.

“Con el aumento de los discursos de odio y la violencia que actualmente existe, sí me siento reflejada en esa cifra”. Lo dice contundente Candy Brightman, una mujer trans que mira con preocupación los datos del informe que esta semana presentaba la Federación Estatal LGTBIQ+ (FELGTBI+) y que asegura que el 78% de las personas del colectivo teme por su integridad física y su igualdad por el auge de la ola reaccionaria.

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