POLÍTICA
Sánchez afianza el vínculo con ERC a pesar del riesgo de que el PP desgaste a Montero en Andalucía
A pesar del clima apocalíptico que dibujan la oposición y parte de la izquierda, Pedro Sánchez sigue sin dar por muerta la legislatura. No tira la toalla. Y busca rearmar el bloque de investidura para esta parte final. Siempre hay dos piezas clave: ERC y el PNV. Y a los primeros, que terminaron muy preocupados el año por los casos de corrupción y acoso en el PSOE, vuelve a acercarlos a su órbita.
El Gobierno ya tiene sobre la mesa el nuevo modelo de financiación autonómica, con el que se pretende renovar el sistema que data de la época de José Luis Rodríguez Zapatero. Aunque las cuentas no cuadran para cuando tenga que ser validado en el Congreso, de momento ha supuesto encarrilar la relación con ERC, unos socios “clave”, señalan en La Moncloa.
El sistema de financiación es un asunto de una enorme complejidad técnica (los detalles serán explicados este viernes por la vicepresidenta primera y titular de Hacienda, María Jesús Montero), pero a la vez es un tema de gran inflamabilidad política, ya que afecta a las quince comunidades de régimen común (Navarra y Euskadi tienen sus propios sistemas forales).
ERC se abre también a pactar los presupuestos
Y en este juego de equilibrios casi imposibles Sánchez busca con el nuevo sistema dar respuesta a los acuerdos con ERC para hacer presidente a Salvador Illa en Cataluña, pero a la vez procura no incendiar al resto de autonomías. En la balanza el socialismo tiene un gran reto: que no salga quemada con este sistema Montero, la candidata para las elecciones andaluzas que se celebrarán teóricamente en el próximo mes de junio. El Partido Popular lleva meses ya intentando desgastar la figura de la número dos del Gobierno por los acuerdos relacionados con Cataluña como el futuro sistema de financiación o la quita de la deuda, que fue aprobada en la última reunión en diciembre del Consejo de Ministros.
El acuerdo alcanzado por Sánchez y Oriol Junqueras en la reunión en el Palacio de La Moncloa durante este jueves dista del concierto catalán que se dibujó en un primer momento, puesto que, según lo poco que ha trascendido en boca del líder de ERC, incluye el principio de ordinalidad y supondrá 4.700 millones de euros más para el Govern. Pero no incluye ningún tipo de pacto sobre recaudación fiscal (especialmente del IRPF), que es una de las principales aspiraciones de los soberanistas. Aún así, este acuerdo allana el camino para una posible entente de cara a los presupuestos. No hay nada concreto aún, pero Esquerra está dispuesta a que haya cuentas.
Según el Ejecutivo central, con el nuevo modelo se garantizarían más recursos para todas las autonomías y, además, persigue que todos los territorios reciban más transferencias para reforzar el estado del bienestar (las comunidades manejan competencias clave como sanidad, educación y dependencia). Y desde el Gobierno se hace durante estas horas una apelación directa al Partido Popular para que apoye el texto cuando pase a las Cortes.
El objetivo del PP
A la vez, el Gobierno se prepara para enfrentar el relato del PP de que este modelo supondrá un trato de favor para la Generalitat de Cataluña. Además, se pone en el foco la contradicción de comunidades del Partido Popular de pedir más dinero y luego desviarlo a servicios privados. En esa línea se manifestó el ministro de Transformación Digital y líder de los socialistas madrileños, Óscar López, ante las críticas del equipo de Isabel Díaz Ayuso: “Lo que es injustificable es haber recibido 129.000 millones en siete años con el Gobierno de Sánchez (43.000 más que con Rajoy) y haber asfixiado a las universidades públicas y privatizado la sanidad con más de 5.000 millones para Quirón”.
El Partido Popular, que tiene en sus manos la mayoría de comunidades autónomas, ha cerrado ya la puerta de lleno al nuevo sistema. Según expresó Alberto Núñez Feijóo, la igualdad “no puede ser moneda de cambio” y Moncloa “no es una casa de empeños para apuntalar un Gobierno en ruinas”. "La financiación autonómica debe perseguir el bien común y así será cuando gobernemos", afirmó.
Además, sobre este nuevo modelo va a cimentar el PP parte de la campaña de las elecciones autonómicas que vienen por delante. La primera cita es en Aragón el próximo 8 de febrero. El presidente regional y candidato popular, Jorge Azcón, convocó una rueda de prensa tras conocerse el acuerdo con ERC para decir que estaba “profundamente cabreado” ante “la desigualdad y la insolidaridad”.
Pero donde se frotan especialmente las manos los populares es en Andalucía, donde la propia Montero se la juega como cabeza de cartel en las autonómicas contra Juanma Moreno. El PP regional no está en su mejor momento y ya asume que perderá la mayoría absoluta, pero ve en el modelo de financiación espacio para hacer mucho daño a la ministra de Hacienda.
Sánchez y Junqueras alcanzan un acuerdo de financiación para Cataluña: 4.700 millones más
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El mensaje del presidente andaluz dejó clara la estrategia: “Mal empieza la propuesta del nuevo modelo de financiación autonómica, negociada unilateralmente con un inhabilitado del procés y sin contar con el resto de territorios de España. Andalucía no va a consentir un nuevo maltrato del Gobierno de Sánchez y que se rompa la igualdad”.
Un acuerdo que no gusta ni a la vieja guardia del PSOE ni a Junts
El acuerdo entre ERC y La Moncloa deja también grietas dentro de algunos sectores socialista, evidenciadas por ejemplo por la expresidenta andaluza Susana Díaz. Además, Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha) también afeó que el proceso para renovar el modelo arranque con una reunión con Junqueras: “No es un comienzo que facilite un clima de entendimiento”.
El nuevo modelo de financiación que esboza el Gobierno se ha encontrado con otro frente duro: Junts. El partido de Carles Puigdemont, en cambio, lo considera insuficiente para Cataluña, por lo que su apoyo se evapora en estos momentos. “¿Dónde está el concierto económico que se había pactado para investir a Illa?”, repiten los posconvergentes en una lucha clara en estos momentos contra Esquerra y en un momento en el que suben los decibelios ante la fuerte irrupción en las encuestas de Aliança Catalana. "Hay un poco más de café, pero sigue siendo el mismo café para todos", concluyó el portavoz de la formación, Josep Rius. Sin ellos, el pacto entre Sánchez y Junqueras quedará en papel mojado.