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    <title><![CDATA[infoLibre - Grupo Planeta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/grupo-planeta/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Grupo Planeta]]></description>
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      <title><![CDATA[Visita al planetario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/tintalibre/visita-planetario_1_1921712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/b2978004-9330-4e55-852f-0bf84537a955_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Visita al planetario"></p><p><strong>Cuando gobernaba el viejo Lara</strong> y la vida era una tómbola de luz y de color las cosas empezaban así:</p><p>-Soy de <em>Las Provincias</em> ¿y tú?.</p><p>-Yo de<em> Por Favor</em>.</p><p>-Creo que este año se lo dan a Semprún.</p><p>-Eso dicen.</p><p>- ¿Vienes por Semprún?</p><p>-Vengo de <em>Por Favor</em>.</p><p>O también así.</p><p>-Castillo, ¿recuerdas el año en que <strong>dejaron de poner René Barbier</strong> y <em>confit </em>de pato?</p><p>Castillo se limpia los lentes.</p><p>-Eso era todavía en el viejo Princesa Sofía, pero puedes preguntarle a</p><p>Lorenci, Lorenci lleva cuarenta años viniendo sin faltar.</p><p>Pregunto a Lorenci, Colpisa de toda la vida.</p><p>-Creo que en tiempos <strong>del jinete polaco todavía </strong>servían René Barbier.</p><p>-Hostia, ese año inolvidable para la literatura</p><p>- ¿Lo dices por Muñoz Molina?</p><p>-Qué va, es que me tomé una cerveza con Popescu, el defensa rumano del Barcelona, en el bar del hotel.</p><p>En una redacción de Madrid. <strong>Tiempos del Puente Aéreo</strong>. Finales de los</p><p>ochenta.</p><p><em>(Ida).</em></p><p>- ¿Qué regalan este año, Reboiras?</p><p>-El mueble con los premios desde 1955.</p><p>-Pues te quedas el mueble, tronco, creí que aflojaban una Parker.</p><p>-Eso fue el año de <strong>Vázquez Montalbán</strong>.</p><p>-Año de maleta entonces.</p><p>-Cada cinco años regalan una maleta así que puede ser.</p><p>-Ya te digo. Una vez llegué a la habitación al hotel del Festival de San</p><p>Sebastián y me habían subido la <em>samsonite </em>del crítico de cine de<em> </em><em><strong>El Norte de Castilla</strong></em>.</p><p><em>(Vuelta).</em></p><p>-Te he traído este libro de cocina de Néstor Luján.</p><p>-Dáselo al motorista de mi parte, ¿qué tal el ambiente?</p><p>-Prada, ya sabes, la nueva narrativa.</p><p>-Joder,<strong> no se lo van a volver a dar a Gironella</strong>, aunque ese Prada es más antiguo que los bolardos.</p><p>-Me tocó al lado de Ricardo Bofill Jr. y de una chica muy mona de <em>La Opinión de Salamanca</em>.</p><p>-¿Qué quieres decir, Reboiras, ligaste?</p><p>-Le sangraba la nariz.</p><p>-¿A quién le sangraba la nariz?</p><p>-A Ricardito.</p><p>-¿Sigue con la mexicana?</p><p>-Puede.</p><p>-¿Y no puedes inventarte algo?</p><p>-Lo intento.</p><p>-Tipo la<em> generación farlopa</em> llega al premio Planeta.</p><p>-Dirás la <em>generación nocilla</em>.</p><p>También estaba el rito de vísperas.</p><p>-¿Con cuánto se queda Hacienda, Suárez?</p><p>-Dicen que con el cuarenta.</p><p>-Da para piso en el barrio de Salamanca.</p><p>-Creo que este año le toca<strong> a Rosa Montero</strong>.</p><p>-Lo llevan diciendo treinta años. Y la tienen frita.</p><p>Y las quedadas del lobbie.</p><p>- ¿Qué tal por Pamplona?</p><p>-No tan bien como vosotros.</p><p>Además, el Planeta siempre fue un buen momento para ver a la bona gent de Barcelona: <strong>Pilar Rahola</strong> (indepe y proisraelí de toda la vida), <strong>Sánchez Llibre</strong> (Espanyol de Barcelona), <strong>Teresa Gimpera</strong> (me entero que ha fallecido), <strong>Gaspart </strong>(embajador de las Maldivas) o aquel artista antes llamado <strong>Jaume Sisa </strong>(<em>passeu, passeu</em>). También para subirse a la Torre Altamar y comerse una gilda de berberechos o comprarse un foulard en Furest o catar la mandanga de Luz de Gas donde a lo mejor se dejaban caer el Bigas o el Mariscal… La barra del Botafumeiro está por las nubes con tanto Laporta y el Boadas ya no sirve el mismo gimlet que a Manolo le hacía sentir como Raymond Chandler. El Camp Nou (yo soy más del Barça que de la Sagrada Familia) estaba en obras este año, una pena. Me asomo un rato, pero no veo ninguna pelea entre obreros inmigrantes y regreso a la base.</p><p>-Fanjul, ¿no crees que Posteguillo se ha equivocado de traje, colega?.</p><p>-<strong>Los historiadores son muy poco estilosos</strong>.</p><p>-Sí, pero ese marengo, bro, ya era viejo en tiempos de Tiberio.</p><p>-Fíjate en la<strong> Mary Beard</strong>, es que parecen sacados de un outlet de Galerías Preciados.</p><p>-Pues ya les vale, con la pasta gansa que se llevan.</p><p>-Tampoco veo a Posteguillo de Dolce Gabbana. </p><p><em>Rewind</em>.</p><p><strong>Carmen Posadas</strong> con voz trémula y menos emoción que Florentino Pérez cuando fichó a Kaká anuncia el nombre del ganador.</p><p>Pere Gimferrer se zampa un trozo de tarta al whisky del vecino de al lado. </p><p><strong>Rosa Regàs</strong> luce la bandera republicana en el ojal de un blazer terciopelo de color berenjena.</p><p>A Blecua se le imprime el mapa de la Rioja en la cara.</p><p>-Es psoriasis, tronco.</p><p>-Serán los focos.</p><p>-Calero, ¿quién lee los originales del Premio?.</p><p>-A mí desde luego no me lo han ofrecido.</p><p>-Tengo que preguntarle a Vila-San Juan, parece muy en la pomada…</p><p>-Mejor, porque Eslava Galán no sé si tendrá tiempo entre tanto cartaginés.</p><p>-Es muy de la casa, Eslava, pero no creo que te lo cuente… Tienen juramento.</p><p>Bueno, al turrón. Recibo el comunicado de que los Reyes van al 75 aniversario y<strong> me pregunto qué coño lee la reina Letizia</strong> y si mando a planchar el traje. Dicen que es muy leída y muy de Zara lo que quiere decir que solo lee<em> los planetas</em> y, por descontado, a Murakami. El año pasado salió a promocionar el libro de Sonsoles Ónega que Jordi Gracia, condottiero de <strong>TintaLibre</strong>, destripó como un bambi en El País. El Planeta siempre gira alrededor de sí mismo: esa es la poderosa razón por la que sigue luciendo un aparato inmunológico envidiable a estas alturas del milenio. Sonsoles fue récord de ventas (uno de los más venidos en sus 73 ediciones, dicen, porque el primado lo sigue ostentado<em> No digas que fue un sueño</em> del gran Terenci) y la Reina leyó (no sabemos hasta qué punto) ese cuento de la criada<strong> versión chimenea gallega—licor</strong> <strong>café </strong>que veo en las manos de todas las lectoras de cierta edad que van en el AVE (¡y yo con las memorias de Martín Caparrós dando el cante!).</p><p>El premio superdotado (¡unos cuantos barbos más que el Nobel!) <strong>pide ventas superdotadas.</strong> Y las del 75 aniversario serán de aúpa. En la lista que adjunta Planeta jugamos a los seudónimos y hacemos apuestas.<em> Niño raro en la pampa húmeda</em>, suena argentino, pero vete a saber…<em> El amargo sabor de las crisálidas</em>, de Pasifae, apunta como segundo premio porque las crisálidas dan mucho juego. <em>Metamorfosis femenina</em>, de Jon Mur, <strong>pone la nota violeta</strong>, faltaría, más;<em> Buenas noches y buena suerte</em>, de Anna Ajmátova, descarga tema <em>mitteleuropeo </em>con nazis y apunta alto en blanco y negro;<em> El hombre de la plaza Garibaldi </em>es el típico noir que puede sentarle guapo al galardón y <em>Anda suelto Satanás</em> parece homenaje a Aute y a Madrid y al <em>underground</em>… Llevo años haciendo la quiniela y siempre me equivoco. En los setenta mi padre <strong>ya me avisó ante el dilema quinielístico</strong> Las Palmas—Pontevedra: no hay que apostar por el caballo más bonito sino por el caballo ganador… Ganó Las Palmas.</p><p>Lara, como todos los maridos de la posguerra, dispuso el premio cada año por la onomástica de su mujer, el día 15 de octubre que es Santa Teresa (la de Ávila, no la de Calcuta). Lara montó una <strong>Academia para estudiantes y él daba Matemáticas</strong> y Teresa, Literatura, hacían buena pareja, uno bordaba los albaranes y Teresa leía a Carmen Laforet y a Somerset Maugham. Antes del Planeta fundó otra editorial que se llamaba Tartessos, la cosa ya apuntaba a folletón. Sigo. Después del desfile militar del día 12 en Madrid me siento como un soldado de infantería. El lunes 14 de octubre a las ocho de la mañana estoy en la estación de Atocha. Del oasis de Marrakech al palmeral de Atocha, del Formentor al Planeta, de la <em>creme brulée</em> al cocktail de gambas en salsa rosa. Me gusta ver quiénes van o comprobar cuántos repetimos. Es como ir todos los años a los Goya <strong>y encontrarse a Resines otra vez en los lavabos</strong>. Ya en Barcelona, en el autobús del grupo que nos lleva a la Llotja para la rueda de prensa de vísperas tengo una alucinación transitoria: ¿Y si María de la Pau Janer y Luz Gabás y Sonsoles son las verdaderas representantes de la literatura popular y yo un insoportable elitista pijoprogre? ¿Oye, y además no se lo han dado también a Vázquez Montalbán, a Muñoz Molina, a Millás, a Cercas, a la Matute y a Soledad Puértolas? En los noventa, el debate era tan agrio como un yogur caducado: las fronteras entre la literatura de autor y el género popular conseguían en un segundo saber si de paso estabas en contra del régimen castrista, a favor de la marihuana o debías condenar el consumo de carne animal.</p><p>El Planeta (y los planetas) han conseguido acolchar el debate: ya nadie alza la voz contra el <em>establishment </em>porque hay que vender caiga quien caiga, ya nadie tuerce el gesto cuando el runrún (a veces inocente, otras malpensante) llega a deslizar el nombre de Pablo Motos <strong>para seguir con esa larga lista de presentadores</strong> de televisión que han sido agraciados con el gordo (veo a Matías Prats entrar en el autobús en otro momento de conciencia alterada). Todo para llegar a esta desasosegante conclusión borgiana: “Como escritor es muy buen presentador de televisión”. Soy un <em>gafapasta </em>de mierda que acaba de conseguir que le regalen un altavoz de última generación para el dormitorio. Que Metallica me perdone.</p><p>Se acerca a la mesa (seguimos en vísperas)<strong> José Crehueras</strong> (el rey le llama Pepe y yo le llamaré Pepe) y dice que en esta edición no le consta tener claro el ganador. Esbozamos la sonrisa típica de Anonymous. Creemos en los Reyes Magos y en el cava catalán, por ese orden. En la Llotja, Juan Eslava Galán desgrana las novelas finalistas y llega a hablar incluso de feminismo y de <em>gore </em>y de jóvenes que consumen novelas románticas mientras vapean ¡él que nunca ha salido de Tartessos! Uno tiene la sensación (avalada por los datos) de que la pandemia ha sido una bendición para el sector editorial y 2024 lo va a petar. No valen teorías conspiranoicas, Planeta no tiene nada que ver con Miguel Bosé. En el encierro se pudo leer tanto<em> Terra alta</em>, de Cercas, como la <em>Autobiografía de Federico Sánchez</em>, de Semprún. Cuando Eslava resume los argumentos de las obras finalistas parece que estamos en un concurso de enseñanza media:<strong> los chavales y chavalas escriben de secuestros, de violaciones, de malos tratos</strong>, de nazis, de pampas autobiográficas, de mujeres en busca de su centro de gravedad permanente… Mucha sangre en la arena. Me da TOC. Algo me dice que debo ponerme en contacto urgente con los dos finalistas a cara descubierta como si estuviera a punto de quedarme sin blanca en el Bellagio: <em>Lluvia de cristal</em> de Dolors Fernández Guerrero y<em> Lo que está escrito </em>de Elizabeth P. Vaquero son los troyanos. La peña sigue presentándose a cara descubierta tal vez para decir algún día: “Fui finalista el año de Sánchez Dragó y no me dieron el premio porque era Dragó”. Alguien de la división editorial suelta eso de que la <strong>“inteligencia artificial nunca sustituirá el talento de los autores” </strong>e incluso se tiende la mano a los bosques sostenibles como pidiendo disculpas por los (son números oficiales) 45 millones de copias que Planeta ha impreso de los premios y los más de 28.000 manuscritos recibidos a lo largo de su historia con el consiguiente gasto de tóner (en la pantalla se muestran como auto de fe los originales finalistas con el sello de entrada y encuadernados con canutillo en la papelería del barrio). Pepe sostiene que un premio Planeta<strong> vende entre 300 y 350 mil copias de media</strong> y todo el mundo se enternece cuando recuerda que todo empezó con un libro,<em> Mientras la ciudad duerme</em>, de Frank Yerby. Estoy absolutamente convencido que la <em>pulp fiction</em> de 1949 era bastante mejor que la de ahora, aunque no pienso decírselo ni muerto a Eva Sáinz de Urturi.</p><p>Los jurados del Planeta pueden llegar a ser una institución tan longeva como la Corte Suprema americana. Este año la cosa no está para bromas: han fallecido <strong>Rosa Regàs y Fernando Delgado y Pere Gimferrer</strong> no atraviesa su mejor momento. A los dos primeros los sustituyen Luz Gabás (literatura nacional-popular) y Eva Giner (rectora de la Universidad Internacional de Valencia, que hoy aquí, a esta hora, suena a Stanford). Si uno se queda residiendo en la burbuja del Premio Planeta un par de días acaba creyendo que <em>La mujer de otro</em> de Torcuato Luca de Tena es la<em> Madame Bovary</em> de la literatura española contemporánea.</p><p>Me levanto con la sensación de sufrir un síndrome de Estocolmo a lo Patty Hearst en mi segundo día de estancia en el Planeta-Planeta. Todo el mundo sonríe por los pasillos. Todo el mundo es periodista de cultura de algún medio que parece <strong>que exista sólo este día de octubre y luego se esfuma</strong>. Acentos canarios, gallegos, vascos, andaluces, la cofradía que espera el santo advenimiento. No sé ya si son periodistas humanos o sintéticos. El colega del <em>Diario Vasco</em> está preocupado por la noticia de si Amaia Montero vuelve a ser la voz de La Oreja de Van Gogh, primera plana en Donostia. El avance de las tropas israelíes se atenúa pensado de nuevo en Pablo Motos, en Bárbara Rey, en Raffaella Carrà, en la dinastía borbónica….<em> Rumore, rumore… </em>Presiento que Jordi Gracia estará hablando con Steven Pinker en algún lugar de la ciudad a esta hora… En mi cápsula del tiempo reconozco que <strong>el murmullo del mundo se atenúa</strong> y en la moqueta del hotel solo se escucha: ¿Sabemos algo? Me gustaría encontrarme a Pedro J. Ramírez en albornoz, o reconocer a algún tertuliano de repente en los pasillos de este hotel que parece a esta hora el de <em>Barton Fink</em>.</p><p>Entonces llega la gran noche. Me siento como el Cholo Simeone con el traje negro. Enseño mi código QR de invitado rumbo a la mesa 41. Hay un tipo detrás de mi que tiene la cabeza tatuada como un maorí y pienso que me toca un artista plástico. <strong>Pero mi vecina es Nieves Herrero</strong>. Visitar el Planetario siempre tiene esas cosas entrañablemente españolas. Nos pasamos el rato hablando de Mayra Gómez Kemp que murió solita, de un hombre que la saludó en Huelva (los Cabify ya no la reconocen tanto como antes), que iba en bicicleta y acababa de ganar el sueldazo de la ONCE y (no me pregunten por qué, quizás el rollo Casino) de Elvis Presley, mucho de Elvis. El escenario del MNAC parece un velatorio (más velas que un concierto de Coldplay). El ambiente es cumpleañero. Y llega el Rey y le noto desmejorado porque imagino sus preocupaciones de padre y señor mío con toda la que está cayendo. Comedias bárbaras. Los republicanos no nos sumamos a la cerrada ovación que recibe con el público puesto en pie. Gallardón, Fanjul y un servidor no nos levantamos y veo que Basteiro tampoco lo hace en la mesa de al lado. Me siento tan orgulloso como<strong> Gabriel Rufián</strong>. Pepe se marca un Steve Jobs en el escenario. Agradece al primer <em>president</em> de la Generalitat que hace acto de presencia tras unos años, <strong>Salvador Illa</strong>, Salvador. Bromea con Isak Andik, de Mango, debe ser por el traje cruzado. Cuenta que el año 2000 la mitad de la facturación del grupo venía de las enciclopedias. Tres años más tarde no se vendía ni una. Cambió la decoración de las casas españolas y Planeta De Agostini dejó de llamar a las puertas como si fuera un Testigo de Jehová. Fundaron otra congregación de fieles cibernautas.</p><p>Lo peor llega después. Sale el sol por la Barceloneta y veo que los pronósticos no encajan en absoluto con mi carta astral cultureta. A mediodía se saben ya los nombres (y seudónimos) de las dos ganadoras.<strong> Manuel Vilas</strong> me confirma que los secuestran en el Majestic y suben a la montaña de Montjuic por el<em> fast track</em>. Lo lamento, lectores de <strong>TintaLibre</strong>, pero, así como me había leído un libro muy hermoso de la última Nobel surcoreana, no conocía nada de las dos ganadoras<em> made in Spain </em>que tras una larga serie de deliberaciones ficticias (dice la presentadora “el jurado se encuentra deliberando en la sala contigua”) y de votaciones como en el bingo del Canoe, resultan ser <strong>Paloma Sánchez-Garnica por Victoria y Beatriz Serrano </strong>por <em>Fuego en la garganta</em>. Por lo que dice la primera (que se permitió el lujazo de ponerse de seudónimo Anna Ajmátova, la poeta favorita de Viggo Mortensen) es novela de historias de hermanas y de guerras, con nazis, y bien entretenida (todo el mundo en el Planeta tiene la obligación de decir que su novela es bien entretenida) y respecto de la chica <em>pelopaja</em>, por decirlo a lo Foster Wallace, cita de repente a Palahnuik, a Joy Division y a Charles Manson por lo que entiendo que la cosa va de rollete dark aunque transcurra en Valencia (antes del Diluvio). <strong>En el autobús que</strong> <strong>nos sube a la montaña mágica de Montjuïc </strong>hablo con Guillermo Altares sobre este punto y llegamos a una desasosegante conclusión: los raritos somos nosotros. Un apocalipsis de cava catalán y trajes oscuros nos espera a la entrada del MNAC.</p><p>Resumen de la jugada:<em> Victoria</em> gana, <em>Garganta </em>es finalista. La melancolía se acrecienta. La última vez que pasé por este mismo escenario lo ganó Cercas y el finalista fue Vilas. Planeta parece optar esta vez por varios principios sostenibles: la ganadora es de la casa y garantiza la tirada<strong>; la finalista tiene un pódcast y puede incorporar nuevos lectores jóvenes</strong> de esos que leen <em>gore </em>y <em>anime</em>… La ganadora habla de nazis y se lo dedica a su marido (con emoción) y la finalista de inadaptados (tiene pódcast, solo jodería). No sé ya si es otra edición más o la misma edición de siempre. Conduzco a Nieves Herrero del brazo hacia la salida y me siento como el <em>pijoaparte </em>de Marsé. Barcelona luce a los pies de la montaña y pienso en lo difícil que resulta caminar con tacones de aguja. Pedro J. pasa hablando por el pasillo del bus del gran Edward Murrow como si fuera un amigo de toda la vida.<em> Buenas  noches y buena suerte</em>.</p><p><em><strong>Ramón Reboiras</strong></em><em> es jefe de redacción de ‘Tinta Libre’, su último libro publicado es ‘El Chevrolet de Pessoa’ (La Umbría y la Solana, 2024).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Dec 2024 18:23:19 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ramón Reboiras]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Literatura,Libros,Grupo Planeta]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Sobre la polémica Pérez Reverte-Uclés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/club-infolibre/librepensadores/polemica-perez-reverte-ucles_129_2141755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No suelo terciar en batallas y polémicas que lo único que persiguen es vender libros y lamento ser una voz discordante en lo que a<strong> Uclés se refiere en cuanto a la unanimidad reinante</strong>. Sé que amigos a partir de ahora me retirarán el saludo y algunos familiares empezarán a pensar si es que no me estoy volviendo gagá.</p><p>No he leído aún su famosísima novela [<em>La península de las casas vacías</em>], aunque la compré cuando salió y la leeré (espero) posiblemente cuando pase el irrritante famoseo del "boom" (lo suelo hacer con todo lo que es vendible y se pone de moda hasta en las tertulias), y aún más ahora, cuando la<strong> intoxicación "</strong><em><strong>mediatílica</strong></em><strong>" coarta nuestra libertad </strong>para pensar con un mínimo de rigor lo que a uno le plazca.</p><p>En principio me echó para atrás (¿puedo decir "mosqueó"? la vitola "realismo mágico", cuando ya sabemos adónde nos lleva la <strong>etiqueta mentada dentro de nuestra historia literaria reciente, </strong>algo en principio tan fuerte que hace falta mucha penetración analítica y mucho conocimiento para dilucidar; por eso creo que la tengo "en stop", como en su momento me pasó por ejemplo con (salvando las distancias de género) <em>Titanic</em> (la vi el último día que la ponían en Madrid, en el cine Azul de la Gran Vía, y creo que acuciado por mi pareja)...</p><p>Pero además hay otro hecho reciente que me chirría aún más y es la reciente concesión del<strong> Premio Nadal a otra novela suya sobre Barcelona</strong>. Me dije, ¡ostras, qué casualidad!, que aún estando calentita y ascendiendo en las ventas <em>La península…</em>, al año más o menos aparezca <em>La ciudad de las luces muertas</em> que, ¡oh casualidad también!, me recuerda en el título a la ya legendaria e insuperable <em>La ciudad de los prodigios</em> de Eduardo Mendoza. (Yo, la verdad, creía que ya no existía el premio Nadal, que como sabemos fue oscurecido enseguida por el Planeta, casi desde que se lo dieron a Carmen Laforet o a la inmensa Carmiña...)</p><p>Por eso desconfío de estos escritores que tan jóvenes alcanzan un relumbrón tan soberbiamente instantáneo y que en principio se dedican a rescatar premios extintos y después se prestan a polemizar con el diablo para que todo quisque, haya leído o no, sea alfabeto o analfabeto, hable y hable, se posicione o ponga a parir, con el <strong>único objetivo de montar el batiburrillo del negocio.</strong></p><p><strong>Desconfío, y lo siento, de Uclés. </strong>De Pérez Reverte sólo sé que es un polemista y un provocador que ya en su momento utilizó a Umbral para darse a conocer literariamente y sus novelas son más conocidas por su adaptación al cine que por su verdadero valor literario. Son obras de consumo, como <em>La península…</em>, mal que le pese a Uclés. Tiene mucho éxito, no coincido con él en nada, sólo en que es paisano: nació en Cartagena, y yo en Murcia (lo que históricamente no es muy sinónimo de simpatía y afinidad).</p><p>Ya sabemos que es muy loable vivir de lo que a uno le gusta y para lo que sirve pero en mi opinión hay que tener un <strong>mínimo de honestidad con uno mismo.</strong> Desgraciadamente en los últimos años pululan en nuestra literatura narrativa grandes ladrillos capaces de matar a cualquier hijo de vecino cuyos autores jóvenes en su gran mayoría han sido encumbrados por publicaciones y críticos interesados sin el más mínimo pudor. Para mí que<strong> se quiere hacer de Uclés ya el líder de su generación:</strong> lo que está por ver, pues eso es un dictamen que sólo otorga el tiempo y hoy no hay ni tiempo y menos para leer. Es por eso que no me cabe duda de que su segunda obra, la premiada, será peor que su <em>Península…</em>, lo puedo asegurar aun sin haberla leído...</p><p>Por eso, esta "<strong>guerra incivil" con ribetes ideológicos </strong>que se ha montado entre él y Pérez Reverte (y siento decirlo) me parece un artificio como la copa de un pino para remover los escaparates de las librerías y las listas de ventas. Y lo digo por la sencilla razón que hasta un peón caminero diría y además con base en mi propia experiencia: a mí si me invitan a cualquier encuentro con una variada participación lo primero que pregunto es quién va y entonces decido en función de mi interés si voy o no.</p><p>Uclés me temo que ha esperado a que estuvieran impresos los carteles y lanzada la propaganda para mover el cotarro que en el fondo, estoy de acuerdo, es muy interesante y de alto alcance, pero que esconde una muy<strong> cuidada estrategia de marketing </strong>para vender como churros su novela ganadora del premio Nadal. E insisto: abomino de Pérez Reverte, pero eso no es óbice para que diga mi opinión y discrepe sobre esa oportunista concesión del Nadal cuando su <em>Península…</em> aún está muy vivita y coleando. Espero que lo piense y <strong>se dedique a escribir, sólo a escribir </strong>y luego promocionar lo escrito (es inevitable), pero sin caer en otras manos que no sean las suyas. Y es que estamos aún muy lejos de las disputas de nuestro Siglo de Oro... (por lo que llevamos del nuestro diríamos que estamos en el Siglo del Barro).</p><p>_______________</p><p><em><strong>Javier Herrera </strong></em><em>es socio de</em><em><strong> infoLibre.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Feb 2026 05:01:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Javier Herrera]]></author>
      <media:title><![CDATA[Sobre la polémica Pérez Reverte-Uclés]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Guerra civil,Libros,Literatura,Negocios,Grupo Planeta,España]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El Planeta se queda en casa: Paloma Sánchez-Garnica gana con una novela de amor en plena guerra fría]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/planeta-queda-casa-novela-historica-paloma-sanchez-garnica-alza-premio_1_1880503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/000311b5-9b4f-4d16-80e0-0914d55dea99_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Planeta se queda en casa: Paloma Sánchez-Garnica gana con una novela de amor en plena guerra fría"></p><p>Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero <a href="https://www.instagram.com/palomasanchezgarnica/?hl=es" target="_blank" >Paloma Sánchez-Garnica</a> (Madrid, 1962), finalista del Premio Planeta en 2021, llevando la contraria al dicho popular, se ha convertido en la noche de este martes en la <strong>ganadora del codiciado galardón literario</strong>, el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/premio-planeta-2024-sera-mejor-ano-historia-sector-editorial-espanol_1_1879831.html" target="_blank" >más dotado del mundo con un millón de euros</a>, gracias a su novela <em><strong>Victoria</strong></em>, presentada inicialmente bajo el título de <em>Buenas noches y buena suerte</em> y firmada con el seudónimo de <strong>Anna Ajmátova</strong>. A la segunda, en su caso, si acaso no se ha presentado en más ocasiones de forma anónima, va la vencida. </p><p>A las puertas se ha quedado en esta ocasión <a href="https://www.instagram.com/ohbetinas/?hl=es" target="_blank" >Beatriz Serrano</a> (Madrid, 1989), que tiene que conformarse con la condición de finalista (y 200.000 euros) por su novela <em><strong>Fuego en la garganta</strong></em>, aspirante inicialmente titulada <em>Milagro </em>y supuestamente escrita por un tal <strong>Eutropio </strong>(tal es el tradicional y un tanto lioso juego de los seudónimos).</p><p>Ambas son las elegidas de una velada —y de los <strong>1070 manuscritos</strong> candidatos– celebrada en la noche de este martes con la <strong>pompa </strong>habitual en el <strong>Museu Nacional d'Art de Catalunya</strong>, engalanado para la ocasión si cabe un poquito más (desde luego, mucha más seguridad) por la presencia del <strong>rey Felipe VI y la reina Letizia</strong>, egregios y regios invitados del, queramos o no, galardón más prestigioso y, como poco, vendedor, de la literatura española. No han faltado tampoco a la cita, entre otras <strong>personalidades</strong>, el president de la Generalitat, Salvador Illa; el alcalde de Barcelona, Jaume Colboni; y los ministros de Cultura, Ernest Urtasun, Transporte y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, e Industria y Turismo, Jordi Hereu.</p><p>Tanto ellos, como los periodistas  y el resto de múltiples invitados de procedencias diversas hasta superar el <strong>millar de asistentes,</strong> han degustado un <strong>menú </strong>con vichyssoise de pera asada con tartar de gamba roja y tomate y lubina a la catalana, con chocolate, vainilla y crocanti de frambuesa de postre. Una cena que se hizo esperar más de una larga hora y media desde que entraron los primeros convidados hasta la llegada a las <strong>21.00 horas de los reyes</strong>, recibidos con aplausos y, por encima de todo, apetito vespertino aminorado con cava (algo de agua) y vino. El presidente del Grupo Planeta, <strong>José Creuheras</strong>, y <strong>Felipe VI</strong> fueron los encargados de abrir la celebración con unas palabras –"No es habitual, pero la ocasión lo merece por los 75 años de la editorial Planeta", aclaró el monarca– ensalzando el poder de la cultura y la literatura, así como la labor desarrollada por la compañía.</p><p>Licenciada en Derecho y Geografía e Historia, <strong>Sánchez-Garnica</strong> trabajó como abogada, pero lo abandonó para dedicarse a la literatura. Se trata de una <strong>autora de la casa, </strong>que ha publicado en Planeta la mayoría de sus novelas, que suelen ser de <strong>género histórico con una mezcla de thriller y misterio y saltos temporales</strong> entre pasado y presente. Resulta ciertamente complicado adivinar a ciegas que ella pudiera estar detrás del nombre falso de Anna Ajmátova, pero ahora, a toro pasado, todas las pistas estaban en la breve información de las obras finalistas que la editorial anticipó este lunes a los periodistas (que no han parado de pronosticar con razonable poco tino hasta el último instante).</p><p>Porque la escueta <strong>sinopsis </strong>de la obra triunfadora, destinada a convertirse en el libro más vendido del año gracias al empuje mercadotécnico del Premio Planeta, deja entrever un <strong>thriller histórico de amor en tiempos de la Guerra Fría, </strong>con<strong> emociones desatadas y pasiones devastadas a lo largo de los años.</strong> A saber: "En el Berlín derrotado tras la Segunda Guerra Mundial, Victoria se ve obligada a partir a Estados Unidos para ejercer de espía de los rusos, donde vivirá una tierna historia de amor. De vuelta a su ciudad se convierte en una famosa locutora de radio, logra reunirse con su familia y vivir en directo la construcción del muro". No era tan difícil adivinarlo, dirán algunos, pero cuesta lo suyo hasta que las piezas encajan.</p><p>Sánchez-Garnica <strong>se estrenó en el mundo editorial</strong> con <em>El gran Arcano</em> (2006), novela a la que siguieron <em>La brisa de Oriente</em> (2009), <em>El alma de las piedras</em> (que fue un importante éxito de ventas en 2010), <em>Las tres heridas</em> (2012) o <em>La sonata del silencio</em> (2014), que fue <strong>convertida en serie para TVE</strong>.​ <em>Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido</em> (Premio de Novela Fernando Lara 2016, también entregado por Planeta), de la que se publicaron cinco ediciones y que se ha traducido para todos los países de habla inglesa, <em>La sospecha de Sofía</em> (2019), que cuenta ya con <strong>veintidós ediciones</strong>, y <em>Últimos días en Berlín</em>, finalista del Premio Planeta 2021, han construido progresivamente su cada vez más exitosa carrera literaria.</p><p>"No es una novela sobre <strong>periodismo</strong>, pero sí es una defensa del periodismo veraz, para evitar que se cumpla lo que dijo Edward Murray: ’<strong>Una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos’</strong>", ha asegurado la ganadora desde el escenario, acompañada de los reyes, Creuheras y los miembros del jurado. Y ha añadido: "<em>Victoria </em>trata de los sentimientos universales del ser humano. Doy gracias a la vida por permitirme vivir este momento , por permitir que mis hijos puedan verlo, y por poner en mi camino a mi marido, el amor de mi vida, porque a su lado me he convertido en una mujer imparable".</p><p><strong>Beatriz Serrano</strong>, por su parte, flamante finalista, es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense. Ha desarrollado su carrera en la <strong>prensa digital,</strong> especializándose en nuevas narrativas, y ha escrito para medios como BuzzFeed, <em>Vanity Fair, GQ, Harper's Bazaar, SModa </em>o<em> Vogue.</em> Actualmente, trabaja en <em>El País</em>. Además, junto al escritor Guillermo Alonso, codirige el podcast <em>Arsénico Caviar</em>, que fue galardonado con el <strong>Premio Ondas 2023</strong> en la categoría de Mejor Conversacional. Su primera novela fue <em>El descontento</em> (editada por Temas de Hoy, otro de los innumerables sellos de Planeta), con la que fue nominada como autora revelación en la edición 2024 de los premios Openbank Literatura de Vanity Fair.</p><p>En esta ocasión, la obra con la que se convierte en finalista del Premio Planeta es una <strong>novela iniciática</strong> en la que la protagonista, poseedora de ciertos <strong>poderes sobrenaturales</strong>, recorre la década de los noventa y los primeros años del siglo XXI. Hija de una mujer condenada por la sociedad de la época por el hecho de sentirse diferente, Blanca -así se llama el personaje principal- se convierte en una <strong>adolescente </strong>que se rebela contra el abandono que sufrió en su infancia.</p><p>La 73 edición del Premio Planeta, que coincide con la celebración de los <strong>75 años de la editorial</strong>, ha resultado ser mucho menos controvertida y, por tanto, bastante menos mediática que la del año pasado, cuando el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/sonsoles-2-ana-rosa-0-reina-tardes-gana-audiencias-lleva-planeta_1_1615038.html" target="_blank" >reconocimiento fue para Sonsoles Ónega</a>, periodista y presentadora televisiva de Atresmedia, empresa perteneciente al Grupo Planeta, lo cual levantó, como es lógico, <strong>todo tipo de suspicacias. </strong>Siempre esa tensión entre calidad literaria y músculo comercial, imposible de calmar porque, de hecho, ese es el as en la manga de la editorial para que todo el mundo hable de su galardón, ya sea bien o sea mal. </p><p>Será como sea el año que viene, pero este 2024 literalmente más de mil personas han soplado las velas de un centenar de tartas sobre otras tantas mesas mientras un violín entonaba el cumpleaños feliz. En este ambiente festivo, no es de extrañar que <strong>unos periodistas le hayan pedido a Creuheras que les hiciera una foto con Felipe VI</strong>. Spoiler: se la ha hecho y anda ya por ahí por las redes sociales.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2024 21:11:11 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Planeta se queda en casa: Paloma Sánchez-Garnica gana con una novela de amor en plena guerra fría]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Grupo Planeta,Literatura,Literatura española,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muere el periodista y escritor Fernando Delgado a los 77 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/muere-periodista-escritor-fernando-delgado-77-anos_1_1718619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/503aabad-fc1d-4711-bebe-ee92bcd7e8bf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Muere el periodista y escritor Fernando Delgado a los 77 años"></p><p>El periodista, escritor y exdiputado autonómico en las Cortes Valencianas <strong>Fernando Delgado</strong> ha muerto este domingo a los 77 años, según ha confirmado el expresidente de la Generalitat Valenciana, <strong>Ximo Puig</strong>, que ha lamentado el fallecimiento de su amigo: "Una huella imborrable dejan muy pocas personas", informa Europa Press.</p><p>"Una huella imborrable dejan muy pocas personas. <strong>Fernando Delgado fue, para mí, una de ellas</strong>. Se nos acaba de marchar Fernando. Y es inmensa la tristeza. Solo me consuela todo lo que nos ha enseñado y querido. Y que <strong>Paco Brines ya disfruta con él allá arriba. Gracias, amigo</strong>", ha escrito en redes sociales.</p><p>Asimismo la <strong>editorial Planeta, con la que ha publicado numerosas novelas, ha lamentado la muerte del escritor</strong> destacando su "extensísima carrera profesional".</p><p>Delgado, aunque nació en Santa Cruz de Tenerife, siempre estuvo arraigado a la Comunidad Valenciana y <strong>fue diputado autonómico en las Corts por el PSPV</strong> entre 2015 y 2019 y presidente de la Mesa.</p><p>En 2021 Ximo Puig lo nombró <strong>presidente del Patronato del Museo de Bellas Artes de Valencia</strong>, aunque dos años más tarde presentó su renuncia.</p><p>Ha publicado novelas, poemarios, crónicas y ensayos. En 1995 ganó el <strong>Premio Planeta</strong> por <em>La mirada del otro</em>, y <strong>en 2015 el Azorín</strong> por <em>Sus ojos en mí</em>. Con su primera novela obtuvo el <strong>Premio Benito Pérez Armas</strong>; con la segunda, el <strong>Pérez Galdós</strong>.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Feb 2024 18:19:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Muere el periodista y escritor Fernando Delgado a los 77 años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Grupo Planeta,Escritores,Comunitat Valenciana,Obituario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sonsoles 2 - Ana Rosa 0: la reina de las tardes gana en audiencias y se lleva el Planeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/sonsoles-2-ana-rosa-0-reina-tardes-gana-audiencias-lleva-planeta_1_1615038.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/932ee37c-b1bd-4a3c-b6ab-761d608fcc73_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sonsoles 2 - Ana Rosa 0: la reina de las tardes gana en audiencias y se lleva el Planeta"></p><p>La lucha televisiva de las tardes en las casas españolas es este otoño cosa de dos. <strong>Sonsoles Ónega y Ana Rosa</strong>. Esta última anda un tanto desconcertada porque eso es lo que pasa cuando llega alguien nuevo que te mueve la silla mientras crees que solo estás girando la bombilla que de repente deja de lucir. A los datos de audiencia se suma ahora otro girito inesperado de los acontecimientos cuando en la noche de este domingo resulta que la primera se convierte en <strong>la escritora más popular</strong> (sin negro -escritor pagado para escribir en tu nombre- mediante) de un país como el nuestro, que perdona lo justo y no olvida nunca. Y mucho menos cuando se trata de buscar la república, aunque sea, al menos, si acaso, televisiva. Como poco. Hay <em>fumata </em>de nueva reina catódica, si acaso eso existiera. </p><p>Porque resulta que bajo el seudónimo de Gabriela Monte la dama que se esconde es <strong>Sonsoles Ónega</strong> (Madrid, 1977), con una novela que a la prensa se le dijo que se llamaba <em>Otoño sin ti </em>y que luego resultó ser <em><strong>Las hijas de la criada</strong></em>. Mentirijillas de ratón trilero en torno a un premio que mueve la en absoluto inestimable cifra de <strong>un millón de euros</strong> para la ganadora, que va directa, claro, al primer puesto de ventas. No en vano, este sábado el presidente de Planeta, José Creuheras, recordaba que entre la ganadora y la finalista del pasado año, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/premio-planeta-luz-gabas-autora-palmeras-nieve-exalcadesa-benasque_1_1340853.html" target="_blank" >Luz Gabás y Cristina Campos</a>, han despachado 600.000 ejemplares. Quien tenga la capacidad de invertir, como tiene Planeta, está ante un caso de amortización ciertamente ejemplarizante y que da muchas cosas que pensar.</p><p>Como finalista, con un premio de <strong>consolación de 200.000 euros </strong>que ya quisiera aquel, queda <strong>Alfonso Goiztueta,</strong> presentado bajo seudónimo de <strong>Luis Parterrío</strong>, con una novela supuestamente titulada <em>El rey del este</em>, que luego ha resultado ser <em><strong>La sangre del padre</strong></em>. Un juego de mira al dedo que igual así no ves la luna que ha tenido locos a los periodistas por las calles de Barcelona, porque en este mundo cínico quizás deba quedar siempre ese espacio al juego infantil de trilero. Al final del día, contemplando la plaza de Espanya desde el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), desde la colina opuesta donde Loquillo puso a los pies su ciudad, el domingo pliega mientras se escucha a lo lejos la caja registradora del clin clin. Estruendoso clon.</p><p><em>Las hijas de la criada</em> se puso literalmente el Planeta por montera entre 1.129 novelas presentadas, 461 más que el pasado año (846), que a su vez tuvo otra participación entonces de récord respecto a las 654 de 2021. Tal es la progresión de un galardón que por tercer año consecutivo está dotado con un millón de euros (200.000 para el segundo) y que es, por tanto, más cuantioso que el Nobel de Literatura, que se queda en el entorno de los 950.000 euros. El Jurado del premio lo integran <strong>José Manuel Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regás y Belén López</strong>. </p><p>Bajo una bóveda definitivamente <strong>cóncava </strong>y un eco imponente a la altura de las circunstancias, el <strong>salseo </strong>de mesa en mesa era el de siempre. Tal o cual novela, esta o aquella. Semejante tropelía. Bueno, de todo un poco, como en botica,<strong> entre votación y votación </strong>con los focos girando alucinados contra el techo, las charlas discurriendo, la prensa elucubrando y cada cual con su favorito. El ronroneo en cada ronda tiene su cosa. La emoción se mantiene a toda a costa.</p><p>"Solo haremos un <strong>mundo mejor si somos libros</strong>. Que los que no leen, lean, porque no hay ciudadano mejor armado frente a los abusos que un ciudadano leído", ha dicho desde el atril de ganadora, emocionada, para acto seguido añadir: "Se lo dedcico a las escritoras con hijos y los hijos con escritoras".</p><p>Tan lejos se van los pensamientos. Hasta la costa última de la península ibérica. Porque <em><strong>Vida y secretos de una familia gallega</strong></em>. Esta es la historia de una familia de empresarios gallegos, los Valdés, que recorre los dos primeros tercios del siglo XX y lugares como la exótica Cuba y la siempre misteriosa Galicia. Las mujeres de la familia, también como siempre, luchadoras y emprendedoras. Esta noche, esas mujeres, como tantas otras, han detenido el Planeta y se ha podido escuchar el crack. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2023 21:20:25 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sonsoles 2 - Ana Rosa 0: la reina de las tardes gana en audiencias y se lleva el Planeta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Premios y galardones,Libros,Cultura,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Premio Planeta con (otro) récord de participación, abundante novela negra y más personajes femeninos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/premio-planeta-record-obras-abundancia-novela-negra-personajes-femeninos_1_1614644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/301f7dde-de01-4a8d-a463-50a3fa5fe913_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un Premio Planeta con (otro) récord de participación, abundante novela negra y más personajes femeninos"></p><p><em><strong>Sexudario</strong></em>, una novela negra con toques de sensualidad. <em><strong>Dexados</strong></em>, un thriller histórico con cierta reivindicación feminista. <em><strong>El rey del este</strong></em>, una novela histórica sobre Alejandro Magno. <em><strong>Verlas venir</strong></em>, un thriller popular. <em><strong>El reencuentro</strong></em>, sobre una editora nicaraguense que viene a España a liquidar una herencia y acaba confinada por el covid. <em><strong>Lágrimas en el fondo del mar</strong></em>, una novela coral en una patera llena de africanos. <em><strong>Li Qingzhao</strong></em>, acerca de una famosa poetisa china del siglo XI. <em><strong>Otoño sin ti</strong></em>, otra novela histórica, en este caso con ribetes de romántica durante tres generaciones de mujeres. <em><strong>Otro cielo</strong></em>, una saga familiar de (también) tres generaciones de mujeres. <em><strong>Sombras en la pared</strong></em>, la biografía novelada de un botánico y genético ruso represaliado en la época de Stalin.</p><p>Estas son las diez obras finalistas a la 72 edición del Premio Planeta. Una decena seleccionada de un total de <strong>1.129 novelas presentadas</strong>, 461 más que el pasado año (846), que a su vez tuvo <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/participacion-record-premio-planeta-elimina-obra-finalista-ultima-hora_1_1340394.html" target="_blank" >otra participación entonces de récord</a> respecto a las 654 de 2021. Tal es la progresión de un galardón que por tercer año consecutivo está dotado con<strong> un millón de euros </strong>(200.000 para el segundo) y que es, por tanto, más cuantioso que el <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/escritor-noruego-jon-fosse-premio-nobel-literatura-2023_1_1606937.html" target="_blank" >Nobel de Literatura</a>, que se queda en el entorno de los 950.000 euros.</p><p>El ganador de la distinción literaria más popular en lengua castellana se conocerá <strong>este domingo 15 de octubre en Barcelona en el transcurso de una cena literaria en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC)</strong>. El Jurado del premio lo integran José Manuel Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regás y Belén López. De sus deliberaciones durante lo que resta de fin de semana saldrá la próxima novela más regalada y leída de España de aquí a final de año pues, tal y como ha apuntado en rueda de prensa en la Llotja de Mar de Barcelona el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, la ganadora y la finalista de 2022 han despachado este último año aproximadamente <strong>600.000 ejemplares</strong>.</p><p>Porque, según ha comentado, hasta el año pasado eran unos 44,5 millones de ejemplares del Premio Planeta los despachados durante estos 72 años de galardones, una cifra que ya ha superado los<strong> 45 millones</strong>. "Tenemos lectores muy fieles y todos los ganadores tienen una gran difusión", ha remarcado, recordando a su vez que los miembros del Jurado no se leen todos los manuscritos -que por primera vez han podido ser <strong>remitidos por email,</strong> seguramente de ahí el importante incremento de aspirantes, tal y como ha concedido-, pero sí todos los finalistas con una dedicación exclusiva. "Las <strong>discusiones</strong>, de verdad, muchas veces son muy exhaustivas y sobre temas muy concretos", ha asegurado divertido.</p><p>Como portavoz del Jurado, Juan Eslava Galán, ha resaltado que el Planeta "<strong>responde al interés del lector</strong>" en cuanto a temáticas. Eso explica, a su juicio, que sea el "termómetro de los gustos literarios", al ser obras creadas por escritores que son a su vez lectores. "Que haya <strong>mujeres empoderadas en varias novelas</strong> significa simplemente que hay una sensibilidad social hacia eso", ha señalado, añadiendo sobre la novela negra que "estos años anteriores parecía escrita en los mares Bálticos, mientras que ahora se va acercando más a la <strong>novela negra española tradicional"</strong>. "Es reflejo del gusto del público, que recogen los escritores que también son lectores", ha apostillado.</p><p>Lo que no queda claro porque, básicamente, nadie lo sabe, es donde queda ese gusto del público en este mundo un tanto acelerado donde la <strong>inteligencia artificial</strong> parece cada vez tener más desconcertante presencia. De eso se ha hablado también porque, tal y como ha reconocido Creuheras, es un "problema para todos", puesto que la IA permite "procesar muchísimos datos y por tanto repetir criterios y actuaciones". "<strong>No se va a sustituir el talento, que lo tienen las personas</strong>, pero es evidente que podría pasar", ha concedido, descartando de largo la idea de un certamen literario en el que quedada meridianamente claro que las obras presentadas han sido creadas por máquinas, como ya pasa, de hecho, en el mundo de la música.</p><p>"Creo que la capacidad de innovación no la van a tener las máquinas, que pueden reproducir actuaciones y muchas veces igual segmentarlas mejor. Pero <strong>es muy difícil que la chispa que tiene el talento la pueda tener la IA</strong>", ha planteado Creuheras, admitiendo a su vez que es un problema para los editores porque en no pocas ocasiones les resulta complicado saber si todas las obras que un premio como el Planeta "tienen un autor detrás". Una situación en absoluto baladí con "toda la problemática legal que hay detrás de derechos de autor que la IA se lo salta y pergeña un libro nuevo a partir de la creación de autores individuales". "<strong>Se debe legislar</strong>, y no solo compete a los editores, sino que va mucho más allá hasta otros muchos campos", ha apostillado.</p><p>Con las obras presentadas esta edición, el certamen ya acumula más de <strong>27.000 ejemplares presentados</strong>, y Crehueras ha expresado su agradecimiento hacia los escritores anónimos y los <strong>libreros</strong>, y ha reivindicado a estos últimos como "el puente" entre autores y lectores: "Siete de cada diez libros se venden en las librerías. Para todos los lectores es importantísimo porque los sabemos lo que significa pasear entre libros y, muchas veces, descubrir joyas que te interesan y no sabías de su existencia".</p><p>Por su parte, el director del Área de Libros del Grupo Planeta, Jesús Badenas, ha indicado que dentro del ocio cultural, el <strong>sector del libro </strong>es el que sale "más <strong>reforzado</strong>" de la pandemia, con un crecimiento en España del 19% entre 2019 y 2022, un periodo en el que Grupo Planeta ha crecido un 32%. También ha destacado el incide de lectura entre los jóvenes pues, según sus datos, el 64% de los <strong>jóvenes de entre 15 y 24 años </strong>son lectores frecuentes, algo que para él es "una buena cantera para el futuro", y ha añadido que en este grupo hay más lectoras, cuya preferencia es la novela romántica urbana. Al mismo tiempo, el<strong> libro impreso</strong> sigue siendo el favorito de los lectores, con un 93% respecto al 7% que representan los formatos digitales, de los cuales un 5% es libro electrónico y un 2% audiolibro, y Badenas lo ha comparado con el mercado estadounidense, con un sector digital que representa el 15%.</p><p>El fallo del Premio Planeta se podrá seguir en <em>streaming </em>en las páginas web www.premioplaneta.es, <a href="http://www.planetadelibros.com" target="_blank" >www.planetadelibros.com</a>, <a href="http://www.casadellibro.com" target="_blank" >www.casadellibro.com</a> y en las redes sociales de <a href="https://www.instagram.com/premioplaneta/" target="_blank" >@PremioPlaneta</a> y <a href="https://twitter.com/Planetadelibros?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor" target="_blank" >@Planetadelibros</a> a partir de las 23:30 horas del domingo 15 de octubre. La última ganadora el pasado año fue <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/premio-planeta-luz-gabas-autora-palmeras-nieve-exalcadesa-benasque_1_1340853.html" target="_blank" >Luz Gabás, exalcaldesa del PP en Benasqué (Huesca)</a> por la novela histórica <em>Lejos de Lousiana.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Oct 2023 17:31:37 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Gallardo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Un Premio Planeta con (otro) récord de participación, abundante novela negra y más personajes femeninos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[infoLibre en la Feria del Libro: "El periodismo y la cultura son dos mimbres de una democracia sólida"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/periodismo-cultura-son-mimbres-democracia-solida-infolibre-reflexiona-cultura-periodismo-feria-libro-madrid_1_1509830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d9a3722b-de7e-4698-9368-5af2001aad01_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="infoLibre en la Feria del Libro: "El periodismo y la cultura son dos mimbres de una democracia sólida""></p><p>La lluvia inundaba las calles de Madrid, se escuchaban truenos y en el Parque del Retiro, los charcos llenos de barro se contaban por montones. Era un día poco apacible para acudir a ningún lado. Sin embargo, algo antes de que el reloj marcara las 20:00 horas, el salón de actos de la <strong>Biblioteca Eugenio Trías de Madrid</strong>, situada en el mismo parque donde esta semana se está celebrando la Feria del Libro, estaba completamente lleno. El motivo era el encuentro, organizado por <strong>infoLibre</strong> en el marco de las celebraciones de su X aniversario, para motivar <strong>la reflexión sobre el papel de la cultura y el periodismo en la sociedad</strong> actual, llena de prisa e inmediatez. En él actuaba como moderador el director editorial de infoLibre, <strong>Jesús Maraña</strong> y participaban <strong>Luis García Montero</strong>, poeta, columnista de <strong>infoLibre</strong> y director del Instituto Cervantes, <strong>Ángeles Aguilera</strong>, directora de "no ficción" de Planeta y <strong>Nativel Preciado</strong>, periodista, escritora y también columnista de <strong>infoLibre</strong></p><p>El encuentro, en plena resaca electoral por los resultados del 28M y de la convocatoria de nuevas elecciones por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comenzado con la intervención de Jesús Maraña, que ha reivindicado <strong>la importancia de la cultura y el periodismo en el contexto de una campaña crispada</strong> como la de estas elecciones autonómicas y municipales. <strong>"El periodismo y la cultura son dos mimbres de una democracia sólida"</strong>, ha afirmado antes de abrir el debate al resto de ponentes. </p><p>Nativel Preciado comenzó su intervención poniendo el valor la libertad que proporciona la cultura y cómo esta contribuye de forma inequívoca a desmentir bulos y mentiras. También lo hace el periodismo, en su opinión, que a su vez es un <strong>antídoto contra la tiranía y un valor esencial para la democracia</strong>. Para Preciado, el principal problema de la cultura es que esta no se puede adquirir rápidamente, de un día para otro, sino que debe cultivarse desde que las personas son jóvenes mediante la educación. <strong>Es un valor a largo plazo</strong>, pero esencial para distinguir y conocer el verdadero significado de palabras que actualmente, en el debate público, se encuentran viciadas, como es la libertad, la cual, para la periodista, "no se puede confundir con irse de fiesta a las 3 de la mañana".</p><p>Por su parte, Luis García Montero destacó como uno de los principales problemas de la sociedad actual el no diferenciar términos tan fundamentales como lo son cultura y entretenimiento y periodismo y comunicación. En el primer caso hizo hincapié en que para que algo sea cultura, es fundamental que haga reflexionar y <strong>cree conciencia crítica en quien la consume</strong>, no tan solo ser una simple distracción para "pasar el rato". "La cultura puede ser entretenida, pero cada vez apostamos menos por cultura seria y más por el puro entretenimiento", añadió el poeta, que también lamentó la <strong>disminución de la presencia de la cultura y de los libros en el periodismo</strong> con la desaparición de los suplementos, reivindicando, a su vez, el espacio que le da <strong>infoLibre</strong> a los libros con su suplemento <em>Los diablos azules</em>.</p><p>Por su parte, Ángeles Aguilera, directora de "no ficción" de Planeta, ha hablado de la importancia del periodismo en el mundo de la cultura y cómo este es una correa de trasmisión fundamental para que los libros calen en el gran público. "<strong>No entiendo los libros sin el periodismo</strong>. 90.000 libros solo llegan si alguien habla de ellos y ahí es imprescindible que el periodismo conecte a los autores con los lectores", ha aseverado, avisando además de la precariedad como uno de los principales problemas del periodismo. </p><p>Otro de los temas de discusión que giraron en el encuentro fue el llamado "periodismo basura", que llena el ecosistema mediático de bulos y desinformación. “¿Y los profesionales del periodismo? ¿Y las asociaciones profesionales? <strong>¿Es que no pueden llamar sinvergüenza al que lo es?</strong> ¿No pueden decir que es basura lo que algunos periódicos presentan en portada?”, reclamaba García Montero, quejándose de la inoperancia de algunos profesionales ante este tipo de medios. Por su parte, Preciado se preguntaba quién debía establecer qué es la basura periodística en un mundo lleno de confusión y compartía su posición basada en <strong>"defender mis ideas y principios vaya donde vaya"</strong>. Además, la periodista explicaba que, en su momento, este "periodismo basura" estaba circunscrito a la llamada prensa amarilla, muy leída, pero que todo el mundo sabía de su poca calidad. Sin embargo, en la actualidad, esa separación no existe y prima la confusión entre los medios serios y los que no lo son y se hacen pasar por periodísticos. </p><p>Los ponentes también abordaron la pérdida de referentes intelectuales en la actualidad. “A veces echo de menos mucha más implicación de la cultura a la hora de dar pasos al frente, como en algunas épocas pasadas”, comentaba Jesús Maraña, que reivindicaba la decencia del periodismo frente a una neutralidad, a su modo de ver, imposible. A ello respondía García Montero, que encontraba la explicación en esa ausencia de intelectuales en el <strong>miedo que tenían algunas personas de la cultura en perder público por significarse políticamente</strong>. “Han conseguido restarle autoridad pública a la política, como si fuera todo corrupción o como si lo que dice alguien independiente sea porque es sectario o está comprado”, zanjaba el poeta. En este clima, se hace imposible entrar en redes sociales y no recibir insultos, pero esto no debe hacer que se caiga en el miedo a no hablar o no alzar la voz ante las injusticias, en opinión de García Montero.</p><p>Por último, se han tratado los problemas de desinformación alrededor de la campaña electoral de las últimas elecciones autonómicas y municipales, y cómo esta ha calado. “No se puede caer en el fango, <strong>porque los que no sabemos funcionar en ese territorio, perdemos siempre</strong>”, concluyó Jesús Maraña, confiando en que cada vez el periodismo fiable tenga más relevancia que los bulos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 May 2023 20:14:32 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Pablo Mortera Franco]]></author>
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      <media:title><![CDATA[infoLibre en la Feria del Libro: "El periodismo y la cultura son dos mimbres de una democracia sólida"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feria del libro,Cultura,Periodismo,Luis García Montero,Grupo Planeta,Jesús Maraña]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Planeta publica 'El libro negro de las horas' de Eva García Sáenz de Urturi, "un homenaje a los amantes de los libros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/planeta-publica-libro-negro-horas-eva-garcia-saenz-urturi-homenaje-amantes-libros_1_1218390.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ac969e80-ba41-4658-a23e-7c490b00ac14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Planeta publica 'El libro negro de las horas' de Eva García Sáenz de Urturi, "un homenaje a los amantes de los libros""></p><p>Planeta ha presentado este miércoles 2 de febrero la nueva novela de<a href="https://www.infolibre.es/cultura/escritora-eva-garcia-saenz-urturi-gana-premio-planeta-trastocado-pandemia_1_1188849.html" target="_blank"> Eva García Sánez de Urturi</a> -Premio Planeta 2020-, <em><strong>El libro negro de las horas</strong></em>, que la directora editorial de Planeta, <strong>Belén López Celada</strong>, considera "un homenaje a los amantes de los libros", informa Europa Press. </p><p>"A los que somos amantes de los libros nos gusta muchísimo que aparezcan en las novelas<strong> las figuras de los libreros</strong>, el mundo de los libros, y en este caso, hay un aspecto no tan conocido como es el mundo de<strong> los libros antiguos</strong>. También aparece el mundo de las falsificaciones, y la parte de ambición y venganza que puede llegar a haber en el mundo de la bibliofilia", ha explicado durante la presentación del libro que ha discurrido durante un recorrido en Tuk tuk por algunos de los escenarios madrileños por los que transita la novela. La propia Sáenz de Urturi no ha podido acudir por una indisposición.</p><p><em>El libro negro de las horas</em> cuenta cómo el exinspector Unai López de Ayala, alias Kraken, recibe una llamada anónima que cambia lo que cree saber de <strong>su pasado familiar</strong>: tiene una semana para encontrar el Libro negro de las horas, si no, su madre, que él pensaba que descansaba en el cementerio desde hace años, morirá.</p><p>López Celada ha asegurado que el lector se va a encontrar con<strong> "un thriller trepidante"</strong>. "Va a volver a una nueva aventura del querido personaje de Kraken en una nueva acción", ha comentado Celada.</p><p>Eva García Sáenz de Urturi publicó <strong>su primera novela,</strong><em><strong> La saga de los longevos</strong></em>, en 2012 y en 2014 llegó la segunda entrega, <em>Los hijos de Adán</em>, junto con <em>Pasaje a Tahití</em>. En 2016 lanzó <em>El silencio de la ciudad blanca</em>, seguido de <em>Los ritos del agua</em> y <em>Los señores del tiempo</em>, dando forma a la trilogía de la Ciudad Blanca.</p><p>La escritora ha sido galardonada con el <strong>Libro de Ficción del Año en 2018</strong> y The Golden Bullet a la mejor novela negra extranjera de 2019. Asimismo, en 2020 ganó el Premio Planeta por su novela <em>Aquitania</em>. Según ha informado Planeta, toda la obra de Eva García Sáenz de Urturi ha llegado a más de dos millones de lectores.</p><p>Para López Celada, trabajar con Sáenz de Urturi "es un lujo". "Tiene las ideas muy claras, es una persona que ha leído mucho y tiene una <strong>creatividad fascinante</strong>", ha señalado. "En este caso, la autora se había enamorado del mundo de las <strong>miniaturas medievales</strong>. A raíz de que en 'Aquitania' aparecía la historia de los códices miniados y la ilustración medieval, empezó a investigar sobre el mundo de los bibliófilos y se le ocurrió una trama espectacular", ha explicado.</p><p>Asimismo, López Celada ha confesado que para Planeta <em>El libro negro de las horas</em> es<strong> "el lanzamiento del año"</strong>. "Las noticias que hemos tenido de preventa han sido espectaculares", ha destacado.</p><p>A su vez, ha desvelado que la novela <strong>ya ha comenzado a traducirse en otras lenguas</strong>, "esperamos que este éxito no solo esté en la dimensión española, sino en la dimensión internacional", ha concluido.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Feb 2022 16:54:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Planeta publica 'El libro negro de las horas' de Eva García Sáenz de Urturi, "un homenaje a los amantes de los libros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Libros,Novela,Literatura española,Escritores]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La escritora Alaitz Leceaga gana el Premio Fernando Lara por su novela 'Hasta donde termina el mar']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escritora-alaitz-leceaga-gana-premio-fernando-lara-novela-termina-mar_1_1209042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42274fdd-3fa6-4183-bf0f-f501cf27f623_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora Alaitz Leceaga gana el Premio Fernando Lara por su novela 'Hasta donde termina el mar'"></p><p>La escritora <strong>Alaitz Leceaga ha logrado el XXVI Premio de Novela Fernando Lara</strong> con su obra <em>Hasta donde termina el mar</em>, tras un fallo que se ha dado a conocer este jueves durante un acto celebrado en el Real Alcazar de Sevilla, informa Europa Press.</p><p>La decisión ha sido tomada por el jurado de esta vigésima sexta edición del certamen literario compuesto por <strong>Fernando Delgado, Pere Gimferrer, Ana María Ruiz-Tagle, Clara Sánchez y Emili Rosales</strong>, que ha actuado como secretario con voto.</p><p>Al premio, que se celebra en el marco del acuerdo de colaboración entre<strong> la Fundación AXA y Grupo Planeta</strong> para el desarrollo y fomento de la cultura en Andalucía, se han presentado<strong> 387 novelas originales e inéditas </strong>procedentes de todo el mundo y tiene una dotación de 120.000 euros para la obra ganadora.</p><p>En la pasada edición, celebrada también en septiembre como consecuencia de la pandemia por el covid-19,<strong> la triunfadora fue la novela La bruma verde, de Gonzalo Giner</strong><em>La bruma verde</em>, mientras que en 2019 fue la escritora colombiana <strong>Ángela Becerra </strong>quien se hizo con este galardón por <em>Algún día hoy</em>.</p><p>Otras obras ganadoras han sido<em> El amargo don de la belleza</em>, de Terenci Moix, 1996;<em> Muertes paralelas</em>, de Fernando Sánchez Dragó, 2006; <em>Contigo aprendí</em>, de Silvia Grijalba, 2011; <em>Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido</em>, de Paloma Sánchez-Garnica, 2016; o <em>Después del amor</em>, de Sonsoles Ónega, 2017.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Sep 2021 19:36:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La escritora Alaitz Leceaga gana el Premio Fernando Lara por su novela 'Hasta donde termina el mar']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Grupo Planeta,Literatura española,Premios y galardones]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Espido Freire: “Olvidamos lo importante y solo nos preocupa lo esencial”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/videolibre/playlist-de/espido-freire-olvidamos-importante-preocupa-esencial_1_1198287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6c1fda49-abd0-4695-bb97-4f0e8da50ad7_16-9-aspect-ratio_default_0.png" width="1200" height="675" alt="Espido Freire: “Olvidamos lo importante y solo nos preocupa lo esencial”"></p><p>Aprendió a mirar siendo una cría y hoy solo sonríe porque “la alegría es un esfuerzo”. Al libro de nuestra actualidad le titularía como la obra de Choderlos de Laclos, <em>Las amistades peligrosas</em>: “No solo a nivel político, incluso entre los ciudadanos resulta complicado discernir en quién confiar y en quién no, qué alianzas se mantendrán, si podemos entregar la confianza a una ideología, una creencia o un partido sin ser traicionados a corto plazo. Creo que existe una enorme erosión y desconfianza hacia todo tipo de autoridad, incluida la científica, que hasta hace poco se mantenía casi intocable. <strong>Nos estamos volviendo más desconfiados y vulnerables</strong>”.</p><p>Ser niña prodigio también abonó su propia fragilidad. Con un lápiz y un papel, a los dieciséis años, echó una ojeada a la niña que fue y ya no quiso perder de vista quién era, de dónde venía y el camino a seguir: “¿Qué nos distingue a unos de otros? <strong>He visto a hijos de familias nobles comportarse como cobardes y dejar atrás a sus compañeros cuando silbaban las flechas</strong>, y a algunos esclavos arriesgarse a morir para arrastrar a su amo herido. He visto que la sangre de todos nosotros es del mismo color, roja, y que las únicas diferencias entre nosotros se encuentran en nuestro comportamiento, no en nuestro rango”.</p><p>Antes de presentarse al mundo, Espido mamó la cultura del esfuerzo y la obligación del deber. La de quienes vienen de un sitio donde se echa a andar con lo justo. La de unos padres pertenecientes a la clase trabajadora que se levanta con el sol y se acuesta con el lomo doblado. La de una familia gallega que, con el terruño en el alma y los enseres en cuatro maletas, se convirtió en emigrante en el País Vasco. La de quienes sin rentas procuraron que sus hijas alcanzaran todo lo que el sudor y horas de puntadas tras puntadas les privaron a ellos. La de quienes descubrieron que tenían en casa a una estudiante brillante y promesa operística, y accedieron a que recorriera Europa cantando con la compañía de José Carreras. La de quienes soñando con que la niña se labrara un porvenir, no repararon en que a la pequeña le pudiera pesar mucho la vida y más “<strong>la necesidad de la continua superación</strong>”. La de quienes, cuidando la toma a tierra, abrazaron a su hija cuando abandonó más de una década de carrera musical y regresó a casa. La de quienes vivieron, con el corazón en un puño, sus trastornos alimenticios y una grave depresión.</p><p>La cultura también de quien, agarrada a la tabla de la literatura vertebró su existencia, se dejó mecer por las olas y no sucumbió al naufragio ni al suicidio. La de quien continúa adelante” porque la herida se hace costra, y la costra, cicatriz”. La de quien, con solo veintitrés años, debutó como narradora con <em>Irlanda</em> y, entre el Atlántico y el Mediterráneo, los libreros franceses le aplaudieron con el <em>Premio Millepages</em>. La de quien, con veinticinco años recién cumplidos, se convirtió en la ganadora más joven del Premio Planeta con <em>Melocotones helados</em>. La de quien no descuida su condición de hija de obreros escribiendo sobre “lo que horada nuestra sociedad”, sobre la enquistada condena de <em>Los mileuristas</em>, sobre el desengaño ante la crisis económica, sobre la condición de la mujer, sobre <em>Los malos del cuento, </em>sobre <em>Cuando comer es un infierno </em>y también<em> De la melancolía</em>, sobre su rotunda posición animalista, sobre su “esperanza en la rectificación” aunque la vea “frustrada porque olvidamos lo importante y solo nos preocupa lo esencial. <strong>Nos toman por tontos, apagamos fuegos a corto plazo</strong>”. La de quien, rescatando un pasado no tan lejano y buscando referentes literarios femeninos, camina<em> tras los pasos de Jane Austen</em> y ahora nos invita a recorrer “de la <em>a</em> a la <em>z</em>” su “<em>Diccionario de amores y pesares” </em>porque “para contemplar el amor de manera diferente, hay que comenzar por las palabras y sus definiciones”.</p><p>La obra de quien fue amiga y lectora de Ana María Matute. De quien después de dos décadas firmando novelas, ensayos, relatos, traducciones y poesía tiene como prueba contundente de su éxito la continuidad de su trabajo: “Si se gana al inicio de una carrera, los sueños están al final”. La de quien pidió a la RAE que cambiara la definición de ‘madre’. La autora de narraciones que presentó Iñaki Gabilondo, amadrinó Rosa Montero y halagó Cela. La de la escritora actual que, a su edad, acumula más galardones literarios y se la disputan las marcas como <em>influencer</em>. La de quien no olvida que siendo “<strong>una veinteañera que vivía aún en País Vasco, dentro de una existencia que incluía ya la violencia como algo cotidiano</strong>”, sintió “rabia, pena y una impotencia paralizadora” cuando ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco: “Cuando apareció agonizante, me quedó claro lo que contábamos como sociedad y como pueblo; el poder que creíamos tener, la invulnerabilidad de la juventud se hizo pedazos”.</p><p><strong>El Diabulus de la música fracturó su orden y apareció el caos</strong><em><strong>El Diabulus </strong></em><strong>de la música fracturó su orden y apareció el caos</strong></p><p>Antes de que llegara un tiempo en el que la felicidad la frecuentaba poco, Espido Freire era una niña enfermiza, temprana y ávida lectora, que fantaseaba relatos y pedía a sus padres que parasen el coche “para coger racimos de milicroques”, aquellas florecillas púrpuras erguidas a orillas de la carretera que les conducía al pueblo gallego de sus abuelos. En aquel <em>fin del mundo</em> pasaba sus vacaciones estivales, junto a su hermana mayor, la que le hizo con cinco años su primer carné de biblioteca: devoraba cuentos, inventaba relatos y jugaba con Nancys que su madre, costurera, vestía con réplicas de la ropa que también confeccionaba para suhija.</p><p>En ese tiempo de color y veranos eternos que anticipaban las camelias del jardín, la autora de <em>Soria Moria</em> soñaba con “<strong>ser de mayor astronauta: lo deseaba con toda mi alma, las niñas se reían de mí</strong>, pero yo estudiaba los efectos de la ley de la gravedad, sabía de memoria las distancias entre planetas, y dibujaba extraterrestres”. Después, quiso ser “poeta y, más tarde, escritora”. Sin embargo, revelarse como genio musical supuso un largo desvío hasta poder retomar el camino de sueños: “Comencé a cantar porque mis profesores me dijeron que tenía cualidades extraordinarias y a mi familia y a mí nos pareció una buena oportunidad. Superé muy pronto las pruebas de acceso a canto. Me parecía importante aprovechar esa experiencia, obtener una titulación y demostrarme que podía con todo”.</p><p>Entre los once y los diecinueve años <em>el Diabulus </em>de la música fracturó su orden y apareció el caos. Viajó por el mundo con la compañía del tenor José Carreras, aprendió idiomas y se enamoró de Noruega. Aunque se refugió en Shakespeare y en los libros de las hermanas Brönte, que ahora relee, la ansiedad, camuflada por un trastorno de alimentación, y su desinterés creciente por la profesionalización de la música, la rompieron: “Fue una etapa oscura y contradictoria, en la que las posibilidades, los viajes, la visibilidad, la dedicación artística y la independencia se mezclaban con un constante maltrato por parte de personas del entorno y una absoluta falta de vocación. Por suerte combinaba mis estudios en el instituto y el Conservatorio sin demasiados problemas. Los profesores lo toleraban, aunque no sentí un gran apoyo por su parte. Eran otros tiempos”. Comenzaban los años ochenta y la sobreprotección hacia los niños era menor: “<strong>Yo viajaba sola, y me parecía una muestra de debilidad el quejarse o incluso reaccionar</strong>. Por otro lado, existía menos información o conciencia sobre los riesgos que a largo plazo podía suponer soportar una tensión psicológica como la que sobrellevaba. De haberlo sabido, tanto mi actitud como la del entorno hubiera sido diferente”.</p><p>Después de ocho años ahogando el llanto y solo subiendo el tono en los teatros de media Europa dio carpetazo a las partituras: “Finalmente lo dejé porque, expectativas y sacrificios aparte, había llegado a un punto en el que preferí ir a la universidad. No deseaba ser cantante, ni era una carrera que me atrajera en absoluto”. Han pasado más de dos décadas y no ha vuelto a cantar.<strong> Se deleita escuchando a The Cure y pincha, una y otra vez, el octavo álbum de la banda británica: Disintegration.</strong><em>The Cure</em><em>Disintegration</em> Se publicó en 1989, cuando ella tenía quince años y disfrutaba poco de la cándida adolescencia: “Es una época en la que todos quieren ser iguales. Y yo era radicalmente diferente. Siempre de gira, siempre en otra parte”.</p><p><strong>Subir al podio como finalista y bajar como ganadora</strong></p><p>El aroma del café le recuerda a su sitio, “cualquiera en el que esté”, pero próximo al corazón de sus padres: “Un ejemplo vital de responsabilidad y superación personal”. Con diecinueve años regresó a la casa familiar de la alavesa tierra de Llodio. “Después de tanto tiempo sin pensar, solo haciendo”, volvió a alimentarse de afecto y de literatura. Hizo frente a su ansiedad y se liberó de “un montón de fantasmas que arrastraba de lejos” en las páginas de <em>Irlanda, </em>que había escrito con dieciséis años, en cuentos que creaba “casi sin pausa”<em> </em>y en <em>Donde siempre es octubre, </em>su segunda novela. Comenzó sus estudios en Deusto para estudiar leyes, pero acabó cursando Filología inglesa. Convencida de que “frente a las circunstancias externas hay que imponer una voluntad acorazada”, <strong>demostró su apuesta de ser escritora “trabajando como una mona, horas y horas”</strong>. A través de un profesor de la universidad de los jesuitas, que pidió a los alumnos sus escritos y los puso en las manos de una agente literaria, los <em>Melocotones helados </em>de Espido entraron en el camino del Planeta. “Agnóstica, pero con una fe inmensa en el ser humano, la razón y el aprendizaje”, nunca creyó que una veinteañera, desconocida, cuentista, “voluntaria” de la literatura en talleres estudiantiles se pudiera hacer con el Premio. Sin embargo, con “una determinación y una ingenuidad a toda prueba”, le parecía “factible” dedicarse en exclusiva a escribir.</p><p>La noche del 15 de octubre de 1999 volvió a llegar antes que nadie a los lugares que se proponía. <strong>En la deliberación final de la 48ª edición de Premio Planeta, su novela quedó en segundo puesto</strong>, mientras que <em>El egoísta </em>de Nativel Preciado se hacía con el galardón: “Un segundo lugar era perfecto. Me otorgaba visibilidad, un buen premio y poca responsabilidad. Sin embargo, mientras avanzaba hacia la tribuna, donde el anciano señor Lara, fundador de Planeta, su hijo, y Mariano Rajoy, ministro de Cultura, me esperaban, el jurado rectificó. Se había leído mal el acta y <em>Melocotones helados </em>era la novela ganadora”.</p><p>Aquella noche no comenzó su carrera literaria, “ni mi aguda conciencia del peligro de convertirme en un personaje, algo que tenía presente ya entonces. En realidad, no cambiaron demasiadas cosas: continué trabajando y escribiendo como antes, a una velocidad y a una dimensión aceleradas. Pero las que cambiaron, cambiaron para siempre. La ingenuidad. <strong>El anonimato. La pretensión de crecer sin prisas</strong>”. A una primera edición de 210.000 ejemplares, le siguieron otras dieciséis reediciones, una docena de traducciones y varios premios más: “El Planeta me ofreció una fantástica oportunidad que tomé ávidamente. Me dio otra vida, insospechada, pero no por eso menos real, ni menos auténtica”.</p><p>Pasados veintidós años desde que subió al podio como finalista y lo bajó como ganadora, con una prolífica y aplaudida carrera literaria, la crítica la considera una de las voces más interesantes y activas de la narrativa española: “Una mente como la mía en estado ocioso resultaría muy nociva para mí misma”. Después de ser fiel a su espíritu nómada y haber vivido en varios países, insiste en que lo mejor y lo peor del nuestro “es su gente”, aunque “<strong>cada vez resulte más complicado hablar en general, analizar una situación, porque hemos divinizado la excepción</strong>, y el debate que supone explicar aquello de lo que hablamos oscurece lo que deseamos decir”.</p><p>Cuando la pandemia deja paso a la esperanza y Freire vuelve a disfrutar junto a su madre de la película favorita de ambas, <em>Solo ante el peligro,</em> advierte que, como en plena crisis económica, “pisamos hielo frágil que aumentará la temperatura y deshará el hielo. El empobrecimiento progresivo, <strong>la fragilidad de las clases medias, el aumento de una conciencia individualista</strong> entendida no como una reivindicación de la mirada propia, sino como la imposición de un deber, los cambios constantes de los sistemas educativos y las expectativas generadas por un modelo generalizado y falso de éxito no ayudan”.</p><p>Con un ejemplar en mano de su última criatura, <em>Diccionario de amores y pesares, </em>Espido Freire, la niña prodigio no malgastada, la joven que renunció a cantar “porque no quería ser el personaje, sino la autora”, la escritora de éxito que apela a la esperanza porque “hay una búsqueda constante de amor”, despide su <em>Playlis</em>t. Antes, advierte de que “la baja resistencia a la frustración como sociedad nos hace más vulnerables y manipulables” y citando a Teresa de Jesús y a Truman Capote, añade: “<strong>Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por aquellas que no han sido escuchadas</strong>”.</p><p><strong>La playlist de Espido Freire:</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 May 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[María Granizo]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Espido Freire: “Olvidamos lo importante y solo nos preocupa lo esencial”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Libros,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Vergüenza! El escándalo de las residencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/verguenza-escandalo-residencias_1_1194701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/ff5fcbbd-6f0d-46ee-9cc8-9b8865dbed92_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Vergüenza! El escándalo de las residencias"></p><p>El director de investigación de infoLibre, <strong>Manuel Rico</strong>, publica <strong>¡Vergüenza! (Planeta)</strong><em>¡Vergüenza!</em>, un libro sobre las residencias de mayores, convertidas en la zona cero de la epidemia con casi 30.000 fallecidos por covid desde que se inició la crisis sanitaria. La obra se divide en tres bloques. En el primero se analizan <strong>las causas que originaron la catástrofe</strong> en los geriátricos. En el segundo se estudia <strong>quién está haciendo negocio</strong> con el cuidado de los mayores y cómo hemos llegado al actual modelo residencial, privatizado de forma casi íntegra y con las principales empresas en manos de fondos de inversión y multinacionales. En el tercero se señalan <strong>las principales responsabilidades de una Administración muchas veces ausente</strong> a la hora de proteger a los ancianos. Un capítulo final apunta <strong>33 propuestas</strong> para combatir el actual escándalo de las residencias.</p><p>El libro <strong>sale a la venta</strong> este próximo miércoles, <strong>17 de marzo</strong>. A continuación, prepublicamos un extracto del capítulo 10, dedicado al <strong>papel de la Iglesia católica</strong> en el mundo de las residencias. </p><p>_____________</p><p>La Iglesia católica <strong>es el principal operador de residencias de mayores en España</strong>, con una diferencia considerable sobre cualquier empresa mercantil. Este hecho, sin embargo, muy rara vez es tenido en cuenta cuando se habla del sector geriátrico. Hay básicamente dos razones para ello. La fundamental es que la Iglesia trabaja con <strong>marcas diferentes</strong>. Los grandes grupos privados dedican importantes esfuerzos y dinero al reconocimiento de marca. Y cuando una compañía adquiere a otra de la competencia, una de las primeras cosas que suele hacer es poner su nombre a los centros que pasan a estar bajo su dominio. De hecho, los inversores interpretan el reconocimiento de marca como un síntoma de la madurez de un mercado. DomusVi, Orpea o Ballesol eran nombres que, ya antes de la pandemia, empezaban a sonar a los ciudadanos. Con la Iglesia ocurre todo lo contrario: <strong>hay decenas de congregaciones religiosas y fundaciones controladas por las diócesis</strong>, cada una con su propia identidad jurídica, <strong>que son dueñas de residencias.</strong></p><p>Esta multiplicidad de marcas entronca directamente con la segunda razón que dificulta conocer con exactitud la dimensión del negocio geriátrico dela Iglesia: <strong>los problemas para obtener información</strong>. Cualquiera de los principales grupos mercantiles se esfuerza por tener una web lo más actualizada posible, donde presume del número de residencias que gestiona, para mostrar así su fortaleza y también como reclamo para captar usuarios. En el caso de las congregaciones religiosas esto no es así, no hay un lugar donde consultar esos datos. La dificultad para rastrear información sobre propiedad o gestión de geriátricos de la Iglesia se multiplica con las fundaciones, puesto que hay que mirar cada patronato concreto para saber por quién está controlado. En España hay en torno a 500 residencias que son propiedad de una fundación. No todas son religiosas, pero sí muchas. […]</p><p><strong>Iglesia y multinacionales: negocios a medias</strong></p><p>En un informe de septiembre de 2020 sobre el tercer sector residencial, la publicación especializada Alimarket cifraba en 1.222 los centros propiedad de asociaciones, mutualidades, fundaciones, congregaciones religiosas y otros organismos sin ánimo de lucro, que sumaban en conjunto 91.314 plazas (cerca del 25 por ciento de las autorizadas en toda España). Un 43,5 por ciento de esas camas son <strong>propiedad de entidades religiosas</strong>, según Alimarket, lo que en cifras absolutas equivaldría a <strong>cerca de 40.000 plazas</strong> (10,6 por ciento del total).</p><p>Es importante recordar en este punto <strong>la diferencia entre titularidad y gestión</strong>. Si analizamos el número de centros propiedad de la Iglesia, se mantiene estable durante los últimos años. Es cierto que las congregaciones de monjas están vendiendo residencias que ya no pueden atender, pero esta caída se compensa con el<strong> ímpetu promotor de obispados y otras entidades de la Iglesia</strong>. A finales de 2020 había cinco obispados con proyectos en marcha para abrir nuevas residencias en sus diócesis —Burgos, Huelva, San Sebastián, Santiago y Tenerife—, que permitirán explotar 528 camas y cuya apertura está prevista en todos los casos antes de que acabe 2021. Para contextualizar esta cifra basta decir que solo dos grupos mercantiles, Vitalia Home y Clece, tenían en marcha <strong>un plan de expansión más agresivo</strong>.</p><p>Asunto diferente es la gestión. En ninguno de esos cinco geriátricos se encargará de ella el obispado respectivo. En Huelva y Tenerife la llevará Clece, filial de la ACS de Florentino Pérez, y en Burgos lo hará Ballesol. Por tanto, vemos aquí <strong>una clara simbiosis entre la Iglesia y las grandes empresas del sector, que se reparten así la tarta de ingresos</strong>. En el siguiente capítulo analizaremos precisamente el negocio del ladrillo geriátrico, que se basa en lo que en la jerga inversora se denomina un acuerdo <em>opco/propco</em>, donde hay una compañía operadora («opco», de <em>operating company</em>) y otra propietaria del inmueble («propco», de <em>property company</em>). En Santiago la explotación correrá a cargo de una fundación controlada por la Iglesia (San Rosendo) y en San Sebastián aún se desconocía el nombre de la entidad gestora.</p><p><strong>Más allá de los obispados</strong>, al menos otras dos congregaciones tenían proyectos residenciales muy avanzados: las Esclavas del Corazón de Jesús promovían un geriátrico en Barcelona, con 100 camas, y los Padres Carmelitas otro en Madrid, con 130 plazas. La apertura de ambos estaba prevista para 2021. El primero lo gestionará Sanitas y el segundo DomusVi.</p><p>Esta alianza entre la Iglesia y las grandes multinacionales del sector residencial se ha ido intensificando durante los últimos años. <strong>Quien más lejos ha llevado los negocios compartidos con el clero es Florentino Pérez.</strong> Además de los dos geriátricos pactados con los obispados de Huelva y Tenerife, Clece ha firmado recientemente otros cuatro acuerdos con entidades religiosas: en mayo de 2019 compró el inmueble del antiguo convento de los Padres Pasionistas en Corella (Navarra); dos meses después firmó un contrato con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados para arrendarles durante 25 años la residencia del Hospital de la Piedad en Benavente (Zamora), previa modificación por vía de urgencia del Plan General de Ordenación Urbana de la localidad; a finales de aquel año abrió un centro en un edificio propiedad del arzobispado de Burgos conocido en la ciudad como el Teresiano, y en febrero de 2020 selló con los Padres Agustinos de Valladolid el alquiler del geriátrico Santa Mónica, instalado en uno de los pabellones del convento de dicha orden.</p><p>Florentino Pérez, en todo caso, <strong>no es el único</strong> que cierra negocios con la Iglesia. <strong>DomusVi</strong> adquirió a las Hermanitas de los Pobres, en el verano de 2018, la residencia Juana Jugán en Vitoria. Y en las mismas fechas <strong>La Saleta Care</strong> —entonces del grupo belga Armonea, ahora de Colisée— se hizo con la gestión del centro Virgen del Remedio, propiedad del obispado de Orihuela-Alicante.</p><p>En definitiva, entre el verano de 2018 y el de 2020, se cerraron al menos 11 acuerdos entre entidades de la Iglesia y alguno de los ocho principales operadores del sector residencial en España: seis con Clece, dos con DomusVi, uno con Ballesol, uno con Sanitas y uno con La Saleta Care (Colisée). En esa cifra se incluyen las operaciones ya perfeccionadas y los siete centros que está previsto que abran antes de que finalice 2021.</p><p>Si se amplía un poco el foco, más allá de las ocho grandes empresas, <strong>se multiplican las transacciones</strong>. Una de las últimas se produjo en septiembre de 2020, cuando las <strong>Hermanitas de los Pobres</strong> vendieron un edificio en Cáceres al grupo Ciudad Jardín, hegemónico en Extremadura y situado entre los 20 principales de España. La compraventa del inmueble se pactó en 12 millones de euros y la empresa pensaba invertir otros tres para transformar la residencia de 110 plazas en una de 250. […]</p><p>En resumen, a la hora de analizar cómo está evolucionando el papel de la Iglesia en el sector geriátrico,<strong> la conclusión más ajustada a la realidad es la siguiente</strong>: mantiene sus posiciones en lo que respecta a la propiedad de residencias y plazas y retrocede lentamente en la gestión, porque los centros que dejan las órdenes religiosas estaban gestionados por ellas, mientras que los de nueva apertura suelen estar explotados por terceros. Ahora bien, en absoluto se puede identificar esa caída en el número de residencias gestionadas por la Iglesia con un descenso parejo en los ingresos. Al revés: <strong>las ganancias que obtendrán los obispados</strong> y congregaciones por sus contratos mercantiles con Clece, Ballesol, Domusvi o Sanitas son con seguridad más cuantiosas que los beneficios que obtenían las Hermanitas de los Ancianos Desamparados o cualquier otra congregación en los geriátricos que han dejado de gestionar en los últimos años. Y ello por no hablar de que esas operaciones suponen transformar inmuebles escasamente productivos desde el punto de vista económico en activos generadores de importantes ingresos, mediante la venta o los alquileres a largo plazo. Inmuebles que, por cierto, las congregaciones religiosas consiguieron en la mayoría de los casos mediante donaciones o herencias. <strong>Son bienes obtenidos a título gratuito que ahora les generan pingües beneficios</strong>.</p><p>Esa conclusión tiene un corolario: <strong>la concentración en el sector </strong>no solo se incrementa con las grandes operaciones de fusiones y adquisiciones, sino que también contribuyen a ella los acuerdos entre Iglesia y multinacionales, aunque sea de forma más modesta si miramos las cifras absolutas. Estamos ante una tendencia que es muy probable además que se intensifique en los próximos años, dado que <strong>la Iglesia tiene un gigantesco patrimonio inmobiliario</strong>, susceptible de explotar con residencias o con otros negocios.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Mar 2021 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Manuel Rico]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¡Vergüenza! El escándalo de las residencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Prepublicación,Residencias de mayores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La escritora Eva García Sáenz de Urturi gana un Premio Planeta trastocado por la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/escritora-eva-garcia-saenz-urturi-gana-premio-planeta-trastocado-pandemia_1_1188849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42fee83b-3c8f-45fa-8061-757c6f70fd23_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La escritora Eva García Sáenz de Urturi gana un Premio Planeta trastocado por la pandemia"></p><p>El Premio Planeta 2020 ya tiene dueña: la escritora <strong>Eva García Sáenz de Urturi</strong>. La autora de los <em>bestsellers</em> que conforman la <em>Trilogía de la Ciudad Blanca</em> ha sido declarada ganadora en un acto celebrado este jueves en Barcelona. La novela por la que ha sido reconocida lleva por título <em><strong>Aquitania</strong></em>, y se trata según su autora de "un <em>thriller</em> medieval", un "<em>Juego de Tronos</em> fundacional de lo que luego se llamará Europa". Visiblemente emocionada, la escritora dedicaba su premio a su familia y a las 33.000 víctimas mortales del covid-19 en España. La periodista <strong>Sandra Barneda,</strong> presentadora de Telecinco, resultaba finalista con el libro <em>Un océano para llegar a ti</em>, presentado bajo seudónimo. La autora no estaba presente en Barcelona, pero mediante teleconferencia pudo intervenir en la entrega para presentar un libro que habla de "la vulnerabilidad de la que tanto nos escondemos" y de "las heridas de la vida". </p><p><em>Aquitania</em> se presentaba con el título falso de <em>El último día de la guerra</em> y el seudónimo de Santiago Shelby. Tras él, se ocultaba una novela que, a juzgar por la sinopsis, puede localizarse dentro del género de novela histórica. Para hablar de ella, Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria, 1972), se retrotraía a <strong>la Aquitania del siglo XII</strong>, cuando la región era "la más rica de Francia", y su duque, más poderoso que el mismo rey, aunque fuera su vasallo. La historia arranca cuando el duque, que ha partido como peregrino a Santiago de Compostela, cae fulminado al llegar a su destino, sin que se llegara a saber si fue envenenado. <strong>Su sucesora será su hija Leonor, Leonor de Aquitania</strong>, que queda al frente del ducado más rico de Europa. Tras las referencias de la autora a <em>Juego de Tronos</em> y <em>El nombre de la rosa</em>, se entrevén las luchas por el poder y la "política letal" que Sáen de Urturi ha querido plasmar en la novela. Juan Eslava Galán, como portavoz del jurado, aseguraba en el acto de entrega que se trata de una novela "espléndida": "Si una novela es una construcción como una iglesia, [a la autora] le ha salido una catedral".</p><p><em>Un océano para llegar a ti</em> se presentaba, por su parte, bajo el título falso de <em>La vida secreta de los Ángeles </em>y el seudónimo de Neoland. Ese título de cartón hace referencia a los dos protagonistas de la historia, Gabriel y Uriel, dos de los <strong>arcángeles de la tradición judeocristiana</strong>. Sandra Barneda (Barcelona, 1975) ha situado su trama en la <strong>Sierra de Gredos</strong>, un lugar que toma aquí un tinte místico: la narración se desarrolla a lo largo de 49 días, según explicaba la autora, porque es el tiempo que tarda en reencarnarse un alma para <strong>la tradición budista</strong>. La presentadora esquivaba las preguntas de los periodistas para no revelar mucho de la trama, pero sí aclaraba que se trata de "una historia de reconciliación, una historia que habla de las pérdidas, de nuestras pérdidas y de nuestros muertos". Antes de <em>Un océano para llegar a ti</em>, Barneda ha publicado títulos como <em>Las hijas del agua</em>, tercera novela de una tetralogía que incluye <em>Reír al viento</em> y <em>La tierra de las mujeres</em>.</p><p>La edición de 2019 premió a una dupla sonadísima: <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/16/javier_cercas_premio_planeta_2019_99927_1026.html" target="_blank">resultaba ganador Javier Cercas y Manuel Vilas, finalista</a>. Así, el grupo se alejaba momentáneamente del reconocimiento a probados superventas, como Santiago Posteguillo (2018), Javier Sierra (2017) o Dolores Redondo (2016), pero menos reconocidos por la<em> alta literatura</em>, para premiar a dos autores celebrados por la crítica pero también muy populares. Con Eva García Sáenz de Urturi, el galardón <strong>vuelve a su tradicional senda de superventas</strong>. Y con Sandra Barneda, el grupo regresa también a otra tradición, la de premiar a <strong>figuras conocidas del panorama mediático</strong>, como eran los finalistas Pilar Eyre (2014), Mara Torres (2012) o Boris Izaguirre (2007), entre otros. Así, Sáenz de Urturi llega al Planeta con una carrera labrada dentro del grupo, de superventas en superventas, entre el <em>thriller</em> y la novela histórica. Y Barneda aparecía virtualmente en la gala de entrega al día siguiente de haber cosechado un 25% de <em>share</em> con <em>La isla de las tentaciones </em>(aunque lo haga en la competencia del conglomerado Atresmedia). </p><p>La pandemia continúa, pero el Premio Planeta permanece. Ni el 2020 ha podido con la celebración de uno de los galardones más populares de la literatura en español. El 15 de octubre, festividad de Santa Teresa (<em>regalo</em> del fundador del grupo a su esposa María Teresa), ha presenciado como de costumbre la gala de entrega del premio, aunque las medidas ante la crisis sanitaria modificaran la programación habitual. No ha habido en esta ocasión una cena multitudinaria, donde habitualmente se mezclan un millar de autoridades, escritores, editores, empresarios de la casa y periodistas. En su lugar, <strong>un acto más discreto en el Palau de la Música Catalana</strong> en Barcelona, celebrado a partir de las 19.00, con algo más de un centenar de invitados (en su mayoría, prensa que como este periódico viajaba invitada por la organización), aunque con la presencia de Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, y Ada Colau, alcaldesa de la ciudad.</p><p>Todo apunta a que la vida de las novelas premiadas tampoco será la misma de otros años: la situación dificulta, cuando no imposibilita, la habitual gira promocional por medios y librerías. El premio se retransmitía <em>online</em> en esta ocasión, y <strong>online deberá ser también buena parte de la promoción, </strong><em>online</em>que debe permitir a la editorial vender suficientes ejemplares como para recuperar el importe del premio. Porque los 600.000 euros para el ganador y los más de 250.000 del finalista, eso sí, se mantienen.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Oct 2020 18:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La escritora Eva García Sáenz de Urturi gana un Premio Planeta trastocado por la pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Escritores,Grupo Planeta,Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premio Biblioteca Breve: una mala salud de hierro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/premio-biblioteca-breve-mala-salud-hierro_1_1179982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/459275a7-18bb-42cf-b033-dc4503c9e64b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Premio Biblioteca Breve: una mala salud de hierro"></p><p>La ganadora del premio Biblioteca Breve era una desconocida. <strong>Raquel Taranilla </strong>(Barcelona, 1981) se hacía con el galardón por <em>Noche y océano</em>, su primera novela tras <em>Mi cuerpo también</em>, <a href="https://elpais.com/cultura/2015/03/23/babelia/1427129772_071781.html" target="_blank">narración autobiográfica</a> nacida de una experiencia de enfermedad y editada con Libros del Lince en 2015. Esto, que normalmente hubiera supuesto un detrimento para el premio —la editorial Seix Barral, responsable del galardón y editora de la obra celebrada, no se beneficiaba del buen nombre de un autor conocido— llegaba como una salvación. En parte, porque el jurado definía el libro como una "crítica a la posmodernidad", lo que permitía prefigurar un <strong>volumen culturalista</strong>, plagado de referencias que le acerquen a la llamada <em>alta cultura </em>y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/02/10/la_escritora_novel_raquel_taranilla_premio_biblioteca_breve_2020_103810_1026.html" target="_blank">hermanado, según el jurado</a>, a autores como Eduardo Mendoza o David Foster Wallace. </p><p>El pasado año, el jurado decidió premiar a <strong>Elvira Sastre,</strong> una autora conocida hasta entones por su obra poética, comunicativa y accesible, con multitud de lectores y eco en Latinoamérica. De inmediato, los críticos ponían el grito en el cielo: ¿cómo podían otorgar este premio, creado por Carlos Barral en 1958, con el debut de una escritora que el canon considera menor? Los prejuicios tendrían su respuesta: con la edición del título, un mes más tarde, llegarían <a href="https://elcultural.com/Dias-sin-ti" target="_blank">las críticas negativas</a>. El juicio fue prácticamente unánime. <em><strong>Días sin ti </strong></em>era una mala novela que desmerecía no tanto a su autora, sino el premio, la labor del jurado y la de los editores.</p><p>El Biblioteca Breve lucha por definir su personalidad en el calendario editorial. No tiene la <strong>potencia comercial del Planeta</strong>, pero pertenece a su grupo. No tiene <strong>el prestigio del Premio Herralde,</strong> de la editorial Anagrama, un sello recientemente <a href="https://elpais.com/diario/2010/12/24/cultura/1293145204_850215.html" target="_blank">comprado por la editorial italiana Feltrinelli</a> pero que goza del reconocimiento propio de un gran sello independiente. No era <strong>el Nadal</strong>, del que el año pasado se tiraron 20.000 ejemplares en la primera edición. De hecho, las malas críticas a la iniciación novelística de Elvira Sastre no tuvieron una contraprestación de ventas: la editorial se ha abstenido de publicar cifras de ejemplares vendidos y fuentes de las librerías aseguran que el título dio pocas alegrías. Algunos clamaban en 2019 por la muerte del Biblioteca Breve. Pero ¿cómo anda la salud de uno de los principales galardones de nuestro país?</p><p><strong>Un carácter incierto</strong></p><p>El galardón de Seix Barral ha tenido sus <strong>vaivenes</strong> en los últimos años. No solo por<em> Días sin ti</em>, del que el escritor Carlos Zanón escribía: "La cuestión es que cuando te pones la armadura de un premio literario de prestigio —a bote pronto: <a href="https://elpais.com/diario/2009/02/10/cultura/1234220405_850215.html" target="_blank">Usón</a>, <a href="https://elpais.com/ccaa/2012/02/01/catalunya/1328099877_573302.html" target="_blank">Calvo</a>, <a href="https://elpais.com/diario/2010/02/09/cultura/1265670003_850215.html" target="_blank">Saccomanno</a>, <a href="https://elpais.com/ccaa/2017/02/06/catalunya/1486380911_406889.html" target="_blank">Iturbe</a>, <a href="https://elpais.com/ccaa/2018/02/05/catalunya/1517830396_192471.html" target="_blank">Fernández Mallo</a>, <a href="https://elpais.com/ccaa/2014/02/10/catalunya/1392034332_518451.html" target="_blank">Aramburu</a>, <a href="https://elpais.com/cultura/2013/03/01/actualidad/1362152746_341263.html" target="_blank">Regàs</a>— el libro ha de poder defenderse con algún argumento literario". El galardón ha destacado algunos libros alabados por la crítica y escritos por autores generalmente reconocidos, como <strong>El Sistema, de Ricardo Menéndez Salmón</strong><em>El Sistema</em><em> </em>(2016) o <em>Trilogía de la guerra</em>, de Agustín Fernández Mallo (2018). Pero también ha ido a parar a obras posteriormente consideradas menores de autores populares como Fernando Aramburu (que se hizo con el premio en 2014 por <em>Ávidas pretensiones</em>)<em>. </em>Si el Herralde mira sin medias tintas a la alta literatura, incluso a la considerada experimental, y el Nadal o el Planeta se vuelvan en lo popular, ¿dónde está el Biblioteca Breve?</p><p>"Por tradición", se arranca un crítico que prefiere mantenerse en el anonimato "para evitar conflictos", "este premio <strong>tendría que tener una entidad</strong> que no ha logrado". Él achaca esta falta en parte a la pausa entre 1972 y 1999, cuando el galardón dejó de concederse. "Ahora mismo no es ni de los más respetados ni de los mejores para las ventas, aunque no le va exactamente mal en ninguno de los dos aspectos", señala. En 2020, el Biblioteca Breve está dotado con <strong>30.000 euros</strong>, en concepto de adelanto de las ventas futuras. Si se lleva el 10% del precio de cada libro sin IVA, como suele suceder, y cada ejemplar costara unos 18 euros, la ganadora debería vender en este caso más de 16.000 ejemplares para recibir liquidaciones positivas. Y en eso confía también el sello.</p><p>Pero hay otra medida del prestigio. En la rueda de prensa previa al almuerzo —al que este periódico viajó invitado por la organización— se definía al premio como aquel que reúne "<strong>a más escritores por metro cuadrado</strong>". La presencia de autores consagrados —Ignacio Martínez de Pisón, Carlos Pardo, Lara Moreno— en la comida, todo un acontecimiento social, refrenda aun involuntariamente la validez del premio. Ninguno se ha leído aún la novela, que llega a las librerías el próximo 10 de marzo, pero su asistencia sirve como <strong>apoyo implícito al galardón</strong> mismo, y por lo tanto a sus recipientes.</p><p>Este año, comentaban los periodistas veteranos, era excepcional: <strong>Enrique Vila-Matas,</strong> autor de Seix Barral y habitual de esta gran comida de empresa según sus habituales, había decidido esta vez no acudir. No podía haber elegido mejor año para ausentarse: la ganadora, Raquel Taranilla, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2020/02/10/la_escritora_novel_raquel_taranilla_premio_biblioteca_breve_2020_103810_1026.html" target="_blank">no dudaba en decir</a> ante la prensa y los responsables del sello que su libro era en parte una respuesta ante <em>Aire de Dylan</em>, del novelista catalán, editada por el mismo Seix Barral en 2012, y que le sentó "<strong>como una patada en toda la cara</strong>". "El retrato de mi generación que hace en esa novela me parecía doloroso e injusto", decía, ante la editora Elena Ramírez.</p><p><strong>Un Herralde incómodo (para Seix Barral)</strong></p><p>La concesión del <strong>Premio Herralde</strong> 2018 a <em>Lectura fácil</em>, de <strong>Cristina Morales</strong>, fue celebrado como una alegría improbable. El libro, escrito desde la ideología libertaria y protagonizado por cuatro mujeres con lo que suele llamarse una discapacidad intelectual, no dudaba en echar pestes del centro-izquierda, de la Barcelona de la CUP y los Comunes, de los <em>mossos</em>, del <em>procés</em>, del machismo, de la lógica asistencialista y de un largo etcétera. Pero parecía más improbable cuanto más desgranaba su autora la <strong>historia de su edición</strong>.</p><p>El libro, editado finalmente por Anagrama, <a href="https://www.abc.es/cultura/libros/abci-novela-cristina-morales-gano-nacional-narrativa-rechazada-seix-barral-radical-201911031653_noticia.html" target="_blank">estuvo en manos de Seix Barral,</a> con la portada decidida y a punto de mandarse a imprenta, según ha contado Cristina Morales en conferencias, entrevistas y encuentros con el público, hasta que la editorial puso problemas a la publicación de algunos fragmentos de la novela, por <strong>miedo a las posibles represalias legales</strong> de quienes aparecían nombrados en ellos. El tira y afloja entre los editores y la autora fue tal que finalmente se disolvió el contrato de edición. Al poco, Anagrama lo anunciaba como ganador del Herralde, y en octubre, más de diez meses después de su publicación, el Ministerio de Cultura <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/23/cristina_morales_premio_nacional_narrativa_100146_1026.html" target="_blank">le concedía el Premio Nacional de Narrativa</a>.</p><p>He aquí la pesadilla de un editor: tener en sus manos, cerca de la imprenta, una novela <strong>luego celebrada por la crítica</strong> hasta el punto de recibir el mayor premio público de su categoría, y con cierto éxito de ventas —la novela alcanzó la octava edición al concederse el Nacional, y se ha anunciado incluso su adaptación a serie de televisión— , y dejarla pasar. Además, la osadía de Cristina Morales, que no duda en contar en público el conflicto, situaba al equipo de Elena Ramírez en un lugar incómodo. Otorgar el Biblioteca Breve a una recién llegada, y a una recién llegada <strong>crítica en su discurso literario y político</strong> no parece, en este contexto, un problema de relaciones públicas, sino un éxito desde el punto de vista de la reparación de daños.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Feb 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Premio Biblioteca Breve: una mala salud de hierro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Libros,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Cercas: "El Premio Planeta tiene una verdadera dimensión popular. ¿Eso es malo?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/javier-cercas-premio-planeta-dimension-popular-malo_1_1176740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/48259973-5a15-4184-a54e-ad6af322b5fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Cercas: "El Premio Planeta tiene una verdadera dimensión popular. ¿Eso es malo?""></p><p><strong>Javier Cercas</strong> (Ibahernando, Cáceres, 1962) y <strong>Manuel Vilas</strong> (Barbastro, Huesca, 1962) se han convertido en "pareja artística". Lo dicen ellos mismos, bromeando, recién llegados de la enésima entrevista y con una agenda por delante que iguala la de los políticos en campaña. Es la promoción del <strong>Premio Planeta</strong>, del que <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/16/javier_cercas_premio_planeta_2019_99927_1026.html" target="_blank">han resultado, respectivamente, ganador y finalista</a>, y que hacen en comandita porque la habitual política de prensa es conceder entrevistas solo a pares: o los dos —juntos o por separado— o ninguno. Javier Cercas, con <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-terra-alta/302732" target="_blank">Terra Alta</a>, una <strong>novela policiaca</strong> localizada en esta comarca catalana y protagonizada por un mosso exconvicto. Manuel Vilas, con <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-alegria/302733" target="_blank">Alegría</a>, un relato en primera persona, con un <strong>narrador muy similar</strong> al de su anterior título, el celebrado <em>Ordesa</em>, que se pregunta sobre la naturaleza de la alegría versus la felicidad. "He vivido muchas promociones", dice Manuel Vilas, con cara de susto, "pero como esta ninguna". </p><p>Es cierto que cargan, además, con el peso de un fallo del Planeta particular, por el propio nombre de los ganadores. Cercas y Vilas no eran dos apellidos que se esperaran encontrar asociados al galardón, que en los últimos años ha estado más cerca de la esfera de lo que se considera literatura comercial, o el <em>best seller</em>, que de lo que suele llamarse, redundantemente o no, <em>novela literaria</em>. "<strong>Entiendo que hubiera sorpresa</strong>, porque la trayectoria de los últimos Planeta estaba más en otro orden de libros, libros quizás no muy literarios, aunque eso es peliagudo", dice el autor de <em>Alegría</em>, caminando por terreno pantanoso. "Creo que el Planeta de vez en cuando <strong>gira hacia lo literario</strong>, y son buenas noticias para la literatura". </p><p>Pero el fallo no causó solo celebración. Ambos han sido criticados por, supuestamente, prestarse a una maquinaria comercial. El conocido crítico Ignacio Echevarría <a href="https://elcultural.com/aplausos-y-silbidos" target="_blank">escribía en El Cultural</a>: "La naturalidad –por no hablar ya del cinismo– con que se arropan y celebran operaciones comerciales cuya dimensión cultural se sustenta en un volumen de ventas cuidadosamente planificado es proporcional a la que ostentan, al obtener el premio, significados escritores que para nada se sienten concernidos, al parecer, por la naturaleza fraudulenta de ese premio, da igual que se juzgue más o menos inofensiva". Sirva de ejemplo de cierto sentir en torno al fallo. "El premio tiene una verdadera <strong>dimensión popular</strong>. ¿Eso es malo? Ya ha habido gente que me ha pegado palos sin haberse leído el libro", protesta ahora Cercas, que parece haber estado rumiando su respuesta. "Cervantes fue un escritor muy popular, y Shakespeare ni siquiera era considerado literatura, era entretenimiento. Hay literatura popular mala y buena, y literatura minoritaria mala y buena. Bueno, <strong>la mayoría es mala, porque por eso es minoritaria</strong>. Cervantes, a lo mejor el [Premio] Cervantes no lo hubiese ganado, pero el Planeta desde luego que sí".</p><p>Vilas ha tenido que enfrentarse incluso a sus propias palabras, sacadas a relucir tras el anuncio. "Creo que la literatura es riesgo. Históricamente lo ha sido. No me imagino a Franz Kafka <strong>ganando el premio Planeta</strong>", <a href="https://elpais.com/cultura/2013/05/22/actualidad/1369238400_1369248530.html" target="_blank">respondía en 2013</a> en un encuentro digital con los lectores de <em>El País</em>, rematando: "Creo que los escritores comerciales le han hecho un daño irreparable a la literatura y la <strong>mezcla de literatura y productos editoriales</strong> es muy perniciosa". "Que me lo saquen ahora como una especie de contradicción... no me parece justo. Yo soy un escritor con mucho humor, eso era una especie de divertimento", responde el novelista, sin perder la sonrisa. "Si a un escritor literario le dan la oportunidad de ampliar su público lector, creo que tiene que aceptar, porque es una oportunidad para decir <em>sí </em>a la literatura. Hay mucha maledicencia en este país".</p><p>Hubo una última (o penúltima) polémica. Tanto Vilas, que publicó <em>Ordesa </em>con la editorial Alfaguara, como Cercas, que en 2009 empezó a publicar con el extinto sello Literatura Montadori, hoy Literatura Random House, son autores del grupo Penguin Random House, principal competidor de Planeta. En los últimos años, el conglomerado catalán había premiado a novelistas <em>de la casa</em>, pero con este movimiento conseguía para sí dos superventas de la empresa rival. Javier Cercas objeta de nuevo: "Los escritores<strong> no somos propiedad de nadie</strong>. Por supuesto, mis editores sabían que yo me iba a presentar a esto, fueron los primeros en saberlo. ¿Se pusieron contentos? No. Pero lo entendieron. Otros hubieran podido enfadarse. ¿Mi próximo libro, quién lo publicará? <strong>Lo decidiré yo</strong>. Ahora juego con el Barça y el Madrid, ¿por qué me voy a quejar?". Y sin que nadie le pregunte por el voluminoso montante del premio, de<strong> 601.000 euros</strong>, también se refiere a él: "Como dijo García Márquez, los escritores somos 'pobres con plata'. Un directivo medio y bajo de un banco cobra 20 veces más que el que más cobra de nosotros. ¿De qué estamos hablando aquí? <strong>Estamos hablando de miseria</strong>. ¿En qué voy a usar el premio? Pagar Hacienda para empezar. Y luego, vivir, comprarme zapatos, pantalones... No da para más. Es que no me puedo comprar ni un piso".</p><p><strong>Una de policías</strong></p><p><em>Terra Alta</em> es una novela policiaca de manual, con su ritmo veloz, su asesinato —el de una pareja de empresarios, aparentemente muy queridos por todos—, su <strong>detective antihéroe</strong> atormentado por el pasado, su traición y su doble final: el sorprendente y el más sorprendente aún. Cercas se ha entregado voluntariamente al género. "Mis novelas <strong>siempre han sido de algún modo thrillers</strong><em>thrillers</em>, en la medida en que siempre hay un enigma y alguien que trata de resolverlo", apunta. Habla de <a href="https://elpais.com/cultura/2016/03/16/babelia/1458152793_957312.html" target="_blank">El punto ciego</a>, un libro que compila un ciclo de conferencias en la Universidad de Oxford, y en el que defiende, entre otras que "las grandes novelas" cumplen el esquema del <em>thriller</em>. Y menciona también a Gonzalo Suárez, escritor al que estudió a principios de los noventa y al que considera "uno de los primeros en jugar en España con el género negro". </p><p>  </p><p>Aun así, reconoce que su última novela es una ruptura. Una ruptura buscada. "Cuando terminé <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2017/04/21/javier_cercas_monarca_las_sombras_64081_1821.html" target="_blank">El monarca de las sombras</a> sentí que ahí terminaba algo", recuerda. "Porque fue el primer libro que quise escribir, porque formaba un díptico con <em>Soldados de Salamina</em>… Al llegar ahí, no sabía a dónde iba a ir". Había, aparentemente, dos posibilidades. Una, dejar de escribir. Otra, "seguir escribiendo los mismos libros, que es algo que se hace muy a menudo: un escritor descubre una fórmula y se pone a escribir según esa fórmula, que le ha ido más o menos bien, y sigues así para siempre". Él optó por una tercera opción, que fue la de renovarse. De ahí también, asegura, su decisión de presentarse al Planeta, como una forma de "decirles a los lectores" que este es "un libro distinto". </p><p>¿Qué le hizo cambiar? Él asegura que su vivencia del <em>procés</em>, contra el que se ha pronunciado ampliamente en los medios y en su columna en <em>El País Semanal</em>, ha tenido que ver en la transformación. "Una serie de circunstancias, que tienen que ver con<strong> las cosas que hemos vivido en Cataluña</strong> o que he vivido personalmente, me han hecho una persona distinta", cuenta. El proceso político catalán apenas se huele en la novela, aunque sí hacen acto de presencia los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils e incluso la memoria de la Guerra Civil. El borrador del libro nació en verano de 2017, y luego llegó el "otoño aciago": "A mí y a todos los que vivimos en Cataluña nos sucedieron cosas que jamás pensábamos que nos iban a ocurrir, cosas personales también, porque cuando la Historia con mayúsculas llega, no se queda en los telediarios, sino que se mete en tu vida". Entonces la escritura se frenó durante dos meses, en los que se dedicó "a contestar a periodistas extranjeros y a escribir para la prensa". "Cuando volví, <strong>ya era una persona nueva</strong>. Y quizás por eso me fue más fácil escribir este libro".</p><p>¿Pero en qué cambió? ¿Cómo influye la experiencia de vivir el proceso independentista, desde la discrepancia, si este no aparece de forma explícita en el libro? "Es como si a Kafka le preguntas —y no es que quiera compararme con Kafka— qué hay detrás de <em>La metamorfosis</em>. Él no te va a hablar de su padre y su incapacidad para vivir", responde. "Hay sapos y culebras aquí dentro, cosas que yo no me atrevo a decir. Este libro también habla del odio. Lo que hay ahí detrás no te lo puedo decir, pero<strong> hay dolor y hay furia</strong>, más que en ninguno de mis libros. Hay perplejidad. Yo <a href="https://elpais.com/elpais/2019/06/10/eps/1560163608_751731.html" target="_blank"><strong>me he sentido engañado</strong></a><strong> y me he sentido traicionado</strong>". </p><p>Alegría y felicidad</p><p>Aunque Vilas y Cercas son de la misma quinta, su trayectoria hasta ahora no ha podido ser más diferente. El primero comenzó en la poesía, con títulos muy celebrados, como <em>El cielo</em> (publicado con la desaparecida DVD en 2002), <em>Resurrección </em>o <em>Calor</em>. La narrativa llegó en 2008 con <em>España</em>, pero desde entonces el autor, un tanto grafómano, ha publicado otras cinco novelas y un libro de relatos, además de dos poemarios y varios volúmenes de artículos y ensayos. "Yo era un escritor <strong>de esos que se llaman de culto</strong><em>de culto</em>, que significa que te leen cuatro gatos", explica él mismo. "Es maravilloso tener lectores, pero yo no lo había imaginado, fue todo con <em>Ordesa</em>". La novela, publicada en 2018, era una elegía por sus padres fallecidos, una reflexión sobre los lazos paternofiliales y sobre la propia fugacidad de la vida del hombre. Fue también el <a href="https://elpais.com/cultura/2018/12/13/babelia/1544717488_873659.html" target="_blank">"libro del año"</a> para el suplemento literario Babelia, vendió más de 100.000 ejemplares, fue traducido a 16 idiomas y acaba de hacerse en Francia con el <a href="https://elcultural.com/manuel-vilas-premio-femina-de-novela-extranjera-por-ordesa" target="_blank">Premio Femina de novela extranjera</a>. "Con alegría lo vivo, pero también muy sorprendido", dice. </p><p>  </p><p>Amante de los títulos de un solo término, <em>Alegría </em>es también el nombre y el tema inequívoco de su nuevo libro, donde se conjugan —es marca de la casa— una <strong>visión celebratoria de la existencia</strong> y una mirada crítica al mundo. ¿Cómo se pueden combinar ambos elementos? "Vivir es trabajar, es luchar, es ganar dinero, es comprarte un piso, construir una relación de pareja, tener hijos… Y está ese montón de enemigos: la precariedad, el divorcio, la muerte, la enfermedad, la frustración. Frente a eso, recuerdo que el hecho simple y sencillo y elemental de estar vivo ya es un éxito", cuenta.</p><p>No oculta que el narrador de <em>Alegría </em>es, seguramente, el mismo de <em>Ordesa</em>, pero en otro momento vital: "Se ha dado cuenta de que l<strong>a alegría es el sentimiento más importante</strong> de la vida. Ve que es un sentimiento activo, frente a la felicidad, que es pasivo; ve que la felicidad es una construcción sociocultural y que la alegría es biológica y atávica. Tiene que ver con el hecho exclusivo de existir, sin ninguna otra finalidad. La felicidad parece venir de haber conseguido socialmente algo. Y el éxito social no existe, es una construcción. Solo existe el amor". Si en la novela anterior era fundamentalmente hijo, en esta el narrador se revela como padre, pero sigue presente, en cualquier caso, el peso de la raíz y la familia. Hay un motivo: "El amor incondicional me parece el mayor grado de humanidad, y lo he visto solo de madres y padres a hijos. Se ha ensanchado el concepto de familia, pero la idea de familia sigue vigente, porque es la construcción de <strong>un espacio de humanidad plena</strong> frente a la agresión global del capitalismo, que solo genera<strong> relaciones de mercancía</strong>".</p><p>Aunque se refiera a su narrador en tercera persona, Manuel Vilas sabe que es inevitable identificarle con ese que habla en sus libros. ¿Por qué esa distancia? "Yo hablo de 'el narrador de <em>Alegría</em>' porque quiero protegerme. Son <strong>novelas muy autobiográficas</strong>, todo lo que cuento en <em>Alegría </em>lo he vivido. Pero hay que recordar que el narrador es una construcción novelesca, y yo como ciudadano intento distanciarme de él". No cree que su posición sea única, al contrario, señala varios ejemplos de la literatura en castellano que se han acercado francamente a la autobiografía: <strong>Marta Sanz</strong> (<em>La lección de anatomía</em> o <em>Clavícula</em>), <strong>Marcos Giralt</strong> (<em>Tiempo de vida</em>), <strong>Luis Landero</strong> (<em>El balcón en invierno</em>)... ¿Cree que se le agotará esa vía de la no ficción, como dice ahora Cercas? "Es verdad que estamos en momentos muy distintos", reflexiona Vilas. "Tuve necesidad de escribir <em>Ordesa </em>porque murió mi madre, y de hecho, perder a mi padre y a mi madre <strong>cambió mi registro literario</strong>. No sé lo que voy a ir viviendo, entonces no sé hacia dónde evolucionará mi escritura". </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de los Lara y otros negocios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/libros-lara-negocios_1_1176694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6896051b-462c-4a9a-9c9e-1af803345cfa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de los Lara y otros negocios"></p><p>Quien espere encontrar en <a href="http://www.galaxiagutenberg.com/libros/los-lara/" target="_blank"><em>Los Lara</em></a><em> </em>(Galaxia Gutenberg y La maleta de Portbou), de <strong>José Martí Gómez</strong>, una trayectoria de la editorial Planeta, no la hallará, aunque sí una información valiosa, en parte nueva, utilísima para componer una historia que sigue estando sin hacer. El título del libro y las dos fotos que se contraponen en la cubierta son lo suficientemente expresivos y nos proporcionan pistas certeras sobre lo que vamos a leer. En la de la derecha aparece el fundador de la casa, observando sonriente –por el fotomontaje— la imagen de su hijo; mientras que en la de la izquierda,<strong> José Manuel Lara Hernández </strong>mira a la cámara, con un rictus peculiar suyo. El ausente es <strong>Fernando Lara Bosch</strong>, el hijo menor y el preferido de sus padres, nombrado heredero contra pronóstico, pero fallecido prematuramente en 1995.</p><p>Lo que se cuenta gira en torno a dos ejes: los avatares de la editorial, convertida con el tiempo en un grupo multimedia, y las relaciones familiares y profesionales que se establecen, sobre todo, entre las dos primeras generaciones de la familia Lara, además de las que mantienen con los empleados (así los llamaba el patriarca, incluyendo entre ellos a <strong>Gimferrer</strong>) más cercanos y con sus competidores. La tercera generación solo cobra protagonismo, aunque significativo, en el tramo final del libro.</p><p>  </p><p>Lara, padre, llegó a Barcelona en enero de 1939, entró con las tropas de Franco, como teniente de la legión. Antes había sido seminarista, luego formó parte del coro de <strong>Celia Gámez</strong>, y trabajó también vendiendo galletas María y en la Pirelli, hasta que fundó la Academia Lara. En 1941 se casó con <strong>María Teresa Bosch</strong>, una joven de la burguesía catalana, de quien <strong>Fabián Estapé </strong>reconoce haber estado prendado, por decirlo con palabras antiguas, una mujer que por educación y carácter se encontró siempre en las antípodas de su marido. Tras comprar la editorial Tartessos y fundar la editorial Lara, que no funcionaron, en 1949 nace Planeta, cuyo primer libro fue el mítico <em>best seller</em> de <strong>Frank Yerby</strong>, <em>Mientras la ciudad duerme</em>. Tres años después se fallaría el primer Premio Planeta que obtuvo <em>En la noche no hay caminos</em>, de <strong>Juan José Mirá</strong>. Sobre algunos de los ganadores se cuentan detalles curiosos, y a veces divertidos, como la anécdota final sobre<strong> González Ledesma</strong>. En 1965 se inicia la expansión de la editorial por Hispanoamérica y, un par de años más tarde, empieza la comercialización de la Enciclopedia Larousse, de cuyos suplementos fui colaborador, coordinando –digamos— la sección de literatura española e hispanoamericana, un trabajo mal pagado, por cierto. Lara, que padeció a lo largo de su vida profundas depresiones, decía que solo había tenido tres amigos: el periodista <strong>Manuel del Arco</strong>, al que le publicó varios libros de entrevistas; el fiscal <strong>Romero de Tejada</strong>, con quien jugaba al golf y que incluso llegó a ser su consejero literario; y un tercero que no sabemos quién fue.</p><p>Distingue Martí Gómez la realidad de las leyendas que circulan sobre el padre (así, es falso lo de las 50.000 pesetas que le dio <strong>Queipo de Llano</strong> para fundar la editorial, o la amenazas con pistola a los papeleros...). En cambio, comenta que Lara podía ser simpático, pero también déspota, y a menudo un bocacharco; que al principio no pagada a los proveedores cuando debía, ni abonaba los derechos de autor; que era depresivo e hipocondríaco; que solía tener una conducta poco ética con sus competidores, como cuenta <strong>Carlos Plaza</strong>, dueño de la editorial Plaza & Janés; y a veces se equivocaba al nombrar a alguno de sus autores, así <strong>Ignacio Agustí </strong>era <em>Agustín </em>y <strong>Vázquez Montalbán</strong>,<em> Ricardo Montalbán</em>, por el galán de Hollywood, cuando no les ponía motes, como a <strong>Pombo</strong>, a quien llamaba el <em>Gordo</em>; que perdió un pleito por los derechos de <strong>Baroja</strong>; que le gustaba tentar a los autores de éxito de Anagrama (<strong>Álvaro Pombo, Alfredo Bryce Echenique </strong>y<strong> Soledad Puértolas</strong> sucumbieron, aunque de las tres novelas que el santanderino presentó al premio, curiosamente premiaran la peor), y que el responsable de esas dudosas maniobras era <strong>Rafael Borràs</strong>, denominado “el hombre del maletín”; que el padre y el hijo mayor no se llevaban bien, pero en cambio los hermanos sí. No cuenta, sin embargo, Martí Gómez la infinita paciencia que tuvo el viejo Lara con <strong>Carmen Laforet</strong>, quien a pesar de recibir varios adelantos a menudo incumplía sus compromisos con la editorial, como cuentan <strong>Anna Caballé</strong> e <strong>Israel Rolón </strong>en su biografía de la autora. Resalta también una de sus mayores virtudes, la de haber sabido rodearse de buenos colaboradores y consejeros: <strong>Manuel Lombardero, Antonio Prieto</strong>, el sabio <strong>Carlos Pujol </strong>quien –sin ignorar sus defectos— solía hablar bien del viejo Lara, y<strong> Silvia Bastos </strong>(la más eficiente responsable de prensa que he conocido, hoy agente literaria). E incluso consiguió tener cerca a sabios asesores:<strong> Martín de Riquer</strong>, <strong>José María Valverde</strong> (ambos dirigieron una excelente <em>Historia de la literatura universal</em>, estropeada en su versión reducida), <strong>José Manuel Blecua</strong>, su hijo <strong>Alberto</strong>, ahora el miembro más veterano del jurado del premio, o Pere Gimferrer.</p><p>Más allá de la editorial, los Lara se implicaron en la gestión del R.C.D. Español, y J.M. Lara Bosch fue empresario de medios de comunicación (<em>La Razón</em>, el <em>Avui</em>, La Sexta, el diario gratuito <em>ADN</em>), pero también fundó el colegio Aula, potenció el Instituto de Empresa Familiar y presidió el Círculo de Economía a partir del 2005 (el tratamiento que le da Martí Gómez a este último, o a la llamada <em>guerra de las televisiones</em>, resulta prolijo), a pesar de que los Lara nunca llegaran a formar parte de las familias que llevan gobernando Cataluña desde la noche de los tiempos. El mismo Lara Bosch salvó de la ruina a Edicions 62, mientras que los prohombres nacionalistas, esos que tanto suelen lamentarse por la lengua y por la cultura catalana, miraban hacia otro lado cuando tenían que rascarse el bolsillo. Y como los Lara tenían huevos en todas las cestas, el hijo mayor compró <em>La Razón</em> para acceder en Madrid a los círculos del poder conservador, para lo que contó con el asesoramiento de <strong>Mauricio Casals</strong>, a quien se tacha aquí de <em>príncipe de las tinieblas</em>. Su hermano,<strong> Pedro Casals</strong>, un discreto autor de novelas policiacas, fue finalista en dos ocasiones del Planeta, y recuerdo que hubo una época en que día sí y día también aparecía en las páginas del <em>Abc</em>. Como de igual modo fue finalista del premio <strong>Juan Benet</strong>, a quien engañaron, y de paso humillaron, situándolo tras un modesto escritor y guionista de cine. Asimismo, el autor cuenta numerosas anécdotas, como la afición al <em>bridge </em>de toda la familia, o la obsesión del patriarca por ganar siempre, fuera al juego que fuese, incluso haciendo trampa.</p><p>Lara Hernández se declaró franquista en numerosas ocasiones, aunque en 1976 se consideraba de centro derecha, entre <strong>Fraga </strong>y <strong>Pío Cabanillas</strong>. Casi dos décadas después, en 1994, el rey le concedió el marquesado del Pedroso de Lara, título ridículo donde los haya. Con todo, me parece importante recordar que a la hora de publicar libros no distinguía entre ideologías, y que en el catálogo de Planeta, junto a los políticos franquistas, no faltan escritores comunistas (del citado Juan José Mira a <strong>Jorge Semprún</strong>, con un libro muy crítico con el Partido, y <strong>Vázquez Montalbán</strong>). Su hijo mayor –tenía fama de decir en público lo mismo que decía en privado, según cuenta <strong>López Burniol</strong> <a href="https://www.lavanguardia.com/opinion/20190713/463430283977/los-lara.html" target="_blank">en un artículo reciente</a>— parece ser que se encontraba cerca del PP, aunque se definiera como hedonista, "libertario de derechas" y católico pero anticlerical. Y se mostró valiente al plantar cara a los continuos desafueros del independentismo catalán. Y, sin embargo, cuesta trabajo entender que financiara a la vez a <em>La Razón</em> y al <em>Avui</em>, ejemplos del peor periodismo, de ideologías opuestas. Martí Gómez concluye diciéndonos que los Lara Bosch fueron, en esencia, según los testimonios recogidos, "buenas personas" (p. 100). Tiene mucho interés la entrevista final con <strong>José Manuel </strong>y <strong>Pablo Lara García</strong>, los dos hijos varones de J. M. Lara Bosch, hoy al margen de la gestión directiva de la editorial, como el resto de los miembros de la tercera generación.</p><p>Llevo muchos años leyendo a José Martí Gómez, otro hijo ilustre de Morella, que ahora cuenta 82 años. Colaboró en diversos periódicos de Barcelona, en la revista <em>Por favor</em>, del grupo Planeta, y en programas de radio, pero yo recuerdo sobre todo sus memorables entrevistas hechas junto a<strong> Josep Ramoneda </strong>(¿cuándo van a recogerse en un volumen?). El libro de Martí Gómez, en suma, tiene mucho interés y se lee con gusto, pues está escrito con fluidez y amenidad, aunque en algunos momentos me parezca que se va del tema. En otros, sepa a poco y debiera seguir ampliándolo para una posible próxima edición. Por ejemplo, <strong>Crehueras</strong>, <strong>García-Píriz</strong>, cuñado de J.M. Lara Bosch, y Carlos Pujol, merecen más espacio; o la historia del libro y del supuesto plagio de <strong>Cela</strong>, en <em>La cruz de San Andrés</em>, que sigue sin un fallo definitivo, que yo sepa. Algunos pequeños errores podrían haberse evitado, como cuando llama a la novela de <strong>Vargas Llosa</strong><em>Lituma de</em> (por <em>en</em>) <em>los Andes</em>; cuando afirma que <strong>Ángel Vázquez</strong> desapareció como escritor tras obtener el Planeta en 1962, olvidándose de la excelente novela <em>La vida perra de Juanita Narboni</em> (1976); la Universidad que hizo doctor <em>honoris causa </em>a J.M. Lara Bosch fue la Nebrija, no Lebrija; y el autor de <em>best seller</em> se apellida <strong>Falcones</strong>, no <strong>Falcone</strong>, apellido del juez asesinado por la mafia (pp. 44, 47, 103 y 283).  Por último, sus hijos comentan que J.M. Lara Bosch dejó al morir unas memorias. Como diría un <em>modelno</em>: ¡Ya están tardando en salir!</p><p>P.S. Quien quiera constatar, una vez más, hasta qué punto está podrido el periodismo nacionalista catalán, puede ver el tratamiento que se le da a este libro en <em>El nacional</em>. _____</p><p><strong>Fernando Valls</strong><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a>es profesor de Literatura Española Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona y crítico literario.</p><p><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[8ac8cf22-826f-451c-8200-44ce5e743d49]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Valls]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de los Lara y otros negocios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Grupo Planeta,Libros,Los diablos azules número 161]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Premio Planeta se falla en plena resaca política por la sentencia del 'procés']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/premio-planeta-falla-plena-resaca-politica-sentencia-proces_1_1175766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5e920e66-71c7-4bba-9f0b-198b29010f4c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Premio Planeta se falla en plena resaca política por la sentencia del 'procés'"></p><p>La 68ª edición del <strong>Premio Planeta 2019 se falla en la noche de este martes</strong>, coincidiendo, como cada año, con la festividad de Santa Teresa, un guiño del fundador de la editorial, José Manuel Lara Hernández, a su mujer, María Teresa Bosch. A partir de la 23.30, en una gala celebrada en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, en Barcelona y con la presencia de más de 1.000 invitados, el jurado pronunciará el nombre del ganador y del finalista, que recibirán <strong>601.000 y</strong><strong>150.250 euros</strong> respectivamente, en el que es uno de los galardones literarios mejor compensados económicamente del mundo, lo que se combina con un plan de distribución y comunicación abrumador por parte de la editorial. </p><p>Planeta recibió para estaedición del premio, que coincide con<strong> el 70º aniversario de la editorial,</strong> 564 manuscritos, unos 80 menos que el año anterior, la mayoría de ellos provenientes de España (306), seguida por América Latina (132). El jurado del premio, formado por Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y la editora Belén López –que actúa como voz del sello y secretaria con voto–, decidirá entre una terna de 10 novelas, de las que seis se presentan bajo seudónimo. Seis de ellas entran, además, dentro del género policiaco o del <em>thriller</em>, algo que fue destacado por el comité en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/14/el_presidente_del_grupo_planeta_maximo_respeto_las_decisiones_judiciales_99884_1026.html" target="_blank">la rueda de prensa previa a la entrega</a>, celebrada el lunes. "El Planeta busca lectores, no necesariamente autores. Los que se presentan al premio <strong>responden a la moda literaria</strong> de ese momento. Hay un gusto por el relato policial porque es lo que la gente está leyendo con fruición", dijo Juan Eslava Galán, como portavoz del jurado. </p><p><a href="http://privado.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/15/premio_planeta_2019_protestas_sentencia_proces_99886_1026.html?previsualizar=1" target="_blank">La editorial no ha modificado en lo sustancial la organización de la gala</a>, pese a la jornada de protestas vivida el lunes en la capital catalana. La celebración —a la que este periódico viaja invitado por la organización— contará con la presencia de la alcaldesa de Barcelona, <strong>Ada Colau</strong>, y del ministro de Cultura, <strong>José Guirao</strong>, pero no tendrá representación del Govern de Catalunya, como ya sucedió el pasado año. El lunes, el presidente del grupo, José Creuheras, se pronunció de manera personal sobre la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del <em>procés</em>, hecha pública horas antes: "España es un país afortunadamente democrático, es un Estado de derecho. <strong>Máximo respeto a las decisiones judiciales</strong>". La sede del Grupo Planeta, que comprende la cadena de radio Onda Cero, el conglomerado audiovisual Atresmedia y un conjunto de centros de educación universitaria, además de más de 40 sellos editoriales, está desplazada a Madrid desde el pasado 2017, cuando se unió a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/11/empresas_que_trasladan_sede_social_cataluna_por_sectores_70568_1012.html" target="_blank">la cascada de empresas que modificaron su domicilio social y fiscal </a>como reacción al proceso de independencia. </p><p>A diferencia de años anteriores, en esta ocasión no corren rumores que permitan rellenar las quinielas sobre la identidad del ganador. Aunque tampoco es que estas suelan estar en lo cierto: en 2018, la intervención de un periodista en la rueda de prensa dio a entender que el galardón podía estar destinado a una líder de Ciudadanos, por lo que se comenzó a extender la idea de que Marta Rivera de la Cruz, hoy consejera de Cultura de la Comunidad de Madrid, podría ser la afortunada. No fue así: el premio iba destinado a Santiago Posteguillo. El jurado, en la rueda de prensa del lunes, ni siquiera quiso pronunciarse sobre el género del vencedor o vencedora: "Ya no hace falta esa reivindicación que hubo el año pasado, sino que se ha normalizado", dijo Carmen Posadas. El pasado año, aunque se insistió antes del fallo en que las novelas presentadas <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/10/16/santiago_posteguillo_planeta_orientacion_femenina_87779_1026.html" target="_blank">eran "de orientación femenina"</a>, y aunque sí hubo "esa reivindicación", en palabras de Posadas, también ganó un autor. Solo <strong>16 mujeres se han hecho con el Planeta </strong>desde su fundación en 1952. </p><p>El lunes, el jurado hizo repasó las <strong>10 novelas finalistas seleccionadas</strong> por la editorial, entre las que ellos dilucidan. Seis de ellas entran dentro del género noir: <em>Dios no baja a los infiernos</em>, de Luis Aleixandre Giménez, es una “novela negra ambientada en Valencia”; <em>Cristales rotos,</em> de Melchor Marín (seudónimo) se trata de “una novela policiaca, teñida de índole psicológico”; <em>La rosa de Jericó</em>, de Salomé Becerra (seudónimo), es “una novela que está a medio camino entre el <em>thriller</em> y el relato de terror”, ambientada en Galicia; <em>El principito secuestrado</em>, de Joaquín Guerrero Casasola, es “un relato de espías”; <em>La cunda y la luna</em>, de Pedro Manuel Fraile Pérez, está “a medio camino entre el drama y el relato policial”; y <em>El diario de Shara Clayton</em>, de L’omertá (evidentemente, seudónimo), es “un thriller psicológico, de terror”.</p><p>No obstante, Eslava Galán se detuvo especialmente en la novela <em><strong>La familia es una guerra de guerrillas</strong></em>, de Mercedes Gallagher (seudónimo, aunque es también el nombre de una escritora peruana fallecida en 1950): para el escritor, el libro “se lee con una sonrisa y de vez en cuando a carcajadas” y presenta a 10 hermanos que son "10 caracteres muy distintos maravillosamente dibujados".  También mencionó el jurado el manuscrito de <em>5.749 días</em>, de Ana Sánchez (seudónimo), “una novela de fondo político que refleja la fractura social que ocurre en Colombia a raíz de la guerra de guerrillas”, y <em>El músico del metro</em>, de Viviana Rivero, en la que un joven argentino sigue los pasos de su abuela española durante la Guerra Civil.</p><p>El fallo del Premio Planeta podrá seguirse en directo a través de <a href="http://premioplaneta.es" target="_blank">la web del galardón</a> a partir de las 23.30. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El Premio Planeta se falla en plena resaca política por la sentencia del 'procés']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Libros,Literatura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Javier Cercas, Premio Planeta 2019]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/javier-cercas-premio-planeta_1_1175802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/992a2fa9-ad25-4467-8d1f-f9bbf86fb719_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Javier Cercas, Premio Planeta 2019"></p><p>Sorpresa en el Premio Planeta. En la noche del martes, entre grandes festejos, el jurado señaló al escritor <strong>Javier Cercas</strong>, responsable de títulos como <em>Soldados de Salamina</em>, como ganador de la edición número 68 del premio por <em>Terra alta</em>, descrita por el autor como una novela policiaca. Junto a él, <strong>Manuel Vilas</strong>, autor de <em>Ordesa </em>y finalista al galardón con la novela <em>Alegría</em>. Con esta decisión, el galardón daba un volantazo con respecto a su estrategia de los últimos años, centrada en señalar a <strong>grandes superventas de la casa </strong>como Santiago Posteguillo (2018), Javier Sierra (2017) o Dolores Redondo (2016), pero menos reconocidos en los círculos de la <em>alta literatura</em>, para laurear a escritores de gran prestigio fichados por la competencia.</p><p>El fallo del jurado supone un severo golpe al principal competidor del Grupo Planeta, <strong>Penguin Random House</strong>, con quien la compañía catalana libra una dura batalla y de cuyo catálogo formaban parte hasta ahora ambos escritores; Cercas en Literatura Random House —a donde llegó <a href="https://www.larazon.es/historico/la-amarga-decepcion-de-una-editora-TLLA_RAZON_108594" target="_blank">tras abandonar Tusquets</a>— y Vilas en Alfaguara. Cercas respondió a preguntas de este periódico asegurando que este premio "no afecta" a su relación con Penguin, donde existe la Biblioteca Cercas, que, dijo, se seguirá editando: "No sé dónde voy a publicar mi próximo libro", decía, "no sé cuál va a ser el futuro". Vilas no contestó. Aunque supuestamente el fallo del jurado es secreto, Literatura Random House y Alfaguara lanzan el próximo 21 de octubre <a href="https://twitter.com/JonatanSark/status/1184221118099591171" target="_blank">ediciones renovadas</a> de <em>Soldados de Salamina</em> y <em>Ordesa</em>, respectivamente. </p><p>El jurado anunció su decisión, como de costumbre, cerca de la medianoche del martes 15 de octubre, a lo largo de una gala celebrada en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), en Barcelona, con la presencia de <strong>más de 1.000 invitados </strong>que empezaban a comentar el nombre de los ganadores desde su llegada al cóctel. Planeta se vestía de gala, primero por el <strong>70º aniversario de la editorial</strong>, que obligaba a buscar un espacio más festivo que el Palacio de Congresos donde suele celebrarse. Pero el museo servía también para marcar una muesca en la historia del Premio Planeta, que con estos nombres abandonaba —quizás momentáneamente— la senda del criterio comercial para recuperar una cierta estirpe literaria: la de Eduardo Mendoza (premiado en 2010), la de Juan José Millás (2007), la de Soledad Puértolas (1989)…</p><p>El Planeta está dotado con <strong>601.000 euros</strong>, más los 150.250 euros del finalista, lo que hace de él uno de los galardones literarios mejor compensados económicamente del mundo, algo que se combina con un plan de distribución y comunicación abrumador por parte de la editorial. Esta cuantía, más lo que suma la celebración del premio y el gran despliegue publicitario y comunicativo, exige la<strong> venta de grandes tiradas</strong>, muy ambiciosas teniendo en cuenta los números que maneja actualmente el sector. Con Cercas y Vilas, autores de <em>best sellers</em> a su manera —aunque sus cifras no sean comparables quizás a las de los últimos premiados—, el grupo editorial pretende conquistar a la vez al público y a la crítica —o a un cierto tipo de crítica—. Será difícil superarse en la primera mitad de este reto: en la lista de <a href="https://www.nielsen.com/es/es/insights/article/2019/the-daughters-of-the-captain-best-selling-fiction-book-2018/" target="_blank">los 10 libros más vendidos de 2018</a> elaborada por la consultora Nielsen aparecían tanto el Planeta de 2018, <em>Yo, Julia</em>, como el de 2017, <em>El fuego invisible</em>. </p><p><strong>Dos miradas sobre el pasado</strong></p><p>Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) tiene en su currículum novelas que han marcado el debate literario español, como <strong>Soldados de Salamina, Anatomía de un instante o El impostor</strong><em>Soldados de Salamina</em><em>Anatomía de un instante</em><em>El impostor</em>, libros que tuvieron además un gran recorrido internacional. Manuel Vilas (Barbastro, Huesca, 1962), conocido <strong>primero como poeta </strong>por libros como <em>Calor</em> o <em>Resurrección</em>, llegó al gran público, ya como novelista, con <em><strong>Ordesa</strong></em>, una narración dedicada a la orfandad y la ausencia considerada <a href="https://elpais.com/cultura/2018/12/13/babelia/1544717488_873659.html" target="_blank">uno de los mejores libros de 2018</a>. A sus espaldas quedan también títulos como <em>España</em> o <em>El luminoso regalo</em>. La novela de Cercas, presentada bajo el título de <em>Cristales rotos </em>(y él mismo bajo el seudónimo de Melchor Marín, nombre de su protagonista) iba escalando puestos junto a la de Vilas, presentada como <em>Tal como éramos </em>con el seudónimo de Viveca Lindfors, actriz sueca que trabajó en esta película de Sydney Pollack.</p><p><em><strong>Terra alta </strong></em>es, según la descripción ofrecida por el jurado en la rueda de prensa del lunes, "una novela policiaca, teñida de índole psicológico". Cercas aseguraba, en su discurso de agradecimiento, que algunos de sus trabajos anteriores eran, en realidad, del género <em>noir</em>, aunque "un poco especiales": "a veces los culpables se conocían en la primera página". En este título, explicaba, se ha propuesto ceñirse a los parámetros del género. Aunque la trama se desarrolla en torno a la <strong>tortura y asesinato de una familia pudiente </strong>de la comarca catalana, en el futuro cercano de 2021, lo más llamativo es quizás la descripción que se hacía de su joven detective: Melchor Marín, exconvicto y actual mosso d’esquadra, <strong>héroe de los atentados yihadistas</strong> de Cambrils de 2017, un personaje para el que Cercas asegura haberse documentado a fondo. </p><p><em>Alegría </em>compone, según la descripción del jurado, "una mirada lúcida y descarnada de la sociedad española" a través de lo que el propio Vilas definía como "una historia muy sencilla y muy común: <strong>un hombre que en la madurez</strong> se da cuenta de que la alegría es el sentimiento más importante de la vida". Junto a esta reflexión sobre la alegría, la felicidad y la memoria, Vilas regresa a territorio conocido: la raíz familiar, los afectos y "un tema ancestral y atávico", decía el escritor, "que es la relación entre padres e hijos". Es de suponer que este título no cae lejos de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/2018/02/02/manuel_vilas_ordesa_entrevista_74772_1821.html" target="_blank">Ordesa, un volumen autobiográfico</a> —también lo es <em>Alegría</em>, según anunciaba— construido con el luto por sus progenitores y por la vida que se acababa con ellos.</p><p>Para ambos escritores, el Premio Planeta supone un giro sustancial en sus carreras. Lo decía explícitamente Cercas, que confesaba que con su última novela, <em>El monarca de las sombras</em>, "había llegado a un límite": "Desde <em>Soldados de Salamina</em> veía una continuidad, pero ahí se acababa para mí una manera de hacer las cosas. <strong>Me aterraba la idea de repetirme</strong>". Para Vilas, que con el éxito de <em>Ordesa</em> había ampliado con mucho su base de lectores, supone un <strong>salto cuantitativo en popularidad</strong>: hubiera sido muy difícil pronosticar que el prestigioso y minoritario poeta de la editorial Visor ganaría algún día un premio de tan amplio calado social y comercial como este. </p><p>La <strong>dupla Cerca-Vilas</strong> tenía también otro tipo de lectura: hay que remitirse a 2007 para encontrar una edición en la que ambos laureados, ganador y finalista, fueran hombres —entonces resultaron vencedores Juan José Millás y Boris Izaguirre—. El Grupo Planeta ha optado mayoritariamente hasta hora por mantener la paridad entre ambos protagonistas de la noche, aunque solo 16 mujeres han resultado ganadoras desde 1952, pero no en esta ocasión. A preguntas de este periódico sobre <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/10/16/santiago_posteguillo_planeta_orientacion_femenina_87779_1026.html" target="_blank">la "orientación femenina" del premio</a> de la que el jurado presumía en 2018, sus portavoces eran tajantes: "Ya no hace falta esa reivindicación que hubo el año pasado, sino que <strong>se ha normalizado</strong>". Esta normalización ha resultado en dos ganadores masculinos con sendos protagonistas masculinos.</p><p>Una edición de espaldas a la sentencia del <em>procés</em></p><p>Planeta recibió para esta <strong>68º edición del premio</strong> 564 manuscritos, unos 80 menos que el año anterior, la mayoría de ellos provenientes de España (306), seguida por América Latina (132). El jurado del premio, formado por Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y la editora Belén López –que actúa como voz del sello y secretaria con voto–, decidió como de costumbre entre una terna de 10 novelas, de las que seis se presentaban bajo seudónimo. Durante la gala, y como es habitual, el jurado cenaba en una sala independiente mientras <em>deliberaba</em>: en realidad, los medios comenzarona conocer la identidad de los ganadores desde primera hora de la tarde. </p><p>Seis de las novelas presentadas entraban dentro del género policiaco o del <em>thriller</em>, algo que fue destacado por el jurado en <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/14/el_presidente_del_grupo_planeta_maximo_respeto_las_decisiones_judiciales_99884_1026.html" target="_blank">la rueda de prensa previa a la entrega</a>, celebrada el lunes. "El Planeta busca lectores, no necesariamente autores. Los que se presentan al premio <strong>responden a la moda literaria</strong> de ese momento. Hay un gusto por el relato policial porque es lo que la gente está leyendo con fruición", dijo Juan Eslava Galán, como portavoz del jurado. Los ganadores, sin embargo, contradijeron en parte esta observación.</p><p><a href="http://privado.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/15/premio_planeta_2019_protestas_sentencia_proces_99886_1026.html?previsualizar=1" target="_blank">La gala transcurrió sin incidentes</a>, pese a que, simultáneamente, se producía una concentración frente a la sede de la Delegación del Gobierno en Barcelona, disuelta con duras cargas policiales, a las que seguían revueltas proindependencia en el centro de la ciudad. Con todo, la celebración contó con una mayor presencia institucional de la que se esperaba, quizás por el renombre de los premiados, quizás con la voluntad de lanzar un (difícil) mensaje de normalidad política. En el MNAC estaban <strong>Meritxell Batet</strong>, presidenta del Congreso, y <strong>Carmen Calvo</strong>, vicepresidenta del Gobierno, además de <strong>José Guirao</strong>, ministro de Cultura, y <strong>Ada Colau</strong>, alcaldesa de Barcelona, que abandonó el acto antes de lo previsto para atender a los disturbios que se estaban produciendo. No hubo representación del Govern de Catalunya, como ya sucedió el pasado año.</p><p>El lunes, el presidente del grupo, José Creuheras, se pronunció de manera personal sobre la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del <em>procés</em>, hecha pública horas antes: "España es un país afortunadamente democrático, es un Estado de derecho. <strong>Máximo respeto a las decisiones judiciales</strong>". La sede del Grupo Planeta, que comprende la cadena de radio Onda Cero, el periódico <em>La Razón</em>, el conglomerado audiovisual Atresmedia y un conjunto de centros de educación universitaria, además de más de 40 sellos editoriales, está desplazada a Madrid desde el pasado 2017, cuando se unió a <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/11/empresas_que_trasladan_sede_social_cataluna_por_sectores_70568_1012.html" target="_blank">la cascada de empresas que modificaron su domicilio social y fiscal </a>como reacción al proceso de independencia.</p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2019 21:43:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Javier Cercas, Premio Planeta 2019]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Industria cultural,Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sentencia del 'procés' no altera el rumbo del Premio Planeta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/sentencia-proces-no-altera-rumbo-premio-planeta_1_1175754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5cb89795-d189-4b3d-a35e-850e8f87ee96_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La sentencia del 'procés' no altera el rumbo del Premio Planeta"></p><p>Este 15 de octubre, como cada año desde 1952, <strong>la editorial Planeta entregará su premio homónimo</strong>, uno de los mejor dotados económicamente de todo el mundo, en una gala que funciona como comida de negocios, <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2017/10/15/una_fiesta_literaria_polvorin_politico_70698_1026.html" target="_blank">reunión social y sarao literario</a>. Así sucede desde poco después de la fundación del sello en 1949, y así sucederá el martes, <strong>siete décadas más tarde</strong>, cuando aquella casa editorial se ha convertido en un gran grupo empresarial que incluye una cadena de librerías (La Casa del Libro), una emisora (Onda Cero), seis canales de televisión (Atresmedia) y una miríada de centros universitarios privados.</p><p>En torno <strong>a las once y media de la noche de la festividad de Santa Teresa —</strong>guiño del fundador José Manuel Lara Hernández a su esposa, María Teresa Bosch—, los medios propiedad de Planeta, pero también los más de 80 periodistas invitados al acto, harán público el nombre del ganador y finalista. Pase lo que pase. Incluso tras <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/10/14/sentencia_proces_99843_1012.html" target="_blank">la sentencia del Tribunal Supremo</a> que condena hasta a 13 años de cárcel a los líderes del <em>procés</em> encausados; incluso con <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/10/14/directo_espera_historica_sentencia_del_proces_99848_1012.html" target="_blank">la jornada de protestas</a> en ciudades como Girona, Lleida, Vic o Barcelona, donde se convocaron manifestaciones multitudinarias; incluso con más de un centenar de vuelos cancelados en El Prat debido a la concentración convocada por Tsunami Democràtic; incluso con los cortes de carreteras y vías de tren.</p><p>En el Recinto Modernista de Sant Pau, donde se celebraba el lunes la rueda de prensa y el almuerzo que inauguraban los fastos del galardón, todo transcurría con normalidad. Los discursos de los directivos y del jurado no tocaban el tema más que de pasada, y ni siquiera las preguntas de los periodistas eran más insistentes que en años anteriores. José Creuheras, presidente del grupo, declinaba establecer una posición oficial de la empresa con respecto a la sentencia, y <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/14/el_presidente_del_grupo_planeta_maximo_respeto_las_decisiones_judiciales_99884_1026.html" target="_blank">se limitaba a dar la suya propia</a>, más o menos discreta: "España es un país afortunadamente democrático, es un Estado de derecho. <strong>Máximo respeto a las decisiones judiciales</strong>".</p><p>Tampoco había cambios con respecto a la sede social y fiscal de la compañía, que se desplazó de Barcelona a Madrid en 2017, con cierto alboroto, en mitad de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/10/11/empresas_que_trasladan_sede_social_cataluna_por_sectores_70568_1012.html" target="_blank">la cascada de huidas empresariales</a> –más simbólicas que materiales: <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/10/16/el_premio_planeta_una_fiesta_barcelonesa_87748_1026.html" target="_blank">Planeta no ha movido a sus trabajadores</a> ni ha optado por fallar su premio en Madrid, por ejemplo– que se produjo entonces, como reacción a la posible declaración de independencia. "<strong>No tenemos ningún motivo</strong> para pensar en cambiarla", dijo, simplemente, el presidente.</p><p>Sí aclaró que no esperaban la asistencia de ningún representante del Govern, con lo que se repetiría la situación del año pasado. En aquel 2017, y pese a que el cambio de sede evidenciaba una oposición frontal al Govern, acudió al galardón Santi Vila, entonces conseller de Empresas y hoy condenado por el Supremo a 10 meses de multa y 1 año y 8 meses de inhabilitación por un delito de desobediencia. "La Generalitat estará representada seguro por dos expresidentes", zanjó Creuheras. Y sí acudirán, o eso se prevé, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el ministro de Cultura, José Guirao, como hicieron <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/10/16/santiago_posteguillo_planeta_orientacion_femenina_87779_1026.html" target="_blank">en la edición anterior.</a></p><p>Mientras el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona –sirva como ejemplo– <a href="https://twitter.com/cececebe/status/1183680188988739584" target="_blank">cancelaba sus actividades</a> previstas para la tarde “como reacción a la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo”, en el Recinto Modernista todo sucedía como de costumbre; las cuestiones políticas eran un tema más de debate en la mesa y las manifestaciones estaban presentes en tanto que escollo que salvar para la llegada y salida de los invitados. El presidente del grupo negó que en esta edición se haya cambiado la sede de entrega del galardón –del hotel Fairmont al <strong>Museo Nacional d’Art de Catalunya</strong>– por nada que tuviera que ver con las protestas. La nueva localización es únicamente, explicaba, una manera de festejar de manera especial el 70 cumpleaños de la editorial. No hay ningún tipo de medida prevista en relación a las manifestaciones. Todo avanza como de costumbre. O mejor: por el aniversario del grupo, se prevé <strong>superar la cifra de 1.100 asistentes </strong>de 2018 —entre ellos se encuentra este periódico, invitado por la organización—. </p><p><strong>Y el ganador del Premio Planeta es...</strong></p><p>Habrá que esperar para conocer el fallo del premio. O, más bien, tendrán que esperar los lectores y parte de los periodistas. Aunque, como es tradición, el jurado —formado <strong>Alberto Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs</strong> y la editora <strong>Belén López</strong>— finja tomar su decisión durante la cena, la decisión está tomada. Y, de nuevo, como es tradición, los nombres serán filtrados a los grandes medios en papel, que llevarán la noticia en sus ediciones habituales, aunque supuestamente esa información se haga pública rozando la medianoche. Como es tradición, el nombre correrá entre los corrillos periodísticos desde el comienzo del cóctel y, como es tradición, algunos darán pistas en redes sociales, mientras el jurado <em>delibera</em> en riguroso directo. El Premio Planeta es quizás el <strong>rito literario español</strong> más costoso y publicitado del año, y no se ha visto alterado en toda su historia por la situación política. En 2019, la agitación se convierte en un minúsculo cambio de planes: la cita para acudir a la gala se adelanta media hora, por lo que pueda pasar. Eso es todo. </p><p>La constancia del Premio Planeta es destacable también en el perfil de sus premiados. Si no hay sorpresas y todo avanza según lo previsto, será laureado <strong>un escritor o escritora </strong><strong>de la casa</strong>, es decir, que ya publique en uno de los sellos del grupo. Así ha sucedido en las últimas diez ediciones del galardón: todos los vencedores tenían ya obra en la empresa, casi todos en Planeta, Destino o Seix Barral. Si atendemos a la probabilidad, es más fácil que sea reconocido un hombre que una mujer —<strong>solo 16 escritoras </strong>han ganado el Planeta en sus 67 ediciones—, y <strong>más fácil que lo gane un español </strong>que un latinoamericano: pese a casos ilustres, como el de Vargas Llosa en 1993, con <em>Lituma en los Andes</em>, o nombres más recientes, como Alfredo Bryce Echenique (2002) o Antonio Skármeta (2003), los autores coronados por el Planeta suelen haber nacido en la Península. De hecho, solo un latinoamericano ha sido reconocido en las últimas diez ediciones: Jorge Zepeda Patterson, en 2014, una decisión que no dejó precisamente el mejor registro de ventas de los alcanzados por el galardón. </p><p>Si el Planeta sigue sus propias tendencias, señalará a un autor o autora con demostrada capacidad para vender: los últimos cuatro ganadores, <strong>Alicia Giménez Bartlett, Dolores Redondo, Javier Sierra y Santiago Posteguillo</strong> eran ya orgullosos padres de <em>best sellers</em> antes del premio. Lo dejaba claro Creuheras en la rueda de prensa del lunes: "En el Premio Planeta, el objetivo es que las palabras lleguen a cuantas más personas, mejor". Y secundaba esa idea Juan Eslava Galán, portavoz del jurado: "<strong>El Planeta busca lectores, no necesariamente autores</strong>. Los que se presentan al premio responden a la moda literaria de ese momento". Ahora, lo que "se lee con fruición" es la novela policiaca, así que por ahí van los tiros de los manuscritos recibidos —564, casi un centenar menos que en 2018, algo a lo que jurados y directivos han quitado importancia—: <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/10/14/el_presidente_del_grupo_planeta_maximo_respeto_las_decisiones_judiciales_99884_1026.html" target="_blank">seis de las diez novelas finalistas</a>, la terna otorgada por la editorial al jurado del premio, encajan dentro <strong>del thriller o el noir</strong><em>thriller</em><em>noir</em>.</p><p>Pero Eslava Galán alabó especialmente <em>La familia es una guerra de guerrillas</em>, de Mercedes Gallagher (seudónimo, aunque sea el nombre de una escritora peruana real fallecida en 1950), que calificó como un título humorístico. El pasado año, la editorial y el jurado ocultaron la verdadera trama de <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2018/10/15/ganador_del_premio_planeta_2018_87775_1026.html" target="_blank">Yo, Julia, el libro de Posteguillo</a>, disfrazando con su descripción esta novela histórica de <em>thriller</em> empresarial. Pese a todo, el Planeta aún guarda alguna sorpresa. </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Oct 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La sentencia del 'procés' no altera el rumbo del Premio Planeta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Grupo Planeta,Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El presidente del Grupo Planeta: “Máximo respeto a las decisiones judiciales”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/presidente-grupo-planeta-maximo-respeto-decisiones-judiciales_1_1175752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7a61bd8-2eb2-4fcc-bff7-3858a521d6a8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El presidente del Grupo Planeta: “Máximo respeto a las decisiones judiciales”"></p><p>En plena reacción a la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del <em>procés</em>, el Grupo Planeta se prepara para celebrar el<strong> 70 aniversario de la editorial. </strong>Este lunes, el sello celebraba la tradicional rueda de prensa previa al fallo de la<strong> 68ª edición del Premio Planeta</strong>, que se anunciará el martes por la noche, y, mientras miles de personas se manifestaban en ciudades como Barcelona, Girona y Vic, el grupo continuaba con los fastos. Pese a las preguntas de los periodistas, la dirección de la que es una de las principales empresas catalanas <strong>quiso mantenerse al margen</strong>. Su presidente, José Creuheras, rechazó establecer la posición del grupo sobre la sentencia, que condena hasta a 13 años de cárcel por sedición a los políticos encausados, y expuso solo la suya propia: “E<strong>spaña es un país afortunadamente democrático</strong>, es un Estado de derecho. Máximo respeto a las decisiones judiciales”.</p><p>El directivo aclaró, asimismo, que la sede social y fiscal del grupo continuará en Madrid, a donde se trasladó en 2017 como respuesta al proceso independentista: “<strong>No tenemos ningún motivo para pensar en cambiarla</strong>”. Tampoco había sorpresas en cuanto a la asistencia de miembros del Govern a la gala del martes, que es un acontecimiento tan político y empresarial como literario: aunque tradicionalmente han asistido a él representantes de la Generalitat, no fue así el pasado año ni lo será tampoco este. “Dadas las circunstancias, no lo tenemos confirmado”, decía Creuheras.</p><p>“Sabemos que la Generalitat está representada seguro por dos expresidentes, pero creo que no vamos a tener representantes [actuales] de la Generalitat”. Sí acudirán, como confirmó el directivo, la alcaldesa de Barcelona,<strong> Ada Colau</strong>, y el ministro de Cultura, <strong>José Guirao</strong>. Ambos asistieron también a la edición de 2018.</p><p>La editorial ha recibido 564 novelas casi un centenar menos que el año pasado. La mayoría de ellas provenientes de España (306), seguida por América Latina (132). Sin embargo, el jurado del Grupo Planeta suele preferir autores españoles. En la última década, solo un latinoamericano, el mexicano<strong> Jorge Zepeda Patterson</strong>, ha logrado hacerse con el premio. En una rueda de prensa del galardón, que se fallará en la noche del 15 de octubre como cada año desde 1952, el jurado hizo públicos los títulos provisionales y argumentos de las 10 novelas que optan a hacerse con los 601.000 euros reservados para el galardón y los 150.250 euros del finalista. Cuatro de ellas están firmadas con el nombre real de sus autores ­­–<strong>Luis Aleixandre Giménez</strong>, Viviana Rivero, Joaquín Guerrero Casasola y <strong>Pedro Manuel Fraile Pérez</strong>–, y las restantes se presentaron bajo seudónimo, como suele ser habitual. Entre ellas, según destacó el comité formado por <strong>Alberto Blecua</strong>, Fernando Delgado,<strong> Juan Eslava Galán</strong>, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, <strong>Rosa Regàs </strong>y la editora Belén López –que actúa como voz del sello y secretaria con voto–, abunda el género del <em>thriller</em>, ya sea más cercano al género policial o al terror, algo que el jurado consideró un rasgo de época.</p><p>No pertenecían al género del <em>thriller</em> policial ni el ganador del año pasado, <strong>Santiago Posteguillo </strong>con la novela histórica <em>Yo, Julia</em>, ni el del anterior,<strong> Javier Sierra</strong> con <em>El fuego invisible</em>, pero en esta edición, seis de las novelas seleccionadas encajan en dicha familia narrativa, según las descripciones de Juan Eslava Galán, portavoz del jurado. El escritor lo explicaba de la siguiente forma: “El Planeta busca lectores, no necesariamente autores. Los que se presentan al premio responden a la moda literaria de ese momento. Hay un gusto por el relato policial porque es lo que la gente está leyendo con fruición”. Así, <em>Dios no baja a los infiernos</em>, de <strong>Luis Aleixandre Giménez</strong>, es una “novela negra ambientada en Valencia”; <em>Cristales rotos</em>, de<strong> Melchor Marín </strong>(seudónimo) se trata de “una novela policiaca, teñida de índole psicológico”; <em>La rosa de Jericó</em>, de Salomé Becerra (seudónimo), es “una novela que está a medio camino entre el thriller y el relato de terror”, ambientada en Galicia; <em>El principito secuestrado</em>, de Joaquín Guerrero Casasola, es “un relato de espías”; <em>La cunda y la luna</em>, de<strong> Pedro Manuel Fraile Pérez</strong>, está “a medio camino entre el drama y el relato policial”; y <em>El diario de Shara Clayton</em>, de L’omertá (evidentemente, seudónimo), es “un <em>thriller</em> psicológico, de terror”.</p><p>No obstante, Eslava Galán se detuvo especialmente en la novela <em>La familia es una guerra de guerrillas</em>, de <strong>Mercedes Gallagher </strong>(seudónimo, aunque es también el nombre de una escritora peruana fallecida en 1950): para el escritor, el libro “se lee con una sonrisa y de vez en cuando a carcajadas” y presenta a 10 hermanos que son “10 caracteres muy distintos maravillosamente dibujados”.  También mencionó el jurado el manuscrito de <em>5.749 </em>días, de Ana Sánchez (seudónimo), “<strong>una novela de fondo político</strong> que refleja la fractura social que ocurre en Colombia a raíz de la guerra de guerrillas”, y El músico del metro, de Viviana Rivero, en la que un joven argentino sigue los pasos de su abuela española durante la Guerra Civil. La escritora <strong>Rosa Regàs</strong>, miembro del jurado, señaló que todas las novelas seleccionadas trataban “los problemas actuales, y entre ellos, el problema no resuelto de la Guerra Civil”, más como “ambiente” que como “argumento”, una opción literaria que no dudó en celebrar.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2019 17:02:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El presidente del Grupo Planeta: “Máximo respeto a las decisiones judiciales”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Editoriales de libros,Grupo Planeta,Industria cultural,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del papel a la pantalla, de la pantalla al papel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/los-diablos-azules/papel-pantalla-pantalla-papel_1_1173049.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6e16c5f6-3950-43e4-95ec-04a683ebf765_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del papel a la pantalla, de la pantalla al papel"></p><p>Esta semana, Netflix hacía un importante movimiento de expansión dentro del mercado en español. Lo curioso es que este movimiento no tenía nada que ver con el audiovisual: el lunes, la plataforma de <em>streaming </em>y el Grupo Planeta, el principal editor en castellano, anunciaban la firma de un acuerdo por el que el sello se hacía con los derechos para publicar libros basados en <em>La casa de papel</em>, <em>Élite </em>y <em>La casa de las flores</em>. Las implicaciones de esta decisión son múltiples, todas interesantes, pero algo llamaba la atención en todo esto: las productoras recurren a menudo a los libros para ideas sus nuevas ficciones, pero en este caso el sentido se invertía. Obras creadas directamente para el audiovisual serán objeto, a partir de otoño, también para la literatura. </p><p>"Las relaciones entre el sector audiovisual y el editorial han sido siempre muy fructíferas para ambas partes", señala <strong>Elena Neira</strong>, experta en televisión bajo demanda, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. En la nómina de éxitos está desde Matar a un ruiseñor, dirigida por <strong>Robert Mulligan</strong> a partir de la novela de Harper Lee, hasta la adaptación a la gran pantalla de la saga <em>Harry Potter</em>. Pero también los proyectos audiovisuales a partir de <em>Cien años de soledad</em>, de <strong>Gabriel García Márquez</strong>, o de <em>Patria</em>, de <strong>Fernando Aramburu</strong>, anunciados por Netflix y HBO respectivamente. O la labor de producción de la actriz <strong>Reese Witherspoon</strong> con su compañía Hello Sunshine, experta en llevar a la pantalla <em>thrillers </em>de éxito como <em>Perdida</em>, de <strong>Gillian Flynn</strong>, o <em>Big little lies</em>, de <strong>Liane Moriarty</strong>. </p><p>Si lo habitual ha sido que el papel llegue antes que el celuloide es porque el mundo editorial es un campo de experimentos mucho más barato que el audiovisual: es más sencillo que una historia funcione en televisión o cine si ya ha enganchado a millones de lectores, y los milagros de la traducción permiten testar un producto a nivel global antes de que la hipotética productora desembolse un solo euro. Además, la serie o película resultante llegaría al espectador con el reclamo de la etiqueta <em>bestseller</em>. Pero ¿es igual de frecuente que suceda al contratio? "Este tipo de decisiones no son nada novedosas", dice Neira. Señala, de hecho, un caso muy lejano en el tiempo: tras el estreno de <em>Twin Peaks</em>, sus creadores permitieron la creación de seis novelas oficiales —escritas por autores familiarizados con la saga, como <strong>David Lynch</strong>, su hija <strong>Jennifer</strong>, <strong>Mark Frost</strong> o su hermano <strong>Scott</strong>— que expandían el universo de la serie. Pero hay ejemplos más recientes, como el acuerdo entre Netflix y Penguin Random House para que el sello publicara <a href="https://www.penguinrandomhouse.com/the-read-down/the-stranger-things-book-list" target="_blank">los libros basados en Stranger things</a>. </p><p>La novedad de este acuerdo es que se trata de la primera explotación de series producidas en español. De ahí, de hecho, que Netflix haya firmado con Planeta, competidor directo de Penguin en castellano: pese a los esfuerzos del segundo grupo, el primero sigue liderando la publicación en español, con un margen considerable en América Latina. <em>La casa de papel</em>, <em>Élite </em>y <em>La casa de las flores </em>han sido algunos de los grandes triunfos de la plataforma, no solo en el mercado en castellano, sino en todo el mundo: <em>Élite</em>, por ejemplo, fue visto por 20 millones de hogares en el primer mes tras su estreno, según datos de la compañía —muy reacia, por cierto, a ofrecer <a href="https://www.infolibre.es/noticias/cultura/2019/06/20/barometro_geca_los_datos_television_streaming_96170_1026.html" target="_blank">cifras de visionado</a>—. De hecho, Planeta se ha asegurado de hacerse también con los derechos internacionales de publicación de todos los títulos, lo que le da otro empujón en su contienda con Penguin. </p><p>Si esta estrategia no resulta exactamente innovadora, sí señala nuevas vías de negocio para las plataformas de streaming, y particularmente para Netflix, que se desplomó en bolsa después de que se conocieran sus <a href="https://www.eleconomista.es/resultados/noticias/10000061/07/19/El-beneficio-neto-de-Netflix-cayo-un-30-en-el-segundo-trimestre-de-2019.html" target="_blank">decepcionantes resultados del segundo trimestre</a> de 2019. Además del emplazamiento publicitario —programas como <em>La casa de papel </em>o <em>Queer Eye</em> advierten de que parte de su contenido está patrocinado—, Netflix mira a los productos de consumo generados a partir de sus <em>originals</em>. "Están intentando replicar, a muy pequeña escala, lo que hizo Lucasfilm", apunta Neira. La saga de <strong>George Lucas</strong> ha sido particularmente hábil en generar libros, juguetes, ropa o videojuegos a partir de las películas, lo que ha llevado hasta la estratosfera las ganancias de <em>La guerra de las galaxias</em>. De hecho, para ello la plataforma de Netflix contrató en 2018 a <a href="https://www.licensingsource.net/netflix-global-consumer-products-team-takes-shape/" target="_blank">una antigua ejecutiva de Disney</a>, otra de las compañías que maneja a la perfección el mundo de las licencias de productos. </p><p>Planeta y Netflix no han anunciado aún con qué títulos iniciarán esta nueva división, ni quiénes se ocuparán de ellos, pero sí han prometido "novelas, libros de no ficción y cómics". Neira subraya otra posible ganancia para la compañía: el papel alargará la vida de un producto que "se quema muy rápido" en la inmensidad del catálogo y la agilidad del consumo <em>online</em>. Para saber si los libros son capaces de contentar a los fans como lo hacen las series todavía habrá que esperar. </p><p> <a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a><a href="http://www.infolibre.es/noticias/los_diablos_azules/portada/" target="_blank"> </a></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jul 2019 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Clara Morales]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Del papel a la pantalla, de la pantalla al papel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Grupo Planeta,Libros,Netflix]]></media:keywords>
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