Tres reuniones con Leire Díez e investigaciones en la UCO: el Senado interroga a la directora de la Guardia Civil

No figura como investigada en la causa seguida en la Audiencia Nacional sobre la supuesta trama para "desestabilizar" cualquier procedimiento judicial o actuación policial que pudiera impactar "en los intereses" del PSOE y el Gobierno. Ni la Fiscalía Anticorrupción ha solicitado, al menos por el momento, su imputación. Pero la investigación del llamado caso Leire Díez ha puesto en una posición delicada a la exdelegada del Gobierno en Madrid y actual directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Este miércoles comparece en la Comisión de Interior del Senado. Lo hace a petición del PP. Sobre la mesa, tres reuniones con la llamada fontanera, varias investigaciones internas en la Benemérita y un borrado de mensajes que levanta no pocas sospechas.

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Los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) incorporados a la causa seguida en el Juzgado Central de Instrucción nº5 dan cuenta, entre otras cosas, de las maniobras de la trama contra la Guardia Civil. Y, en especial, de la relación entre Díez y González. Los investigadores dan por acreditadas, al menos, tres reuniones entre ambas. La primera, de la que tienen constancia por una nota en el teléfono móvil de la fontanera, se celebró el 30 de septiembre de 2024, un par de semanas después de que la segunda llegase a la jefatura de la Guardia Civil. Uno de los objetivos de este encuentro, sostienen, "habría sido intermediar" para que una asociación de la Guardia Civil pudiera reunirse con la directora para tratar la "equiparación salarial".

No obstante, para diciembre los agentes ya observan "los primeros elementos" de los que "se evidencia" que Díez "estaría haciendo llegar" a González, a la que conocería de tiempo atrás –grabó su contacto en el móvil en junio de 2022– "información derivada de la actividad aparentemente delictiva" que en ese momento "se venía desarrollando" y que "habría tenido como uno de sus objetivos" al Instituto Armado y, más en concreto, a su unidad de élite. Llegan a esta conclusión a raíz de una reunión que mantuvo la fontanera con, entre otros, el capitán Juan Sánchez Yepes, quien dio información sobre la estructura de la UCO, de la que había formado parte durante casi tres lustros. "Mi siguiente conversación va a ser con la directora de la Guardia Civil [...] es de mi confianza", le dijo la fontanera.

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El segundo encuentro entre Díez y González fue, siempre según el relato de los investigadores, el 20 de diciembre de ese mismo año. Pocas horas después, la primera trasladaba sus impresiones del encuentro a Vicente Fernández Guerrero, expresidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). "¿Cómo te fue con la Benemérita?", pregunta él. "Con la Benemérita bien. Ya tengo las causas que tenía en papel digitalizadas. Miraré el nombre que me dijiste. Le he comentado un poco por encima lo de los parkings. Me ha dicho que va a mirar pero que ya se lo cobraré [sic] con más detalle. Como le tengo que dar lo de hidrocarburos también si quieres lo preparamos. También le he pedido cosas para Garibaldi", responde ella en varios mensajes.

Las pesquisas sitúan la tercera reunión entre ambas el 2 de abril de 2025. En los meses anteriores constan, según los investigadores, una llamada de 13 segundos realizada por González a Díez o un mensaje de la fontanera al expresidente de la SEPI recordándole su relación con la jefa del Instituto Armado: "Recuerda que tengo amistad con la DG de la GC". Y un par de encuentros de Díez con otro guardia civil: el comandante Rubén Villalba, investigado en el caso Koldo. De ellos, el agente elabora actas, en las que hace constar, entre otras cosas, que Díez daba cuenta a la directora general de los encuentros que estaban manteniendo ambos: "Le trasladó que era un gran profesional, que no estaba solo".

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Los investigadores presumen "la realidad" de esta tercera cita entre González y Díez apoyándose en las conversaciones sobre la misma que esta última mantiene con varios interlocutores. "Ayer no estuvo mal la reunión con la directora de la GC. Voy a ver si sigo alimentando esa vía", decía la fontanera a uno de ellos. González, según fuentes de su entorno, reconoce tres encuentros. Los dos primeros fueron una "mera toma de contacto" en la que no se habló de nada relacionado con el Instituto Armado. En cuanto al tercero, Díez preguntó si había alguna posibilidad de que Villalba regresara a su puesto de trabajo, algo que González rechazó "de plano", recordándole que estaba investigado y dando por finalizada "inmediatamente" la reunión.

Investigaciones internas

A finales de ese mes de abril, y tras la publicación en El Confidencial de una de las reuniones de la fontanera, la Jefatura de Información de la Guardia Civil elaboró una nota de despacho en la que se advertía de las maniobras de Díez para atacar no solo instrucciones llevadas a cabo por la UCO, sino también a sus investigadores, "personalizando acusaciones injuriosas sobre los mismos". Un asunto sobre el que también alertó el Departamento de Delincuencia Económica y Anticorrupción de la UCO en otro escrito, en el que ponía de manifiesto que la fontanera presumía de tener "un control absoluto" sobre la directora general de la Guardia Civil. Advertencias que el Director Adjunto Operativo (DAO), Manuel Llamas, dijo haber puesto en conocimiento de González.

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Los investigadores ponen de relieve que la jefa del Instituto Armado era conocedora de lo que estaba ocurriendo, al menos, desde el 8 de mayo. Pese a ello, los contactos siguieron. Un día después, Díez le habría escrito de nuevo jugándose una comida apostando a que las filtraciones del caso Ábalos estaban saliendo de la UCO. En el entorno de Gónzalez han reconocido a la Cadena Ser que esos mensajes llegaron y que se respondieron. Sin embargo, ninguna constancia de ellos queda en el chat de WhatsApp, en el que los agentes destacan dos mensajes automáticos del 11 de mayo. El primero, sostienen, "resulta compatible con que se haya eliminado una conversación previa e iniciado una nueva". En cuanto al segundo, refleja que se ha activado el "borrado automático de mensajes" cada 24 horas en la conversación.

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Al día siguiente, según la cronología que se recoge en un informe ampliatorio conocido este mismo lunes, el director adjunto operativo de la Guardia Civil puso en marcha la apertura de una información reservada para investigar la filtración de una serie de mensajes intercambiados entre el exministro José Luis Ábalos y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez –comunicaciones que, en realidad, habría desvelado el primero–. Un expediente que se cerró dos semanas más tarde, "sin haberse practicado ninguna actuación" y tras una advertencia del magistrado del Tribunal Supremo Leopoldo Puente, instructor del caso Koldo-Ábalos, quien avisó de que abriría diligencias contra los responsables si no daban marcha atrás.

No es, sin embargo, la única investigación interna bajo la lupa de la UCO. En sus informes también ponen el foco sobre otras dos informaciones reservadas abiertas. La primera, en diciembre de 2024 por orden del DAO tras la inclusión en un informe aportado a la causa del hermano del líder del Ejecutivo de una cuenta de correo electrónico usada por su esposa. "El instructor de la información reservada concluyó la misma 'sin identificar responsabilidad disciplinaria’ pero sí requiriendo al jefe de la UCO que amonestase verbalmente al analista que, en su calidad de miembro de la Policía Judicial, había realizado el análisis de los correos electrónicos por orden de la autoridad judicial", resalta en su último informe.

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En cuanto a la segunda, se incoó en septiembre de 2025 por orden de la directora general de la Guardia Civil tras una noticia aparecida unos meses antes en un diario. Lo hizo al entender que el origen de la información era una filtración de mandos del Instituto Armado y algún integrante de la UCO. Pero un mes después, se archivaron las actuaciones al entender que el artículo no mencionaba que las fuentes tuvieran su origen en la unidad de élite de la Guardia Civil. Sus referencias son ambiguas, tales como 'fuentes conocedoras del conflicto', 'un alto mando', 'fuentes de toda solvencia', o 'es un secreto a voces", resaltó el general instructor cuando dio carpetazo al asunto.

No figura como investigada en la causa seguida en la Audiencia Nacional sobre la supuesta trama para "desestabilizar" cualquier procedimiento judicial o actuación policial que pudiera impactar "en los intereses" del PSOE y el Gobierno. Ni la Fiscalía Anticorrupción ha solicitado, al menos por el momento, su imputación. Pero la investigación del llamado caso Leire Díez ha puesto en una posición delicada a la exdelegada del Gobierno en Madrid y actual directora de la Guardia Civil, Mercedes González. Este miércoles comparece en la Comisión de Interior del Senado. Lo hace a petición del PP. Sobre la mesa, tres reuniones con la llamada fontanera, varias investigaciones internas en la Benemérita y un borrado de mensajes que levanta no pocas sospechas.

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