Medio ambiente

Transición ecológica, sí, pero justa

Sequía en un embalse en Galicia.

La Fundación Alternativas ha publicado este jueves un completo documento titulado Informe sobre Sostenibilidad en España 2018 que viene a demostrar una realidad casi indiscutible: la transición ecológica no solo es solo el nombre de un nuevo ministerio o una moda verde para quedar bien, sino que es el único camino si el país, y en general el planeta, quiere garantizar su futuro en unas cotas de bienestar y progreso similares. El informe, que ha sido presentado este mismo jueves en el Jardín Botánico de Madrid, realiza un repaso por todo lo que implica sostenibilidad: repensar los límites, desligar desarrollo de crecimiento y no agotar los recursos. El análisis está cruzado, como no podía ser de otra manera, por un factor transversal: el cambio climático, que empapa todas y cada una de las páginas por su urgencia y su influencia en todos los ámbitos.

El trabajo de la Fundación va más allá y se adentra en cuestiones tan dispares pero tan marcadas por la sobreexplotación en España como la gestión del agua, la energía o el turismo. Pero con una perspectiva diferente a la de otros muchos análisis sobre sostenibilidad: incluyendo la cuestión de la justicia social y la desigualdad. Hay grandes peligros de que la transición deje a mucha gente en el camino, que las modificaciones en el sistema económico y social que están por venir empobrezcan a los más desfavorecidos a costa de salvar a los más pudientes. Y el riesgo se ve con claridad en dos de los capítulos del informe, según alertan sus expertos: las migraciones climáticas y los empleos verdes.

"El diagnóstico está bastante claro desde hace tiempo: hay que dar una nueva orientación a nuestro modelo de sociedad, lo cual no es nada sencillo", aseguró, en la presentación este jueves del informe, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación, Nicolás Sartorius. Pero Clemente Álvarez, coordinador del área de Sostenibilidad de la organización y que ha colaborado en la elaboración del documento, tiene claro cuál es su propósito: "Indagar en cómo hacer para que esa transición ecológica" que abandera el nuevo Ejecutivo del PSOE "sea una transición justa".

  Migraciones climáticas

El tema de las migraciones está en boga tras la decisión de Italia de cerrar sus puertos a los barcos de ayuda humanitaria en el Mediterráneo, lo que ha desencadenado una crisis en el seno de la Unión Europea. La pregunta es lícita: si el número de migrantes que llegan a nuestras costas no es aún muy elevadocontando lo que ha llegado al continente en los últimos años, ¿qué pasará cuando los desplazamientos de población se tripliquen o cuadripliquen, porque el calentamiento global haga cientos de kilómetros cuadrados de territorio inhabitables? El capítulo elaborado por el doctor Jesús Marcos se titula "desigualdades en tránsito", y no podría ser más acertado.

Marcos elabora un completo análisis de las migraciones climáticas desde el origen. Cuándo se empezó a hablar del término y cómo, la dificultad para definirlo por la multicausalidad (hay múltiples factores que pueden marcar una migración) y la dificultad para estimarlo: la mayoría de estudios que han tratado el fenómeno hablan de unos 200 millones de desplazados para 2050, pero otros elevan la cifra hasta los 1000 millones. El investigador explica cómo se ha evitado el término refugiados para no darle al fenómeno la carga de derechos que tiene un refugiado clásico, que huye de las guerras, y aplazar la toma de medidas al respecto. Pero lo que ha llamado la atención es su aviso de que estas migraciones no solo se producirán entre continentes y países, también dentro de los Estados. Entre regiones españolas, por ejemplo.

Según el análisis, estas migraciones tendrán un factor determinante: la pobreza y la desigualdad. Los más desfavorecidos serán los que tendrán más dificultades, porque la tierra ya no dará para cultivar por un proceso de desertificación, porque simplemente no pueden viajar y establecerse en un lugar menos asolado por la subida de temperaturas, porque tienen menos posibilidades. "Al igual que en Estados Unidos algunas de las regiones más pobres podrían sufrir las mayores pérdidas económicas, esta situación tiene ciertas similitudes con España, dado que somos un país especialmente expuesto a los impactos del cambio climático". El cambio climático afectará directamente a todo el sector primario, el turismo, el mercado inmobiliario, la industria, la generación de electricidad… y Marcos teme que esos inmensos cambios afecten a los menos pudientes y no solo tengan que desplazarse, sino que, al final, acaben pagando los de siempre.

El doctor en cambio climático asegura que la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la máxima referencia internacional en la materia, nunca ha abordado los aspectos humanos del reto global por encima de los económicos y de los financieros. Y hay que empezar a hacerlo ya. "Factores de riesgo que pueden vincularse con procesos de movilidad humana y que deberían poner en alerta a autoridades, instituciones y sociedad en general no nos faltan", alerta. Si no, considera, nos dirigimos a una sociedad donde los ricos disfruten de aire limpio, tierras fértiles y todas las facilidades, mientras que los pobres vaguen por una tierra devastada, un escenario que dibujan algunas obras distópicas. Para evitarlo, la "transición justa" es vital.

  'Empleos verdes'

El ámbito donde más claramente se intuye la necesidad de esta transición justa es en el mundo del empleo, analizada por las expertas Laura Martín y Ana Belén Sánchez. El capítulo comienza definiendo las lagunas de la "recuperación" económica en España: alto índice de paro, deficiencias en la calidad del empleo y aumento en la temporalidad, la devaluación salarial y la desigualdad. En este contexto de necesidad de una auténtica revolución ecológica, los empleos verdes (relacionados con el mundo del medioambiente o generadores de sostenibilidad) son vistos por el análisis de Fundación Alternativas como una "oportunidad", dadas las características climáticas y geográficas de España, que le permitirían un boom de las renovables que, a juicio de las investigadoras, no solo no se ha potenciado sino que se ha desincentivado. "La crisis económica, los cambios legislativos y los recortes económicos en materia ambiental que se dieron a partir de 2008 tuvieron resultados muy negativos en estos empleos verdes, especialmente en algunos sectores como el de las energías renovables que redujeron a la mitad su empleo, pasando de 120.000 a 60.000 empleos en 8 años", cifran.

Pero para Martín y Sánchez, los empleos verdes no son solo una "oportunidad" sino una obligación, dado el impacto que, en especial, la obligada transición energética conllevará. Se habla mucho de una alternativa para las comarcas mineras, para reubicar, vía formación y posibilidades, a los trabajadores de las minas y de las centrales térmicas de carbón, destinadas a la desaparición. Es algo que, como analizamos en infoLibre, el Ejecutivo socialista tiene en cuenta, aunque sea por un simple cálculo electoralista para no perder el favor de las regiones. Pero se habla menos, y la Fundación Alternativas lo remarca, del sector automovilístico, que representa un 10% del PIB de España y que tiene que plantear ya su futuro, habida cuenta de que la movilidad eléctrica, que se impone como la más sostenible, necesita menos recursos, menos elaboración de los motores y, por lo tanto, menos empleo.

Martín y Sánchez proponen, para evitar desigualdades y precariedad y que pierdan calidad de vida los más vulnerables, "derechos de transición", un concepto novedoso en la discusión sobre sostenibilidad y futuro en España: un sistema de protección social que garantice ingresos y elabore "nuevos marcos fiscales especialmente pensados para estas nuevas realidades". No es una novedad, sin embargo, en Europa, ya que Francia cuenta con "contratos de transición ecológica" que analiza las vulnerabilidades que pueden llevar los cambios. Por ejemplo, el propio Ministerio de Transición Ecológica (en Francia se llama igual) negoció con los territorios de las centrales de carbón los créditos de compensación, los nuevos empleos que se iban a generar y, en definitiva, las acciones que se llevarán a cabo para evitar que los de abajo paguen el precio por salvar el planeta para los de arriba.

"La naturaleza no entiende de fronteras"

No son los únicos dos temas, ni mucho menos, que aborda el informe sobre sostenibilidad en España de la Fundación Alternativas. La organización llama, dentro de las reivindicaciones clásicas de activistas climáticos y organizaciones concienciadas sobre el desarrollo sostenible, a acabar con el carbón como fuente de electricidad, un modelo de gestión del agua que aborde que es un recurso finito y cada vez más escaso o "la transición hacia un modelo basado en un menor consumo de proteína animal". También llaman a reformular el sistema de gobernanza, ya que "la naturaleza no entiende de fronteras", como aseguró Álvarez. Sin ánimo de recentralizar, consideran que hace falta una interlocución continua entre municipios, comunidades autónomas y Gobierno central para mantener criterios y actuaciones conjuntas. Pero para la Fundación Alternativas, la clave está en no dejar a nadie fuera de los cambios que, de alguna u otra manera, están por venir. Y evitar que el planeta se salve a costa de aumentar la desigualdad.

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