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    <title><![CDATA[infoLibre - Elon Musk]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/temas/elon-musk/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Elon Musk]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright infoLibre]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Viajar con Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/columnas/a-la-escucha/viajar-trump_129_2193094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/296e1397-67f9-4776-9d3b-72039c7fe81c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Viajar con Trump"></p><p>Como si fuera una excursión del cole. <strong>Trump se ha llevado a </strong><a href="https://www.infolibre.es/internacional/xi-trump-piden-reabrir-ormuz-coinciden-iran-no-armas-nucleares_1_2192972.html"  ><strong>China</strong></a><strong> a los poderosos empresarios del sector tecnológico y bancario</strong>. Y no se los ha llevado como “caballeros de compañía”. Se los ha llevado para hacer lo que mejor sabe hacer Trump y que nunca ha dejado de hacer, ni siquiera cuando ocupa el despacho oval de la Casa Blanca: negocios. </p><p>En ese grupito de elegidos, también están su hijo y su nuera. Y tampoco van como comparsa de un séquito, que también eso le gusta a Trump, tener un grupo de <strong>cortesanos a su alrededor, como un buen monarca</strong>, como el rey que se cree que es. Se lo ha llevado para que su hijo también cierre jugosos contratos con el gigante chino. </p><p>Oficialmente es para <strong>estrechar lazos comerciales</strong> pero la imagen dice mucho de cómo ve Estados Unidos a su eterno rival, China. Esa guerra por saber quién era el motor del mundo, quién era el líder económico, hace ya tiempo que la ganó China. <strong>Su economía sigue creciendo</strong>, sus empresas siguen siendo vanguardia en muchos sectores y se han convertido en el socio fiable que todos quieren cuando van a hacer negocios. </p><p>Y aunque eso <strong>deja en mal lugar a Estados Unidos</strong> y a la política de Trump, a él no le importa. Prefiere llenar la cuenta de resultados de los suyos y su entorno a ganar la batalla por el relato. </p><p>Y ahí hemos visto a Elon Musk, sin soltar el teléfono en ningún momento, ni cuando se bajó del avión, en la cena oficial de anoche, <strong>grabándolo todo</strong> como si se quisiera llevar un recuerdo gráfico de esa magnífica excursión que le ha preparado <em>Daddy</em>, como le llama Mark Rutte a Trump. </p><p>Los ricos han ido a China a seguir siendo ricos o, incluso, a poder ser, un poco más ricos. Y Trump ha ido a China a ver si se lleva un pellizco de todo eso y marcarse una gira con la que distraer a la opinión pública sobre el desastre de la guerra de Irán y de la <strong>subida de precios que están sufriendo los estadounidenses</strong>, justo lo contrario de lo que les prometió, que las cosas irían mucho mejor con él, que él sabía cómo manejar la economía y poner a América por delante de cualquier otro interés… ¿incluidos los suyos?</p><p>La megalomanía de Trump le ha arrastrado a buscar eso <strong>a lo que todos los poderosos aspiran, pasar a la historia</strong>. Él lo intentó con el Nobel de la Paz. Luego con anexionarse países como nuevos estados, el sueño de Groenlandia sigue ahí, aunque no hablemos de ello, y lo mismo pasa con Canadá. </p><p>Pero en ese intento de ser eterno <strong>se está enredando demasiado</strong>. Y nos está arrastrando a todos. Lo digo para que no se nos olvide. Que, a veces, parece que sí. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2026 17:35:02 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Helena Resano]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Viajar con Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,China,Xi Jinping,Estados Unidos,Elon Musk]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Espabilado idiota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/espabilado-idiota_129_2191188.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a29174d-179a-4667-88bb-0812ca56f182_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Espabilado idiota"></p><p>Removiendo en la biblioteca personal viene a buscarme <strong>Richard S. Scorer.</strong> Su libro <em>El idiota espabilabo. Lo verdadero y lo falso de la catástrofe ecológica  </em>me esperaba para facilitarme una relectura más rigurosa que la primera, hace ya muchos años. Se trata de una edición de 1980 de la editorial Blume; esa que tanto aportó a la <strong>cultura naturalista y ecológica en España</strong>. ¡Honor y gloria!</p><p>Su lectura da para muchos artículos pero aquí vamos a reseñar únicamente unas cuantas ideas que siguen vigentes hoy, 46 años después de su publicación. La primera y principal: <strong>la vida ha transformado el mundo, y sigue haciéndolo.</strong> La revolución industrial desencadenó la primera gran depredación; acompañada, eso sí, por un sistema retributivo que aportó riquezas inesperadas. Estas se sobrepusieron a ciertos estímulos morales tradicionales. Es más, por una vez, el capitalismo liberal y el marxismo práctico se pusieron de acuerdo en la depredación de la Tierra. El PIB se hizo dueño de la situación, sin querer enterarse de que <strong>cuanto más rápido fuese el crecimiento, antes se acercaría la escasez</strong>. En un contexto de demografía desatada, el consumo nubló las mentes de los gobernantes y la ciudadanía. No se dieron cuenta de que los grandes detentadores del poder económico los utilizaban para aumentar el consumo y de paso pillarlos en una falta global de libertad inteligente.</p><p>Así pues, estamos en manos de <strong>idiotas espabilados</strong>, ahora plenos de influencia económica y política; en definitiva: vital. No es seguro que podamos <strong>abrigar esperanzas de liberarnos de ellos</strong>. Nos enfrentamos al <strong>enorme poder de la nueva plutocracia</strong> formada por los señores <strong>Musk, Bezos, Zuckerberg, Sam Altman</strong> (dijo hace un par de años que la IA resolvería el cambio climático), etc., y sus amistades. Ahora quieren secuestrarnos los cerebros con “su” —cada uno la suya— IA.</p><p>Por eso, me quedo con una frase de <strong>Joseph Stiglitz</strong>, premio Nobel de Economía 2001: “La ideología de los millonarios tiene actualmente un<strong> grado de egoísmo alucinante”.</strong> Él, gran conocedor de que la información asimétrica distorsiona casi todo, especialmente cuando retuerce los mercados; así se explican <strong>fenómenos como el desempleo y el racionamiento del crédito</strong>. Digamos adiós a la <strong>dignidad colectiva.</strong> En suma, <strong>el mundo de todos en manos de unos pocos y su IA sin corazón.</strong></p><p>Con todo, el espabilado idiota piensa que <strong>la ciencia resolverá todos los problemas,</strong> siendo que la inteligencia y la conciencia instintiva están en conflicto. Así nunca se llegará a esa sociedad ideal que ya se buscaba en el Neolítico; si fuera posible. Por eso, tenemos que <strong>aprender a vivir sin conclusiones</strong>. Sabedores de que no hay soluciones generalizables, sino salidas de callejones oscuros. <strong>Los problemas es posible que se aminoren </strong>cuando aprendamos <strong>a vivir sin ser una plaga. </strong></p><p>Necesito a veces consolarme y centrarme contra quien debo elevar mis plegarias. Por eso, de vez en cuando le echo algún vistazo a <em>La vacuna contra la estupidez</em> (2025), de <strong>José Antonio Marina</strong>. Me clarifica aquello que se magnifica en la actualidad, y contra lo cual pueda inventarse una vacuna. Para completar mi mirada crítica me dedico a leer artículos de opinión de <strong>Manuel Vicent</strong>, que me resitúan en el mundo de los ricos y los pobres. Sobre todo cuando <strong>su ironía la emplea para jugar con el lenguaje</strong> dentro de su desparpajo de siempre.</p><p><strong>P.D.</strong> A veces dudo, por mi condición de austero estepario monegrino. Entonces me pregunto si todo lo anterior es una simulación perceptiva con el horizonte 2030; escrito por un duende mientras yo dormía. Si acaso no me puedo considerar también un espabilado idiota. ¡Y los sueños, sueños son!, al decir de don Pedro Calderón de la Barca.</p><p>__________________________</p><p><em><strong>Carmelo Marcén</strong></em><em> </em><em><strong>Albero </strong></em><em>es doctor en Geografía por la Universidad de Zaragoza y especialista en educación ambiental.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 04:01:39 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Carmelo Marcén Albero]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Espabilado idiota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Opinión,Elon Musk,Estados Unidos,Inteligencia artificial,Tecnología digital]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Una donación de 38 millones de dólares 'a fondo perdido' de Elon Musk a OpenAI puede cambiar el futuro de la IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/donacion-38-millones-dolares-fondo-perdido-elon-musk-openai-cambiar-futuro-ia_1_2186313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/14dff018-f9ed-4559-83f2-8391971bf963_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una donación de 38 millones de dólares 'a fondo perdido' de Elon Musk a OpenAI puede cambiar el futuro de la IA"></p><p>El juicio tecnológico del momento y, tal vez, el que marque el <strong>devenir de la inteligencia artificial</strong> comenzó esta semana en Oakland, con jurado popular y con el morbo, para muchos, de ver a los que fueron amigos —Elon Musk y Sam Altman— enfrentarse por una ingente cantidad de dinero. </p><p><a href="https://www.courtlistener.com/docket/69013420/1/musk-v-altman/" target="_blank">El fundador de Tesla reclama a OpenAI</a> 130.000 millones de dólares por fraude y daños después de <strong>haber donado “como un idiota”</strong> —así se ha definido— 38 millones de dólares a la organización que, por aquel momento, se presentaba como una entidad sin ánimo de lucro.<strong> “Un laboratorio abierto, transparente y orientado al bien común”,</strong> decían de la matriz de ChatGPT a la que Musk acusa de traición y a la cúpula de la compañía de haber “saqueado una obra caritativa” y transformado ese proyecto altruista en una empresa que vale más de <a href="https://openai.com/es-ES/index/accelerating-the-next-phase-ai/" target="_blank">800.000 millones de dólares</a>.</p><p>El juicio, pese a ser tan mediático, ha sido asignado de manera aleatoria a la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, quien tiene su sede en el tribunal federal Ronald V. Dellums en Oakland. </p><p>La ciudad, con mucho menos <em>glamour</em>, que su vecina San Francisco, será, durante un mes, el centro de las miradas, por allí pasarán <strong>Elon Musk</strong>, <strong>Sam Altman</strong> y otros expertos en IA como <strong>Satya Nadella</strong>, consejero delegado de Microsoft, o varios ex OpenAI como <strong>Shivon Zilis</strong> que, además, es madre de cuatro de los hijos de Elon Musk. </p><p>Corría el año 2015 cuando un joven Sam Altman se reunía con Elon Musk convencidos de que podrían <strong>crear una inteligencia artificial generativa que podía cambiar el mundo</strong>, una especie de ‘Proyecto Manhattan’ de la IA. La idea que ambos tenían era “crear un laboratorio abierto, sin ánimo de lucro”, que sirviera de contrapeso a los gigantes de Silicon Valley como Google.</p><p>A Musk le interesó el proyecto y puso el dinero —esos 38 millones, según su defensa— y <strong>Altman asumió el liderazgo operativo y la imagen pública</strong> del proyecto. La promesa, tal como lo ha resumido Musk ante el jurado, era sencilla: nada de accionistas, nada de enriquecerse, todo “por el bien de la humanidad”. </p><p>Pero la realidad ha sido muy distinta. A medida que OpenAI fue creciendo y ganando fama con su ya ‘archiconocido’ <a href="https://www.infolibre.es/politica/chatgpt-rectifica-lenguaje-salud-mental-prestara-ayuda-modificara-conversaciones-evitar-problemas-usuarios_1_2090482.html" target="_blank">ChatGPT</a>, ha ido <strong>incorporando una estructura comercial</strong> con la entrada de inversores privados hasta el desembarco de Microsoft como parte del accionariado. Ahí todo cambió. </p><p>La intención de <strong>salir a Bolsa</strong> por parte de OpenAI ha desatado la ira de Musk que ha visto cómo el proyecto que él abandonó en 2018 ha ido creciendo. Para el magnate y amigo de Donald Trump, su papel en la compañía durante esos años, hace ya una década, era financiar una especie de “hospital público” de la IA y sus antiguos socios lo han convertido en una clínica privada de lujo.</p><p>Musk, convertido en el adalid de la beneficencia, reclama a los fundadores de OpenAI los <a href="https://www.wsj.com/tech/elon-musk-is-an-underdog-in-his-180-billion-fight-against-openai-32a74332" target="_blank">130.000 millones de dólares</a> por “enriquecimiento injusto” y asegura que <strong>ese dinero lo reinvertirá</strong> en la rama no lucrativa de la compañía. </p><p>Además, el fundador de Tesla y exconsejero del Gobierno estadounidense pide que Sam Altman y Greg Brockman abandonen la dirección de OpenAI y <strong>se revierta el giro empresarial de la compañía</strong> para volver a los orígenes de su fundación: un laboratorio tecnológico abierto. Musk intenta que su queja vaya más allá del ‘me traicionaron a mí’ hasta el ‘han traicionado a la humanidad’.</p><p>La pregunta de fondo es si <strong>un donante puede obligar a una organización a retroceder</strong> una década en su historia. Y ahí es donde los juristas empiezan a enfriar esa posibilidad y el origen de toda esta batalla entre quienes un día fueron amigos. </p><p><a href="https://www.linkedin.com/pulse/musk-v-altman-openai-lawsuit-from-public-benefit-bratu-mciarb--mak1f" target="_blank">Especialistas</a> en Derecho de fundaciones consultados por <a href="https://www.politico.com/news/2026/04/27/it-is-existential-elon-musk-and-sam-altman-duke-it-out-over-openais-founding-00892629" target="_blank"><em>Politico</em></a> recuerdan que, en general, cuando alguien dona dinero a una entidad sin ánimo de lucro <strong>deja de tener control sobre ese dinero</strong>: si años después no le gusta el rumbo que ha tomado, su opción suele ser dejar de <a href="https://www.philanthropyroundtable.org/resource/protecting-donor-intent-a-50-state-analysis-of-legal-protections/" target="_blank">donar</a>, no exigir en los tribunales que cambie de rumbo. </p><p>Musk alega que OpenAI le engañó y <strong>lo que entregó fue un cheque firmado bajo promesas concretas</strong> que se han incumplido. Una de las pruebas que ha aportado el también dueño de X es el <a href="https://storage.courtlistener.com/recap/gov.uscourts.cand.433688/gov.uscourts.cand.433688.379.81.pdf" target="_blank">diario de Greg Brockman</a> en el que ya en 2017 se valoraba “librarnos de Elon” y conseguir “1.000 millones de dólares”.  </p><p>La parte acusada, OpenAI, alega que todo esto que presenta Musk es una “lectura interesada” y que la compañía sigue teniendo una parte sin ánimo de lucro dentro de la estructura empresarial. Además, los abogados de la defensa aseguran que nunca prometieron a Musk, ni a ningún otro donante, que no habría una estructura con ánimo de lucro y que él mismo, en correos internos, <strong>alentó la idea de atraer capital externo</strong>.</p><p>Además, la compañía que preside Altman insiste en la <strong>demanda de Musk responde a una venganza</strong> porque quiso controlar OpenAI, se marchó cuando vio que no pudo, montó otra empresa competidora, xAI, y, ahora, quiere deshacer lo conseguido por su rival para intentar comprar una parte de la empresa a la que en su día financió.</p><p>Los abogados de Musk intentan dibujarle como un <strong>donante ingenuo pero con buenas intenciones</strong>, preocupado por la seguridad de la IA y sorprendido al descubrir que la gran obra benéfica que sufragó se convertía en una máquina de hacer dinero. </p><p>La defensa insiste en que <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/elon-musk-profeta-loco-transhumanismo-tecnologico_129_2147288.html" target="_blank">Musk</a> es un hombre dolido, pero sus declaraciones mostraron su megalomanía. Pese a autodenominarse “idiota” por la donación, insistió en que <strong>“sin mí, OpenAI no existiría</strong>” y que la fama y reputación de la compañía fueron en parte gracias a él.</p><p>En el otro lado, <a href="https://www.infolibre.es/medios/google-openai-destrozan-modelo-negocio-medios-pelean-ocntrol-atencion_1_2076762.html" target="_blank">OpenAI</a> que intenta demostrar ante las nueves personas del jurado que <strong>Musk no es de fiar</strong>, que creó su propia compañía de IA, xAI, y que la desaparición o regresión de la de Altman provocaría un vacío de mercado que llenaría la compañía del exconsejero de Trump y que su ego ha provocado más de una crisis en sus empresas.</p><p>Fuera de la sala de la jueza Gonzalez, organizaciones y analistas señalan que, en un país donde el Congreso se mueve con mucha lentitud ante los avances en IA, estos juicios civiles se han convertido, de facto, en una de las <strong>pocas vías para obligar a estas empresas a abrir sus correos, sus informes internos y sus decisiones estratégicas</strong> al escrutinio público.</p><p>En cualquier caso, el jurado tendrá que decidir si la historia que mejor encaja con las pruebas es la de un <strong>donante engañado</strong> por una élite codiciosa o la de un <strong>empresario que no acepta haber perdido</strong> la carrera por dominar la inteligencia artificial, como defiende OpenAI.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 May 2026 04:01:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Iván Muñoz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Una donación de 38 millones de dólares 'a fondo perdido' de Elon Musk a OpenAI puede cambiar el futuro de la IA]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Elon Musk,Juicios]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La cara oscura de Artemis: la ‘carrera empresarial’ de Musk y Bezos por hacerse hueco en la Luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/cara-oscura-artemis-carrera-empresarial-musk-bezos-hacerse-hueco-luna_1_2176790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/62250579-eca2-496f-8352-ad43b8dc9b48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cara oscura de Artemis: la ‘carrera empresarial’ de Musk y Bezos por hacerse hueco en la Luna"></p><p>El pasado sábado 11 de abril, los astronautas de Artemis II completaron con éxito el <strong>amerizaje en tierra</strong> de una misión que hizo historia al llevar al ser humano lo más lejos que se ha llegado jamás en el espacio. Un hito histórico que consolida el segundo paso del programa Artemis, que tiene como objetivo principal <strong>establecerse en la Luna y llegar a Marte</strong>. </p><p>Los astronautas <strong>Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch</strong> de la NASA, y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense)<strong> Jeremy Hansen</strong>, han logrado hacer historia al conseguir llegar al lado oculto de la Luna <a href="https://www.infolibre.es/ciencia/artemis-ii-supera-record-apolo-13-tripulacion-convierte-lejos-llegado-espacio_1_2173403.html" target="_blank">dejando atrás el récord establecido por Apolo13</a> en 1970. Esta nueva carrera espacial entre EEUU y China va en paralelo con otra: la que se está fraguando entre las oficinas de la Casa Blanca y Silicon Valley.</p><p>Para la misión Artemis II, la NASA ha contado con la inestimable ayuda de los grandes aliados financieros de Silicon Valley para la <a href="https://www.boeing.com/space/space-launch-system/launch/rocket.html" target="_blank">construcción de la estructura del cohete</a>: el <strong>sistema de lanzamiento</strong> <strong>(SLS)</strong> encargado de enviar la nave espacial Orión a la órbita lunar corrió en su mayoría a cargo de la multinacional <strong>Boeing</strong>; el conglomerado <strong>Northrop Grumman</strong>, cuarto mayor contratista de defensa militar de los EEUU, se ha encargado de los <strong>propulsores de combustible sólidos (SRB)</strong> y, para la construcción de la <strong>nave espacial Orión</strong> que transportó a los astronautas, el contratista principal ha sido la multinacional de la industria aeroespacial y militar <strong>Lockheed Martin</strong>. </p><p><strong>Julio Gallegos</strong>, profesor en ingeniería aeroespacial en la Universidad Europea, cuenta a <strong>infoLibre </strong>que la NASA hace tiempo que dejó de hacer las cosas “por sí misma”, lo que le ha llevado a pasar a <strong>depender de empresas de capital privado</strong>: “Desde hace ya bastantes años en empezó a desligarse un poco de todos los subsistemas y <strong>pasó a convertirse en una administración</strong>”. “La NASA invirtió en la industria para que la industria fuera la que manejara la la carrera espacial”, comenta. Explica que esto se dio, sobre todo, <strong>“para reducir presupuesto”</strong>, aunque reconoce también que en este sector “hay empresas con mucho poder económico y político”.</p><p>La misión Artemis II no será la última. <a href="https://www.nasa.gov/news-release/la-nasa-presenta-iniciativas-para-cumplir-con-la-politica-espacial-nacional-de-estados-unidos/" target="_blank">La NASA planea realizar hasta tres misiones más</a> (<strong>Artemis III, IV y V</strong>) hasta lograr asentarse en la Luna y construir bases e infraestructuras en el territorio. Para esto, es necesaria una pieza fundamental: los <strong>nuevos sistemas de aterrizaje humano (HLS) </strong>que están desarrollando tanto <strong>SpaceX</strong> como <strong>Blue Origin</strong>. Es aquí donde entra en juego la otra carrera: la empresarial, con los dos grandes magnates tecnológicos estadounidenses, <a href="https://www.infolibre.es/temas/elon-musk/"  >Elon Musk</a> y <strong>Jeff Bezos</strong>, compitiendo por hacerse con los contratos de la NASA.</p><p><strong>Jared Isaacman</strong>, administrador de la NASA, lo dejó claro en la rueda de prensa del evento <em>ignition </em>que tuvo lugar el pasado mes de marzo donde repasaba los planes de la organización: “La NASA tiene el compromiso de lograr (...) regresar a la Luna <strong>antes de que finalice el mandato del presidente Trump</strong>, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y llevar a cabo las acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio”.</p><p>Space Exploration Technologies Corporation, conocida como <strong>SpaceX</strong>, es la empresa de fabricación aeroespacial y de servicios de transporte espacial fundada por Elon Musk. Por su parte, <strong>Blue Origin</strong>, es la empresa de transporte aeroespacial de Jeff Bezos, también fundador de Amazon. Ambas tienen un objetivo: ser las que consigan llevar al ser humano a Marte.</p><p><strong>“En 2019 la NASA comienza a volver a mirar al espacio”</strong>, cuenta <strong>Gallegos</strong>: “El objetivo que se impusieron era llegar a la Luna para, desde allí, <strong>lograr pisar Marte</strong>, lo que requiere crear una <strong>estación de repostaje en la Luna</strong>”, subraya. “Esto permitiría <strong>reabastecer de combustible las naves </strong>para llegar a Marte porque ir directamente desde la tierra sería imposible”, aunque reconoce que, pese a esto, “también hay <strong>intereses muy codiciados en la Luna</strong>”. </p><p>Ni Musk ni Bezos querían quedarse sin su parte del suculento pastel que la NASA estaaba cocinando. El primero movió ficha en <strong>2021 </strong>consiguiendo una <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2021/04/17/spacex-contrato-nasa-alunizaje-trax" target="_blank">licitación por valor de casi 3 mil millones de dólares</a> por parte de la agencia espacial norteamericana para el desarrollo del módulo de aterrizaje lunar <strong>Starship HLS</strong>. En el concurso, se impuso a empresas como Blue Origin, que había unido fuerzas con otras grandes multinacionales como Northrop Grumman, Draper y Lockheed Martin o Dynetics, otra contratista de defensa.</p><p>Meses después de que SpaceX obtuviera el contrato, <strong>Blue Origin presentó una demanda </strong>ante el <strong>Tribunal de Reclamaciones Federales de EEUU</strong> sobre una adjudicación que consideraban<strong> “injusta”</strong> y que representaba un ejemplo de <strong>“favoritismo”</strong> ante su rival. Bezos, de nuevo, perdió la batalla y el Tribunal falló en favor de Musk, lo que supuso una consolidación de la fuerte relación entre el magnate norteamericano y la agencia espacial.</p><p>Dos años más tarde, la empresa de Bezos logró una gran victoria: consiguió un <a href="https://es.wired.com/articulos/blue-origin-gana-contrato-de-nasa-para-modulo-de-aterrizaje-lunar" target="_blank">contrato de 3.400 millones de dólares</a> de la NASA para liderar un equipo que desarrolle un módulo de alunizaje llamado <strong>'Blue Moon'</strong>. El módulo se usará para <strong>transportar astronautas a la superficie lunar</strong> a partir de 2029, luego de un par de misiones con la tripulación de SpaceX de Elon Musk.</p><p>La estrecha relación de la NASA y Elon Musk se ha visto resquebrajada en estos últimos años hasta el punto en que, el pasado octubre de 2025, <strong>la agencia espacial reabrió el contrato</strong> que le había adjudicado a SpaceX por retrasos de la compañía. La NASA tenía prisa ante los avances chinos. <strong>Sean Duffy</strong>, secretario del Departamento de Transporte de la NASA, señaló que EEUU está en una <strong>“carrera espacial contra China”</strong> por eso, “la NASA está abriendo la producción de HLS a Blue Origin y otras grandes empresas estadounidenses”.</p><p><strong>Musk respondió</strong> al anuncio de Duffy en su red social 'X': “Blue Origin nunca ha entregado una carga útil a la órbita, y menos aún a la Luna”. Además, el mensaje lo acompañó de un <strong>‘meme’ homófobo</strong> en el que se leía “why are you gae(y)?”.</p><p>El plan de la NASA tiene como último objetivo llegar a Marte, pero para ello antes tiene que establecerse en la Luna. Según la <a href="https://www.nasa.gov/humans-in-space/artemis/" target="_blank">Agencia Espacial</a>, hay previstas <strong>tres misiones más</strong>. La siguiente, <strong>Artemis III</strong>, programada para 2027, tiene como objetivo poner a prueba uno o ambos módulos de aterrizaje comerciales de SpaceX y Blue Origin, realizando pruebas de acoplamiento en órbita terrestre baja. Es decir, sin subir al espacio.</p><p>Con <strong>Artemis IV</strong>, prevista para 2028, será cuando la NASA realice el primer alunizaje humano en la Luna desde 1972. Tras alcanzar la órbita lunar, la tripulación se trasladará de la cápsula Orión a un módulo lunar comercial para su descenso a la superficie de la Luna. <strong>Artemis V </strong>finalizará el programa a finales de 2028. En ella se realizará un segundo alunizaje, y será el comienzo de la construcción de una infraestructura de base lunar permanente.</p><p>Pero, ¿qué otros intereses puede tener EEUU y las distintas multinacionales en llegar a la Luna? Para Gallegos, “está claro que la tecnología es un negocio”. “<strong>SpaceX ha empezado a desarrollar sus cohetes gracias a sus contratos con la NASA,</strong> y ahora se ha convertido en una empresa que ofrece lanzamientos de satélites comerciales”, comenta. </p><p>Otro de los posibles intereses en la colonización del Polo Sur lunar es el de la búsqueda de las conocidas <strong>“tierras raras”</strong>. “Es muy probable que la Luna tenga la misma estructura que la Tierra. Si eso acaba por confirmarse, <strong>llegar allí daría a EEUU una gran ventaja a la hora de tener un mayor acceso a sus recursos,</strong> ya que sería más fácil de minar, teniendo en cuenta que estarían más cerca de la corteza lunar”, subraya el experto. </p><p>Pese a la ilusión que viene despertando el programa, el pasado viernes, la <strong>Oficina de Administración y Presupuesto</strong> de EEUU (OMB) presentó su <a href="https://cnnespanol.cnn.com/2026/04/05/eeuu/trump-propone-recortar-presupuesto-nasa-trax"  >solicitud de presupuesto discrecional</a> para el ejercicio fiscal 2027 en la que se incluye un <strong>recorte de 5.600 millones de dólares</strong> para la NASA. Isaacman respalda esta rebaja presupuestaria que cancelará más de 40 misiones de baja prioridad y otorgará una nueva inyección de <strong>8.500 millones de dólares</strong> para el programa Artemis. Un presupuesto que mantendrá firme el pulso entre Musk y Bezos por establecerse en la Luna.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Apr 2026 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Prieto]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La cara oscura de Artemis: la ‘carrera empresarial’ de Musk y Bezos por hacerse hueco en la Luna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Amazon,Estados Unidos,Empresas,Empresarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambio de paradigma en las redes sociales: se vacían de conversación y la gente opta por desaparecer sin irse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/cambio-paradigma-redes-sociales-vacian-conversacion-gente-opta-desaparecer-irse_1_2175638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a8a81494-9ae2-464c-b810-7bff60f36ce7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cambio de paradigma en las redes sociales: se vacían de conversación y la gente opta por desaparecer sin irse"></p><p>Quienes recuerdan esos tiempos, hace algo más de dos décadas, quizá se reconozcan en la idea de que publicar en internet era un acto de optimismo. La promesa de las redes sociales era <strong>horizontal y democrática. </strong>Cualquiera podía ser emisor, cualquiera podía encontrar su público, la conversación fluía en abierto.</p><p>Un cuarto de siglo después,<strong> esa promesa está en revisión. </strong>El <a href="https://www.ofcom.org.uk/media-use-and-attitudes/media-habits-adults/passive-social-media-use-ai-companionship-and-online-side-hustles-uk-adults-media-and-online-lives-revealed" target="_blank">informe</a> de Ofcom —el regulador mediático británico—, publicado hace unos días, pone cifras a lo que muchos usuarios llevan años experimentando: la mitad de la población conectada del Reino Unido se ha convertido en lo que los analistas denominan <em>fantasmas digitales</em>, consumidores pasivos de contenido que no dejan rastro de interacción pública.</p><p>Solo el 49% de los adultos británicos que usan internet publican, comparten o comentan activamente en redes sociales. En 2024, esa cifra era del 61%. <strong>Doce puntos porcentuales de caída</strong> en apenas dos años. Hay que esperar y ver cómo evolucionan los datos, pero todo apunta a un cambio estructural en la relación de una generación con el espacio público digital.</p><p>El informe de Ofcom identifica uno de los motores de este repliegue. Casi la mitad de los adultos —el 49%— reconoce estar preocupado por cómo sus publicaciones pasadas podrían causarles<strong> problemas en el futuro, </strong>frente al 43% del año anterior. El rastro digital, que durante años se percibió como un activo —visibilidad, red de contactos, reputación construida post a post—, ha pasado a ser percibido como un lastre.</p><p>La consecuencia lógica es el refugio en los formatos efímeros: las <em>stories</em> de Instagram, los <em>snaps</em>, <strong>los contenidos que desaparecen a las 24 horas.</strong> La permanencia, que antes era un signo de solidez, se ha convertido en una señal de vulnerabilidad. Y donde la permanencia persiste, muchos usuarios prefieren directamente no publicar.</p><p>Ya hay quien ha puesto nombre a este comportamiento: <em>zero posting</em>. El usuario permanece en las plataformas —consume el <em>feed</em>, ve vídeos, sigue perfiles—, pero  abandona la producción propia de contenido. No cierra la cuenta. No se va. Pero desaparece como sujeto activo y <strong>se queda como espectador.</strong> Y eso está cambiando la naturaleza misma de las redes sociales.</p><p>La conciencia de que X, Instagram o YouTube son un problema es cada vez mayor. El mismo informe de Ofcom revela que el porcentaje de personas en el Reino Unido que cree que las redes sociales son buenas para su <strong>salud mental </strong>ha caído del 42% al 36% en un año. Y la percepción de que los beneficios de estar conectados superan los riesgos ha pasado del 72% al 59%. El balance, que durante años se asumía ampliamente positivo, está perdiendo consenso.</p><p>Esta erosión de la confianza no es exclusiva del mercado británico. Según datos recogidos por el <a href="https://datareportal.com/reports/digital-2025-global-overview-report" target="_blank"><em>Digital 2025 Global Overview Report</em></a><a href="https://datareportal.com/reports/digital-2025-global-overview-report" target="_blank"> </a>de DataReportal —un servicio privado de análisis digital—, el <em>Digital News Report</em> del Reuters Institute y estudios de Deloitte y Edelman —las consultoras de comunicación más grandes del mundo—, la Generación Z, la primera que creció con las redes como infraestructura social, es también la que más activamente intenta <strong>autorregularse</strong>. </p><p>El 63% ha planificado o realizado algún tipo de <em>detox</em> digital, y el 68% ha tomado descansos de las plataformas específicamente por razones de salud mental. La generación que las adoptó con más naturalidad es la que hoy las gestiona con <strong>más cautela.</strong></p><p>En España, el diagnóstico es parecido. El <a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-redes-sociales-2025-iab-spain/" target="_blank"><em>Estudio Anual de Redes Sociales 2025</em></a><a href="https://iabspain.es/estudio/estudio-redes-sociales-2025-iab-spain/" target="_blank"> </a>de IAB Spain constata que el tiempo de uso diario ha descendido en absolutamente todas las redes sociales analizadas. La intensidad media de uso bajó de una hora y ocho minutos a una hora y un minuto. No es una caída dramática, pero su universalidad —ninguna plataforma se salvó— apunta a <strong>una saturación </strong>sistémica, no a la crisis particular de una aplicación.</p><p>Hasta un 33% de los usuarios españoles afirma<strong> haber dejado de usar alguna red social</strong> en el último año. Y también un tercio declara haber publicado menos contenido propio que en el año anterior. Los datos de Edelman de febrero de 2026 registraron, además, una caída del 2,5% en usuarios activos entre 2023 y 2024, seguida de estancamiento.</p><p>El caso más llamativo es el de <strong>X</strong> (la red propiedad del oligarca tecnológico de extrema derecha Elon Musk), que justo ahora cumple 20 años de existencia. Según datos de GfK DAM, la plataforma antes conocida como Twitter<strong> ha perdido el 36% de sus usuarios activos en España,</strong> y el estudio de IAB cifra en un 28% la tasa de abandono. Y no es solo una cuestión de <a href="https://www.infolibre.es/politica/algoritmo-ultra-x-orienta-usuarios-posiciones-conservadoras_1_2152707.html" target="_blank">controversia reputacional </a>en torno a la propiedad de la compañía —que también—. X ejemplifica con nitidez el agotamiento de un modelo basado en la conversación abierta, pública y confrontacional.</p><p><strong>Facebook</strong>, por su parte, propiedad del también multimillonario Mark Zuckerberg, dueño a su vez de Instagram y WhatsApp, ha alcanzado sus<strong> niveles más bajos de uso</strong> y <a href="https://www.infolibre.es/internacional/comision-europea-abre-investigacion-meta-acceso-proveedores-ia-whatsapp_1_2108987.html" target="_blank">valoración</a> desde que se inició el registro en 2009. El abandono es especialmente pronunciado entre los perfiles más jóvenes, que nunca la adoptaron con la intensidad de las generaciones anteriores.</p><p>Es cierto que el 86% de los internautas españoles —32,4 millones de personas— sigue usando redes sociales. Pero ese porcentaje lleva tiempo funcionando como un techo estructural. <strong>El crecimiento se ha agotado,</strong> y la discusión ya no es cuántos usuarios entran, sino qué hacen dentro.</p><p>Porque el hecho de que los usuarios publiquen menos en abierto no significa que se comuniquen menos. Significa que <strong>se comunican en otro sitio.</strong> La conversación se ha desplazado hacia lo que la industria de la atención —la que gana dinero consumiendo nuestro tiempo— ha bautizado como <em>dark social</em>: los grupos de WhatsApp, los mensajes directos en Instagram o TikTok, los canales de Discord, los correos electrónicos. Canales donde la interacción es más íntima, más controlada y donde los algoritmos de analítica apenas pueden rastrear el origen del tráfico.</p><p>Las estimaciones actuales apuntan a que aproximadamente el 84% de todo lo que se comparte en internet ocurre a través de estos canales privados o semicerrados. Es una cifra que, si se confirma con solidez metodológica, implica que la conversación digital visible —la que circula por los <em>feeds</em> públicos, la que miden los estudios de <em>engagement</em>, la que monetizan las plataformas— es apenas<strong> la punta de un iceberg</strong> mucho más vasto e invisible.</p><p>El <em>dark social</em> no es un fenómeno nuevo, pero su consolidación como destino preferente responde a factores concretos: la percepción creciente de <strong>toxicidad</strong> en los espacios abiertos, la <strong>fatiga</strong> de los algoritmos diseñados para maximizar la atención a cualquier coste y la búsqueda de entornos donde la <strong>confianza</strong> sea real y el juicio de extraños, inexistente.</p><p>En España, esta tendencia se materializa de manera especialmente clara en la persistencia de WhatsApp como <strong>plataforma dominante.</strong> No por sus capacidades técnicas, sino por lo que ofrece simbólicamente: privacidad <a href="https://www.infolibre.es/medios/whatsapp-leer-mensajes-pasa-aceptan-leer-condiciones-aplicacion_1_1192353.html" target="_blank">percibida</a>, grupos de confianza, ausencia de exposición pública. WhatsApp no es exactamente una red social en el sentido convencional del término, pero es donde ocurre buena parte de la vida social digital española.</p><p>Lo que está pasando está desencadenando otro fenómeno relevante: un cambio que recorre transversalmente todos estos datos y que las plataformas llevan años acelerando con sus propias decisiones de diseño: la transformación de las redes sociales en <strong>canales de entretenimiento pasivo</strong> basados en vídeo algorítmico.</p><p>El usuario de 2026 ya no abre Instagram para ver qué ha publicado su círculo cercano. Abre Instagram para que el algoritmo le sirva contenido basado en sus patrones de consumo, con independencia de si sigue o no a quien lo produce. La distinción entre <em>red social</em> y <em>plataforma de entretenimiento</em> se ha vuelto semántica. Lo que técnicamente sigue siendo una red social funciona cada vez más como<strong> una televisión personalizada.</strong></p><p>Este giro —que algunos analistas describen como el paso de <em>Social Media</em> a <em>Interest Media</em>, de redes sociales a redes de intereses— no es neutro. Debilita uno de los argumentos originales que hicieron hegemónicas a estas plataformas: que conectaban a personas entre sí. Lo que conectan ahora, en buena medida, es a personas con contenido. La experiencia es más cómoda, más adictiva en algunos casos y sustancialmente<strong> más pasiva.</strong></p><p>El criterio que decide qué aparece en tu pantalla ha cambiado. Ya no es a quién sigues, sino qué has mirado en los últimos minutos. En el modelo original de las redes sociales, el algoritmo organizaba lo que veías en función de<strong> a quién conocías.</strong> Tu muro se llenaba de tus amigos, tus familiares, tus compañeros de trabajo. El motor era la conexión interpersonal.</p><p>En el modelo actual, ese principio ha sido desplazado. Lo que aparece en pantalla ya no depende de quién eres socialmente, sino de <strong>qué comportamiento has exhibido en los últimos minutos.</strong> El algoritmo calcula tus intereses en tiempo real y sirve contenido en consecuencia, con independencia de si sigues o no a quien lo produce.</p><p><strong>TikTok</strong> es el ejemplo más puro y precoz de este modelo. Su algoritmo no requiere que el usuario siga a nadie para inferir que le interesan, por ejemplo, los vídeos de cocina coreana o los tutoriales de carpintería: basta con medir cuántos segundos se detiene en cada pieza.</p><p>El resultado es una experiencia que puede resultar perturbadoramente precisa desde el primer uso y que<strong> ha redefinido las expectativas</strong> de los usuarios sobre cómo debe funcionar una plataforma.</p><p><strong>Instagram</strong> replicó la lógica con los <em>reels</em> y la sección <em>Para ti</em>. Aunque nació como una red para seguir a amigos, hoy una parte sustancial del tiempo de uso transcurre en contenidos que el algoritmo selecciona al margen de quién está en la lista de seguidos.</p><p><strong>YouTube</strong>, por su parte, se ha consolidado para muchos usuarios como sustituto de la televisión lineal, precisamente porque su sistema de recomendación permite encontrar contenido sobre intereses muy específicos —tutoriales, deportes, <em>podcasts</em>, divulgación científica— sin necesidad de buscar activamente. Incluso <strong>Facebook</strong>, la red social más asociada al modelo original de conexiones personales, ha introducido <em>feeds</em> de vídeo basados en recomendación algorítmica para retener a una audiencia que ya no interactúa con sus contactos.</p><p>Una de las consecuencias menos discutidas de este giro es la ruptura de <strong>la ecuación entre seguidores y alcance.</strong> En el modelo anterior, acumular seguidores era la estrategia central de cualquier creador o marca: más seguidores equivalía a más audiencia potencial.</p><p>En el ecosistema del <em>Interest Media</em>, esa lógica se debilita. Una pieza de contenido coincidente con la demanda puede alcanzar a millones de personas aunque el creador cuente con apenas unos cientos de seguidores, porque el algoritmo la distribuirá a quienes tengan ese interés específico.</p><p>Es <strong>una meritocracia del contenido concreto,</strong> no de la audiencia acumulada. Lo que importa ya no es el tamaño de la comunidad construida, sino la capacidad de cada vídeo, cada post, cada pieza individual de retener la atención en un entorno de competencia extrema.</p><p>Si se consolida el modelo, los <em>influencers</em> que basen su negocio únicamente en el volumen de seguidores verán debilitada su capacidad de negociación. La monetización dependerá cada vez más de la capacidad de entrar de forma legítima en las conversaciones privadas (<em>dark social</em>) y de producir contenido que cada algoritmo, por sí mismo, considere <strong>relevante</strong> para un interés específico del usuario.</p><p>Este modelo explica también, en parte, <strong>el fenómeno del </strong><em><strong>zero posting</strong></em><strong>.</strong> Si el contenido de tus contactos ya no ocupa un lugar central en la experiencia de las plataformas, el incentivo para publicar decrece: ¿para qué compartir si nadie en tu red va a verlo necesariamente?</p><p>La promesa original —publicas, tus amigos lo ven— se ha roto. Lo que queda es competir con creadores profesionales por la atención de un algoritmo que favorece el <strong>entretenimiento de alta producción.</strong> Muchos usuarios han decidido, racionalmente, no jugar esa partida.</p><p>Los datos de Ofcom, IAB Spain, GfK DAM y Edelman apuntan todos en la misma dirección. No hacia el fin de las redes sociales, sino hacia <strong>su redefinición.</strong> El usuario que está emergiendo de esta transición es más selectivo, más cauto con su huella pública, más interesado en la privacidad que en el alcance. Ha pasado de la fascinación por la exposición a algo más parecido a la gestión del riesgo. Puede que sea madurez. Puede que sea agotamiento. Probablemente, ambas cosas a la vez.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 17:37:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Cambio de paradigma en las redes sociales: se vacían de conversación y la gente opta por desaparecer sin irse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Elon Musk,Mark Zuckerberg,Salud mental]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El inquietante hilo que conecta a los patrocinadores de Hitler con los tecnoligarcas de hoy]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/inquietante-hilo-conecta-patrocinadores-hitler-tecnoligarcas-hoy_1_2165573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82787a2b-72e5-4dc1-baef-521efc06fd72_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El inquietante hilo que conecta a los patrocinadores de Hitler con los tecnoligarcas de hoy"></p><p>Cuando un periodista del <em>Detroit News,</em> que había acudido a entrevistarle, le preguntó a Adolf Hitler en 1931 por qué tenía en la pared de su despacho en la sede del partido nazi en Múnich <strong>un gran retrato enmarcado de Henry Ford, </strong>su interlocutor le respondió: “Considero a Henry Ford mi inspiración”.</p><p>No era un halago de cortesía. <em>Mein Kampf</em> reproduce ideas —y a veces párrafos enteros— de las publicaciones del <strong>magnate del automóvil. </strong></p><p>Ford intentó jugar un papel fundamental en <strong>la promoción del nazismo en Estados Unidos </strong>como una manera de frenar a la izquierda en su país. Había comprado un periódico deficitario, el <em>Dearborn Independent</em>, y lo convirtió en la máquina de propaganda antisemita más potente del mundo anglosajón: 92 entregas bajo títulos como “El judío internacional”, distribuidas en los concesionarios de Ford Motor por todo el país y editadas en doce idiomas sin <em>copyright</em> para maximizar su difusión.</p><p>Noventa años después, en los días previos a las elecciones alemanas de febrero de 2025, <strong>Elon Musk </strong>publicó en X —la red social que compró en 2022 y cuya moderación de contenidos desmanteló casi por completo— una serie de <a href="https://www.infolibre.es/mediapart/elon-musk-suena-triunfo-extrema-derecha-alemania_1_1920758.html" target="_blank">mensajes</a> de apoyo a <strong>Alternativa para Alemania,</strong> el partido de ultraderecha que ha heredado en parte el vocabulario y los marcos conceptuales del nazismo. No fue un tuit aislado. Era la culminación de una estrategia.</p><p>La comparación no es ni superficial ni caprichosa. Es la conclusión inevitable de la lectura de dos ensayos que acaban de ver la luz en España con pocas semanas de diferencia, <a href="https://capitanswing.com/catalogo/precuela/" target="_blank"><em>Precuela</em></a><em> </em>(Capitán Swing), de la periodista norteamericana Rachel Maddox, e <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/irresponsables-johann-chapoutot-9791370092085/" target="_blank"><em>Irresponsables</em></a> (Alianza), del historiador francés Johann Chapoutot. Su análisis del papel que jugaron los actores que contribuyeron al ascenso del fascismo en los años treinta, con éxito en Alemania y sin él en EEUU, revela <strong>una hoja de ruta inquietantemente familiar.</strong></p><p>Para entender el presente hay que recordar a Alfred Hugenberg, al que Chapoutot llama el "Führer olvidado" de Alemania entre 1928 y 1933. Hugenberg construyó <strong>un conglomerado mediático sin precedentes: </strong>una agencia de noticias que vendía contenidos a la competencia, 26 diarios propios, y una “fábrica de textos” —la WiPro— que producía editoriales, artículos y reportajes listos para publicar y los enviaba en matrices a 1.600 periódicos de toda Alemania. </p><p>Esos periódicos difundían los contenidos sin saber, o sin importarles, que estaban distribuyendo propaganda con línea editorial “nacionalista, reaccionaria, racista y antisemita”, en palabras de Chapoutot. Completaba el arsenal la UFA, la mayor productora cinematográfica alemana, y el noticiario cinematográfico <em>Deulig-Tonwoche</em>, que se emitía en los cines antes de cada película.</p><p>El mecanismo retórico de Hugenberg —grandes titulares, signos de exclamación, caricaturas grotescas, <em>talking points</em> (argumentos clave que se repetían hasta convertirse en sentido común)— es reconocible para cualquiera que use redes sociales en 2025. El filósofo Oswald Spengler, amigo de Hugenberg, lo describió con cinismo en los años veinte: <strong>la prensa fabrica “verdades”</strong> mientras haya dinero para repetirlas. Lo que a partir de 2016 se llamó “posverdad”, Hugenberg lo había sistematizado un siglo antes.</p><p><strong>Musk ha replicado el modelo </strong>con la ventaja de operar sobre una plataforma global en tiempo real. Tras adquirir Twitter por 44.000 millones de dólares, amnistió decenas de miles de cuentas suspendidas por difundir desinformación y discursos de odio, redujo drásticamente los equipos de moderación y modificó los algoritmos para amplificar sus propios contenidos y los de las cuentas afines. </p><p>El resultado ha sido <a href="https://www.infolibre.es/politica/algoritmo-ultra-x-orienta-usuarios-posiciones-conservadoras_1_2152707.html" target="_blank">documentado</a> por investigadores de distintas universidades: <strong>las narrativas de ultraderecha han ganado alcance sistémico en la plataforma. </strong>AfD en Alemania, Reform UK de Nigel Farage, Vox en España, el bolsonarismo en Brasil: Musk no solo expresa simpatía por todos ellos, sino que interviene activamente en sus campañas electorales con una herramienta que llega a 600 millones de usuarios.</p><p>La historia de cómo la gran patronal alemana apostó por Hitler no es, según Chapoutot, un detalle secundario. Es <strong>el corazón del relato</strong>. En enero de 1932, Hitler pronunció un discurso ante el Club de la Industria de Düsseldorf en el que argumentó que la empresa y el ejército son los únicos modelos racionales de organización —ambos antidemocráticos— y que la soberanía popular no era más que “el poder de la mediocridad”. La sala respondió con “largos aplausos entusiastas”. </p><p>En noviembre de ese año, un grupo de “eminentes personalidades del mundo de la economía” —entre ellos Fritz Thyssen y el banquero Kurt von Schröder— enviaron un requerimiento formal al presidente Hindenburg pidiéndole que nombrara a Hitler canciller. Celebraban “la prometedora aurora de una era que, superando la lucha de clases, crearía las condiciones para <strong>un renovado crecimiento de la economía alemana”.</strong> Tres meses después, Hitler era canciller.</p><p>La lógica era sencilla: usar a los nazis para destruir al movimiento obrero, desmantelar el Estado del bienestar (muy incipiente) y <strong>garantizar la estabilidad del orden capitalista, </strong>confiando en que podrían controlar a los nazis desde las sombras. Sobra decir que no pudieron hacerlo.</p><p>Aquí el paralelismo estratégico de los tecnoligarcas se hace evidente. <strong>Peter </strong><a href="https://www.infolibre.es/tintalibre/peter-thiel-apocalipsis-anticristo_1_2124710.html" target="_blank"><strong>Thiel,</strong></a><strong> </strong>cofundador de PayPal y Palantir, uno de los primeros grandes inversores de Facebook y padrino ideológico de J.D. Vance, el vicepresidente de Donald Trump, habla con una franqueza que recuerda a los discursos del Club de Düsseldorf: “<strong>Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”. </strong></p><p>Thiel financia desde hace años a pensadores del movimiento neorreaccionario, cuyo ideólogo más visible, <strong>Curtis Yarvin, </strong>defiende abiertamente que las democracias deberían ser reemplazadas por empresas dirigidas por un CEO con poderes absolutos. <strong>La “Ilustración Oscura”, </strong>como se denomina esta corriente, no es un capricho académico marginal: es la base intelectual de una red de financiación, de candidatos políticos y de decisiones empresariales.</p><p>El nombramiento de Musk al frente del llamado <a href="https://www.infolibre.es/internacional/departamento-elon-musk-accedera-informacion-sensible-inmigrantes-eeuu_1_1981950.html" target="_blank">Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE),</a> con acceso a los sistemas informáticos de prácticamente todas las agencias federales de Estados Unidos, fue la materialización más visible de este proyecto. No se trata de reformar del Estado, sino de <strong>capturarlo</strong>. </p><p>La historia americana de los años treinta es, paradójicamente, la más útil para entender lo que puede ocurrir ahora, precisamente porque es la historia de un fracaso. El proyecto fascista americano tenía<strong> ingredientes similares al alemán:</strong> Ford con su aparato antisemita, el padre Charles Coughlin con su audiencia de decenas de millones de oyentes de radio proclamando que “la democracia está condenada” y que “el camino es el fascismo”, y el agente nazi George Sylvester Viereck, que utilizó el privilegio del franqueo de más de una docena de congresistas para inundar el país de <strong>propaganda alemana pagada por el contribuyente</strong> —una estrategia, el uso sistemático del correo postal, sorprendente parecida a la que hoy desarrolla Musk utilizando medios digitales—.</p><p>Los neofascistas estadounidenses no triunfaron por varias razones que Rachel Maddow documenta en <em>Precuela</em>. Roosevelt, por ejemplo, ofreció una <strong>salida política real a la crisis económica, </strong>restando base al extremismo. Y el movimiento fascista americano era fragmentado y, con frecuencia, risible en su ejecución —sectas lideradas por egocéntricos que no se ponían de acuerdo ni en el saludo—. </p><p>Pero, sobre todo, <strong>hubo ciudadanos que les hicieron frente</strong> antes de que las instituciones se movieran: <strong>Leon Lewis, </strong>veterano judío de la Primera Guerra Mundial, montó de su propio bolsillo una red de espías infiltrados en las organizaciones nazis de California desde 1933. <strong>Henry Hoke, </strong>un oscuro publicista de correo directo, rastreó durante años el esquema de propaganda nazi con métodos de detective y publicó sus hallazgos. </p><p>El periodista <strong>Dillard Stokes, </strong>del <em>Washington Post —</em>sí, el mismo diario que hoy está en manos de Jeff Bezos, otro miembro del club de <em>tecnobros—</em>, siguió el hilo hasta destapar la operación de Viereck en el Congreso. Y los hermanos Warner, que financiaban en secreto las operaciones antifascistas, sacaron adelante en 1939 <em>Confessions of a Nazi Spy</em>, la primera película de Hollywood que nombraba directamente a Hitler como enemigo —hoy lo que queda de su compañía está a punto de ser devorado por Paramount Skydance, una corporación indisimuladamente en la órbita  ideológica de Donald Trump—.</p><p>Entre lo que pasó en los años treinta en Alemania y Estados Unidos y lo que está sucediendo en estos momentos en Occidente hay también diferencias. Una de ellas es que los nuevos irresponsables son, en varios aspectos decisivos, <strong>más peligrosos que sus predecesores.</strong></p><p>Hugenberg necesitaba imprentas, camiones y suscripciones. Musk posee la infraestructura de comunicación en tiempo real de medio planeta. La propaganda de los años treinta requería fabricar y distribuir papel; los algoritmos de 2025 fabrican realidades y las distribuyen de forma personalizada, a escala, sin fricción y <strong>sin posibilidad de auditoría pública.</strong></p><p>La WiPro de Hugenberg enviaba matrices a 1.600 periódicos. El algoritmo de X decide lo que ven 600 millones de personas en función de parámetros que solo conoce su propietario. No es propaganda; es algo más parecido a la <strong>ingeniería del entorno cognitivo.</strong></p><p>A esto se suma lo que analistas como Yanis Varoufakis han bautizado como “tecnofeudalismo”. Las plataformas operan como feudos digitales donde sus propietarios extraen rentas de cada transacción, cada interacción, cada búsqueda, y donde los usuarios no son ciudadanos sino <strong>siervos que ceden sus datos </strong>y su atención a cambio de acceso. </p><p>Empresas como Palantir —de Thiel— venden a gobiernos sistemas de vigilancia predictiva que permiten anticipar y neutralizar <strong>la disidencia política.</strong> Starlink proporciona conectividad de comunicaciones en zonas de conflicto, convirtiendo a Musk en un <a href="https://www.infolibre.es/medios/diplomacia-musk-lideres-ultras-tesla-spacex-x_1_1840198.html" target="_blank">actor geopolítico</a> con <strong>capacidad de decisión sobre el desarrollo de guerras.</strong></p><p>Y hay un elemento que no tenían ni Hugenberg ni Ford: <strong>la dimensión mesiánica.</strong> El movimiento Tescreal —transhumanismo, singularitarismo, criogenia, longevismo— que impregna el pensamiento de buena parte de Silicon Valley introduce una lógica de elección divina que los viejos industriales nunca necesitaron. Los <em>tecnobros </em>no tratan solo de proteger el capital: pretenden salvar a la especie, colonizar Marte, crear superhumanos. La democracia <strong>no es solo un obstáculo para los negocios; </strong>es un sistema, desde su punto de vista, diseñado por mediocres para preservar la mediocridad.</p><p>El título del libro de Chapoutot, <em>Irresponsables</em>, lo dice todo. No es una acusación moral abstracta. Es un diagnóstico de causalidad histórica: los empresarios, magnates de la prensa y políticos conservadores que normalizaron y financiaron a los nazis<strong> creyendo que podían controlarlos</strong> y utilizarlos contra la izquierda provocaron el mayor desastre de la historia moderna. </p><p>Hugenberg fue nombrado superministro en el primer gabinete Hitler-Papen. Lo destruyeron políticamente en menos de seis meses. Thyssen huyó a Suiza en 1938, horrorizado por lo que había contribuido a crear. La patronal obtuvo <strong>a corto plazo</strong> lo que quería —fin de la democracia de empresa, supresión de sindicatos, rearme—, pero desató una guerra que destruyó Alemania y Europa.</p><p>La experiencia americana, donde un proyecto similar fracasó en parte porque hubo ciudadanos que se organizaron para combatirlo, ofrece <strong>la única nota de esperanza</strong> en un panorama sombrío. No fueron los poderes del Estado los que salvaron la democracia americana en los años treinta, señala Maddow: fueron personas que actuaron antes de que las instituciones se movilizaran, a menudo solas, a menudo sin reconocimiento.</p><p>La pregunta no es si el paralelismo es exacto —nunca lo es— sino si las democracias actuales serán capaces de generar <strong>anticuerpos equivalentes</strong> antes de que el proceso sea irreversible. La historia no se repite, pero, como se atribuye a Mark Twain, a veces rima con una precisión inquietante.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 18:30:22 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El inquietante hilo que conecta a los patrocinadores de Hitler con los tecnoligarcas de hoy]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Donald Trump,ultraderecha,Extrema derecha,Tecnología digital,Nazismo,Adolf Hitler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Silicon Valley y el sueño del supremacismo blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/silicon-valley-sueno-supremacismo-blanco_129_2161626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/79c18470-2810-4025-94ee-81f2aa07428c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Silicon Valley y el sueño del supremacismo blanco"></p><p>Cuando <strong>Elon Musk</strong> apareció en el escenario de la toma de posesión de <strong>Donald Trump</strong> ejecutando el gesto que algunos comentaristas bautizaron como <strong>saludo romano</strong>, muchos prefirieron leer el momento como el exceso teatral de un millonario sin autocontrol. El filósofo franco-americano Norman Ajari <strong>no comparte esa indulgencia</strong>. En su reciente ensayo <em><strong>Technofascisme</strong></em><em>. Le nouveau rêve de la suprématie blanche</em>, publicado a comienzos de este año, Ajari desarrolla un <strong>argumento incómodo</strong>: lo que estamos presenciando no es la <strong>extravagancia de individuos con demasiado poder</strong>, sino la emergencia de una nueva forma de gobernanza política con base ideológica identificable, infraestructura material concreta y vocación <strong>decididamente transnacional</strong>. <strong>El tecnofascismo, sostiene, no es una metáfora ni un insulto</strong> de combate ni una hipérbole militante. Es una categoría analítica con un contenido preciso.</p><p>La diferencia con el fascismo histórico no es de grado, sino de estructura. El del siglo XX precisaba <strong>partido de masas y Estado nacional como instrumentos de conquista del poder</strong>. El tecnofascismo del nuevo milenio prescinde de ambos. Su base organizativa <strong>es la empresa y el CEO sustituye al líder político clásico</strong> como figura de autoridad absoluta, con mando total sobre trabajadores y amplios recursos sin control externo. No necesita <strong>ganar elecciones</strong> ni gobernar un territorio. Aspira al dominio de <strong>sistemas y flujos</strong> sobre los que descansa la vida social, y es precisamente su escala global lo que lo hace más adaptable que cualquier organización partidaria. <strong>Mientras que el Rassemblement National (RN), la Alternative für Deutschland (AfD) o Vox </strong>compiten dentro de las reglas democráticas, aunque busquen erosionarlas desde dentro, las plataformas tecnológicas operan en una dimensión donde las fronteras estatales resultan intrascendentes.</p><p>La genealogía de este movimiento no es tan reciente como podría aparentar. <strong>Ya en 1995</strong>, Peter Thiel y David Sacks publicaron <em>The Diversity Myth</em>, un texto que <strong>cuestionaba frontalmente el multiculturalismo en las universidades americanas</strong> y preparaba el terreno para el surgimiento de un elitismo explícitamente favorable a las clases dominantes de ascendencia europea. Ese mismo año circulaba <em><strong>The Bell Curve</strong></em><strong>, de Charles Murray y Richard Herrnstein</strong>, ensayo pseudocientífico que postulaba diferencias genéticas de inteligencia entre poblaciones según su origen racial. Los dos textos conforman la matriz ideológica y racial del supremacismo tecnológico occidental. En 2011, <strong>Thiel fue más lejos y publicó </strong><em><strong>The End of the Future</strong></em>, sosteniendo que solo los hombres blancos podían sacar a la humanidad del estado salvaje de naturaleza. No es casualidad que tanto él como Musk crecieran en la Sudáfrica del apartheid.</p><p>La manifestación más concreta de esta cosmovisión se llama<strong> Palantir</strong>. La empresa de vigilancia fundada por Thiel presenta sus productos y servicios como<strong> herramientas pretendidamente neutras de apoyo a la toma de decisiones</strong>. El consejero delegado, <strong>Alex Karp</strong>, empleó un término más explícito y perturbador, señalando que los programas informáticos de la compañía sirven para modelar <em><strong>kill chains</strong></em> o cadenas que facilitan la ejecución letal de objetivos. Palantir equipa a las <strong>fuerzas israelíes desplegadas en Gaza</strong> e Irán, al ICE, milicia urbana de Trump, y a la policía fronteriza federal de Estados Unidos, a los servicios de inteligencia interior de Francia y a numerosas corporaciones del CAC40. Se trata del único fabricante de <em>software</em> que toma partido —y cobra— en guerras, deportaciones masivas y operaciones de espionaje interior al mismo tiempo, en continentes distintos, <strong>sin someterse a ningún control democrático</strong>.</p><p>Sería un error cómodo clasificar el tecnofascismo como un <strong>fenómeno eminentemente americano</strong> a observar desde la distancia. Sin embargo,<strong> la penetración en Europa es ya profunda y activa</strong>. Las fuerzas armadas de la OTAN integran esos sistemas en el dispositivo <strong>militar aliado</strong> y la inteligencia interior de varios gobiernos europeos depende de ellos. Cuando Musk interviene públicamente en <strong>apoyo de la AfD alemana, de Marine Le Pen o de formaciones ultraderechistas</strong> en el Reino Unido y también en el Estado español, no está dando rienda suelta a los <strong>caprichos de un multimillonario aburrido</strong>, sino ejecutando con plena coherencia una estrategia de penetración hegemónica que <strong>utiliza X como vector de difusión</strong> de un ideario donde el Occidente <strong>blanco </strong>ostenta, en palabras de Ajari, el "<strong>monopolio natural sobre el futuro</strong>". El conglomerado empresarial-tecnológico y la plataforma digital son dos caras de una misma ofensiva.</p><p>Frente a la escala de la amenaza, Ajari recupera el concepto de <strong>"intercommunalism"</strong>, desarrollado por Huey P. Newton y los <strong>Panteras Negras</strong> en los años sesenta y setenta del pasado siglo. La propuesta es la solidaridad activa y transnacional entre comunidades oprimidas como <strong>respuesta política adecuada frente a poderes que no reconocen fronteras ni límites</strong>. El Estado-nación ya no es el marco suficiente para articular una resistencia efectiva. La pregunta que el trabajo deja abierta —y a la que los movimientos democráticos europeos <strong>todavía no han respondido</strong>— es si existe una capacidad real de construir esas cooperaciones transfronterizas antes de que el <strong>ente-empresa</strong> complete el proceso de sustitución de la<strong> forma-Estado</strong>. Designar y llamar a lo que ocurre con precisión es el primer paso. El tecnofascismo <strong>tiene nombre, tiene historia, tiene estrategia y tiene recursos e infraestructura</strong>. Ya nadie puede alegar que no lo vio venir.</p><p>__________________</p><p><em><strong>David Alvarado </strong></em><em>es doctor en Ciencia Política, profesor universitario, periodista y consultor.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 05:00:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[David Alvarado]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Silicon Valley y el sueño del supremacismo blanco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Elon Musk,Fascismo]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Elon Musk tiene las llaves para frenar a los grandes capos de la cocaína]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/narcotrafico/elon-musk-llaves-frenar-grandes-capos-cocaina_1_2159252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6755a9e1-3b6c-4821-9dd2-3acbc9b2fb68_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elon Musk tiene las llaves para frenar a los grandes capos de la cocaína"></p><p>Para el buen fin de cualquier negocio de narcotráfico a escala planetaria, el elemento más importante reside en la comunicación. En un escenario en el que las organizaciones criminales han apostado decididamente por los <strong>grandes alijos por vía marítima</strong>, la conexión entre embarcaciones de toda clase, desde narcolanchas hasta semisumergibles, de forma coordinada y en tiempo real, resulta imprescindible. Lo saben bien los tripulantes de <a href="https://narcodiario.com/2025/11/localizan-19-narcolanchas-a-la-espera-de-recibir-cocaina-al-oeste-de-madeira-y-canarias/" target="_blank">la flota de embarcaciones</a> que se halla en aguas del Atlántico a la espera de instrucciones, y también <strong>los intrépidos pilotos que se atreven a cruzar el largo camino</strong> entre Sudamérica y Europa en narcosubmarino para hacer llegar la cocaína a su destino.</p><p>Ya desde la década de 1990, las fuerzas de seguridad tenían la obsesión de <strong>acceder a las comunicaciones de los narcos</strong>, no solo en España –especialmente en Galicia–, sino también en el resto de Europa y en Sudamérica, que ya entonces eran las zonas más calientes. Fue entonces cuando comenzaron a avanzar en ese sentido con la <strong>intervención de los teléfonos, primero de los fijos y posteriormente también de los móviles</strong> e incluso, más adelante, de determinados terminales con conexión satelital. Todo ello sirvió para dar duros golpes a los narcos, que, como siempre, buscaron alternativas.</p><p>Así, con el cambio de siglo comenzaron las comunicaciones a través de Internet, bien mediante correos electrónicos, bien por otros sistemas difíciles de rastrear, a las que se añadió el <strong>uso generalizado de teléfonos BlackBerry</strong>, cuyos sistemas de encriptación sirvieron de mucho a los narcos durante algún tiempo.</p><p>En paralelo al uso habitual de Internet surgieron las primeras aplicaciones encriptadas, que <strong>comenzaron por ser más sencillas</strong> pero que acabaron convirtiéndose en auténticas herramientas de trabajo para los narcos, tales como Sky-ECC o EncroChat, por citar a las más famosas. Sin embargo, después de la pandemia, las autoridades de distintos países<a href="https://narcodiario.com/2023/10/asi-cayeron-sky-ecc-anom-y-encrochat-las-joyas-del-crimen-organizado-a-nivel-global/" target="_blank"> lograron localizar sus servidores</a>, ubicados en la localidad francesa de Roubaix y desde donde <strong>daban cobertura al crimen organizado de todo el mundo</strong>. Fue en 2021 y a fecha de hoy, los narcos siguen cayendo merced a esa desencriptación.</p><p>Sin embargo, y una vez más, los criminales han ido un paso por delante, colocándose en un estadio superior en el que logran comunicarse a distancia <strong>sin miedo, al menos por ahora, a ser detectados por las autoridades</strong>. Y lo han hecho, cómo no, de la mano de las nuevas tecnologías.</p><p>La primera gran evidencia detectada por Narcodiario de que los criminales apostaban por las antenas Starlink del magnate <strong>Elon Musk</strong> se produjo en febrero de 2024. <a href="https://narcodiario.com/2024/05/la-uco-da-la-razon-a-narcodiario-la-lancha-de-kiko-el-cabra-de-dos-antenas-no-embistio-a-los-agentes-en-barbate/#google_vignette" target="_blank">Este medio contó en exclusiva</a> que <strong>Kiko El Cabra</strong> y su gente, que habían sido detenidos y estaban en prisión por ello, no habían sido los <strong>autores del crimen de Barbate</strong> en el que una narcolancha embistió a una zodiac de la Guardia Civil, matando a dos agentes en el acto. Para ofrecer esa información, nos fijamos en las características de la lancha tripulada por El Cabra, que, además del navegador Garmin que por entonces llevaban todas las embarcaciones de su clase, lucía una segunda antena que en aquel momento no era aún muy conocida. <strong>Era una Starlink</strong>. Y su presencia sirvió para acreditar que esa lancha estaba alejada del lugar cuando se produjo la dramática escena.</p><p>Por entonces no estaban muy extendidas, pero empezaban a verse en el Sur de España. Ahora, las Starlink <strong>están montadas en todas las planeadoras</strong>, incluso<a href="https://narcodiario.com/2025/06/incautan-un-narcosubmarino-de-mas-de-20-metros-destinado-a-galicia/" target="_blank"> en los narcosubmarinos</a>, que en ocasiones llevan hasta dos de ellas.</p><p>La Starlink ofrece una conexión en movimiento, adaptada para vehículos, con una calidad altísima, similar a la que aporta la fibra óptica, incluso en las zonas más remotas de la tierra. Está preparada, además, para <strong>resistir todas las inclemencias del tiempo</strong>, lo que asegura un buen funcionamiento en circunstancias adversas. Y lo más importante: <strong>le permite a los narcos comunicarse en tiempo real</strong>, solo con usar aplicaciones encriptadas que cualquiera puede manejar en sus teléfonos, tales como Signal o Telegram, sin ser detectados por la Policía.</p><p>Starlink es, pues, <strong>una auténtica revolución para los narcos</strong>. Cualquiera puede acceder a sus servicios por satélites solo con comprarse una antena y pagar una cuota mensual que, para estas redes criminales, resulta ridícula. Elon Musk, propietario de SpaceX -la firma que está detrás de este sistema-, además de dueño de Tesla o de la plataforma X, antigua Twitter, <strong>tiene las llaves</strong>. De su poder puede surgir alguna idea para que las fuerzas de seguridad vuelvan a tener opciones y puedan seguir la pista de las redes criminales con más eficacia.</p><p>La realidad actual es que este sistema ya no solo es preferente en España y en otros países avanzados, sino también en Latinoamérica. Para muestra, basta con <strong>observar la última incautación ejecutada por la Armada Nacional de Colombia</strong> en aguas del río Arauca, en el entorno de la frontera con Venezuela, otra de las zonas calientes para el narcotráfico a nivel mundial. En una lancha, los uniformados hallaron <strong>110 antenas</strong> cuyo más que probable destino eran las redes del crimen organizado de la región, bien para sus laboratorios, sus astilleros clandestinos o sus embarcaciones.</p><p>Otro ejemplo muy gráfico que reveló Narcodiario meses atrás fue el del primer <a href="https://narcodiario.com/2025/10/radiografia-del-primer-narcosubmarino-teledirigido-para-el-transporte-de-cocaina/" target="_blank">narcosubmarino teledirigido</a> <strong>intervenido en altamar hasta el momento</strong>, también en Colombia, sin tripulación pero dotado de una de estas famosas antenas de Elon Musk.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 05:01:15 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Narcodiario]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Elon Musk tiene las llaves para frenar a los grandes capos de la cocaína]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Cocaína,Narcodiario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre la guerra y la ética: por qué Claude no es lo mismo que ChatGPT ni Gemini comparte intereses con Grok]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/guerra-etica-claude-no-chatgpt-gemini-comparte-intereses-grok_1_2156704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5d1abf47-d314-4a84-b7c5-0fb845c1e9a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre la guerra y la ética: por qué Claude no es lo mismo que ChatGPT ni Gemini comparte intereses con Grok"></p><p>El escenario es revelador. La Administración Trump, que ha rebautizado el Departamento de Defensa como Departamento de Guerra y al frente del cual está <strong>Pete Hegseth</strong>, un exmilitar que llegó al cargo directamente desde un programa de la cadena Fox, exigió a las grandes empresas de inteligencia artificial lo que todo poder ejecutivo acaba pidiendo a quienes necesita controlar: <strong>acceso sin restricciones</strong>. La cláusula era tan amplia como inquietante: "Cualquier uso legal". Bajo ese paraguas cabían, sin mayor matiz, la vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses y el desarrollo de sistemas de armas completamente autónomas —maquinaria bélica que<strong> decide por sí misma a quién matar,</strong> sin intervención humana en el momento del disparo—.</p><p>Anthropic<strong> dijo que no.</strong> OpenAI respondió que sí.</p><p>Ese contraste condensa <strong>el debate más sustantivo que atraviesa el sector tecnológico </strong>en este momento y que obliga a entender qué son estas empresas. ¿Laboratorios de investigación con responsabilidad pública? ¿Proveedores de infraestructura al servicio del mejor postor? ¿O actores morales con una agenda propia que trasciende el beneficio trimestral? La respuesta no es filosófica. Tiene consecuencias directas sobre cómo se desplegará la tecnología más transformadora del siglo, quién la controlará y bajo qué condiciones.</p><p>Para entender el alcance de lo que está en juego, hay que <strong>presentar a los actores</strong>. Porque en esta industria, los nombres importan menos que las estructuras de poder, las lealtades financieras y, sobre todo, las líneas que cada uno ha decidido —o no— trazar en el suelo.</p><p>Para entender por qué Anthropic rechazó al Pentágono, hay que recordar por qué existe Anthropic. La compañía fue fundada en 2021 por Dario Amodei, su hermana Daniela y varios investigadores que abandonaron OpenAI con una convicción compartida: que sin salvaguardas robustas el desarrollo de inteligencia artificial general —la que los científicos entienden que sería equiparable, para bien y para mal, a la del ser humano—  representa <strong>un riesgo existencial para la humanidad.</strong> No era retórica. Era, y sigue siendo, la premisa fundacional de todo lo que hace la empresa.</p><p>De esa convicción surgió la llamada IA Constitucional, el enfoque técnico y filosófico que distingue a Claude —el modelo de Anthropic— del resto. La idea es tan elegante como ambiciosa: en lugar de entrenar al modelo mediante el castigo y la recompensa de comportamientos humanos, proceso opaco y difícilmente auditable, <strong>se le enseña a evaluarse a sí mismo contra un conjunto de principios escritos. </strong>Una Constitución. El modelo aprende a rechazar instrucciones que violen esos principios no porque un operador humano lo castigue en tiempo real, sino porque ha interiorizado una arquitectura ética.</p><p>La estructura corporativa de Anthropic —una de las poquísimas tecnológicas que no ha donado dinero a Trump y que respalda <a href="https://www.infolibre.es/medios/obligan-chatgpt-gemini-claude-suscribir-codigo-buenas-practicas-ia-union-europea_1_2040505.html" target="_blank">la regulación de la IA que está llevando a cabo la Unión Europea</a>— refleja la misma lógica. La empresa opera como una Corporación de Beneficio Público y ha creado un organismo de supervisión independiente, el Long-Term Benefit Trust, con capacidad real de intervenir en decisiones estratégicas. No es marketing. Es una arquitectura diseñada para que ningún inversor, por grande que sea, pueda forzar a la empresa a <strong>cruzar ciertas líneas.</strong></p><p>Y eso que los inversores son grandes. Amazon ha inyectado 8.000 millones de dólares. Google ha aportado cerca de 2.000 millones. Fondos soberanos de Singapur y gestoras como Coatue, una de las más importantes del sector tecnológico, completan un balance que eleva la valoración de Anthropic a <strong>cifras estratosféricas.</strong> Pero esas inyecciones de capital no se traducen en control sobre las decisiones éticas de la empresa —al menos no formalmente, no todavía—.</p><p>Cuando la Administración Trump designó hace unos días a Anthropic como "riesgo para la cadena de suministro" —etiqueta históricamente reservada para adversarios extranjeros, no para empresas domiciliadas en San Francisco— estaba reconociendo implícitamente que sus mecanismos habituales de presión no habían funcionado. <strong>La empresa había dicho no y mantenía el no. </strong>A un coste enorme: contratos federales vetados, acceso restringido a determinadas agencias y la señal inequívoca de que Washington puede hacer la vida muy difícil a quien no coopere. Anthropic, aparentemente, lo asume. De momento, con el apoyo del sector.</p><p>OpenAI (creadora deChatGPT) nació con una misión igualmente grandiosa: garantizar que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad. Durante años, esa misión tomó la forma de una organización sin ánimo de lucro que publicaba sus investigaciones y rechazaba la lógica de la acumulación privada. Lo que siguió es conocido: la necesidad de capital para competir forzó <strong>una reestructuración profunda, </strong>completada en octubre de 2025, que convirtió a OpenAI en una <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/imperio-ia-sam-altman-carrera-dominar-mundo_1_2103910.html" target="_blank">Corporación de Beneficio Público</a> valorada en 500.000 millones de dólares.</p><p>Para comprender qué es hoy OpenAI, <strong>hay que mirar quién la financia. </strong>Microsoft es el mayor accionista externo, con una participación del 27%. La compañía ha invertido más de 13.000 millones de dólares desde 2019. SoftBank lideró una ronda de financiación de 41.000 millones de dólares y controla aproximadamente el 13% de la empresa. Entre los inversores de esa ronda figuran también Founders Fund —el vehículo de Peter Thiel, el dueño de Palantir y<strong> pieza clave de la estrategia del Pentágono—, </strong>Sequoia Capital y Andreessen Horowitz, tres de las firmas más influyentes de Silicon Valley.</p><p>La Fundación OpenAI, heredera de la estructura sin ánimo de lucro original, conserva alrededor del 26% y mantiene el poder de nombrar al consejo directivo. Lo paradójico es que su CEO,<strong> Sam Altman, </strong>no posee ninguna participación accionarial en la empresa que dirige, lo que en teoría elimina conflictos de interés pero en la práctica no limita su capacidad de negociación.</p><p>En ese contexto, la firma de un contrato clasificado con el Pentágono responde a una racionalidad perfectamente coherente con esa estructura. OpenAI <strong>argumenta que sus salvaguardas internas son suficientes </strong>para gestionar los riesgos, que no necesita restricciones contractuales rígidas porque confía en sus propios procesos de revisión.</p><p>Es un argumento que suena razonable hasta que se pregunta quién supervisa esos procesos cuando el cliente es el propio Gobierno que podría regularlos, y cuando los accionistas esperan rentabilidad sobre inversiones de decenas de miles de millones de dólares. El propio Altman se<strong> lo confesó esta semana a sus empleados: </strong>no "tiene la capacidad de tomar decisiones operativas" sobre cómo el Pentágono usará sus tecnologías. Será Hegseth quien decida.</p><p>Ningún análisis del presente se entiende sin una figura que lleva veinte años haciendo exactamente lo que las demás empresas tecnológicas dijeron que jamás harían: vender inteligencia artificial al aparato militar y de seguridad del Estado sin disculpas ni eufemismos.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/continuara/trump-tecnofeudalismo-hablar-peter-thiel_1_2150703.html" target="_blank">Palantir</a> fue cofundada en 2003 por <strong>Peter Thiel, </strong>que acababa de vender PayPal a eBay, y fue financiada en sus inicios parcialmente por<strong> el fondo de capital riesgo de la CIA.</strong> Thiel la concibió como un noble propósito: <em>software</em> que ayudara a las agencias de inteligencia a detectar amenazas ocultas sin convertir Estados Unidos en un Estado policial. </p><p>Para dirigirla reclutó a Alex Karp, filósofo doctorado en Frankfurt, sin formación tecnológica pero con una capacidad extraordinaria para vender la visión de un mundo violento donde los datos son la única defensa posible. El propio Karp, un ejecutivo sin pelos en la lengua, admite que Palantir “se utiliza en ocasiones para <strong>matar a personas”, </strong>una honestidad brutal que contrasta llamativamente con el lenguaje aséptico del resto del sector.</p><p>Durante años, Silicon Valley trató a Palantir como a un paria. Trabajar con gobiernos, con el ejército, con agencias de inteligencia era considerado <strong>una transgresión moral inaceptable</strong> en los campus tecnológicos de California. Palantir no se disculpó. Karp convirtió esa marginación en argumento: mientras sus competidores miraban hacia otro lado, él construía la infraestructura de datos más profundamente integrada en el Estado que nadie haya levantado jamás.</p><p>El resultado es hoy difícil de ignorar. En julio de 2025, el Ejército estadounidense adjudicó a Palantir un contrato por valor de hasta 10.000 millones de dólares durante una década. Su sistema Maven Smart System, plataforma de IA para operaciones en el campo de batalla, es <strong>el núcleo del esfuerzo de modernización militar del Pentágono</strong> y se basa en la utilización de ChatGPT (el modelo de OpenAI), Grok (el de Elon Musk) y, hasta hace unos días, de Claude (el de Anthropic).</p><p>Según <em>The Wall Street Journal,</em> el Departamento de Defensa utilizó los modelos de inteligencia artificial de Anthropic precisamente a través de su contrato con Palantir, para asistir en operaciones militares. Y ahora tendrá que buscar <strong>otro modo</strong> de hacerlo.</p><p>Esta circunstancia revela algo fundamental sobre la arquitectura real del poder en el sector: Palantir no es un competidor de los grandes laboratorios de IA, es su cliente más exigente y su intermediario más poderoso ante el Estado. Palantir opera a través de dos segmentos principales: el Gotham, que sirve a agencias de defensa e inteligencia en todo el mundo, y el AIP, orientado al sector comercial. Su valoración de mercado <strong>ronda los 350.000 millones de dólares.</strong> En el cuarto trimestre de 2025 registró un crecimiento de ingresos del 70% interanual.</p><p>La ideología que anima a Palantir merece atención porque es, a diferencia de la mayoría de sus competidores, <strong>completamente explícita.</strong> Karp declara que la misión de Palantir es “asustar a sus enemigos y, en ocasiones, matarlos”, refiriéndose a los <em>adversarios</em> de Occidente. Ha dicho que las empresas tecnológicas tienen la obligación de apoyar al ejército estadounidense, y que él y Palantir son “activos en la defensa de los valores de Occidente”.</p><p>El contraste entre estos actores no agota el mapa. Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, propiedad de Mark Zuckerberg, ha adoptado una estrategia radicalmente distinta:<strong> la apertura total</strong> de sus modelos Llama, accesibles para cualquier investigador, empresa o gobierno.</p><p>Su filosofía oficial es que la transparencia genera seguridad, que un modelo auditable públicamente es más seguro que uno guardado en una caja negra corporativa. Pero conviene no confundirse, sin embargo, sobre su naturaleza: Meta no es una ONG. Sus ingresos dependen de la publicidad y de las licencias empresariales. La apertura de sus modelos no es filantropía: <strong>es una apuesta estratégica para establecer un estándar global </strong>que otros tengan que adoptar, erosionando la ventaja competitiva de quienes guardan sus modelos bajo llave. Eso sin contar que, según sus críticos, esa misma apertura permite también a actores maliciosos descargar el modelo, modificarlo y eliminar cualquier salvaguarda.</p><p>El panorama no acaba ahí. Los <a href="https://www.infolibre.es/internacional/arquitectos-ia-son-persona-ano-2025-revista-time_1_2113130.html" target="_blank">grandes nombres</a> se completan con <strong>Google </strong>y su modelo, <strong>Gemini</strong>, que ocupa un territorio peculiar porque modificó sus propios principios de IA —los que en 2018 prometían no desarrollar tecnología bélica— para convertirse en el primer proveedor de la plataforma de IA del Pentágono. La tensión entre la cultura investigadora y ética de DeepMind —el laboratorio de IA de Google— y las demandas comerciales de Google Cloud —la empresa de computación en la nube— es real y<strong> no está resuelta.</strong></p><p>Y luego está <strong>xAI</strong>, la empresa de Elon Musk, que ha convertido la ausencia de restricciones en argumento de venta. Grok fue aprobado para uso militar clasificado precisamente porque aceptó el estándar gubernamental sin negociaciones. El <strong>aceleracionismo</strong> —la convicción de que cualquier freno al desarrollo tecnológico es un error— es aquí una posición explícita, no una consecuencia involuntaria de presiones comerciales.</p><p>La designación de Anthropic como "riesgo para la cadena de suministro" es, a su manera, un reconocimiento involuntario de que <strong>la arquitectura ética de una empresa puede tener consecuencias políticas reales.</strong></p><p>Los gobiernos saben que quienes controlan la infraestructura de IA controlan algo parecido al sistema nervioso de la economía global. Nvidia, el principal fabricante de los chips que mueven la IA, alcanza una valoración de varios billones de dólares gracias a estas empresas. Amazon y Google han tejido una interdependencia entre sus nubes y los modelos de IA que hace casi imposible una desinversión sin daños colaterales sistémicos. En ese contexto, una empresa que dice "no" es, efectivamente, <strong>un problema.</strong></p><p>Lo que el episodio también revela es que Palantir lleva dos décadas construyendo exactamente<strong> el puente que casi todas los demás empresas intentaron evitar </strong>—el que conecta el poder computacional privado con el aparato coercitivo del Estado— y que ahora ese puente resulta ser la infraestructura indispensable.</p><p>Los nuevos actores de la IA pueden tener principios más sofisticados y modelos más potentes, pero <strong>necesitan a Palantir </strong>para llegar al cliente que más paga. Y Palantir necesita sus modelos para mantener la ventaja operativa. Es una dependencia mutua que ninguno de los dos lados tiene mucho interés en proclamar.</p><p>La pregunta que queda abierta tras la negativa de Anthropic a participar en el festín de<strong> la IA capaz de matar de manera autónoma </strong>no es técnica sino política: ¿puede sobrevivir un modelo de negocio que antepone límites éticos a los contratos gubernamentales en un entorno donde el Estado controla la regulación, los contratos públicos y, llegado el caso, la etiqueta de “riesgo para la seguridad nacional”? Anthropic apuesta a que sí, que la credibilidad a largo plazo —con clientes corporativos, con reguladores europeos, con la opinión pública informada— vale más que los contratos que rechaza hoy.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 05:00:59 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Entre la guerra y la ética: por qué Claude no es lo mismo que ChatGPT ni Gemini comparte intereses con Grok]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Google,ChatGPT,Elon Musk,Mark Zuckerberg,Defensa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El algoritmo ultra de ‘X’ o cómo el “para ti” orienta a los usuarios a posiciones conservadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/algoritmo-ultra-x-orienta-usuarios-posiciones-conservadoras_1_2152707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/70398160-6b5e-40b9-ab0b-f80b9f519c74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El algoritmo ultra de ‘X’ o cómo el “para ti” orienta a los usuarios a posiciones conservadoras"></p><p>Cada vez más, las redes sociales cuentan con herramientas algorítmicas que personalizan el contenido que se muestra al usuario, algo que tiene incidencia más allá de las nuevas formas de consumo. “Se sospecha ampliamente que <strong>los algoritmos de </strong><em><strong>feed</strong></em><strong> influyen en las actitudes políticas</strong>”. Así comienza el estudio de la revista <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-026-10098-2#Sec3" target="_blank"><em>Nature</em></a> elaborado por un equipo de expertos que constata que “el algoritmo de X promueve contenido conservador y degrada las publicaciones de los medios tradicionales”. </p><p>Esto es algo que se venía sospechando desde hace tiempo. Las redes sociales han cambiado nuestra forma de consumir y digerir información y contenido. En España, <strong>más de una cuarta parte de la ciudadanía</strong> utiliza las redes como su principal fuente de información, según el último <a href="https://www.unav.edu/web/digital-news-report/entradas/-/blogs/informe-ejecutivo-2025" target="_blank">informe</a> de la Universidad de Navarra <em>Digital News Report</em>. X, Instagram y TikTok se han convertido en los canales informativos más consultados por la ciudadanía en detrimento de los medios tradicionales.</p><p>La <a href="https://www.infolibre.es/temas/twitter/"  >red social X</a> (antes conocida como Twitter hasta la compra de <a href="https://www.infolibre.es/temas/elon-musk/"  >Elon Musk</a> en 2022), pese a haber perdido volumen de negocio en los últimos años, aún se mantiene como una de las redes sociales más populares con <a href="https://datareportal.com/reports/digital-2026-global-overview-report" target="_blank">más de 550 millones de usuarios</a>. Desde la llegada del magnate norteamericano a la compañía, la aplicación ha sufrido varias transformaciones siempre bajo la sospecha de que su adquisición traía consigo intenciones políticas. </p><p>Uno de estos cambios se dio al introducir el <em>feed</em> <strong>“para ti” </strong>en enero de 2023 como alternativa al de <strong>“siguiendo”</strong>. Este cambio, inspirado en la plataforma<em> </em><strong>TikTok</strong>, aparentemente, solo servía para personalizar el contenido que muestra la aplicación con el fin de <strong>conseguir mayor retención entre los usuarios</strong>. </p><p>La diferencia entre ambas ventanas es simple: mientras “siguiendo” solo muestra el contenido de las cuentas que sigue el usuario en orden cronológico, “para ti” (también conocida como ‘For You Page’) <strong>muestra además publicaciones de cuentas que el usuario no sigue</strong>, priorizando unas y ocultando otras. Es decir, mientras antes elegíamos nosotros el contenido en función de las cuentas que seguíamos, ahora delegamos ese proceso en una herramienta.</p><p>Pero, <strong>¿quién elige qué enseña este </strong><em><strong>feed</strong></em><strong> personalizado?</strong> La respuesta es aparentemente sencilla: <strong>el algoritmo</strong>. Según el estudio, este algoritmo<strong> “modifica sustancialmente la actitud del usuario hacia la actualidad política”</strong>, lo que suele derivar en posiciones conservadoras. Noticias falsas, desinformación, <em>clickbait</em>… Muchas de estas tendencias son recomendadas por el algoritmo ya que <strong>generan una interacción mayor </strong>de los usuarios, algo que, según el estudio “preocupa a intelectuales y académicos públicos”. </p><p>Además, la “activación” o “desactivación” del algoritmo es <strong>tan fácil como deslizar la pantalla de un lado a otro</strong>, algo que, en muchas ocasiones se realiza de manera completamente involuntaria. Según los expertos, el consumo de este contenido ha derivado en la creación de lo que denominan como<strong> “burbujas de filtro”</strong>, con contenido cada vez más polarizado. Estas burbujas se refieren al aislamiento intelectual y el sesgo informativo provocado por los algoritmos de redes sociales y buscadores. </p><p>El estudio se realizó en 2023 con una muestra de <strong>4.965 usuarios</strong> estadounidenses activos de X. Durante<strong> 7 semanas, los expertos midieron</strong> “las actitudes políticas y el comportamiento en línea” de los usuarios. Los autores asignaron aleatoriamente a estos un <em>feed </em>algorítmico o cronológico con el fin de observar los cambios significativos al pasar de uno a otro.</p><p>Tras esto, los expertos comprobaron una <strong>tendencia clara a posiciones políticas más conservadoras</strong> en los usuarios que usaron la ventana “para ti”, sobre todo en tres aspectos: “Particularmente con respecto a las <strong>prioridades políticas</strong>, las percepciones de las<strong> investigaciones criminales sobre Donald Trump</strong> y las opiniones sobre la <strong>guerra en Ucrania</strong>”, asegura el estudio.</p><p>Tras la continua exposición a este tipo de contenido sesgado, los usuarios son llevados de manera indirecta a<strong> “seguir cuentas de activistas políticos conservadores”.</strong> Estos efectos, además, se vuelven <strong>persistentes </strong>y las actitudes “continúan incluso después de desactivar el algoritmo”. Por lo tanto, esta ventana algorítmica no solo hace que el usuario varíe sus posiciones políticas hacia la derecha, sino que se mantenga fiel a ese contenido. </p><p>A ‘X’ esto le sale, además, muy rentable. La <strong>interacción de los usuarios con la plataforma</strong> (<em>likes</em>, comentarios o retuits) también <strong>aumentó </strong>de forma considerable entre aquellos que utilizaron el <em>feed </em>algorítmico. De hecho, estos<strong> interactuaron entre un 12%-15% más que los que usaron el cronológico</strong>, lo que se traduce en mayor retención del usuario y, por lo tanto, mayor beneficio económico para la plataforma.</p><p>La <strong>“asimetría” de resultados </strong>entre los que usaron una ventana y otra demuestra los efectos políticos que conlleva el algoritmo. El estudio reconoce que, cuando sucede al contrario, es decir, al “cambiar del feed algorítmico al cronológico”, no se perciben efectos comparables. La ventana algorítmica cambia a quién escuchas, altera los marcos de opinión y reorganiza el ecosistema informativo.</p><p>Para <strong>Walter Quattrociocchi</strong>, catedrático de Informática y director del Laboratorio de Ciencias de datos y Complejidad de la Universidad de Roma La Sapienza (Italia), este estudio “representa uno de los experimentos de campo independientes más rigurosos sobre <em>feeds </em>algorítmicos realizados hasta la fecha”. El algoritmo ha aprendido que lo que más atrae a los usuarios es lo radical, no lo moderado. Por eso, el experto de La Sapienza asegura que la clave está en “la dinámica de la plataforma y los modelos de negocio”. “Los sistemas algorítmicos se optimizan para la atención y la interacción, no para los resultados políticos”, concluye. </p><p>Elon Musk ha hecho de la tecnología un imperio que busca influir en la política nacional e internacional de EEUU. De hecho,<strong> jugó un rol fundamental para la segunda legislatura de Donald Trump</strong> tras donar unos <strong>200 millones de dólares</strong> para su campaña electoral y consolidarse como uno de sus principales apoyos públicos. “Sin mí, Trump habría perdido las elecciones y los demócratas controlarían la Cámara de Representantes”, llegó a reconocer Musk en uno de sus mensajes en ‘X’.</p><p>En agradecimiento, a finales de 2024, Trump puso a Musk al frente del<strong> Departamento de Eficacia Gubernamental </strong>con el fin de “desmantelar la burocracia, reducir el exceso de regulaciones, los gastos innecesarios y reestructurar las agencias federales” para “salvar a Estados Unidos”, aseguró el presidente en un <a href="https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/113472884874740859" target="_blank">comunicado</a> en su red social Truth Social. La relación del magnate tecnológico y el poder político —es decir, con la Casa Blanca—, pese a sus desavenencias, siempre ha sido estrecha.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/internacional/musk-completa-compra-twitter-44-000-millones-euros-fulmina-principales-directivos_1_1350552.html" target="_blank">Twitter pasó a manos de Elon Musk en octubre de 2022</a> por unos<strong> 44.000 millones de dólares</strong> para convertir la red social en un púlpito para la extrema derecha. En principio, Musk compró la red social, entre otros planes estratégicos y políticos, para acabar con lo que él mismo denomina como <strong>“el virus woke”</strong>. Ahora, solo hay que echar un vistazo a su perfil de X para ver qué clase de mensaje quiere que tenga cada vez más calado en la sociedad.</p><p>Sus seguidores en X desde la compra se han duplicado. Y es que Elon Musk ya no solo es el hombre más rico del mundo, sino que ha pasado a convertirse en un referente ideológico para la extrema derecha. En un <a href="https://es.euronews.com/next/2025/08/04/como-elon-musk-impulsa-a-la-extrema-derecha-europea-desde-x-con-millones-de-seguidores" target="_blank">estudio</a>, que llevó a cabo <strong>Associated Press</strong> en colaboración con <strong>Bright Data</strong> y en el que se recopilaron <strong>más de 20.000 publicaciones de ‘X’</strong>, se reveló que durante estos últimos años la cuenta de Elon Musk (@elonmusk) había servido para<strong> amplificar un discurso ideológico conservador</strong> y como empuje para cuentas de políticos y activistas de extrema derecha.</p><p>En la lista de beneficiados por Musk se encuentran personalidades como<strong> Tommy Robinson</strong>, condenado a prisión por realizar declaraciones difamatorias sobre un refugiado sirio; <strong>Bjoërn Hocke</strong>, dirigente del partido ultraderechista alemán <strong>Alternativa por Alemania </strong>(AfD); <strong>Matteo Salvini;</strong> <strong>Alice Weidel;</strong> o <strong>Eva Vlaardingerbroek</strong>. También españoles como<strong> Rubén Pulido</strong> y el colectivo <strong>Foro Madrid</strong>, ambos vinculados a Vox. Se estima que, en total, “estas cuentas sumaron cerca de <strong>cinco millones de nuevos seguidores</strong> desde que Musk asumió el control de la red social hasta enero de 2025”, según el estudio.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Mar 2026 05:01:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Ignacio Prieto]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Elon Musk,X (Twitter),Redes sociales,Extrema derecha,Política]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Trump vs. Musk: una falsa dialéctica entre el rey payaso y el profeta loco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/trump-vs-musk-falsa-dialectica-rey-payaso-profeta-loco_129_2152979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5a290277-533c-4ac6-b156-e25c8a0cf126_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump vs. Musk: una falsa dialéctica entre el rey payaso y el profeta loco"></p><p>Cuando el <strong>payaso se corona rey</strong>, el palacio se vuelve circo. Pero el espectáculo que se ofrece es lamentable y poco divertido. La <strong>esquizofrenia sobreinformativa </strong>actual nos saca de la trinchera y nos invita a bailar con frivolidad en medio de una guerra espiritual. Y es que observamos la pantalla con la misma mirada dormida: ya sean los archivos de Epstein o los archivos de ovnis, ya sean los therians o las gracias de Homero en los Simpson… es la licuación de la realidad. Cortinas de humo, estratagemas de camuflaje y distracción, viejos mitos en nuevas narrativas, el mismo ardid de pan y circo, la misma doctrina del shock, crear caos y ofrecer la solución. Hemos vuelto a matar a los pensadores críticos y a los sabios que en el mundo son y han sido porque ahora son aburridos y poco entretenidos comparados con un reel de Instagram o un short de TikTok. Con Seedance 2.0 puedes montarte tu propia película sin salir de casa… Así las cosas, a pocos sorprende ya que hayamos puesto a payasos y bufones como presidentes y reyes. Donald Trump se lleva la palma sin duda; como ya defendí en un anterior artículo, es el único personaje capaz de convertir el apocalipsis en una serie mala de Netflix, comedia histriónica pero sin gracia. Es el desmadre total como espectáculo final en cada nuevo episodio, es el personaje de Trump como agente del caos y del nuevo desorden mundial, necesaria vorágine previa al nuevo reset del sistema actual.</p><p>Pero Trump es bufón, no tonto, y con todos los que tienen detrás, entendió pronto cómo despertar las más bajas pasiones humanas en la era del frío algoritmo y del transhumanismo tecnológico, que representa sin igual ese otro personaje de <strong>loco profeta de Elon Musk</strong> que ha entrado en la escena mundial. Para el payaso de<strong> Trump la falta de lógica y sentido común</strong>, el absurdo, el capricho y el dislate, el insulto en caliente, la amenaza absurda pero directa son talentos y virtudes, armas de presión y guerra; a la vez que de seducción masiva.Trump se presenta ante la arena pública con el maquillaje corrido pero bronceado del clown trasnochado que con casi ochenta años no se quiere retirar. Es el bufón ricachón no jubilado que delira y chochea pero que todo el mundo tiene que aguantar en este gran circo mundial, no vaya a ser que se enfade y desate una guerra con Irán o a saber qué más puede pasar con el impredecible personaje uraniano de Trump. </p><p>El absurdo es mayúsculo, a la par que dramático. Trump ya no busca sólo el placer narcisista, la risa tonta y el dinero fácil como antaño, ahora busca también sorprender y humillar como forma de reconocimiento del mundo en su totalidad. Su obsesión por conseguir el Nobel de la Paz no es baladí y tiene un significado profundo como síntoma.<strong> El payaso no quiere razón alguna ni sigue lo acordado</strong>, más bien lo contrario, es el salmón a contracorriente, también de algunas élites, y es que solo así se asegura el público más caliente, el ganado más humano, a veces "demasiado humano", en palabras de Nietzsche. Al actuar como un bufón profesional con corona de rey, su poca gracia y mal humor se vuelven ley. Así es como la realidad que nos venden por la tele y las redes nos parece a algunos como un <em>sketch</em> <em>ad nauseam</em> de mal gusto. Apaga la tele. Sus palabras no son delirios, mentiras o invenciones, son decretos de realidad porque el papel que Trump representa en la trama pone voz a un símbolo colectivo, da forma a un egregor inconsciente, a nuestra propia sombra más profunda. Todo lo oscuro y escondido de nuestra<strong> más baja humanidad habla a través de ese personaje tan patético</strong> y mezquino que representa Donald Trump, un meme de un pez naranja con tupé en el avatar del hombre más poderoso de este planeta.</p><p>Pero bajo el disfraz democrático de "hombre del pueblo americano" late la ambición más rancia de la aristocracia del dinero. Trump se mueve con la<strong> impunidad de un rey divino:</strong> su nombre aparece más de 38.000 veces en los archivos de Epstein, a saber. Y es que Trump no gestiona un país<strong>, regenta un circo macabro</strong>, así que puede permitirse cualquier cosa por oscura que sea. Es el derecho divino del multimillonario leonino que se ha autocoronado: el Estado soy yo, un nuevo dictador payaso. La tragedia actual es el cachondeo de este híbrido de rey malo y viejo payaso que es Trump, que ha devuelto la civilización a su estado más primitivo y tribal: el miedo y la risa banal. Sí, Trump ha devuelto la civilización a su estado más atávico y tribal, donde no importa la verdad sino quién la tiene más grande y quién mea más lejos. Y ya está. Es el "trickster" de los mitos antiguos, ese espíritu del desorden y el caos que aparece cuando una civilización se ha vuelto tan vieja, cínica y desalmada que ya no puede sostener el peso del valor de sus propios símbolos y acaba adorando ídolos. Así que estas palabras son tanto una radiografía de la enfermedad como una liturgia ceremonial del sacrificio que nosotros mismos hemos ofrecido en este altar vacío. En la sala de los espejos donde nos encontramos, Trump es el espejo negro donde el<strong> "Yo" colectivo refleja su sombra más profunda casi sin filtros</strong>. Al ceder nuestra soberanía natural, al permitir y adorar a este Rey-Payaso que es Trump estamos celebrando sin saberlo nuestro propio funeral. Y eso, como decía al principio, no me parece divertido. </p><p>Mi tesis aquí es que en la radiografía de esta dialéctica entre Donald Trump y Elon Musk se pueden ver los síntomas de la enfermedad del moribundo podrido que apesta, que es este sistema actual. Trump encarna el caos caliente de las pasiones humanas descontroladas, y <strong>Musk es el abanderado del control tecnológico del frío algoritmo sin alma</strong>. Pero ambas estrategias, aunque opuestas, comparten un mismo objetivo: alejarnos de nuestro propio espíritu. En este falso dualismo, en este enfrentamiento maquiavélico entre el Pez Naranja y el Cyborg, nos venden de nuevo pan y circo aunque la casa esté hecha añicos. Y este es el <em>impasse</em> en el que nos quieren apalancar: o morimos quemados por la ira tribal o congelados en un desierto de hielo digital. La vieja dualidad arquetípica, al enfrentar al Rey Payaso de Trump (el caos emocional, el deseo y el instinto, el fuego de las pasiones) contra el Profeta Loco de Musk (el orden algorítmico, el control biotecnológico, el enfriamiento del espíritu humano con la digitalización) <strong>nos mantiene enganchados </strong>con una tensión narrativa inconsciente pero latente en la trama de una mala serie que por fin está llegando a su episodio final. </p><p>Pero, querido lector que hasta aquí has llegado, estas dos fuerzas simbólicas involutivas que luchan por el alma humana son un decorado en un escenario mal montado y a punto de derrumbarse. La dialéctica es aparente y no real porque no busca una síntesis o nueva solución, sino un caos premeditado para luego poder ofrecer como solución un nuevo orden controlado, un Nuevo Orden Mundial enarbolando la bandera de <strong>“Paz y Seguridad” a cambio de nuestra soberanía y libertad</strong>, de nuestra humanidad. La falsa dialéctica consiste en crear en el espectador la ilusión de libertad ante la posibilidad de elegir bando cuando en realidad se está en un callejón sin salida y en un tiempo acelerado. Mientras, con el caos provocado, la configuración de un Nuevo Orden Mundial avanza por el centro de esta falsa dialéctica sin oposición. Es el “<strong>divide y vencerás” llevado a la metafísica de este sistema enfermo. </strong>Y también es la persistente ilusión de la separación, esa que ya denunció Einstein como una prisión para la conciencia.</p><p>La conclusión final es que ambos bandos, ambas bandas de frecuencia, la del hígado y la del silicio, la “estrategia caliente” de Trump (amenaza, insulto, ego descontrolado, baja pasión) y la “estrategia fría” de Musk (deshumanización digital, control biométrico, decisiones con IA), son las dos garras de una misma pinza: la que nos quiere tener bien sujetos y enganchados. Pero desde aquí no hay bando “bueno”<strong>. </strong>Recuerda, querido lector, que <strong>el alma no tiene precio ni el espíritu humano es un algoritmo</strong>, sino que es algo que se comparte a cada momento con nuestras palabras y nuestros hechos. Y yo en medio del presente espectáculo con estas palabras…</p><p>__________________________________</p><p><em><strong>Alejandro Roselló Nadal </strong></em><strong> </strong>es profesor catedrático de filosofía del IES Cotes Baixes (Alcoy).</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2026 05:01:35 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Roselló Nadal]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Trump vs. Musk: una falsa dialéctica entre el rey payaso y el profeta loco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Elon Musk,X (Twitter),Estados Unidos,ultraderecha,censura,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Trump y el tecnofeudalismo’, tenemos que hablar de Peter Thiel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/continuara/trump-tecnofeudalismo-hablar-peter-thiel_1_2150703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/250ec189-4636-4a43-9c53-0f3bab3abc1b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Trump y el tecnofeudalismo’, tenemos que hablar de Peter Thiel"></p><p>Ya no es una cuestión de ocio sino de<strong> cultura general básica</strong> conocer a unos tipos radicados en Estados Unidos pero cuya influencia se va a dejar sentir en nuestras vidas mucho, ya lo hace, salvo que algo vire la trayectoria de las cosas.</p><p><strong>Elon Musk </strong>se ha expuesto tanto que <strong>ha obligado a conocerle.</strong> Pero otras personalidades de su importancia permanecen fuera del conocimiento popular. Da igual la forma de acercarse, pero el documental<strong> </strong><em><strong>Trump y el tecnofeudalismo</strong></em><strong>,</strong> que puede verse en Movistar +, ofrece una perfecta oportunidad.</p><p>Este trabajo de la BBC One pertenece a <em>Panorama</em>, que emite <strong>investigaciones</strong> realizadas con buenos medios económicos y tiempo, los mejores documentales de la cadena. La que puede verse en la plataforma está dirigida por<strong> Matthew Hill. </strong></p><p>Este documentalista protagonizó, con otro reportaje, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-amenaza-bbc-demanda-difamacion-1-000-millones-dolares-polemica-documental_1_2095365.html" target="_blank" >la crisis de la BBC</a> por el montaje que hizo de las palabras de Trump el día del asalto al Capitolio. Se condensaron frases que dijo antes y después de la violenta toma del congreso. <strong>El presidente amenazó con demandar, </strong>cosa que no ha hecho.</p><p>Dicho esto, la pieza sobre la oligarquía tecnológica tiene todas las características de una buena investigación. Fechas y datos corroborables y un buen número de testimonios relevantes, entre muchos, <strong>Bernie Sanders, </strong>del ala izquierda del partido demócrata y <strong>Steve Bannon, </strong>líder intelectual de la extrema derecha.</p><p>Especial interés tiene el seguimiento a la figura de <strong>Peter Thiel. </strong>Asociado con Elon Musk en la plataforma de pago<strong> PayPal, </strong>se hizo multimillonario con su venta. PayPal servía para hacer transacciones al margen del Gobierno, como una <a href="https://www.infolibre.es/economia/jovenes-no-apuestan-ahora-criptomonedas_1_1926283.html" target="_blank" >avanzadilla de las criptomonedas, </a>que cuadraban perfectamente en su pensamiento libertario.</p><p>Peter Thiel fundó después Palantir, menos sexy que Tesla o SpaceX, pero alarmantemente importante. Engordada en gran parte por los millones de la CIA, partía del reclamo de que con la tecnología empleada por PayPal para <strong>detectar el fraude</strong> se podía haber evitado el ataque terrorista del 11-S.</p><p>Así, el libertario antigubernamental <strong>acumula datos sobre los ciudadanos</strong> que proporciona a los Gobiernos. Es uno de los pilares fundamentales del ICE, la policía antiinmigración de Estados Unidos que asesina sin consecuencias y detiene a miles de ciudadanos sin garantías.</p><p>De momento, Peter Thiel se jacta de trabajar para <strong>democracias occidentales,</strong> pero nadie garantiza que siga siendo así en el futuro y el poder acumulado por su empresa le convierte en un activo estratégico.</p><p>El documental recuerda cómo el vicepresidente de Estados Unidos, <strong>J.D. Vance, trabajó para Peter Thiel </strong>y cómo este lo promocionó como senador por Ohio, en una carrera política que era muy improbable.</p><p>Sorprendentemente, fue colocado en el tique presidencial junto a Trump y según una de las participantes en la pieza, <strong>Elizabeth Dwoskin, </strong>corresponsal en Silicon Valley del <em>Washington Post, </em>ya se está invirtiendo una<strong> cantidad importante en su candidatura </strong>a presidente del país en 2028.</p><p>Vance había dicho que<strong> temía que Trump fuera el Hitler de Estados Unidos</strong> y se retractó alegremente para convertirse en su mayor seguidor. Bajo esta contradicción que le hace parecer un don nadie se esconde otra realidad. Vance es el hombre de la oligarquía tecnológica en la Casa Blanca.</p><p>Otro de los tentáculos de Peter Thiel es<strong> David Sacks,</strong> quien había sido jefe de operaciones en PayPal. Sacks creó entre otras empresas Yammer, una especie de Facebook para empresas que vendió a Microsoft. Posteriormente aumentó su fortuna invirtiendo en varios de los mayores éxitos de las compañías tecnológicas.</p><p>Al comienzo de su segundo mandato, Trump le nombró<strong> zar de la Casa Blanca </strong>para la inteligencia artificial y las criptomonedas. El reportaje alude a la corrupción rampante de un presidente que desregula las criptomonedas y se beneficia en millones de ellas.  </p><p>La desregulación termina siendo el concepto clave de esta investigación periodística. Los tecnoligarcas han regado la campaña de Trump con <a href="https://www.infolibre.es/medios/x-musk-trump_1_1895094.html" target="_blank" >cantidades obscenas de dinero.</a> También lo han hecho hacia demócratas en múltiples ocasiones. Sanders señala la <strong>financiación de las campañas </strong>como el origen del problema.</p><p>Ese dinero vuelve en forma de contratos con la administración para algunas empresas, pero sobre todo con normas muy laxas, que son las que ponen en peligro la convivencia.</p><p>Según se cita, el Banco Mundial ha estimado que la inteligencia artificial aportará a la economía mundial <strong>15 billones de dólares</strong> en los próximos cuatro años. Las facilidades para este círculo, si influyen en el poder político, pueden convertirles en una fuerza imparable.</p><p>Mientras estamos atentos a los <strong>tecnoligarcas que poseen redes sociales</strong> o negocios muy visibles, <strong>Peter Thiel se dedica al espionaje </strong>y la industria militar, a las que conviene el secreto. </p><p>El documental de la BBC recuerda que lo que el propio Thiel llamaba la <em><strong>Mafia PayPal</strong></em><strong>,</strong> un grupo de multimillonarios conectados entre sí. La revista <em>Fortune</em> les reunió en una sesión fotográfica en la que Peter Thiel aparecía como el padrino.</p><p>El libro <em>La supervivencia de los más ricos</em>, de <strong>Douglas Rushkoff,</strong> también le retrata como figura central de una élite que ante un posible colapso mundial busca sobrevivir, que ante la vejez y muerte buscan<strong> trascender a lo humano,</strong> que ante el caos y la violencia buscan un búnker desde el que ver el mundo arder. </p><p>En este documental se alerta también del futuro que trae este sistema económico y político. Sanders y Bannon coinciden, lo que no es usual, en <strong>el peligro para la humanidad de la inteligencia artificial. </strong>Si se les une un poder político sin control el riesgo parece multiplicarse.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 20:01:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Piedad Sancristóval]]></author>
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      <media:title><![CDATA[‘Trump y el tecnofeudalismo’, tenemos que hablar de Peter Thiel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Series televisión,Documentales,BBC,Donald Trump,Estados Unidos,Elon Musk]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elon Musk, el profeta loco del transhumanismo tecnológico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/elon-musk-profeta-loco-transhumanismo-tecnologico_129_2147288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/9a29174d-179a-4667-88bb-0812ca56f182_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elon Musk, el profeta loco del transhumanismo tecnológico"></p><p>Asistimos al <strong>crepúsculo de nuestra civilización</strong> como quien ve un accidente de muerte y quiere hacerse un <em>selfie</em>: un espectáculo dantesco donde el escenario más escatológico da a la vez miedo, repelús y morbo. Mientras<strong> los archivos de Epstein</strong> siguen escupiendo nombres de pedófilos ilustres y falsos iluminados, el lodazal digital se enmierda aún más con informes sobre sacrificios rituales y antropofagia satánica: la realidad ya no parece real. <strong>Y uno no sabe qué creer</strong>. Eso es un síntoma: estas palabras serían mi radiografía de la enfermedad. </p><p>Cuando el payaso de Trump se hace rey, cuando el loco de Musk va de mesías digital, cuando el sentido común parece el menos común de los sentidos, es cuando más se necesita el <strong>discernimiento propio</strong> y el pensamiento crítico que aporta la filosofía. Pero poco arte tiene aquí el arte de la sospecha cuando la obscenidad más grotesca no ocurre a escondidas en una macabra isla sino en todas partes y a plena luz del día: el hombre más rico del mundo, <strong>Elon Musk</strong>, tiene él solito lo mismo que la mitad más pobre de la humanidad. Esta asimetría en el patrimonio no es sólo un dato económico más de desigualdad; es una patología metafísica del mismo sistema, a la vez que una aberración moral. </p><p>Y mientras Musk juega<strong> como un niño pijo</strong> con sus chips, cohetes y satélites, prometiendo ciudades en la Luna para antes de diez años y en Marte en menos de veinte, cuatro mil millones de seres humanos pasan hambre y viven en la pobreza. ¿Cómo se puede comprender esto? Todo ese sufrimiento es evitable con el dinero de un solo hombre. ¿No lo darías tú? No te equivoques: la justicia no es de este mundo pero sí, el que la hace, la paga, en este plano o en los otros. Y no, no estamos ante el "hombre hecho a sí mismo" que vende la mitología capitalista; estamos ante una <strong>intolerable obscenidad ética</strong> que sigue lamentablemente en aumento: los ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres, paupérrimos. Un individuo como Musk con el PIB de Dinamarca y la capacidad de compra de un titán no es un ciudadano cualquiera, <strong>es un error de este sistema</strong>. ¿Cómo defender en este juego la palabra “democracia” cuando un solo hombre tiene el mando a distancia para erradicar el hambre del pueblo entero pero prefiere cambiar de canal y usar su dinero y su poder para "eliminar el factor humano" y crear ciudades extraterrestres? La realidad no supera la ficción,<strong> la recrea</strong>. ¿Prisión holográfica, escuela etérica, granja humana, simulación de una Matrix en fractales o simple punto en la línea de un sistema?</p><p>Pero Elon Musk no es solo un tecnócrata egoísta y un villano megademente; para más inri, tiene ínfulas de profeta del nuevo orden mundial digital, mesías de la nueva religión del transhumanismo tecnológico que nos lleva a <strong>una infrahumanidad</strong> y al olvido de lo que somos. Musk es el último enterrador de la metafísica occidental que nació con Sócrates, Platón y Aristóteles, de sus valores naturales y soberanos más profundos y arraigados. Tras haber matado a Dios<strong> a golpe de algoritmos</strong> y no de martillazos nietzscheanos, tras haber monitorizado y banalizado cualquier sentido trascendental del espíritu humano, Musk ejecuta el golpe de gracia a nuestra civilización asumiendo el papel de loco y de mesías en un mismo escenario, en el que ya está Trump haciendo de payaso y rey en un mismo papel. Nada, que el show espectacular no te impida brillar. </p><p>Mientras… yo lucho en las aulas de secundaria para que mis alumnos <strong>piensen por sí mismos</strong>, tratando de rescatar su curiosidad (ya apagada por las pantallas) y despertar el asombro de esa epifanía que supone el misterio de la vida. Mientras… el evangelio del transhumanismo tecnológico de Silicon Valley que enarbola Elon Musk nos vende por doquier un nuevo altar de ídolos de nano-biochips y silicio donde la redención del alma no es más que una actualización del <em>software</em> y nuestro espíritu,<strong> un dato estadístico</strong>. Nos venden como un artículo de lujo una inmortalidad de plástico como algo inevitable por necesario, y a la vez deseable. No. Falso. <em>Neuralink</em> no es progreso ni evolución, es la rendición final de la conciencia humana ante los nuevos ídolos tecnológicos. La parodia última de la resurrección de la carne, donde el alma y la conciencia son tratadas como algoritmos que la IA debe panoptizar para "corregir las <strong>inclinaciones ideológicas defectuosas</strong>", en palabras de Musk. ¡Conéctate tú, chaval!</p><p>Musk no está loco por sus palabras, ni por sus frecuentes abusos con el éxtasis o la ketamina, ni por sus proclamas eugenésicas sobre que "solo los inteligentes deberían procrear" (él ya tiene 14 hijos) ante un inevitable <strong>colapso demográfico autodestructivo</strong> y otras variables de catástrofes naturales. Su demencia apocalíptica es a sabiendas, es una locura estratégica: es su máscara de guerra para luchar por la religión del transhumanismo tecnológico como única salvación ante <strong>la inminente catástrofe</strong>. Por eso, tras el arquetipo del rico loco, el del mesías profético del fin de esta era aparece cada vez más en escena: el técnico invertido que busca sustituir al hombre por la máquina porque le aterra su incapacidad para comprender su propia naturaleza humana. En realidad, su<strong> mesianismo tecnológico </strong>es una deserción ontológica por falta de autognosis. Ofrece ciudades en Marte porque ya ha desertado de los pueblos de la Tierra; no nos engañemos, ya hemos sido juzgados y abandonados por todos esos tecnócratas multimillonarios. Musk es el adalid de todos ellos, el “primus inter pares”, profeta de la <em>Best.IA del Apocalipsis</em> y de su salvación con un demiurgo virtual. El pánico de una mente hipertrofiada, un corazón parasitado, el niño herido que <strong>juega a ser dios </strong>llenando su cósmico vacío con un desfile de luz en la noche del alma con sus juguetes de <em>Starlink</em>...</p><p>Pero este falso Prometeo no nos trae el fuego de la sabiduría sino una pantalla táctil de bajo coste donde ocultar <strong>cómo nos hielan el alma</strong> a golpe de pantallazos, el enfriamiento del espíritu humano como otra forma del olvido del ser. Su imperio tecnológico es un castillo de naipes construido sobre un abismo sin fondo: para el rebaño da igual. Elon Musk es el loco que toca la flauta y atrae a otros locos hacia su precipicio final. Al convertir el ágora pública en un manicomio de tecnócratas ególatras, el personaje de Elon Musk representa el Rey Filósofo invertido, en sombra, el aspirante a sabio que se ha vuelto loco por el camino y se ha quedado <strong>colgado de un árbol digital</strong>. Y esos, con todo, son los amos de este mundo de locos, en el que no tenemos por qué habitar…</p><p>En fin, querido lector que hasta aquí has llegado, la verdadera revolución no será tecnológica ni se librará en la órbita terrestre ni más allá,<strong> la revolución será silenciosa</strong> en el reducto sagrado de tu propia conciencia e interioridad. ¡Espabila ya, chaval! Sólo los multimillonarios como Musk tendrán cohetes para escapar. No necesitamos seguirles el juego, “ellos a lo suyo y nosotros a lo nuestro”. Necesitamos la fuerza de voluntad para resistir, la fe en la vida y la confianza en el espíritu humano para quedarnos en una nueva Tierra restaurada. Id pensando cómo lo hacemos, de nuevo. Mientras, menos irse a Marte y <strong>más leer a los sabios</strong> que en el mundo han sido. Mientras, menos satélites y móviles y más hablar a la cara y mirarnos a los ojos. Es hora de decidir si queremos ser ciudadanos del misterio de la vida que se la vuelven a jugar o simples portales orgánicos y NPCs de esta distopía programada. Recuerda, uno siempre puede volver a elegir, a pesar de la metástasis de la enfermedad. Y a pesar de Musk...</p><p>______________________</p><p><em><strong>Alejandro Roselló Nadal</strong></em><em> es catedrático de filosofía del IES Cotes Baixes (Alcoy, Alicante).</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 05:01:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Alejandro Roselló Nadal]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Elon Musk, el profeta loco del transhumanismo tecnológico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elon Musk,Redes sociales,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De ChatGPT al robot de Musk: la IA sale de los despachos para lanzarse a los trabajos manuales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/economia/chatgpt-robot-musk-ia-sale-despachos-lanzarse-trabajos-manuales_1_2143796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/42ef8701-2b03-4c46-8137-15cc8d8e6137_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De ChatGPT al robot de Musk: la IA sale de los despachos para lanzarse a los trabajos manuales"></p><p>Si algo ha dejado patente la inteligencia artificial (IA) es la velocidad a la que puede transformar los procesos laborales. El 30 de noviembre de 2022 se lanzaba en abierto ChatGPT, un <em>chatbot</em> basado en IA que cualquiera podía usar gratuitamente en internet. Cuatro años después, el <a href="https://www.adecco.com/es-es/empresas/insights/seleccion-reclutamiento/perdidas-empleos-por-ia" target="_blank"><em><strong>Informe sobre el futuro del empleo 2025</strong></em></a>, publicado por el World Economic Forum, ya señala que <strong>un 41% de las empresas planean reducir su plantilla a medida que incorporan nuevas funcionalidades</strong> con este tipo de herramientas IA. Los más expuestos a ella suelen ser los trabajadores <em>junior</em> y otros empleados dentro del ámbito <em>white</em> <em>collar</em> (cuello blanco), un anglicismo que hace referencia a las personas que desempeñan labores administrativas o de oficina. En cambio, los trabajos manuales como los que realizan operarios o quienes trabajan en logística o industria (denominados como <em>blue collar</em> o de cuello azul) parecían más a resguardo de la tormenta. ¿Hasta ahora?</p><p>En el Foro de Davos, que finalizó el pasado 23 de enero, Elon Musk, dueño de Tesla y de la red social X, anunció que su empresa comenzará a enfocarse más en la <a href="https://www.infolibre.es/opinion/luces-rojas/trabajos-humanos-robots_1_1157173.html"  >fabricación de robots humanoides</a> y menos en producir vehículos eléctricos. El giro estratégico en su modelo de negocio pasa por dejar de producir dos tipos de automóvil que tenían bajos niveles de ventas (Model S y Model X) para <strong>invertir 16.700 millones de euros en la producción de un robot de nombre Optimus</strong>. La idea de Musk es, tal como explicó en Davos, “desarrollar y desplegar productos y servicios de IA en el mundo físico”. En la propia web de la compañía señalan que su intención es “crear un robot humanoide autónomo de uso general y bípedo, <strong>capaz de realizar</strong> <strong>tareas peligrosas, repetitivas o aburridas”. </strong>La idea, señalaba Musk en Davos, es que en unos años haya más robots que personas. Un avance que no es necesariamente negativo, pero que supone un desafío más para la organización del trabajo. </p><p>“En mi opinión, el anuncio de Musk es un globo sonda, una forma de generar debate en torno a un tema y explorar posibilidades. Pero el nivel de tecnología que requiere replicar la motricidad fina que debe tener una máquina <a href="https://www.infolibre.es/economia/agricultura-hosteleria-limpieza-sectores-salario-minimo-tira-sueldos_1_1930381.html"  >para sustituir a un camarero</a> que sirve en un bar en hora punta es algo que aún está lejos”, explica Javier Lorente, economista y profesor de EAE Business School. “No habrá un reemplazo de este tipo de trabajos a corto plazo porque, además, esa complejidad tecnológica es mucho más cara que pagar un salario”, señala. Por otra parte, el experto señala que el robot anunciado por Tesla no es un producto terminado y aún requiere respaldo humano. </p><p>Lorente, que es autor del libro <em>Nosotros, digitales.</em> <em>Manual para sobrevivir a la hiperconectividad</em> (Erasmus, 2026), afirma que habrá tareas que se automaticen, aunque por el momento están funcionando más como un complemento a la actividad humana que como un sustituto. </p><p>Un robot con forma humana alimenta cierto imaginario de ciencia ficción, pero impacta –bromea el profesor–, de la misma manera que lo pudo hacer una cosechadora de grano en su momento. Sin embargo, el debate de fondo sigue estando en la inteligencia artificial, más allá de la forma en que esta se manifieste y en los cambios estructurales que se deban introducir a la larga. </p><p>“Lo más preocupante para un sistema donde la creación de valor ha sido históricamente humana (a través del trabajo) es que los cambios lleguen de golpe”, explica Lorente. De ahí que varios informes estén insistiendo en una regulación más estricta sobre procesos de IA en el trabajo y en la integración de los trabajadores en la gestión, sobre todo cuando intervienen algoritmos opacos. </p><p>Un análisis encargado por el Ministerio de Trabajo que repasa los procesos de gobernanza democrática en el ámbito laboral reserva un apartado para hablar sobre tecnologías de inteligencia artificial. Define la gestión algorítmica como <strong>un “punto ciego democrático”</strong> en la gobernanza empresarial y apunta a un “cambio estructural en el empleo” más allá de la mera automatización de tareas. </p><p>Si bien el impacto aún es difícil de ponderar, hay algunos indicios. La coletilla de “automatización de procesos” o “implantación de la inteligencia artificial” empieza a repetirse y a aparecer como una causa para algunos expedientes de regulación de empleo. Le pasó a Amazon, a la tecnológica estadounidense HP y también, más recientemente, a <a href="https://www.infolibre.es/economia/sombra-ia-planea-ere-telefonica-sindicatos-piden-no-use-despedir_1_2104407.html"  >Telefónica, que apoyaba el ERE</a> en justificaciones técnicas como la “automatización de procesos” o “implantación de la inteligencia artificial”. En países como Estados Unidos, con una mayor implantación de IA en las empresas, varios estudios señalan que la contratación de personal <em>junior</em> puede estar contrayéndose o frenándose por las expectativas que crea la aplicación de IA en ámbitos como la consultoría.  </p><p>En el informe del Ministerio de Trabajo explican que los temores a un desempleo generalizado son “infundados”, pero pone el foco en la necesidad de controlar la gestión que se hace de esta tecnología. “Las herramientas de gestión algorítmica vigilan a los trabajadores, recopilan datos íntimos a una escala sin precedentes y <strong>permiten un grado de control hasta ahora inimaginable</strong>. El taylorismo se ha convertido finalmente en algo técnicamente factible”, señala el documento. </p><p>También insiste en que, además del impacto en el número de empleos, el mayor desafío está en los mecanismos de control que requiere esta nueva realidad en el ámbito de los derechos laborales. “Desde esta perspectiva, la IA no solo supone un reto para <em>la cantidad </em>de puestos de trabajo<em>, </em>sino, lo que es más importante, para <em>la calidad </em>de los mismos”, recoge el documento. </p><p>Explorar las posibilidades sociales que pueden dibujarse a futuro es, aún, un ejercicio prospectivo, pero cada vez más necesario. “El problema de fondo en esto, aunque ahora suene un poco distópico, es qué hacer con la gente que genera valor con su trabajo y cobra por ello, si dejan de tener una ocupación”, apunta el profesor. Aquí, explica, se abren posibilidades que supondrían “revisar nuestro contrato social”, como una renta básica universal o un sistema impositivo que grave la producción de estos robots. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 05:00:44 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Selina Bárcena]]></author>
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      <media:title><![CDATA[De ChatGPT al robot de Musk: la IA sale de los despachos para lanzarse a los trabajos manuales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Inteligencia artificial,Empleo,Elon Musk,robots]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Criptoprofetas']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/cultura/libros/criptoprofetas_1_2140387.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/5fa6d7a9-382b-4884-87ab-72678f1ed542_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="'Criptoprofetas'"></p><p>Musk, Zuckerberg, Durov.... todos fueron pioneros, admirados y celebrados por sus invenciones. Ahora, todos ellos parece que no están satisfechos con lo que han conseguido. Quieren más. Es una sucesión de imágenes: Zuckerberg aparece con un cambio de aspecto generalizado, con ropa juvenil, collares y unos rizos naturales; Bezos cierra Viena por completo para celebrar su boda multitudinaria; Musk se presenta en un mitin del partido republicano haciendo un saludo que se parece (mucho) al mismo que hacían los nazis. Todos ellos presencian juntos la investidura de Donald Trump en un lugar privilegiado. Desde hace ya un tiempo, son <strong>los grandes magnates de la tecnología los que deciden —</strong>en gran parte— sobre el futuro de naciones tan importantes como Estados Unidos. La tecnología lo puede todo. Sus dueños creen que ellos también. </p><p><strong>Paula C. Chang</strong>, investigadora de Filosofía por la Universidad Complutense, y <strong>Andrea G.Galarreta</strong>, doctorada en Filosofía por la misma institución, escriben a cuatro manos <em>Criptoprofetas: Hipermasculinidad y nueva derecha, </em>un ensayo que destripa este fenómeno. Se sumergen en la arquitectura ideológica y afectiva que rodea a una masculinidad nueva. Aquella que reniega de todo tipo de afecto, vulnerabilidad o pacto social, y que (sobre todo) mira con buenos ojos a la extrema derecha. </p><p>En <strong>infoLibre</strong> adelantamos la introducción de este ensayo que saldrá a la venta el 11 de febrero.</p><p>_______________________________________________________</p><p>El mundo cambió mucho antes de que nos diéramos cuenta. No se trata de un discurso anecdótico ni de casos aislados, sino un susurro amplificado, una avalancha de conversaciones que se diseminan en foros, pódcast y canales privados. Un ejército de hombres — muchos jóvenes, precarizados y convencidos de que algún día dejarán de serlo— empezó a surgir en los márgenes de la política y la teoría social. </p><p>Autoproclamados como incorrectos e incómodos, los «criptoprofetas» se convirtieron en símbolo y síntoma de algo más grande, algo que estaba gestándose en la oscuridad de los algoritmos de internet y en las sombras de los mercados globales. Era el retorno de un viejo espectro y el renacimiento de una patología que muchos pensaban superada; pero, en la fabricación de valores culturales en la fase actual de la era postfordista, el culto a los caudillos no parece una realidad tan alejada ni remota.  </p><p>Se trata de un fenómeno que combina el desdén por las instituciones tradicionales con una fe casi mística en el poder de la tecnología para derribar todo lo que se interponga en su camino hacia la restauración de un orden anterior a la crisis de la masculinidad, incluida la restauración de su lugar en el mundo. Mientras algunos observaban el fenómeno como simple síntoma del disenso social, sectores políticamente movilizados mirábamos con desconfianza esa retórica del señalamiento: una masculinidad rígida, un deseo de demolición de lo establecido y una profecía de ruptura absoluta con el consenso social y sus formas organizativas. </p><p>Los criptos se convirtieron en la imagen de un nuevo tipo de sujeto político y económico, un nodo donde convergen la especulación financiera, el individualismo exacerbado y una masculinidad inquieta y ansiosa de validación. Hágase justicia aunque caiga el cielo; una aproximación teórica a la creciente reactividad social era imperativa. Estamos ante el auge de una ultraderecha renovada, impulsada tanto por la tecnología como por un desencanto radical con las instituciones y un progresismo social que cuestiona sus privilegios existenciales: la actualidad donde se hace más patente que nunca que la separación entre persona y avatar no existe, ahí donde la violencia se moviliza a partir de ese no-lugar común que son los foros. </p><p>El fenómeno de los criptoprofetas, en apariencia complejo y fragmentario, se mueve bajo principios que parecen claros para sus adeptos, pero indescifrables para el resto. Una aproximación a ellos supone también una redefinición del poder en sus múltiples formas de expresión. Lo que encontrarás en las próximas páginas no es una solución definitiva al problema que plantea este resurgimiento, sino una serie de claves para comprenderlo en toda su transversalidad. El objetivo de nuestro texto es esbozar de qué modo se configuran las políticas de la reactividad en los nuevos entornos virtuales, una aproximación a través de la convergencia entre el ensayo y la etnografía; un pretexto para reivindicar la filosofía como una herramienta viva, orgánica y con una vehemente orientación práctica, encomendada a entender todo fenómeno que nos rodea e interpela. </p><p>Por lo expuesto, el texto que tienes entre manos se forja apostando por el análisis criptográfico, ofrece la reflexión teórica y su marco, con la integración interdisciplinar de la visión del devenir mundo de distintos agentes sociales: filósofos, periodistas, activistas, docentes, artistas… Huelga destacar que, dada la complejidad del análisis que comporta nuestro objeto de estudio, la estructura de este libro se presenta como arborescente; una narrativa con distintas ramificaciones para abordar qué son los criptoprofetas, explicar su emergencia como fenómeno vivo de nuestro ecosistema político de actualidad y comprender la arquitectura afectiva de las masculinidades de la nueva derecha. En la primera parte abordaremos la taxonomía de las subjetividades y perfiles sociales que articulan este fenómeno de las masculinidades criptoproféticas a la vista de una crisis de la masculinidad que va de la mano de la crisis de Lehman Brothers; una cartografía de los actores que convergen en el nuevo ecosistema virtual, escenario de nuevos modus vivendi y nuevas ansiedades. Aquí exploraremos cómo las nociones de otredad, parásito, deseo y poder se reconfiguran en este espacio, y de qué manera se articulan discursos de masculinidad que hacen del resentimiento y la ruptura su piedra angular. </p><p>La segunda parte de este libro se sumerge en la concreción práctica de estas subjetividades en comunidades explícitamente ultraderechistas, donde lo latente se vuelve manifiesto y las redes de afinidad se consolidan en estructuras políticas basadas en el odio. Aquí, la ultraderecha no solo emerge como mera preferencia ideológica con la que cohabitar, sino como amenaza a la diversidad social, apoyada en las ínfulas de la higienización y el despliegue de violencia simbólica que, paradójicamente, se reviste de una retórica de «libertad» y defensa de la tradición. Este trabajo aspira a ser un esbozo para entender, por un lado, cómo se entrelazan las fuerzas subyacentes del postfordismo en los nuevos ecosistemas políticos que auspician el nacimiento de esta nueva ultraderecha y, por otro, cómo la figura del criptoprofeta es, en el fondo, mucho más que una nueva moda pasajera en tiempos de fascismo pop: es el epítome de una resistencia subterránea a las transformaciones sociales y de género de nuestro tiempo. Son cuatro las manos que escriben este texto. Concebimos esta obra como madres primerizas que, con mucho amor y esfuerzo, han procurado que las diferencias entre los pares de manos se difuminen, se entremezclen. Como la progenie: estos ojos son tuyos y la boca es mía, pero en realidad no son de ninguna de las dos porque son única y exclusivamente de esta nueva vida que es el libro. Con el fin de comprender algunos términos nucleares sobre los que se construye este ensayo adjuntamos a continuación algunas definiciones aclaratorias.</p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[02c14933-12ae-4fe6-87db-6f3494a69bd5]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 05:00:53 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Paula C. Chang y Andrea G. Galarreta]]></author>
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      <media:title><![CDATA['Criptoprofetas']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Tecnología digital,Elon Musk,Mark Zuckerberg,Gestión cultural,Industria cultural,Filosofía,Prepublicación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La justicia francesa estrecha el cerco a la red social X de Elon Musk]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/mediapart/justicia-francesa-estrecha-cerco-red-social-x-elon-musk_1_2141288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3070b6fa-02b8-4088-8388-a9ee38c63f45_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La justicia francesa estrecha el cerco a la red social X de Elon Musk"></p><p>El martes 3 de febrero de 2026 hubo un temblor en el vasto mundo digital.<strong> “Hoy se está llevando a cabo un registro en las instalaciones francesas de la plataforma X”</strong>, en el marco de una investigación abierta un año antes sobre el funcionamiento global de la red social, <strong>anunció en un comunicado Laure Beccuau, fiscala de París</strong>. Es el resultado de varios meses de alertas sobre los abusos de la red social.</p><p>En enero de 2025, tras una <strong>denuncia del diputado Éric Bothorel</strong> (Renacimiento), la sección de lucha contra la ciberdelincuencia de la Fiscalía de París abrió una investigación para examinar los posibles <a href="https://www.franceinfo.fr/faits-divers/justice-proces/le-parquet-de-paris-ouvre-une-enquete-sur-le-fonctionnement-du-reseau-social-x_7060988.html" target="_blank">"</a><a href="https://www.franceinfo.fr/faits-divers/justice-proces/le-parquet-de-paris-ouvre-une-enquete-sur-le-fonctionnement-du-reseau-social-x_7060988.html" target="_blank">algoritmos sesgados"</a> de la antigua Twitter, adquirida en 2022 por el multimillonario trumpista Elon Musk.</p><p>Desde entonces, no ha dejado de ampliarse la investigación para determinar si el funcionamiento de X cumple con la legislación francesa, <a href="https://www.lemonde.fr/pixels/article/2026/02/03/enquete-sur-x-pourquoi-la-justice-francaise-veut-entendre-elon-musk_6665259_4408996.html" target="_blank">como ha detallado recientemente </a><a href="https://www.lemonde.fr/pixels/article/2026/02/03/enquete-sur-x-pourquoi-la-justice-francaise-veut-entendre-elon-musk_6665259_4408996.html" target="_blank"><em>Le Monde</em></a>.</p><p><strong>En noviembre de 2025, la inteligencia artificial Grok</strong>, un modelo de lenguaje integrado en X que responde a las preguntas de los internautas en función de los datos que ha recopilado, comenzó a expandirse con comentarios negacionistas.</p><p>Dos meses más tarde, esa herramienta <strong>fabricó y difundió, a petición de los internautas, millones de falsos vídeos y fotos de carácter sexual, “en los que aparecen menores”</strong>, precisó la Fiscalía de París, que <a href="https://www.mediapart.fr/journal/fil-dactualites/020126/l-ia-grok-accusee-de-fausses-videos-sexuelles-l-enquete-visant-x-elargie" target="_blank">incorporó</a> esos nuevos elementos a la investigación el 2 de enero de 2026.</p><p>Por otra parte, la Fiscalía confiesa que “se multiplican los artículos 40” en relación con la plataforma, en referencia a la denuncia específica <a href="https://www.legifrance.gouv.fr/codes/article_lc/LEGIARTI000006574933" target="_blank">que debe realizar</a> “cualquier autoridad constituida, funcionario público o funcionario que, en el ejercicio de sus funciones, tenga conocimiento de un delito o falta”.</p><p>Por lo tanto, <strong>las investigaciones se centran ahora en múltiples delitos penales,</strong> en particular la “complicidad en la posesión de imágenes de menores con carácter pornográfico”, la “violación de la imagen de la persona”, la “negación de crímenes contra la humanidad”, la “extracción fraudulenta de datos de un sistema automatizado de tratamiento de datos por banda organizada”, la “falsificación del funcionamiento de un sistema automatizado de tratamiento de datos por banda organizada” y, sencillamente, la “administración de una plataforma en línea ilícita por banda organizada”.</p><p>A este registro tan mediático se suma la<strong> citación </strong>sin precedentes, en audiencia pública<strong>,</strong> <strong>de Elon Musk </strong>y de la exdirectora de X, Linda Yaccarino, <strong>para el 20 de abril de 2026.</strong></p><p>“La realización de esta investigación se inscribe, en esta fase, en un enfoque constructivo, con el objetivo de garantizar, en última instancia, la conformidad de la plataforma X con la legislación francesa, en la medida en que opere en el territorio nacional”, recuerda la fiscala.</p><p>Pero<strong> X no tardó en denunciar un “ataque político” y un “acto judicial abusivo”,</strong> refutando “categóricamente haber cometido la más mínima infracción”.</p><p>Parece que se avecina un verdadero pulso.</p><p>Por un lado, porque la justicia ya ha demostrado recientemente lo que puede hacer si el administrador de una plataforma no se presenta a una audiencia libre. A finales de enero, la Fiscalía de París <a href="http://www.mediapart.fr/journal/france/270126/mandat-d-arret-contre-kick-et-ses-gerants-la-justice-s-interesse-des-flux-financiers-suspects-avec-la-chai" target="_blank">solicitó una orden de detención</a> y abrió una investigación judicial contra los tres responsables del servicio de <em>streaming </em>australiano Kick, conocido por <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/280126/jean-pormanove-les-streameurs-naruto-et-safine-seront-juges-en-juillet" target="_blank">el </a><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/280126/jean-pormanove-les-streameurs-naruto-et-safine-seront-juges-en-juillet" target="_blank"><em>caso Jean Pormanove</em></a> revelado por <em>Mediapart</em>, después de que estos ignoraran su citación.</p><p>Por otro lado, esta nueva etapa de la investigación permite refutar la idea de que las autoridades no tienen ningún poder sobre lo que ocurre en la web. Y tiende a recordar que, incluso en X, no todo está permitido. <strong>Combinando la acción con el registro, la Fiscalía de París suprimió su cuenta de X el 3 de febrero</strong>, invitando a seguir sus noticias en LinkedIn o Instagram.</p><p>¿Se puede seguir en X, cuando el odio se propaga ahí libremente? El diputado Aly Diouara, uno de los pocos parlamentarios negros de la Asamblea Nacional, lo sufre cada vez que publica un mensaje en la plataforma.</p><p><strong>El jueves 5 de febrero de 2026, la justicia condenó a </strong><a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/050226/cinq-hommes-condamnes-pour-cyberharcelement-raciste-contre-le-depute-aly-diouara" target="_blank"><strong>seis internautas por ciberacoso</strong></a><strong>, agravado por su condición de parlamentario</strong>, cinco de ellos por el carácter racista de sus comentarios. Son seis personas condenadas, frente a “cientos que no han sido imputadas”, lamentaba el diputado durante la vista celebrada el 11 de diciembre de 2025. Aunque ahora dice sentirse “aliviado” por esta decisión judicial.</p><p>En la vista, la fiscal se esforzó por demostrar que, en X, los usuarios que envían insultos al diputado no pueden ignorar que su mensaje se inscribe en medio de otras publicaciones injuriosas, un elemento necesario para que se pueda caracterizar el ciberacoso.</p><p>Otro detalle significativo: la vista permitió poner de relieve que <strong>varios de los acusados ni siquiera seguían la cuenta de Aly Diouara</strong> en la plataforma, donde, por cierto, “solo” tiene 24.000 seguidores. Por lo tanto, <strong>son los algoritmos los que impulsan sus tuits </strong>ante los ojos de internautas animados por el odio, que solo tienen que responderle, sin moderación.</p><p>En ese momento, Aly Diouara confesó que no quería abandonar la plataforma, para no “resignarse” a dejar que ganaran los racistas, y asumió que la red era necesaria para dar a conocer sus ideas. Sin embargo, ha adquirido la costumbre de restringir con mucha más frecuencia la posibilidad de comentar sus tuits, reduciendo así la intensidad de la oleada de insultos.</p><p><strong>Samir Belaïd también sufrió una oleada de racismo en X cuando anunció su candidatura a la alcaldía del distrito XVIII</strong> por el partido Horizontes. Pero el candidato de 39 años cree que hay que quedarse. “Lo necesitamos, es un termómetro que hay que mantener. También puede ser un buen reflejo de lo que ocurre en algunos territorios, fuera de París”, confiesa a <em>Mediapart</em>.</p><p>En cuanto al diputado macronista <strong>Éric Bothorel</strong>, que denunció a X ante la justicia, también asume, en <a href="https://www.franceinfo.fr/faits-divers/justice-proces/le-parquet-de-paris-ouvre-une-enquete-sur-le-fonctionnement-du-reseau-social-x_7060988.html" target="_blank">una entrevista con </a><a href="https://www.franceinfo.fr/faits-divers/justice-proces/le-parquet-de-paris-ouvre-une-enquete-sur-le-fonctionnement-du-reseau-social-x_7060988.html" target="_blank"><em>France Info</em></a>, que <strong>no tiene “ninguna intención de dejar una red social en manos de una ideología dominante, de extrema derecha u otras formas de radicalismo”</strong>. Al igual que él, una abrumadora mayoría de diputados de todos los partidos siguen en X: solo <a href="https://www.ladepeche.fr/2026/02/02/un-an-apres-jequittex-les-deputes-nont-pas-vraiment-quitte-le-reseau-social-delon-musk-13202874.php" target="_blank">unos treinta de los 577</a> han dejado realmente de utilizar la plataforma.</p><p>Si hacemos caso omiso de las ideas fascistas de su propietario, del odio que se propaga a diario, de la falta de moderación eficaz, de las cuentas falsas, de los aumentos artificiales de visibilidad de las cuentas que pagan una suscripción mensual a Musk, de los <em>deepfakes</em> de pornografía infantil, de los contenidos negacionistas... ¿Es X realmente una red de comunicación tan poderosa?</p><p><strong>Si se pregunta a quienes lo utilizan a diario,</strong> especialmente en el ámbito político, <strong>dirán que la plataforma sigue siendo imprescindible</strong>. Que la implicación (el número de visitas, <em>likes</em>, republicaciones, comentarios) es, a pesar de todo, mucho mejor que en otros sitios. <strong>Pero otros empiezan a dudarlo.</strong></p><p><strong>El periodista Nicolas Hénin, que ha abierto una cuenta en Bluesky</strong> —una alternativa que reivindica un espíritu “abierto y descentralizado”, aunque no lo sea <a href="https://next.ink/158967/bluesky-est-il-decentralise/" target="_blank">exactamente</a>—, <strong>señala, por ejemplo, que sus 16.000 seguidores reaccionan mucho más ahí que en X</strong>, donde tiene tres veces más seguidores pero sus mensajes quedan invisibilizados por los algoritmos.</p><p>A finales de diciembre de 2025, una estadística de Médiamétrie también hizo sonreír al mundo tecnológico francés: la red social de Elon Musk tendría ahora <a href="https://www.frandroid.com/culture-tech/2921745_dailymotion-fait-plus-daudience-que-x-twitter-en-france" target="_blank">menos audiencia que Dailymotion</a>, una plataforma arraigada en el imaginario colectivo francés como el servicio de vídeo competidor de YouTube que nunca llegó a despegar. “Es la peor puntuación de Twitter/X desde que existe esta medición, es decir, desde <strong>2017</strong>. En aquel momento, <strong>Twitter tenía 19 millones de visitantes únicos al mes”</strong>, <a href="https://bsky.app/profile/chloew.bsky.social/post/3maqbcmptec2w" target="_blank">señaló</a> la periodista Chloé Woitier,<strong> frente a los 14 millones actuales.</strong></p><p>Pero sigue siendo una buena audiencia. Y algunos prosperan de forma fulgurante, como el diputado de extrema derecha Charles Alloncle (Unión de las Derechas por la República), ponente de la muy particular <a href="https://www.mediapart.fr/journal/politique/191225/affaire-legrand-cohen-la-commission-d-enquete-sur-l-audiovisuel-public-tourne-la-farce" target="_blank">comisión de investigación sobre el audiovisual público</a>, que ha ganado 40.000 seguidores en un año.</p><p><strong>En enero de 2025, un colectivo de investigadores lanzó un movimiento denominado “HelloQuitteX”</strong>, que anima al máximo número posible de tuiteros a abandonar la plataforma. Algunos medios de comunicación (como <em>Ouest France</em>, <em>Libération</em> o <a href="https://www.mediapart.fr/journal/france/171224/contre-la-desinformation-mediapart-quitte-x" target="_blank"><em>Mediapart</em></a> en Francia) lo han hecho, <strong>siguiendo los pasos de </strong><em><strong>The Guardian</strong></em>, medio de referencia británico, <a href="https://www.theguardian.com/media/2024/nov/13/why-the-guardian-is-no-longer-posting-on-x" target="_blank">que había anunciado su salida</a> en noviembre de 2024.</p><p>Para explicar su decisión, el periódico británico mencionaba entonces los “contenidos a menudo inquietantes promovidos o presentes en la plataforma, en particular las teorías conspirativas de extrema derecha y el racismo” y afirmaba que X “era una plataforma mediática tóxica y que su propietario, Elon Musk, había sabido utilizar su influencia para moldear el discurso político”.</p><p><strong>David Chavalarias fue uno de los animadores del movimiento “HelloQuitteX”</strong>. Un año después del éxodo, hace un balance positivo de esa “movilización ciudadana que realmente funcionó”, facilitada por la creación de una plataforma sencilla para transferir sus suscripciones. También<strong> tiene la impresión de que “los hábitos han empezado a cambiar”</strong> y que algunas personas tienden a “alejarse de las redes sociales en general.”</p><p>No niega que la actividad siga siendo intensa en X, gracias, según él, a “la afluencia de cuentas prohibidas que han vuelto”. La población ya no es la misma. ¡En la actualidad es un observatorio de la extrema derecha!”.</p><p><strong>La desaparición de X de parte de los internautas franceses y de los medios de comunicación de izquierdas parece,</strong> en cualquier caso, <strong>molestar a sus oponentes</strong>. La editorialista Eugénie Bastié se burló, tanto en un artículo de <a href="https://www.lefigaro.fr/vox/societe/eugenie-bastie-un-an-plus-tard-le-boycott-de-x-par-la-gauche-progressiste-est-un-echec-20260116" target="_blank"><em>Figaro Vox</em></a> como en una crónica en <em>Europe 1</em> el 16 de enero de 2026, de ese “éxodo progresista” que considera “sintomático de una izquierda progresista que se complace en la indignación moral y abandona la lucha”. Y se ríe, como otros antes que ella, de la alternativa Bluesky, “donde los usuarios de la izquierda radical se pasan el tiempo guillotinándose unos a otros”.</p><p>¿Son Bluesky o su homólogo Mastodon “demasiado pequeños” para luchar? “¡Tenemos reflejos de ricos!”, bromea David Chavalarias. <strong>“Nos dicen que si una red no tiene 500 millones de usuarios, no es nada. Pero Bluesky tiene 40 millones y Mastodon 10 millones... eso ya es enorme.</strong> Si utilizas redes sociales para informarte, debatir con expertos sobre tus intereses... Entonces son muy interesantes”.</p><p> </p><p><strong>Traducción de Miguel López</strong></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Feb 2026 05:00:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Marie Turcan (Mediapart)]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La justicia francesa estrecha el cerco a la red social X de Elon Musk]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Redes sociales,X (Twitter),Elon Musk,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Más sabe el dirty sanxe por dirty que por sanxe": las redes, sobre los ataques de Musk al presidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/opinion/humor/tuitometro/dirty-sanxe-dirty-sanxe-redes-ataques-musk-presidente_1_2141127.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/82552e5c-34e7-49db-a45c-e2d618d0961c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt=""Más sabe el dirty sanxe por dirty que por sanxe": las redes, sobre los ataques de Musk al presidente"></p><p><em>"Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain </em>💩" ("El sucio Sánchez es un tirano y traidor al pueblo de España 💩"). <a href="https://www.infolibre.es/politica/objetivo-espana-musk-telegram-internacional-ultra-lanzan-sanchez_1_2139931.html"  >Elon Musk escribía esto hace unos días en su red social para atacar al presidente del Gobierno de España</a>. <em><strong>Dirty</strong></em><strong>, acompañado de un nombre propio, es un insulto en inglés</strong> que se usa en una jerga muy vulgar para referirse a una práctica sexual escatológica; por eso, este tuit es una falta de respeto que busca ir más allá de haber llamado a Sánchez "sucio". Los ataques del dueño de X al jefe del Ejecutivo y líder del PSOE están siendo constantes. Primero estuvo en su diana por <a href="https://www.infolibre.es/opinion/humor/tuitometro/quieren-esclavos-rabian-redes-estallan-derecha-regularizacion-migrantes_1_2137003.html"  >el anuncio de una regulación extraordinaria de migrantes</a>; después, por la presentación del plan que <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-anuncia-espana-prohibira-acceder-redes-sociales-menores-16-anos_1_2138723.html"  >prohibirá a los menores de 16 años entrar en redes sociales</a>, ofensiva que se volvió más intensa cuando se sumó a esta el <strong>CEO y fundador de Telegram, Pável Dúrov</strong>, que <a href="https://www.infolibre.es/politica/telegram-envia-mensaje-usuarios-espana-senalando-sanchez-amenaza-libertades_1_2139900.html"  >lanzó en su red social un mensaje masivo </a>alertando de que España puede convertirse en un “Estado de vigilancia”. Sánchez no tardó en contestar, también a través de redes sociales: "Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos", escribía en X haciendo un juego de palabras con <em>El Quijote</em>.</p><p>Ante esta situación, son muchos los usuarios indignados que <strong>han manifestado su opinión en X y Bluesky </strong>con numerosas críticas y apropiándose del término <em>dirty Sánchez</em>, por supuesto, a golpe de meme. "Dirty Sánchez vs Elon The Kid' es un western que vería", se ríe @pelidetarde, "Si Elon Musk se mete contigo, es que algo estás haciendo bien", defiende @lavecinarubia, "Dirty Sánchez” mola bastante, no te lo voy a negar", defiende @ibuprofeno600mg.</p><p>Sin duda, tras la viralización del término "Perro Sanxe", <em>Dirty Sánchez </em>es la nueva revolución en redes.</p><p>No te pierdas cada semana lo más destacado de las redes sociales resumido en nuestro tuitómetro.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 14:40:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Raquel Valdeolivas]]></author>
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      <media:title><![CDATA["Más sabe el dirty sanxe por dirty que por sanxe": las redes, sobre los ataques de Musk al presidente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[tuitómetro,Elon Musk,Pedro Sánchez,Alberto Núñez Feijóo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Objetivo España: Musk, Telegram y la internacional ultra se lanzan contra Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/objetivo-espana-musk-telegram-internacional-ultra-lanzan-sanchez_1_2139931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2fbaf8a8-7dd4-48e6-af00-e9152f717193_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Objetivo España: Musk, Telegram y la internacional ultra se lanzan contra Sánchez"></p><p>Las grandes plataformas, con <a href="https://www.infolibre.es/internacional/elon-musk-llama-sanchez-tirano-iniciativa-restringir-redes-menores-16-anos_1_2139186.html"  >Elon Musk</a> (el hombre más rico del mundo y gran apoyo de Donald Trump para ganar las elecciones en Estados Unidos) y<a href="https://www.infolibre.es/politica/telegram-envia-mensaje-usuarios-espana-senalando-sanchez-amenaza-libertades_1_2139900.html"  > Telegram</a> a la cabeza, tienen una nueva obsesión: Pedro Sánchez. La nueva regulación impulsada por el presidente para poner coto a los desmanes en las redes<strong> ha provocado un ataque sin precedentes al presidente del Gobierno </strong>desde las esferas más poderosas del mundo.</p><p>Musk, el tecnoligarca por excelencia, ha iniciado una guerra contra el presidente español a raíz de dos medidas anunciadas por el socialista: la regularización extraordinaria de migrantes y la prohibición de uso de las redes sociales para menores de 16 años. Y Telegram se unió este miércoles por la tarde <a href="https://www.infolibre.es/politica/telegram-envia-mensaje-usuarios-espana-senalando-sanchez-amenaza-libertades_1_2139900.html"  >con el lanzamiento de un mensaje masivo</a> alertando de que España puede convertirse<strong> en un “Estado de vigilancia”.</strong></p><p>En el mensaje de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%A1vel_D%C3%BArov"  >Pável Dúrov</a>, CEO y fundador de Telegram, se lamenta que el plan del Gobierno de coalición no supone una “salvaguarda”: <strong>“Son pasos hacia el control total”.</strong> “Manteneos vigilantes, España. Exigid vuestros derechos. Compartid esto ampliamente antes de que sea tarde”, concluye la alerta masiva enviada por el canal de la plataforma.</p><p>Fuentes de La Moncloa critican que Dúrov “ha usado su control sin restricciones de esta aplicación para enviar un mensaje masivo a todos los usuarios de España <strong>en el que vierte varias mentiras y ataques ilegítimos contra el Gobierno”</strong>. “Es la primera vez que ocurre en la historia de nuestro país”, lamentaron en el entorno del presidente, donde se reafirman: “Este hecho demuestra, por sí solo, la urgente necesidad <a href="https://www.infolibre.es/temas/redes-sociales/"  >de regular las redes sociales</a> y aplicaciones de mensajería móvil. Los españoles no podemos vivir en un mundo en el que tecnoligarcas extranjeros puedan inundar nuestros teléfonos de propaganda a su antojo”.</p><p>Asimismo, recuerdan en La Moncloa que “Dúrov está siendo investigado por su posible responsabilidad en delitos graves, y la plataforma ha incumplido de forma reiterada sus obligaciones de control”. “Ha diseñado deliberadamente una arquitectura de mínima moderación que ha convertido<a href="https://www.infolibre.es/medios/justicia-francesa-detiene-fundador-telegram-no-musk-zuckerberg_1_1868285.html"  > Telegram</a> en un espacio recurrente para actividades criminales documentadas, como redes de abuso sexual infantil y tráfico de drogas,<strong> con casos investigados en países como Francia, Corea del Sur o España”</strong>, indican las fuentes.</p><p>A la vez que señalan: "El mensaje enviado por el fundador de Telegram es un reflejo de la forma de operar de los tecnoligarcas en las redes sociales: está lleno de bulos y va destinado a erosionar la confianza en nuestras instituciones”.</p><p>Musk y Telegram han decidido ir al choque directamente con el presidente, a través del insulto en X y de un mensaje de advertencia después de que <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-anuncia-espana-prohibira-acceder-redes-sociales-menores-16-anos_1_2138723.html"  >Sánchez anunciara este martes </a>un paquete legislativo, desde el World Governments Summit en Dubai, para hacer frente a los abusos de las grandes plataformas digitales,<strong> con la medida estrella de la prohibición del uso de redes para menores de 16 años.</strong></p><p>Y, además, la idea del Gobierno español es poner fin a la impunidad de los directivos para que sean legalmente responsables de las infracciones que se cometan en las plataformas digitales, tipificar como delito la manipulación de los algoritmos y la amplificación de contenido ilegal, crear un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad que permita establecer una Huella de Odio y Polarización y abordar junto a la Fiscalía las vías para investigar las posibles infracciones legales de <a href="https://www.infolibre.es/medios/tiktok-e-instagram-afecta-bienestar-psicologico-adolescentes_1_1969703.html"  >Grok, TikTok e Instagram.</a></p><p>Todo ello se suma a las críticas que han llegado desde Washington en los últimos meses contra España por no comprometerse a gastar<a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-acusa-espana-aprovechado-no-aumentar-gasto-defensa-5_1_2132265.html"  > el 5% del PIB en defensa</a> como exige Donald Trump a los países integrados en la OTAN. </p><p>Musk es la punta de lanza de la internacional ultraderechista contra el Gobierno español, el único en Europa de tintes plenamente progresistas en un momento de avance de la ola de extremismo por el mundo occidental. Y es que Sánchez representa todo lo <strong>contrario a lo que propugna el multimillonario</strong>: defensa del Estado del Bienestar, políticas feministas, una visión incluyente de la migración, apuesta por la Agenda 2030, <a href="https://www.infolibre.es/cultura/libros/ramon-martinez-mirada-queer-literatura-celestina-quijote-referencias-lgtbi_1_2130864.html"  >respaldo al colectivo LGTBIQ+</a>, impulso del multilateralismo y control del poder sin límites de las grandes multinacionales tecnológicas.</p><p>Asimismo, Sánchez es ahora uno de los pilares del europeísmo en un contexto en el que la Administración norteamericana quiere dividir a la Unión y hacer caer su papel internacional, mientras respalda a fuerzas que van contra los grandes acuerdos de Bruselas como<a href="https://www.infolibre.es/politica/pacto-vox-orban-ue-provoca-malestar-ultraderecha-espanola_1_1837385.html"  > Vox en España o Viktor Orbán en Hungría.</a></p><p>España, de este modo, se sitúa junto a países<a href="https://www.lavanguardia.com/vida/20260203/11456822/multas-millones-cuentas-bloqueadas-como-prohibe-australia-redes-menores-16.html"  > como Australia</a> que quieren poner coto a estas redes, que están claramente sesgadas hacia el contenido ultra y que están haciendo negocio con los niños y la juventud. En Europa, en Francia ya ha pasado por la Asamblea la ley que afectará a los menores de quince años, mientras que en Dinamarca hay una mayoría de partidos a favor de que se legisle. También Portugal y Reino Unido están trabajando en sus parlamentos para sacar adelante este tipo de normas.</p><p>"<em>Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain</em> ('El <em>Sucio Sánchez</em> es un tirano y un traidor al pueblo de España')", escribió Musk en X. <strong>Toda una declaración de guerra contra el presidente</strong> y, además, con doble sentido, ya que <em>dirty Sánchez</em> también pone nombre a una práctica sexual coprófila (por lo que también puso un emoji de un excremento). Luego publicó otro mensaje en el que calificaba al líder socialista como un “verdadero fascista totalitario”.</p><p>Asimismo, <a href="https://www.infolibre.es/internacional/elon-musk-llama-sanchez-tirano-iniciativa-restringir-redes-menores-16-anos_1_2139186.html"  >Musk</a> ha cargado contra el Gobierno español en los últimos días por el decreto de regularización de migrantes, que afectará a sobre medio millón de personas. El ataque viene en un momento en el que este sistema se contrapone al modelo norteamericano<a href="https://www.infolibre.es/cultura/bad-bunny-historia-grammy-gala-criticas-ice-politicas-migratorias-trump_1_2138063.html"  > de la fuerza paramilitar de ICE</a> y a las políticas duras que se están implementando en Europa lideradas por la italiana Giorgia Meloni.</p><p>Musk lleva ya meses jugando a influir en la política española. De hecho, hace ya un año expresó en Twitter su apoyo directo a Vox. En su cuenta en X, <strong>dejó la frase “ganará las elecciones” </strong>con una imagen entonces del saludo del líder del partido de la ultraderecha, Santiago Abascal, a Trump en una cumbre ultraconservadora en Washington. El presidente de Vox ha respaldado al dueño de la plataforma retuiteando sus mensajes y diciendo sobre Sánchez: “También es un criminal corrupto”.</p><p>Vox lleva tiempo uniendo fuerzas con partidos de la ultraderecha y convocando cumbres en Madrid para atraer a votantes y poner el foco en el Gobierno de coalición. A sus eventos han acudido <a href="https://www.infolibre.es/politica/javier-milei-recibido-isabel-diaz-ayuso-casa-rosada_1_2124867.html"  >el presidente de Argentina, Javier Milei</a>, o la ultraderechista francesa Marine Le Pen. Meloni vino en una visita privada esta Navidad a Madrid para ver a Abascal, aunque las fotos fueron difundidas públicamente.</p><p>La geopolítica se mueve de forma acelerada durante estos días con Donald Trump amenazando incluso a la UE con la anexión de Groenlandia. Y, frente a las posturas tibias de la UE, se están empezando a mover fichas para armar un nuevo orden que pueda contener los desmanes de la Casa Blanca. Uno de los rostros es el del primer ministro de Canadá, Mark Carney, que pronunció un <a href="https://www.infolibre.es/opinion/plaza-publica/subidon-davos_129_2133288.html"  >aplaudido discurso en el último foro de Davos</a>: “Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú”.</p><p>“El antiguo orden no va a volver. No debemos lamentarlo. <strong>La nostalgia no es una estrategia</strong>. Pero, a partir de esa fractura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo. Esta es la tarea de las potencias medias, que son las que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que más tienen que ganar en un mundo de cooperación genuina”, pronunció el político canadiense a través de unas palabras que resonaron muy bien en el Gobierno español.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/internacional/carney-promete-gobernar-partidos-territorios_1_1986382.html"  >Carney</a> ganó las últimas elecciones de Canadá, a pesar las malas perspectivas en las encuestas después de la marcha de Justin Trudeu, precisamente por ser la opción anti Trump en su país. En España, Sánchez también puede jugar esa carta en las próximas elecciones generales bajo la máxima que sale siempre desde la Moncloa y Ferraz: "Socialismo o barbarie".</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 20:07:23 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Antonio Ruiz Valdivia]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Objetivo España: Musk, Telegram y la internacional ultra se lanzan contra Sánchez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,PSOE,Elon Musk,Redes sociales,Donald Trump,Giorgia Meloni]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sánchez declara la guerra al ‘big tech’: responsabilidad penal para directivos y prohibición a menores de 16]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/medios/sanchez-declara-guerra-big-tech-responsabilidad-penal-directivos-prohibicion-menores-16_1_2138832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7c8e5119-1c91-45fa-ad70-8bf6daf9290a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sánchez declara la guerra al ‘big tech’: responsabilidad penal para directivos y prohibición a menores de 16"></p><p>Apenas unas horas <a href="https://www.infolibre.es/politica/elon-musk-carga-irene-montero-defensa-regularizacion-inmigrantes-papeles_1_2138089.html" target="_blank">después de replicar, en persona, al dueño de X,</a> el oligarca tecnológico de extrema derecha Elon Musk, por el uso de su plataforma para difundir bulos sobre la regularización de inmigrantes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este martes <strong>un paquete de medidas sin precedentes</strong> para regular las plataformas digitales en España.</p><p>Hace un año, el presidente ya había acusado a la <strong>"tecnocasta" </strong>de tratar de utilizar su poder "omnímodo" para controlar el debate público y la acción gubernamental en todo Occidente y <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-pide-ue-actuar-frente-tecnocasta-debe-plantar-cara-amenaza-defender-democracia_1_1931402.html" target="_blank">había llamado a Europa a rebelarse</a> y defender la democracia.</p><p>No se trata de recomendaciones ni de códigos de buenas prácticas: Sánchez ha puesto sobre la mesa<strong> reformas legales </strong>que incluyen responsabilidad penal para los directivos de las grandes tecnológicas, la tipificación de nuevos delitos relacionados con la manipulación algorítmica y la prohibición expresa del acceso a redes sociales para menores de 16 años. Con esta última medida enmienda además la plana a <a href="https://www.infolibre.es/medios/espana-enreda-proteger-menores-redes-sociales-mundo-avanza-prohibirlo_1_2124299.html" target="_blank">la reforma legal impulsada por su propio Gobierno</a> —y que está atascada en el Congreso de los Diputados—, que era mucho menos ambiciosa, porque planteaba que los menores de entre 14 y 16 años pudiesen seguir usando redes sociales si tenían el consentimiento de sus padres (en la actualidad, si los progenitores consienten, pueden acceder aunque tengan menos de 14).</p><p>En un contexto de <strong>creciente preocupación </strong>sobre los daños que las redes sociales causan a sus usuarios, en particular a los más jóvenes, a los procesos electorales y a la salud de las democracias en general, el Gobierno pasa de la retórica a la legislación y lo hace <strong>poniéndose a la cabeza de los países de nuestro entorno.</strong></p><p>La medida más contundente de todas las propuestas por el presidente es la reforma del Código Penal para establecer la <strong>responsabilidad penal directa de los ejecutivos de plataformas digitales</strong>. Hasta ahora, las sanciones recaían sobre las corporaciones, diluidas en multas que apenas arañaban sus astronómicas cuentas de resultados.</p><p>El Ejecutivo quiere cambiar las reglas: si un alto directivo ignora deliberadamente una orden judicial de retirada de contenidos ilícitos, <strong>podrá responder penalmente en persona.</strong> La norma, que se tramitará mediante un Proyecto de Ley Orgánica, pondrá fin —si llega a aprobarse en el Congreso— a la impunidad derivada de la opacidad corporativa. Ya no bastará con escudarse en la complejidad de los algoritmos o en la imposibilidad material de controlar millones de publicaciones.</p><p>Pero la iniciativa no se queda ahí. La segunda gran novedad es <strong>la tipificación penal de la manipulación algorítmica. </strong>Con su propuesta, Sánchez reconoce explícitamente lo que hasta ahora solo han establecido los académicos: los contenidos tóxicos no surgen de forma espontánea en Internet, sino que son creados, impulsados y amplificados por actores concretos y por algoritmos diseñados <strong>para maximizar el beneficio económico.</strong></p><p>La reforma del Código Penal convertirá en delito la manipulación de algoritmos que <strong>facilite deliberadamente la amplificación de contenidos ilegales, </strong>así como la alteración del funcionamiento de sistemas automatizados de procesamiento de datos. Francia ya introdujo delitos similares en 2023, y España toma nota. La idea de que estas tecnologías son neutrales quedaría definitivamente sepultada.</p><p>La tercera medida es la más innovadora, aunque también la más difícil de implementar y, previsiblemente, la más polémica: la creación de <strong>la “huella de odio y polarización”.</strong> Se trataría de un sistema destinado a rastrear, medir y hacer visible cómo cada plataforma fomenta la polarización social y amplifica el odio.</p><p>El objetivo declarado es transformar un fenómeno opaco en algo cuantificable y evaluable, generando<strong> un ranking que señale públicamente a las peores plataformas.</strong> No es solo una herramienta técnica: es un mecanismo de presión social y reputacional. Si funciona, el Gobierno espera que obligue a las empresas a competir no solo por usuarios, sino por no aparecer en lo más alto de una lista que nadie querrá encabezar.</p><p>En el terreno de la protección de menores, el Gobierno da un paso que otros países europeos ya han comenzado a explorar: la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años. La medida se incluirá en el Proyecto de Ley de Protección de Personas Menores de Edad en Entornos Digitales que se tramita en el Congreso, y obligará a las plataformas a implantar<strong> sistemas de verificación de edad </strong>que vayan más allá de la simple casilla de “acepto que soy mayor de edad”. El Gobierno quiere controles reales y eficaces, amparado en el artículo 28 de la Ley de Servicios Digitales europea y en las directrices publicadas por la Comisión.</p><p>La quinta medida adopta un tono de ultimátum: tolerancia cero frente a las infracciones vinculadas a <strong>contenido sexualizado de menores. </strong>El Gobierno apunta directamente a plataformas como Grok o TikTok, y anuncia que trabajará conjuntamente con el Ministerio Fiscal para prevenir, detectar, investigar y, en su caso, promover la acción de la justicia. No es una advertencia genérica: es un aviso con nombres propios. Las investigaciones ya están en marcha en Europa, y España se suma a la ofensiva.</p><p>El anuncio de Sánchez coloca a España en<strong> la vanguardia regulatoria europea, </strong>junto a Francia y Reino Unido. Pero la distancia entre el anuncio y la realidad legislativa puede ser larga. Los proyectos de ley deberán tramitarse en las Cortes, donde el Gobierno no tiene mayoría absoluta y donde los <em>lobbies</em> tecnológicos ejercerán toda la presión posible, como ya están haciendo con el Proyecto de Ley de Protección de Personas Menores de Edad. </p><p>La implementación técnica de algunas medidas, como la verificación de edad o la huella de odio, planteará desafíos considerables. Y nadie en el sector espera que las plataformas, acostumbradas a operar con impunidad, se queden quietas, especialmente cuando <strong>cuentan como aliado con el presidente de EEUU, </strong>Donald Trump, que ya en el pasado ha <a href="https://es.euronews.com/business/2025/08/26/trump-amenaza-con-mas-aranceles-a-los-paises-que-gravan-a-las-tecnologicas-de-eeuu" target="_blank">amenazado</a> con aprobar aranceles contra cualquiera que legisle sobre las actividades de sus aliados tecnológicos.</p><p>En cualquier caso, el debate sobre la regulación de las plataformas digitales ha dejado de ser teórico. Y no solo en España. Varios países han comenzado ya a implementar medidas que, aunque parciales, marcan el camino de lo que podría convertirse en un <strong>nuevo paradigma de control </strong>sobre las grandes tecnológicas.</p><p>Reino Unido ya había dado el paso más audaz en materia de responsabilidad directiva. Su <em>Online Safety Act</em>, aprobada en 2023, contempla <strong>penas de cárcel para los ejecutivos </strong>de empresas tecnológicas que incumplan de forma reiterada las órdenes de protección de menores o destruyan pruebas. Es una legislación sin precedentes que traslada la responsabilidad de la corporación al individuo, señalando con nombre y apellidos a quienes toman las decisiones. Y que va más lejos de lo que ha implementado la Unión Europea, que ha optado por la vía de las sanciones económicas: la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en inglés) impone multas de hasta el 6% de la facturación global, aunque la responsabilidad penal individual solo se activa si se demuestra un delito ordinario.</p><p>En el terreno de la manipulación algorítmica, la DSA no tipifica como delito la programación de algoritmos manipulativos, pero obliga a las plataformas a auditar y mitigar los “riesgos sistémicos” —desinformación, polarización, manipulación del discurso público— bajo amenaza de sanciones millonarias.<strong> Brasil sí ha intentado ir más allá </strong>con su proyecto de ley contra las <em>fake news</em>, que busca criminalizar directamente la difusión masiva automatizada de desinformación, aunque el texto sigue atascado en un debate legislativo intenso.</p><p>La propuesta española de crear una “huella de odio y polarización” —un sistema de trazabilidad del impacto de cada plataforma en la degradación del debate público— <strong>no tiene parangón internacional.</strong> Es una terminología nacida del informe del <a href="https://www.infolibre.es/politica/comite-expertos-gobierno-recomienda-no-seis-anos_1_1909263.html" target="_blank">Comité de Expertos</a> presentado en 2024, y supone una novedad radical en el enfoque regulatorio. Lo más similar en Europa es el sistema de monitorización de la Comisión sobre desinformación, pero se trata de análisis estadístico agregado, no de un rastreo individualizado.</p><p>El Gobierno ha dejado claro que no está solo en esta ofensiva contra las grandes tecnológicas. Ha presentado sus propuestas en el marco de lo que ya se conoce como <strong>la Coalición de los Dispuestos Digitales: </strong>un bloque de seis países europeos que han decidido dejar de esperar al consenso lento de los 27 miembros de la Unión Europea para actuar de inmediato. Junto a España se sitúan Francia, Italia, Portugal, Bélgica y Alemania. Un Gobierno socialdemócrata y cinco de derechas. No es una alianza simbólica: representa a más de 170 millones de ciudadanos y a <strong>las economías más fuertes del continente</strong>. Y su objetivo es crear un <em>estándar de oro</em> regulatorio que las plataformas no puedan ignorar ni esquivar.</p><p>Es, en el fondo, un mensaje de soberanía dirigido directamente a Silicon Valley: si quieren operar en los mercados europeos, las reglas las ponen los Estados, no sus términos y condiciones. Al actuar de forma coordinada, la coalición minimiza la amenaza que algunas plataformas han utilizado en el pasado: la de abandonar un país si la regulación les resulta incómoda. X lo intentó en Australia y lo ha insinuado en otros territorios. Pero no pueden permitirse cerrar el grifo en <strong>los seis mercados más potentes de Europa</strong> a la vez.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 05:01:50 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Fernando Varela]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Sánchez declara la guerra al ‘big tech’: responsabilidad penal para directivos y prohibición a menores de 16]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menores,Redes sociales,Elon Musk,Mark Zuckerberg,X (Twitter),Meta,desinformación,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elon Musk llama a Sánchez "tirano" tras la iniciativa de restringir las redes a menores de 16 años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/internacional/elon-musk-llama-sanchez-tirano-iniciativa-restringir-redes-menores-16-anos_1_2139186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/202a30ba-4687-45a1-b3bd-c07a2b7b9e98_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elon Musk llama a Sánchez "tirano" tras la iniciativa de restringir las redes a menores de 16 años"></p><p>El magnate y dueño de la red social X (anterior Twitter), <a href="https://www.infolibre.es/temas/elon-musk/" target="_blank" >Elon Musk</a>, ha respondido a la iniciativa de <strong>Pedro Sánchez</strong> anunciada este martes, en la que aseguraba la prohibición de las redes sociales <strong>a menores de 16 años</strong> en España. Esta medida afectaría directamente al multimillonario, ya que entre las nuevas normas se encontraría la de que los directivos de estas empresas digitales tengan que asumir responsabilidades por las infracciones en sus redes. Sánchez ha anunciado también la creación de un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad que permita establecer lo que ha denominado "una huella de <strong>odio y polarización</strong>".</p><p>Musk ha citado la publicación del presidente del Gobierno y ha respondido con un "Dirty Sánchez is a tyrant and traitor to the people of Spain" (Sucio Sánchez es<strong> un tirano y un traidor</strong> para la gente de España). Además, el magnate ha añadido un emoticono de<strong> un excremento</strong> junto a su comunicado. </p><p>Sánchez ya había anunciado su intención de <strong>pedir responsabilidades</strong> a los directivos de estas plataformas, y este martes ha concretado las medidas que va a poner en marcha su Gobierno. Así, ha asegurado que, para impedir su impunidad, serán legalmente responsables de las infracciones que se cometan en las plataformas digitales de las que son responsables. Además, se tipificará <strong>como delito</strong> la manipulación de los algoritmos y la amplificación de contenido ilegal, y se estudiará junto a la Fiscalía las vías para investigar las posibles infracciones legales de Grok (la empresa de IA de X), TikTok e Instagram.</p><p>Esta no es el primer enfrentamiento público que vive Musk con un miembro de la política española, cuando la pasada semana, el dueño de X también reaccionó a una medida española, esta vez a <strong>la regularización extraordinaria de migrantes</strong> que puso en marcha el gobierno de Sánchez con Podemos. El multimillonario, con una inclinación abiertamente de extrema derecha, <a href="https://www.infolibre.es/politica/elon-musk-carga-irene-montero-defensa-regularizacion-inmigrantes-papeles_1_2138089.html" target="_blank" >criticó a Irene Montero</a>, una de las precursoras de esta medida: "Ella está abogando por el genocidio. Absolutamente despreciable." </p><p>Por todo ello, Sánchez ha insistido en que es necesario "recuperar el control" y asegurarse de que las plataformas<strong> cumplen las normas</strong> como todos los demás, algo que ha admitido que no va a ser fácil porque las redes sociales y sus empresas son más ricas y poderosas<strong> que muchos países</strong>, incluida España. "Pero su poder y su influencia no nos deben dar miedo, porque nuestra determinación —ha añadido— es mayor que su riqueza". En la misma línea, ha garantizado que España va a tener <strong>"tolerancia cero"</strong> en estas cuestiones y va a defender su soberanía digital. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 18:58:41 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[infoLibre]]></author>
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