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España se enreda en el acceso de menores a redes sociales mientras el mundo avanza para prohibirlo

Cada vez hay más evidencias de los daños que causan las redes sociales a los menores.

Sobre los daños que las redes sociales están causando a los menores hay cada vez menos dudas. Aunque el consenso científico todavía no parece suficientemente asentado, sí constan problemas de salud mental, en particular, depresión, ansiedad y estrés, pero también cambios neuropsicológicos y de funciones cognitivas que afectan a la regulación emocional, el control de impulsos y el aprendizaje, así como un aumento de la sensibilidad del cerebro a las recompensas sociales —lo cual puede intensificar la búsqueda de aprobación social—.

Un estudio reciente encontró que el uso intensivo de redes sociales se asocia con un aumento de síntomas de inatención, más que otros tipos de pantalla, desde la televisión a los videojuegos. Otros hablan de patrones de uso adictivo asociados a un mayor riesgo de ideación suicida. Por no hablar del riesgo de ciberacoso y de exposición a conductas inapropiadas.

Es en ese contexto de creciente preocupación, gana fuerza el grupo de partidarios de una prohibición radical del acceso de los menores de 16 años a las redes sociales, como la que acaba de poner en marcha Australia. Una medida que cuestiona la ambición del proyecto de ley impulsado por el Gobierno español y actualmente en trámite en el Congreso, que se limita a prohibirlo hasta los 14 años, dejando abierta la puerta de las redes sociales a los adolescentes españoles de entre 14 y 16 años siempre que cuenten con el permiso de sus padres.

El modelo australiano, en vigor desde diciembre, impide a los menores de 16 años utilizar redes sociales y castiga con multas millonarias a las empresas (Facebook, X, TikTok, entre otras) que incumplan la normativa, porque son ellas las encargadas de impedir que los menores tengan acceso a sus contenidos. Solo en el primer día, el Gobierno australiano informó de la desactivación de 200.000 cuentas.

La iniciativa francesa

En Francia está en marcha un proyecto de ley cuyo objetivo es hacer ilegal “la prestación por parte de una plataforma en línea de un servicio de red social a un menor de 15 años”, además de prohibir el uso de teléfonos móviles en la escuela secundaria.

El revisor independiente de la legislación antiterrorista del Reino Unido ha planteado que el país debería considerar una prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años. Su argumento es que Internet se ha convertido en un “portal para actos horribles de violencia” y ha alertado de que la interacción con chatbots extremistas puede empujar a adolescentes vulnerables “a la senda de la muerte”.

El debate está abierto en todas partes. En Bélgica, un informe reciente del Consejo Superior de Salud, un organismo científico independiente que asesora al Gobierno y a los profesionales sanitarios del país, no pide una prohibición general de las redes para los menores, pero sí regulación y un uso gradual y supervisado según la edad. En vez de vetar el uso, propone centrarse en limitar los diseños adictivos, regular ciertas aplicaciones y reforzar la protección de los menores dentro de las plataformas.

El Gobierno de Alemania, en cambio, evalúa avanzar con una prohibición del uso por debajo de una edad determinada. La iniciativa ha sido respaldada públicamente por el ministro de Asuntos Digitales, Karsten Wildberger, alegando que el Estado tiene la responsabilidad de proteger a los menores.

Informe técnico

Una comisión de expertos sobre Protección de la Infancia y la Juventud ya se encuentra trabajando en recomendaciones técnicas que servirán de base para futuras decisiones políticas. El informe está previsto para mediados de 2026 e incluirá propuestas concretas sobre límites de edad, mecanismos de control y responsabilidades de las plataformas.

El pasado mayo, el Parlamento italiano presentó un proyecto de ley que, de salir adelante, podría imponer restricciones en redes sociales a los menores de 15 años. El borrador obliga a las plataformas a verificar la edad de los usuarios mediante una aplicación de identidad digital.

En septiembre, el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis declaró que su país también estudia una prohibición de las redes sociales similar al modelo australiano. “Estamos realizando el mayor experimento incontrolado de la historia en la mente de nuestros hijos. No sabemos cuáles serán las consecuencias, pero casi seguro no serán positivas”, declaró.

El Gobierno de Dinamarca presentó en noviembre un acuerdo con dos fuerzas opositoras para prohibir el acceso a las a los menores de 15 años. La propuesta, que cuenta con apoyo de una mayoría suficiente del Parlamento, incluye no obstante la posibilidad de que los padres puedan hacer una excepción y permitir, en algunos casos, el acceso desde los 13 años.

También en EEUU

Incluso en algunos estados de EEUU existen medidas en vigor para impedir el acceso de los menores a las redes sociales. Florida prohíbe desde hace un año el acceso de los menores de 14 años y exige a los jóvenes de 14 y 15 años obtener el consentimiento paterno. La ley obliga a las plataformas de redes sociales a cancelar las cuentas de los menores de 14 años y de los menores de 16 que no tengan la autorización de sus padres.

Siguen este camino abierto en marzo de 2023 por el estado de Utah, que se convirtió en el primero del país en adoptar leyes para regular el acceso de los niños a las redes sociales, seguido después por Arkansas, Luisiana, Ohio y Texas, entre otros.

En España, el proyecto de ley que se tramita en el Congreso es, en este punto, más parecido al de Florida que al de Australia, o al que quiere impulsar Francia. El objetivo es prohibir a los menores de 14 años el acceso a las redes (en la actualidad pueden hacerlo siempre que tengan el consentimiento de sus padres) y dejar abierta la puerta a quienes tienen entre 14 y 16 años si sus padres consienten. Una regulación en línea con lo que recomienda el Parlamento Europeo, que en noviembre propuso que la edad límite sean los 16 años, aunque permitiéndolo desde los 13 años con consentimiento parental. Bruselas todavía no ha armado una iniciativa, pero trabaja para intentar armonizar la regulación a escala de toda la Unión.

En todo caso, la iniciativa no acaba de encontrar la manera de superar el trámite abierto para su discusión en las Cortes, sometida a la presión de las empresas del sector y a los puntos de vista divergentes de los socios del Gobierno.

Pendientes del PP

El proyecto, además, tiene carácter orgánico, lo que significa que para sacarlo adelante hacen falta 176 votos. Sin Junts y sin José Luis Ábalos, encarcelado por orden del Supremo, el Gobierno solo tiene amarrados 171. Así que necesita el concurso del PP, que se abstuvo en la toma en consideración y que ha presentado numerosas enmiendas que no afectan a las prohibiciones propuestas por el Ejecutivo, pero que sí buscan implementar medidas adicionales. Entre ellas, fijar un “horario de descanso digital” obligatorio para los menores con autorización de sus padres para acceder a las redes sociales, que abarcaría desde las 22:00 hasta las 8:00 horas, durante el cual no podrían hacer uso de dichas plataformas.

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Otras enmiendas, que también preocupan a las empresas implicadas, pretenden hacer que los dispositivos con conexión a Internet incluyan controles parentales preinstalados en sus sistemas operativos y que, en los puntos de venta, se ofrezca a los padres una formación básica sobre cómo configurarlos.

Uno de los debates de fondo sobre los que no parece que haya todavía acuerdo gira en torno a quién asumirá el control de acceso de los menores a los dispositivos: fabricantes, operadores, plataformas o diseñadores de software. PNV y Junts quieren que sean estos últimos los que ofrezcan el control en la puesta en marcha de los dispositivos, siempre bajo control parental.

Sobre este conjunto de medidas planea, no obstante, otro problema sin resolver. Según el estudio Infancia y adolescencia en entornos digitales, elaborado por la Fundación Orange en alianza con la ONG Save the Children y con el apoyo de la consultora GAD3, publicado el pasado febrero, el 60% de los adolescentes sabe sortear el control parental en el entorno digital.

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