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    <title><![CDATA[infoLibre - El pulso electoral]]></title>
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    <description><![CDATA[infoLibre - El pulso electoral]]></description>
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      <title><![CDATA[Barómetro del CIS de marzo: suben PSOE y PP, baja Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/barometro-cis-marzo-suben-psoe-pp-baja-vox_1_2164282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/362fb1a5-633d-4e8d-a18e-6fed2a5859ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barómetro del CIS de marzo: suben PSOE y PP, baja Vox"></p><p>Cinco meses ha estado la formación de <a href="https://www.infolibre.es/temas/santiago-abascal/" target="_blank" >Santiago Abascal</a> en los límites de la frontera del 20%, <strong>donde viene chocando contra la demografía</strong>, que una vez más hace de freno frente al avance de <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/" target="_blank" >Vox</a>, como también ha ocurrido en <a href="https://www.infolibre.es/temas/castilla-y-leon/" target="_blank" >Castilla y León</a>. Marzo supone la primera corrección relevante en más de un año (18,1%), al caer nueve escaños respecto al mes pasado. Está, en todo caso, en una situación clave, llave de tres gobiernos autonómicos, y en disposición de dificultar la aritmética en <a href="https://www.infolibre.es/temas/andalucia/" target="_blank" >Andalucía</a>.</p><p>El análisis independiente de las tablas del barómetro del <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/" target="_blank" >Centro de Investigaciones Sociológicas</a> (CIS) de marzo, publicado este martes, nos deja además otros titulares de interés, <strong>como el alza del Partido Popular y del PSOE con relación a febrero </strong>(aunque siguen estando por debajo de su resultado en 2023) o <strong>el difícil momento que atraviesa Podemos</strong>, al que le ha durado poco la inercia positiva de las elecciones extremeñas. Podemos verlo en el cuadro siguiente. </p><p>El PP ha olido sangre, como demuestra <strong>la subida de tono de Núñez Feijóo</strong> <em>(“los españoles han hablado y piden pacto, ¡ya está bien!</em>”) y la batería de noticias que podemos encontrar estos días en círculos cercanos a los populares, <strong>atacando a Vox</strong> a causa de sus líos orgánicos y de las expectativas no satisfechas en las recientes elecciones castellanoyleonesas.</p><p>Algo parecido sucede en el bloque contrario. Mientras <a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/" target="_blank" >Yolanda Díaz</a> estaba de viaje en la ceremonia de los Óscar, el presidente del Gobierno seguía pescando en el río revuelto de<strong> Sumar y Podemos</strong>, revitalizado por su ascendencia internacional y el papel que le han otorgado fuera de nuestras fronteras, y que <em>The Financial Times</em> ha calificado de<strong> “némesis de Trump”</strong>. </p><p>En Castilla y León, el efecto del “no a la guerra” fue, seguramente, limitado, pero ha dado una causa al electorado progresista para no quedarse en casa y<strong> ha acelerado la transferencia al PSOE.</strong> En caso de nuevas elecciones generales, los números del actual bloque de gobierno siguen sin dar, y no tiene visos de que esta fotografía vaya a cambiar mientras persista<strong> la división a la izquierda del PSOE</strong>. A falta de esta, lo que se está trazando es un reagrupamiento alrededor de <a href="https://www.infolibre.es/temas/pedro-sanchez/" target="_blank" >Sánchez</a>.</p><p>Merece la pena detenernos unos minutos para hacer una lectura de lo que ha pasado en la tierra del Cid. Realmente, las cosas<strong> se han movido menos </strong>de lo que aparentan, pero dejan claves con lectura en el escenario general. Algunas de ellas:</p><p>Si en Castilla y León han estado cerca del PP, en el conjunto de España le podría situar en disposición de pelear la primera plaza, al menos <strong>en número de votos</strong>. Es lo que refleja también este CIS de marzo, <strong>con un empate técnico en cabeza</strong>. Otro factor destacado del barómetro publicado este miércoles es el de la valoración de líderes entre sus propios votantes. Yolanda Díaz (6,8), tras su renuncia a volver a presentarse como líder de <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/" target="_blank" >Sumar</a>, alcanza su mejor valoración desde septiembre de 2024 y Pedro Sánchez (6,9) mejora una décima, mientras Feijóo (6,0) y Abascal (7,2) caen.  </p><p>_____________________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <title><![CDATA[Once aprendizajes tras las elecciones de Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/once-aprendizajes-elecciones-aragon_1_2159285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/95feebbb-84a0-4d1f-ba9a-ee8c95cce100_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Once aprendizajes tras las elecciones de Aragón"></p><p>La semana pasada el CIS publicó el <a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3548-postelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-arag%C3%B3n-" target="_blank"><strong>estudio postelectoral</strong></a><a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3548-postelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-arag%C3%B3n-" target="_blank"> sobre las recientes elecciones </a><a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3548-postelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-arag%C3%B3n-" target="_blank"><strong>autonómicas de Aragón</strong></a>, celebradas el 8 de febrero, poniendo luz a los interrogantes que aún quedaban en el aire.  </p><p>El análisis de los microdatos nos permite esbozar algunas de las <strong>principales conclusiones</strong></p><p>¿Por qué entonces ha ganado la derecha con tanta claridad? Hay que señalar tres aspectos capitales. El primero de ellos es que ya en 2023 la suma de <strong>PP y Vox alcanzó el 47% de los votos válidos</strong>. El segundo, la entrada masiva de voto a Vox entre dos grupos que no votaron en 2023: <strong>los nuevos votantes</strong> que se han incorporado por vez primera al censo electoral <strong>y los abstencionistas</strong>. El tercero el saldo positivo que obtiene entre bloques. Vamos a profundizar uno a uno. </p><p>_____________________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 05:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <title><![CDATA[El CIS confirma el giro estructural del tablero político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cis-confirma-giro-estructural-tablero-politico_1_2129222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7b6dcc5-aeb7-44b0-a78e-1d409ccc9357_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El CIS confirma el giro estructural del tablero político"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/temas/pp/"  >PP </a>y <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/"  >Vox </a>suman hoy 12 millones de votos que se traducirían en <strong>194 escaños, dieciocho por encima de la mayoría absoluta,</strong> situada en 176. El análisis independiente de las tablas del <a href="https://www.infolibre.es/temas/barometro-del-cis/"  >barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas</a> (CIS), publicado este viernes, amplía la ventaja de la derecha, sin visos de que vaya a cambiar a corto plazo, con Vox catapultado, el PP dejándose llevar por la ola de los de Abascal y la izquierda sin señales de recuperación. </p><p>El trabajo de campo de este <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/"  >CIS </a>se realizó <strong>entre el 5 y el 10 de enero</strong>, con lo que no recoge los efectos del acuerdo de Gobierno central y la Generalitat <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-afianza-vinculo-erc-pesar-riesgo-pp-desgaste-montero-andalucia_1_2124936.html"  >en las negociaciones con ERC</a> sobre el nuevo modelo de financiación autonómica. Pero sí <a href="https://www.infolibre.es/politica/elecciones-extremadura-21d_6_2118056.html"  >las elecciones extremeñas</a>, la operación de Estados Unidos para capturar a <strong>Maduro</strong> y su resaca posterior, las amenazas de Trump a <strong>Groenlandia</strong> que han puesto en jaque la autonomía europea, y los registros realizados por la <strong>Guardia Civil</strong> en diciembre a empresas públicas en el marco de la investigación que desarrolla la <a href="https://www.infolibre.es/temas/audiencia-nacional/"  >Audiencia Nacional</a>.</p><p><strong>Uno.</strong> 1.555.000 votantes del PP en 2023 cogerían hoy la papeleta de Vox. La transferencia de un partido a otro está en el punto más alto de los últimos tres años y medio. </p><p><strong>Dos.</strong> La izquierda no logra sacar de la abstención a un 1.100.000 votantes que siguen a día de hoy desmovilizados, y sobre los que fía gran parte de sus esperanzas en la recta final. </p><p><strong>Tres.</strong> El pulso entre los bloques de 2023 se estabiliza tras crecer varios meses de manera consecutiva, con un saldo favorable a la derecha de más de 700.000 electores. </p><p><strong>Cuatro</strong>. El PP no tiene asegurada la primera plaza. Mantiene el 28% de diciembre apenas unas décimas por encima del <a href="https://www.infolibre.es/temas/psoe/"  >PSOE</a> (27,5%), que ha retrocedido ligeramente en las últimas semanas. La visión retrospectiva respecto al resultado que obtuvieron en las elecciones de 2023 nos habla de un Partido Popular que pierde 5,1 puntos y 20 escaños y de un Partido Socialista que cae 4,2 puntos y 10 diputados. </p><p><strong>Cinco.</strong> Aumenta la fuga de voto del PSOE a Vox en detrimento del PP. No es que la transferencia a las derechas se amplíe respecto a diciembre, sino que parte del voto que se iba al PP, se va ahora a Vox, en un proceso que se viene manifestando de unos meses a esta parte. En enero son 397.000 los votantes del PSOE que optarían por el PP y 332.000 los socialistas que optarían por Vox. Hace un año la transferencia de izquierda a derecha se producía casi exclusivamente al PP. </p><p>Al menos esa es la impresión que queda a tenor del marco comunicativo de esta semana, en la que han abundado las encuestas que han elevado<strong> las expectativas de voto de la formación verde</strong>. Los titulares van en la misma dirección:</p><p><em>Vox se dispara al 18% y eleva a 13 puntos la ventaja del bloque de la derecha sobre la izquierda (El País).</em></p><p><em>Abascal registra un nuevo techo y eleva la suma conservadora, que arrebata más de 500.000 votos a la izquierda (El Mundo)</em></p><p><em>Sacudida electoral: Feijóo mantiene 40 escaños de ventaja sobre Sánchez pero Vox ya está a sólo otros 40 del PSOE (El Español)</em></p><p>Lo de Vox se veía venir desde hace tiempo. Los análisis mensuales de los microdatos de los barómetros del CIS que<a href="https://www.infolibre.es/politica/tres-hechos-clave-marcan-horizonte-electoral-espana_1_2100800.html"  > venimos publicando en </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/tres-hechos-clave-marcan-horizonte-electoral-espana_1_2100800.html"  ><strong>infoLibre</strong></a> ya advertían desde hace meses de la efervescencia de la derecha antisistema. Antes del verano situábamos a los de <a href="https://www.infolibre.es/temas/santiago-abascal/"  >Abascal</a> por encima del 18%, <strong>con margen para crecer hasta el 20%</strong>, donde debería vencer una resistencia, vinculada a la pirámide demográfica española, si quería seguir escalando. <strong>Ya estamos en ese punto. </strong></p><p>La lectura de parte que también empieza a deslizarse en alguna tertulia y medio de comunicación es que la segunda posición podría llegar a estar comprometida si Vox sigue creciendo, lo que nos llevaría al escenario de algunos países como<strong> Portugal, Países Bajos, Suecia, Francia, Italia</strong>, y otros, en los que la socialdemocracia, o las izquierdas en su conjunto, se han visto relegadas tras ser actores cardinales<strong> </strong>de las últimas décadas. </p><p>¿Es eso posible en España? En España hay casuísticas importantes: la primera es que <strong>el PSOE obtiene un altísimo porcentaje de voto entre mayores de 65 años</strong>, cercano al 30% sobre el censo, seguido por el PP con el 20%, en un país como el nuestro en el que los mayores de 65 suponen alrededor de una cuarta parte del censo electoral. La segunda es que en algunos de estos países, y en otros en “transición” hacia este modelo, como Alemania, el partido conservador <a href="https://www.infolibre.es/internacional/merz-rechaza-colaborar-ultraderechista-afd-e-insta-combatirla-centro_1_2098380.html"  >ha hecho de la oposición a los populistas de derechas una de sus banderas</a>, algo impensable aquí. La tercera es que la implantación en provincias medianas y pequeñas del PSOE (y del PP) dificultan esa posibilidad, que de suceder podría <strong>poner en jaque a cualquier de los actores del bipartidismo</strong>. No en vano Vox no se expresa como muletilla del PP sino que aspira a ser hegemónico en la derecha. </p><p>En febrero de 2022, <strong>cuando las tropas rusas invadieron Ucrania</strong>, el PP tocaba fondo con una estimación que caía por debajo del 20% a causa de la grave crisis orgánica que vivió en los estertores de la época de <a href="https://www.infolibre.es/temas/pablo-casado/"  >Pablo Casado</a>. De ahí hasta marzo de 2024 experimenta un ascenso vertiginoso a lomos de la llegada desde Galicia de <a href="https://www.infolibre.es/temas/alberto-nunez-feijoo/"  >Alberto Núñez Feijóo</a>, que lleva al PP a ser primera fuerza destacada con el 35% de los votos. Un alza con sus vaivenes, como la caída posterior a las elecciones de 2023 en las que ya se veía en La Moncloa, pero en todo caso consistente. </p><p>En ese proceso Vox perdió pie, hasta el punto de que <strong>temió caer por debajo de la barrera psicológica, y muy dañina en términos de ley D’hondt, del 10% de los votos.</strong> Parece que habláramos de hace una eternidad, pero esto sucedió hace bien poco… </p><p>En el lado izquierdo, el PSOE, aun con sus problemas y con una estimación que no llegaba al 30%, mantuvo en todo ese periodo una extraordinaria estabilidad, reforzada tras una gran campaña electoral y el resultado de las elecciones generales, al mismo tiempo que <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/"  >Sumar</a> se iba debilitando. </p><p><strong>El peso en todo aquello de la guerra de Ucrania puede definirse de reducido</strong>, habida cuenta de que los bloques se mantuvieron sin grandes movimientos hasta la recta final de las elecciones, pero alguna incidencia tuvo. Donde más se pudo sentir, por desgaste o incomodidad, fue en Vox y en <a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/"  >Podemos</a>, sobre todo en el primero, que tuvo que hacer equilibrios para justificar su posición, en un momento además de tendencia electoral a la baja. El CIS es bastante concluyente a este respecto: mientras 7 de cada 10 votantes de PP y PSOE se mostraban preocupados por lo que estaba sucediendo en <a href="https://www.infolibre.es/temas/ucrania/"  >Ucrania</a>, en el caso de Vox eran “solo” 4, lo que mostraba a un electorado dividido y a un partido timorato en la denuncia. </p><p><strong>En octubre de 2023 se produce el ataque de Hamás contra Israel</strong>, seguido de la campaña militar israelí en La Franja. En los primeros meses de conflicto, con el <em>shock</em> de los atentados de <a href="https://www.infolibre.es/temas/hamas/"  >Hamás</a> presente, la derecha aumenta la brecha frente a la izquierda. En esos momentos, el PP mantenía una tendencia alcista tras pasar el duelo por el resultado de las elecciones generales y, sobre todo, <strong>Vox despegaba tras muchos meses cayendo</strong>. </p><p>La guerra sigue y el relato empieza a virar. La primavera de 2024 es ya un suplicio para el PP. Con Gaza le sucede como con tantas otras cosas:<strong> la indefinición</strong>. Vox, sin embargo, marca una posición nítida: aunque hay una mayoría de españoles crítica con la intervención israelí, hay una derecha que sintoniza con el discurso claro y sin ambages de los de Abascal. Hay un dato que resulta apabullante: 8 de cada 10 mujeres <em>zeta</em>, <em>millennials</em> (menores de 35 años) y <em>boomers</em> (mayores de 65) se mostraban preocupadas, sin embargo mientras 8 de cada 10 hombres <em>boomers</em> mostraban su preocupación, solo 4 de cada 10 <em>millennials</em> o <em>zeta</em> lo hacían. La franja joven masculina, esa en la que Vox es hegemónico desde hace tiempo, <strong>rompía de nuevo la homogeneidad del posicionamiento por generaciones. </strong></p><p>Mientras tanto el electorado popular se mantenía dividido a partes iguales: 50% preocupado, 50% no lo estaba. Como sus dirigentes. Al PP se le vio descolocado (recordemos el debate sobre si era genocidio o el distinto discurso de Feijóo y de Ayuso), lo que a la postre <strong>redujo la transferencia de votos que le llegaban del PSOE y aumentó la que se iba a Vox. </strong></p><p>Esta dinámica se multiplicaría <a href="https://www.infolibre.es/politica/abascal-cumple-amenaza-rompe-gobiernos-autonomicos-pp_1_1839606.html"  >tras salirse Vox de los Gobiernos en verano</a> de ese mismo año y <a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-roza-victoria-harris-dios-salvo-vida-salve-pais_1_1893497.html"  >tras ganar Trump las elecciones</a> en noviembre. Ya en 2025 el recrudecimiento de la guerra y la mayor beligerancia activista de la izquierda (Vuelta Ciclista y otros momentos álgidos) <strong>frena la caída de PSOE y Sumar</strong>, que estaban sufriendo electoralmente un duro castigo por la fatiga acumulada por sus votantes tras los escándalos de corrupción asociados al Gobierno que les habían ido minando el último año. </p><p>Puede concluirse que el lado izquierdo cogió algo de aire en torno a la causa gazatí. No en vano, 9 de cada 10 votantes de Sumar y PSOE se mostraron preocupados desde el inicio y Sánchez jugó un rol internacional importante en esos momentos, pero si nos ceñimos al impacto electoral, fueron <strong>pequeñas inyecciones de oxígeno, insuficientes para voltear el tablero político nacional.</strong> Desde luego, muy lejos de lo que ocurriera con la ya lejana guerra de Irak, donde incluso la derecha mostró una oposición decidida el envío de tropas.</p><p>Una diferencia entre Gaza y lo que pasó con Ucrania, es que con el primero no hubo tampoco una mayor fuga de votos de Sumar al PSOE, y sí movilización de ambos en la recta final, desde el verano hasta el fin de las hostilidades. Mirando ya al futuro, <strong>está por ver qué ocurrirá si finalmente España envía tropas de paz a tierras ucranianas. </strong></p><p>Ya en 2026, el pasado 3 de enero,<strong> las fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron a Maduro.</strong> Este barómetro del CIS es el primero que recoge el impacto de este suceso, así como las amenazas del presidente norteamericano en relación a Groenlandia. Y las conclusiones apuntan a que una vez más Vox sale fortalecido, el PP descolocado y la izquierda incapaz de activar al electorado dormido o desafecto. </p><p>Aunque el CIS da una radiografía crítica de <a href="https://www.infolibre.es/internacional/maduro-denuncia-agresion-militar-perpretada-eeuu-declara-conmocion-exterior-venezuela_1_2122304.html"  >la intervención de Estados Unidos en Venezuela</a>, <strong>lo que sigue pesando es la realidad doméstica.</strong> Prueba de ello es que una mayoría de votantes de izquierdas –9 de cada 10– se manifiestan contrarios a la intervención, pero eso no evita que una parte de ellos se sitúe en la abstención de cara a unas hipotéticas elecciones generales. </p><p>En la derecha la foto es muy diferente, sólo 1 o 2 de cada 10 votantes consideran que la actuación de Trump fue incorrecta. Siendo en términos de adhesión los de Vox los más significados. A este respecto resulta paradójico que la mitad de electores de derechas considere que la intervención vulneró la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional, de lo que se infiere que lo que está en duda para una parte de ellos no es la propia acción militar <strong>sino la vigencia de las normas, actores y organismos que nos han regido las últimas décadas.</strong></p><p>Lo que no varía es la desafección y la sensación de carestía. Para un 25% de españoles <strong>los políticos y los partidos son el principal problema de nuestro país</strong>, seguido de la vivienda (24%). Cuando la desafección y la carestía se cronifican, lo que se resquebraja es la legitimidad del propio sistema que las sostiene.</p><p>___________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 05:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <title><![CDATA[Barómetro del CIS de diciembre: mucho ruido y pocos cambios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/barometro-cis-diciembre-ruido-cambios_1_2113728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4f886300-8fb6-4034-88f4-f5477262fa78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barómetro del CIS de diciembre: mucho ruido y pocos cambios"></p><p>Antes de conocer <a href="https://www.infolibre.es/politica/uco-acude-correos-hacienda-transicion-ecologica-trama-leire-diez_1_2113387.html"  >los registros efectuados este viernes por la Guardia Civil</a> el panorama electoral era prácticamente el mismo que hace un mes. El análisis independiente de las tablas del <a href="https://www.infolibre.es/temas/barometro-del-cis/"  >barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas</a> (CIS), presentado este viernes, <strong>trae pocas novedades respecto a lo ya conocido</strong>: mayoría absoluta de 190 escaños de las derechas, empate técnico entre <a href="https://www.infolibre.es/temas/pp/"  >PP </a>y <a href="https://www.infolibre.es/temas/psoe/"  >PSOE </a>en la disputa por la primera posición y la sorpresa de la reaparición inesperada de Se Acabó La Fiesta (SALF), que rasca un escaño por <a href="https://www.infolibre.es/temas/madrid/"  >Madrid</a>. </p><p>Podemos verlo en el cuadro siguiente.</p><p>Mucho se había especulado sobre el posible impacto electoral que podría tener <a href="https://www.infolibre.es/politica/supremo-condena-fiscal-general-2-anos-inhabilitacion-revelacion-secretos_1_2101259.html"  >la histórica condena e inhabilitación de García Ortiz</a>, la primera en democracia a un fiscal general del Estado. Desde el lado derecho se hablaba de “delincuente”, “condena al sanchismo”, “degradación institucional” y “colapso judicial y político”, entre otros. Y desde la izquierda se deslizaba que esto iba a servir de acicate para <strong>movilizar al electorado progresista dormido</strong>, como reacción ante lo que se entendía como un “atropello”, o tal y como lo definía Podemos, como una forma de “golpismo judicial”.</p><p>Pues bien, el <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/"  >CIS</a>, con trabajo de campo entre el 1 y 5 de diciembre, nos vuelve a mostrar <strong>la distancia que hay entre la ciudadanía y la clase política. </strong>Las posiciones no se han movido apenas, el PP frena su caída y mejora su resultado unas décimas, <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/"  >Vox</a> retrocede un punto tras varios meses de alza, en buena parte por la reaparición del partido de <a href="https://www.infolibre.es/temas/luis-perez-alvise/"  >Alvise</a>, que le quita 200.000 votos, <strong>pero el bloque derecho en su conjunto se mantiene en algo menos de 12,1 millones de votos. </strong>En la izquierda sucede algo parecido: el PSOE sostiene el mismo nivel de apoyo, <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/"  >Sumar</a> gana tres décimas y <a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/"  >Podemos</a> pierde dos. <strong>El bloque permanece en los 9,6 millones de votos.</strong> </p><p>El análisis de los movimientos entre partidos sí muestra alguna ligera variación a la que habrá que seguir la pista en los próximos meses. Posiblemente la más relevante es el <strong>decremento en 100.000 votos de las fugas del bloque izquierdo al derecho,</strong> lo que podría hacernos pensar que lo sucedido con el fiscal sí activó algunos resortes en una parte de los desafectos socialistas. </p><p>No obstante, estos brotes verdes para el PSOE, que había recuperado cuatro puntos desde el verano, parece difícil que se mantengan en el próximo barómetro del CIS tras las revelaciones de estos días que vuelven a golpear al Gobierno (a través de su socio mayoritario) donde más le duele: <strong>en el ámbito de la regeneración y la igualdad</strong>. </p><p>Llueve sobre mojado y las tragaderas del electorado (y de los socios de Gobierno) tienen un límite: <a href="https://www.infolibre.es/politica/casos-salazar-expresidente-sepi-impactan-campanas-electorales-alegria-montero_1_2113071.html"  >Ábalos, Cerdán, Koldo, Leire Díez, Paco Salazar, José Tomé</a>. Hace unos meses la UCO entraba <a href="https://www.infolibre.es/politica/uco-entra-sede-psoe-ministerio-transportes-clonar-correos-cerdan-abalos_1_2017677.html"  >en la sede del PSOE</a>, el ministerio de Transportes y solicitaba información a <a href="https://www.infolibre.es/temas/adif/"  >Adif</a> y la Dirección General de Carreteras. Aquel terremoto supuso, en ese momento,<strong> la pérdida temporal de 5 puntos</strong> (del 29,5% al 24,6%), 22 escaños, y 1.750.000 votos. </p><p>Ahora ha llegado la réplica con la entrada de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/uco/"  >Unidad Central Operativa</a> de la Guardia Civil en <a href="https://www.infolibre.es/temas/correos/"  >Correos</a> y en los ministerios de <a href="https://www.infolibre.es/temas/ministerio-de-hacienda/"  >Hacienda</a> y Transición Ecológica, y una cascada de denuncias por acoso sexual dentro del PSOE. Suma y sigue. La propia <a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/"  >Yolanda Díaz</a>, ante la inacción del Ejecutivo, ha exigido “cambiar el Gobierno de arriba a abajo” y una “remodelación profunda” porque “no podemos aguantar así”. Es de prever, por tanto, que los datos que hemos conocido este viernes <strong>vuelvan a sufrir una sacudida en el próximo barómetro</strong>.</p><p>Con estos mimbres, no es de extrañar que a la pregunta del CIS sobre los principales problemas de nuestro país, los españoles respondan masivamente que<strong> el Gobierno, los partidos, los políticos, el mal comportamiento de la clase política, la corrupción y el fraude</strong>. Todos ellos agrupados suman el 30% de menciones como primer problema, 11 puntos más que la vivienda y 26 más que el paro.</p><p>El 1 de junio de 2018 triunfaba <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-desaloja-rajoy-moncloa_1_1159101.html"  >la moción de censura de Pedro Sánchez</a> a Mariano Rajoy tras la sentencia del <a href="https://www.infolibre.es/temas/caso-gurtel/"  ><em>caso Gürtel</em></a><em>.</em> <strong>Sánchez, tras asumir el cargo, se refería a la erosión de la confianza de los españoles en las instituciones </strong>y articulaba su Gobierno alrededor de un discurso muy marcado en <a href="https://www.infolibre.es/temas/regeneracion-democratica/"  >regeneración democrática</a>: tolerancia cero con la corrupción, mecanismos de control y transparencia, recuperación de la credibilidad institucional dañada por los casos judiciales y compromiso de ejemplaridad en el Gobierno y en los cargos públicos. Hoy, seis años y medio después, <strong>la confianza está por los suelos y la sombra de la sospecha</strong> alcanza ya al mismo sistema. </p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 05:11:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Barómetro del CIS de diciembre: mucho ruido y pocos cambios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El pulso electoral,CIS,Barómetro del CIS,PSOE,PP,Vox,Sumar,Podemos,Encuestas electorales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Tres hechos clave marcan el horizonte electoral en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/tres-hechos-clave-marcan-horizonte-electoral-espana_1_2100800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/02a28991-0ab6-4b7b-8d75-6d7abf209b8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres hechos clave marcan el horizonte electoral en España"></p><p><strong>PP y Vox</strong> consolidan una ventaja cómoda y alcanzan 191 escaños y 11.940.000 votos,<strong> mayoría absoluta clara</strong> (situada en los 176 diputados). El análisis independiente de las tablas del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado este miércoles, mantiene las tendencias observadas estos últimos meses: Vox sigue sin tocar techo y<strong> PP y PSOE se disputan la primera posición</strong>, con ambos achicando agua. Podemos verlo en el cuadro siguiente.</p><p>Estimación aparte, noviembre ha servido para constatar tres hechos que a estas alturas parecen ya incontestables. El primero de ellos es que <strong>Feijóo sigue errando en la creencia de que el camino a transitar es la llamada a la unidad y el voto útil de la derecha</strong>. Esa vieja premisa fue alumbrada como necesidad en tiempos de Manuel Fraga y ejecutada en los noventa por José María Aznar, en décadas en las que había en España una mayoría social progresista que marcó en la piel de la derecha la idea de que solo juntos se podía ganar. Esa concepción rocosa, homogeneizada, fue exitosa en la medida en que llevaba a urnas a todo el espectro liberal, democristiano, conservador, incluso más tradicionalista, bajo unas mismas siglas, con independencia de su sensibilidad ideológica, formando en su conjunto un grupo que históricamente ha mostrado una lealtad electoral más alta que la izquierda, mucho más proclive a la desmovilización. No garantizaba la victoria, pero era la más <em>posibilista.</em> </p><p>Pues bien, esa España ya no existe, la nueva realidad social tiene muchos más matices y nos muestra, mes tras mes, que <strong>la derecha no compite ya en inferioridad numérica.</strong> Hoy hay cerca de doce millones de españoles (600.000 más que en 2023) dispuestos a apoyar un gobierno de PP y Vox. Y en ese ensanchamiento tiene mucho que ver la expansión de Vox, cuya sombra es cada vez más alargada. El PP tendrá problemas si reduce su oferta al mensaje emocional del miedo a Pedro Sánchez porque las motivaciones del voto a Vox van más allá.  </p><p>El resultado de esta estrategia es un Vox en el 20,2%, su cota más alta, y un Partido Popular en los huesos, con un 27% de los votos, lejos de esa visión (o deseo) que verbalizó el líder de la oposición la semana pasada en el Congreso, según la cual estaría en 147 escaños, 40 por encima del PSOE. Confiado en engullir a Vox <strong>como hizo con Ciudadanos</strong>, como si la última década hubiera sido solo un mal sueño. </p><p>Nadie parece mirar más allá de las próximas elecciones, pese a los avisos constantes que nos dan nuestros países vecinos. Nadie mira las causas que propiciaron el fin del bipartidismo y <strong>el auge de los populismos</strong>. Se tiende a relativizar aduciendo al desgaste lógico de los partidos históricos, a una moda pasajera, o cómo el PP hace ahora, achacándolo a los efectos de gobernar en solitario y en minoría en muchas comunidades autónomas. </p><p>Las ramas de las próximas elecciones no dejan ver el bosque de impugnación que hay tras ellas, que va mucho más allá del cambio de presidente. <strong>Para muchos de los que votan a Abascal el PP es parte del problema</strong>. Esto explica que sea Vox el que imponga el marco sobre el que discurre la conversación y el debate político. <strong>Cada vez que el PP levanta la voz, Vox le levanta los votantes</strong> (la transferencia alcanza ya 1.480.000 electores que cambiarían la papeleta azul del PP por la verde de Vox) y, sobre todo, levanta una cosmovisión alternativa que va más allá de las fronteras convencionales ideológicas y hace de agarradera a amplias capas de población descreídas del bipartidismo. Sin ir más lejos, esta misma semana Abascal apuntaba en esa dirección cuando afirmaba que María Guardiola “es la portavoz de la invasión migratoria, del terrorismo climático y de la Agenda 2030". </p><p><strong>Esto nos lleva a la segunda de las constataciones: Vox alcanza el 20% de los votos porque ha inoculado su doctrina en capas de población hasta ahora reactivas al mensaje de la derecha convencional.</strong> Lo que se traduce no solo en su hegemonía entre los menores de 35 años, sino también en su ascendente en las autodenominadas como clases medias-bajas y pobres, que suponen el 30,8% de españoles en edad de votar. En este grupo Vox está ahora por delante del PP con relativa claridad, pero lo verdaderamente distintivo es que podría competir la posición del PSOE, que sólo mantendría la <em>pole position</em> entre obreros y jubilados. </p><p>Pese a que las tablas del CIS no permiten un análisis directo por el desvío histórico que se produce en el recuerdo de voto, los microdatos de barómetros anteriores revelan aspectos clarificadores. Por ejemplo, que la formación de Abascal logra un gran resultado entre trabajadores de servicios, vendedores de comercios, empleados de mercados, oficiales, operarios, artesanos, operadores de instalaciones y máquinas, ensambladores y ya no digamos entre estudiantes, policías y militares. Todos ellos –quitando policías y militares– territorio <em>comanche</em> para la derecha <strong>hasta hace muy poco</strong>. Incluso entre los técnicos de nivel medio ha avanzado ostensiblemente. </p><p><strong>Vox se reivindica de esta manera no como socio subordinado del PP, sino como alternativa al PP… y al PSOE</strong>. En este sentido, no debe extrañarnos lo que <a href="https://www.infolibre.es/politica/psoe-frena-recuperacion-vox-sigue-tocar-techo-claves-entender-mueve-electurado_1_2079533.html"  >ya señalábamos el mes pasado</a> y se repite este: cada vez hay más votantes del PSOE que afirman que, de haber elecciones, votarían a Vox (por el camino se saltan al PP). Con las tablas del barómetro publicado hoy serían ya 250.000. No es un fenómeno exclusivo de España, sino algo que está ocurriendo en otros muchos países. </p><p><strong>¿Por qué se produce este comportamiento electoral disruptivo con la serie histórica?</strong> Las causas son muchas y se entremezclan, pero básicamente, lo que hace una década se percibía en Podemos (incluso en Pedro Sánchez) como la promesa de un nuevo constitucionalismo, garante de regeneración, derechos expansivos y democratización económica, para una parte de estos votantes desencantados se ha quedado solo en un ramillete de medidas, algunas de ellas importantes, pero que sin embargo no han logrado articular una identidad colectiva compartida. </p><p><strong>El votante que ya en 2015 se movía en el eje viejo-nuevo esperaba reformatear el país y hoy percibe que en esencia han cambiado pocas cosas</strong>: emancipación tardía, alquileres imposibles, empleo precario, autónomos en pie de guerra, la cuestión migratoria planeando sobre el debate público en muchos barrios del antiguo cinturón rojo (ahí tenemos el volantazo de Rufián), y en definitiva, un pacto social que no era el esperado. Ante esto, esperar un vuelco electoral con el único mensaje del miedo a la derecha extrema, parece tan insuficiente como el reduccionismo del voto útil.</p><p>Esa esperanza, que en muchos casos es hoy desesperanza o rabia antisistema, <strong>la domina, expande y canaliza Vox</strong>, que presenta una transversalidad de voto notable (incluso en ocasiones antinatura), igual que sucediera a Podemos en 2014, que, por citar un dato muy recordado, llegó a ser la primera fuerza entre aquellos que se auto ubicaban en el centro del espectro político, una parte de ellos exvotantes del PP. </p><p>La tercera de las constataciones es que en estas circunstancias <strong>no existe aritmética de fórmula plurinacional, porque el buen resultado del PSOE en los territorios históricos no basta.</strong> Y aquí es donde comienzan las cábalas. ¿Qué puede hacer la izquierda en esta situación límite? En primer lugar hay que situar al lector en la comprensión de que un Vox en el entorno del 15% para arriba (y está en el 20%) supone para la derecha una prima electoral de muchos escaños que en 2023 fueron a parar a Sumar en provincias medianas, a causa de la ley D'Hondt. </p><p>La izquierda necesitaría avanzar en tres objetivos, para los que hoy no tiene respuesta:</p><p>1<strong>.- Rentabilizar mejor los votos.</strong> Solo una fuerza a la izquierda del PSOE en más de tres millones de votos podría limitar este factor. Mucho se ha escrito ya en el pasado de las consecuencias de la fractura entre Sumar y Podemos. Con la estimación que ofrecemos en este análisis una hipotética candidatura conjunta tendría muchas opciones de rescatar diputados en Málaga, Cádiz, Córdoba, Granada, A Coruña, Pontevedra, Asturias, Zaragoza, Girona, Tarragona y Las Palmas. <strong>Estamos hablando de 11 escaños, 11 plazas que hoy ayudan a decantar la balanza del lado derecho</strong>. </p><p>También hemos podido leer en fechas recientes especulaciones sobre <strong>una lista conjunta</strong><em><strong> imposible</strong></em> de PSOE y Sumar en aquellas provincias donde Sumar no logró representación en 2023. Sumando íntegramente el voto que en estos momentos obtendrían por separado en esos lugares, lo cual es un ejercicio de ciencia ficción porque en política dos más dos no son cuatro, esa hipotética candidatura lograría un escaño adicional en Albacete, Burgos, León, Orense y Lugo. Todo esto, lógicamente, se mueve mes a mes. </p><p>Dado que la fórmula de integración, o la opción de no presentarse Sumar en algunas comunidades parece una quimera de resultados además inciertos, las miras vuelven a lo que pueda pasar finalmente <strong>a la izquierda del PSOE</strong>, con las autonómicas que están por venir como próximo <em>round</em> en este combate interminable. </p><p>2.- Aun en la hipótesis de que el punto 1 se llevara a efecto, y más aún si no es así,<strong> la izquierda necesita rescatar de la desmovilización y del voto que “se pierde” a pequeños partidos, al menos a medio millón de electores</strong>. No es fácil, si bien ya lo logró en 2023, por lo que esta condición no es descartable. Más difícil será aumentar el botín entre aquellos que no votaron en esas últimas elecciones, pero dado que Vox está logrando de ahí muchos apoyos, el PSOE y sus socios <strong>necesitan al menos 200.000 votos más de los que hoy captan de la abstención.</strong></p><p>3.- Por último, <strong>es inviable armar una mayoría con PP y Vox en el 48% de los votos válidos,</strong> que es lo que viene sucediendo en toda la legislatura. La izquierda necesita que las derechas no vayan más allá del 45%-46%. Estamos hablando de 600.000 votos menos de los que ahora tienen, dado que la participación estimada estaría en la actualidad en un 71%. Todo lo que sea enviar más de 300.000 electores al bloque derecho estará condenando las opciones del lado izquierdo. </p><p>En resumen, la izquierda tiene ante sí el reto de resolver sus cuitas internas y movilizar a un millón de votantes que en estos momentos están en la desafección o se han desplazado directamente hacia PP y Vox. <strong>Lo primero que debería preguntarse es quiénes son y por qué lo hacen</strong>. La derecha, sin embargo, tiene una autopista ante sí: las dudas del PP no han hecho sino alimentar la voracidad de Vox y, si no comete errores, estará muy cerca de lograr su objetivo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 20:46:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <title><![CDATA[El PSOE frena su recuperación y Vox sigue sin tocar techo a costa del PP: claves para entender el CIS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/psoe-frena-recuperacion-vox-sigue-tocar-techo-claves-entender-mueve-electurado_1_2079533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1e2c2a42-bc8f-4eda-8bbf-8ebbd63e4157_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PSOE frena su recuperación y Vox sigue sin tocar techo a costa del PP: claves para entender el CIS"></p><p>El análisis independiente de las tablas del barómetro del <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/" target="_blank" >CIS</a> publicado este lunes <strong>nos deja una mayoría absoluta de PP y Vox de 189 escaños</strong>, propiciada en gran medida por el crecimiento imparable de <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/" target="_blank" >Vox</a> (19,5%). <a href="https://www.infolibre.es/temas/psoe/" target="_blank" >El PSOE</a> frena su recuperación, pero se sitúa como primera fuerza en número de votos (28,0%), un resultado que pocos hubieran pronosticado hace tan solo tres meses, cuando el shock electoral por la entrada en la cárcel de Santos Cerdán mandaba al PSOE a los 100 escaños. El resultado es, en todo caso,<strong> insuficiente para los socialistas</strong>, que están lejos de discutir la aritmética a las derechas. <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/" target="_blank" >Sumar</a> y<a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/" target="_blank" > Podemos</a> se dan una pequeña alegría y <strong>suben un escaño</strong> cada uno en el último mes. A continuación presentamos los resultados completos:</p><p>Más allá de la foto fija de este CIS, es un buen momento para repasar cuatro claves imprescindibles para entender ésta y otras encuestas que se están publicando estos días.</p><p><strong>1.- Vox rompe la barrera de los 70 escaños y sigue sin tocar techo.</strong> Está hoy en los cinco millones de votos (dos más que en las últimas elecciones generales) y podría irse más arriba en el corto plazo. La tendencia alcista se inició en octubre del año pasado, tras la digestión de la salida de los gobiernos autonómicos y, pese a algunos altibajos, se ha mantenido inalterada desde entonces. Que Vox crece lo recogen ya todas las encuestas sin excepción, y cada vez son más las que coinciden en situarle por encima de los 60 diputados. En el último mes, 40dB lo aupaba al 16,7% de votos, Opina 360 al 20,6% y este domingo GESOP situaba en El Periódico a la formación de Abascal en el 18,4% y 68-72 asientos. <strong>El efecto directo de esto, ley D’Hondt mediante, es que el bloque de la derecha refuerza su posición</strong> y hoy cuenta con un colchón de seguridad importante: si en otoño del año pasado alcanzaban una mayoría <em>intranquila</em> de 180-185 escaños (solo 4-9 por encima de la absoluta), ésta se ha ampliado sensiblemente hasta los 185-195 diputados (GESOP les sitúa en 185-193, muy cerca del cálculo resultante con las tablas del CIS, que la deja en 189).</p><p>Sobre las causas del ascenso de Vox mucho se ha escrito ya, empezando por las dinámicas transnacionales y acabando por su capacidad para <strong>hacerse hegemónico en el nuevo voto antisistema</strong> (vivienda, dana, apagón, incendios, etc), con una capacidad notable para penetrar en capas de población que por pulsión ideológica, generacional o de clase no han sido históricamente las más propicias a la derecha. Ahí está su resultado<strong> entre los más jóvenes</strong>, triplicando el voto declarado al PP (23% vs 8%). Vox ha tejido por el camino una red de prescriptores en redes sociales capaz de saltarse los canales convencionales y alterar el mensaje, casi siempre bajo el esquema de “solo queda Vox”. En esa estrategia son constantes los gestos “al pueblo” (<em>solo el pueblo salva al pueblo</em>), como refugio frente a lo institucional. El último de ellos, la decisión de <strong>Santiago Abascal </strong>de ver el desfile del 12 de octubre a pie de calle “como un español más” y no junto a las autoridades. El marco de fondo, más allá del habitual argumento contra el Gobierno, es el “ellos y nosotros”. La burbuja política y Vox. </p><p>Aparte de esto, la formación verde ha logrado de un tiempo a esta parte que el PP baile al ritmo que más le conviene, girando el tablero de debate hacia los temas en los que es más fuerte, la inmigración el principal de ellos, pero no el único. No sería descabellado verle superar el 20% para fin de año, con lo que esto supone. </p><p><strong>2</strong>.- El PP (27,0%) cae por debajo de su resultado en julio’23 y toca un nuevo mínimo. Hay que retrotraerse a la época de Pablo Casado para encontrarlo en una situación similar. <strong>La dinámica del Partido Popular es inversamente proporcional a la de Vox, se ha dejado 6,3 puntos en 12 meses</strong>, o lo que es lo mismo, un millón seiscientos mil votos. Mucho tiene que ver en ello la transferencia que envía a los de Abascal (casi un millón y medio de votos), pero no solo, porque sus números con la abstención también se han resentido, de nuevo a causa de la ascendencia de Vox, que prácticamente duplica la capacidad de los populares de captar en el público desalineado o desconectado: 4,8% vs 2,6%.</p><p>En cuanto a la transferencia origen PSOE, trescientos cincuenta mil votantes socialistas en 2023 optarían hoy por el PP, sin que haya apenas votantes que hagan el camino inverso. No es un mal dato para los de Feijóo, pero es que hace un año eran seiscientos mil.</p><p>En otras palabras<strong>, su estrategia, lejos de agradar al elector indeciso moderado o al más volcado hacia Vox, ha disgustado a los dos</strong>. A esto se une la caída en picado de la valoración de <strong>Núñez Feijóo</strong>, no solo entre el conjunto de españoles, sino, sobre todo, entre sus propios votantes, que a la postre es el principal valor a vigilar: en octubre del año pasado obtenía una nota entre sus votantes de 6,4, que hoy se ha reducido hasta el 5,5. Por el camino el líder gallego ha cambiado su imagen personal, se ha quitado las gafas, y ha apostado por un estilo y tono más duro y aguerrido, alejado de aquel pretendido hombre de Estado que decía aterrizar en Madrid para hacer política para adultos, tras amasar cuatro mayorías absolutas en la plural Galicia. El resultado no ha sido el deseado. A la pregunta de “quién preferiría que fuera presidente de gobierno”, Abascal (16%) supera ya a Núñez Feijóo (14%) entre el conjunto de españoles. </p><p>El efecto directo de todo ello es que <strong>el PP (27%) podría quedar hoy por debajo del PSOE (28%) en unas elecciones generales que se celebraran en la actualidad</strong>, pese a que los socialistas acaban de sufrir el tsunami de la encarcelación de su secretario de Organización. Ese marco de retroceso o empate técnico lo hemos visto también en GESOP, Opina 360 y 40dB.</p><p>La lectura posibilista en Génova es que, con estos números, Feijóo sería presidente. Se pone de ejemplo Andalucía 2018, donde el PP, con su peor resultado en casi 30 años y un líder cuestionado en ese momento como Moreno Bonilla, se hizo con la presidencia y cuatro años después armó una mayoría absoluta y un liderazgo referente en España. Otros ven el vaso medio vacío, en el medio plazo, por la dinámica peligrosa en la que se ha instalado el partido (a los frentes que ya tenía abiertos hay que sumar en el último mes el cribado de cáncer en Andalucía y el aborto en Madrid), por la recuperación del PSOE y los efectos movilizadores en la izquierda de la masacre contra Palestina y, con las luces largas, por la difícil gobernabilidad que podría derivarse de un gobierno con Vox en los 80 escaños. Las miradas inmediatas están puestas en Andalucía, donde no es segura la mayoría absoluta del PP, en Castilla y León, donde Vox volverá a ser decisivo, y en las elecciones presidenciales francesas de abril de 2027. </p><p><strong>3</strong>.- El PSOE, o mejor dicho Pedro Sánchez, ha logrado encapsular lo que hasta el verano amenazaba con ser el <em>caso PSOE</em>, al <em>caso Cerdán, Koldo y Ábalos</em>. Tras retroceder electoralmente desde el 29,5% de junio al 24,6% de julio,<strong> ha recuperado buena parte del terreno perdido, situándose de nuevo en la casilla de salida con un 28% de votos.</strong> En esto, con algunas variaciones, son coincidentes la mayoría de encuestadoras. Esta dinámica de recuperación se ve reflejada también en los indicadores de imagen de Pedro Sánchez, que ha pasado entre sus votantes, del 6,2 de julio (su nota más baja desde que es líder socialista) hasta el 6,8 actual. </p><p>El PSOE recupera porque rescata cuatrocientos mil votantes de la abstención y de partidos minoritarios y/o nacionalistas, que se habían convertido en válvulas de escape para el elector <em>quemado</em> con su partido. Aun así, mantiene otro medio millón desconectados y con pocas perspectivas de que repitan voto, y lo que es más grave para sus intereses, <strong>no solo envía trescientos cincuenta mil votos al PP, sino también doscientos cincuenta mil a Vox</strong>, una fuga capital que ensancha la distancia entre izquierda y derecha. El frente judicial pesa en este elector.</p><p>Con estos mimbres, la primera posición del PSOE puede ser un consuelo, o un estímulo, para el electorado progresista, pero no cambia una realidad hostil: a la fuga de esos seiscientos mil votos a la derecha se une <strong>la nula capacidad de captación en el bloque contrario</strong>. El margen de maniobra legislativo limitado y la impresión de <strong>ausencia de un marco de transformación ilusionante</strong> está presente en las causas del deterioro de las expectativas de todo el bloque progresista en su conjunto, y no tiene fácil arreglo. Como no lo tiene la coyuntura con Junts, ahora atenazado por el auge de Alianza Catalana en Cataluña. Los de Silvia Orriols amenazan el futuro de Puigdemont, pero también, indirectamente, la frágil aritmética con la que cuentan los socialistas en el Congreso si dieran el paso (negado hasta el momento) de presentarse al Congreso.</p><p><strong>4</strong>.- Que Sumar y Podemos por separado (17) aportan menos que juntos (lograron 31 en julio’23) es algo que ya sabíamos, no por esa comparación simplista entre dos momentos que no son equiparables (las elecciones de 2023 y el actual), sino <strong>por el ánimo quebrado de una parte del electorado </strong>que percibe que este es un momento que demanda reacción por la amenaza cada vez más real de ver a ministros de Vox en el Gobierno. Que ese espacio ha dejado de ilusionar es una evidencia si nos remitimos a los escasos réditos que tanto Sumar como Podemos están sacando de la debilidad en el flanco ético del PSOE, puesto en duda tras las revelaciones de los últimos meses. En junio, antes de estallar definitivamente el caso Cerdán, la transferencia del PSOE a Sumar y Podemos era de 320.000 electores. En julio ascendió hasta los 480.000 y se mantiene en los mismos guarismos. Lo que en otro momento hubiera sido una oportunidad de oro para una oferta alternativa al PSOE, ahora apenas logra un escaso botín. </p><p>Esa falta de tracción ilusionante entronca a su vez con la división entre siglas. Las elecciones andaluzas aparecen ya en el horizonte y se especula con la posibilidad de que se presenten hasta tres candidaturas distintas, lo que dará que hablar antes y después de los comicios. </p><p>Con todo, los de <strong>Yolanda Diaz</strong> cogen aire en este barómetro del CIS y obtendrían 12 escaños, con más protagonismo positivo como ministra y una mejor valoración entre sus votantes (6,6). Lo mismo sucede con Podemos, que se vuelve a acercar al 5% de los votos impulsados por un perfil más impugnatorio.</p><p>Tanto los unos como los otros han estado muy activos en la resistencia frente a los bombardeos de Gaza y eso se aprecia en una mayor movilización de sus bases. También encuentra premio el PSOE en su posición cerrada a favor del reconocimiento de Palestina como Estado, reduce las fugas hacia la abstención y aumenta las llegadas entre aquellos que no votaron en 2023. Las terribles escenas que hemos presenciado durante la guerra han sido un factor de agitación en una parte del electorado cansado y descreído. </p><p>Todo lo anterior es tan importante como el hecho de que las elecciones se deciden cada vez más en las rectas finales. Según el estudio postelectoral de los últimos comicios generales, <strong>un 39% de españoles decidió el sentido de su voto durante la campaña electoral.</strong> Esto no significa que vayan a producirse grandes movimientos de voto entre bloques a última hora, puesto que estos son escasos, pero sí en términos de movilización / desmovilización y en el pulso interno entre partidos. Por eso <strong>tener en la mano el botón nuclear de la convocatoria es tan importante</strong> <strong>para Pedro Sánchez</strong>, al marcar los tiempos en que se da el pistoletazo final que lleva a elecciones. A día de hoy la participación estimada rondaría el 71%, a medio camino entre la movilización alta de abril de 2019 (76%) y la baja de julio’23 (67%). </p><p>_________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El PSOE frena su recuperación y Vox sigue sin tocar techo a costa del PP: claves para entender el CIS]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Vox,PP,PSOE,Sumar,Podemos,CIS,Barómetro del CIS,Santiago Abascal,Extrema derecha,Derecha,El pulso electoral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un CIS obsoleto al minuto de publicarse advierte de la fragilidad de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cis-obsoleto-minuto-publicarse-advierte-fragilidad-izquierda_1_2013159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/972d963f-d01b-47eb-a30b-efdc409c7609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un CIS obsoleto al minuto de publicarse advierte de la fragilidad de la izquierda"></p><p>El análisis independiente de Logoslab de las tablas del <a href="https://www.infolibre.es/temas/barometro-del-cis/" target="_blank" >barómetro del CIS</a> publicado este jueves <strong>mantiene la ventaja de PP y Vox, que hoy alcanzarían 182 escaños</strong>, seis por encima de la mayoría absoluta, cifrada en 176. La izquierda encadena tres meses consecutivos con dificultades en los que ha desandado parte del camino recorrido para estabilizar las fronteras de voto entre bloques. </p><p>Lo primero que hay que decir es que <strong>este CIS nace obsoleto</strong> al no recoger el impacto de las conversaciones intervenidas por la UCO que sitúan al ya dimitido secretario de organización del PSOE Santos Cerdán en el disparadero, ni la posible onda expansiva que tendrá su dimisión y su más que probable imputación. Por lo pronto <strong>da sustento a la teoría del estrangulamiento institucional </strong>que está permitiendo a las derechas su despegue en intención de voto y golpea el flanco anímico de una izquierda con problemas cada vez más serios para mantener la ilusión movilizadora de su gente.   </p><p>Hay silencios que hablan más que mil palabras y el del presidente del Gobierno estos pasados días ha sido uno de ellos. Este CIS, con <strong>fecha de campo entre el 2 y el 7 de junio,</strong> ya reflejaba en números la inercia de un PSOE encogido, a la defensiva tras el <a href="https://www.infolibre.es/politica/leire-diez-pide-baja-psoe-declarar-durante-horas-ferraz_1_2007154.html" target="_blank" ><em>caso Leire</em></a>, con <strong>casi 800.000 de sus votantes en 2023 escapando a la abstención</strong>. Ese movimiento reflejo de refugiarse en los cuarteles de invierno se antoja hoy insuficiente para sobrevivir a la que se viene. </p><p>En el momento en que se escriben estas líneas acaba de comparecer el presidente del Gobierno en rueda de prensa para pedir perdón a la ciudadanía y anunciar una auditoría externa a las cuentas del partido que aleje el <strong>fantasma de la financiación irregular. </strong>Veremos si el electorado socialista ve suficientes estas explicaciones, cuando la apariencia de culpabilidad se mide también por la contundencia en la respuesta. Va a ser difícil hacer creer a los españoles que él no tenía ningún conocimiento de todo lo que está sucediendo. Algún socio de Gobierno ha apuntado que <a href="https://www.infolibre.es/politica/santos-cerdan-dimite-secretario-organizacion-psoe-deja-acta-diputado_1_2012666.html" target="_blank" >la dimisión del hasta este jueves </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/santos-cerdan-dimite-secretario-organizacion-psoe-deja-acta-diputado_1_2012666.html" target="_blank" ><em>número tres</em></a><em> </em>del PSOE podría ser insuficiente y Rufián ha deslizado que ojalá no llegue el momento en el que tengan que escoger entre decencia e ideología.</p><p>El PSOE, antes del último seísmo provocado por el informe de la UCO, sobrevivía a la arremetida de la derecha con 122 escaños, uno más que en 2023 pese a caer del 31,7% al 29,5%. Esto es así por el<strong> derrumbe de Sumar, de 31 a 10 diputados, </strong>que beneficia indirectamente al PSOE, pero que en términos de conjunto es una mala noticia para el bloque progresista. Ese voto perdido por la formación de Yolanda Díaz se distribuye entre Podemos (29%), PSOE (11%), otros partidos más voto en blanco (9%) y abstención (8%). Y este 8% <strong>supone otros </strong>240.000 votos que engrosan el grupo cada vez más numeroso de desmovilizados. </p><p>En todo caso, la distancia entre bloques continúa –o continuaba, veremos en el próximo CIS– siendo estrecha y mantenía la batalla abierta, por mucho que algunos medios convencionales hablaran de una distancia insalvable. Pero ese funambulismo para mantener el equilibrio sobre una cuerda cada vez más fina es hoy <strong>insuficiente para repetir en La Moncloa. </strong></p><p>La mejor noticia para Sánchez es que es él quien tiene el<strong> botón nuclear de la convocatoria electoral </strong>y por mucho que la derecha se desgañite pidiendo elecciones, los tiempos –salvo moción de censura– los maneja él. En la rueda de prensa de este jueves ha vuelto a reafirmar su intención de presentarse a la siguiente convocatoria electoral y de fijarla en 2027, “cuando toca”. No olvidemos que<strong> un 40% de españoles decide su voto en la recta final</strong>, durante la misma campaña electoral, <a href="https://www.infolibre.es/politica/espana-indecisa-verdadero-quebradero-cabeza-partidos-ciclo-electoral_1_2008534.html" target="_blank" >como nos recordaba hace pocos días Antonio Ruiz Valdivia en las páginas de </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/espana-indecisa-verdadero-quebradero-cabeza-partidos-ciclo-electoral_1_2008534.html" target="_blank" ><strong>infoLibre.</strong></a></p><p>Lo que hoy es negro mañana puede no serlo, y viceversa. Pero los números de este jueves –antes del <em>tsunami Cerdán</em>– ya eran clarificadores. <a href="https://www.infolibre.es/politica/psoe-trata-pasar-pagina-caso-leire-diez-socios-les-preocupa-desafeccion-genera_1_2007750.html" target="_blank" >Que la desafección escale a cifras de récord</a> y siga desbocada forma ya parte del paisaje. El Gobierno, los partidos o <strong>el mal comportamiento de los políticos</strong> son citados en conjunto por un 18% de los españoles como <strong>primer problema del país,</strong> nada hay por encima. Por debajo, vivienda e inmigración, dos problemáticas que concitan mucha atención y pocas soluciones. </p><p>Por mucho que las cifras macro acompañen, <strong>la idea de desgobierno y de legislatura perdida está cada vez más instalada en la opinión pública</strong>. Lo que no ha logrado la derecha con el eje territorial, Puigdemont, los indultos y la amnistía, podría lograrlo de la mano del relato de colapso, que sube ahora un nuevo escalón, el de la corrupción. No olvidemos que Pedro Sánchez llegó a la presidencia tras una moción de censura propiciada por la condena al PP como participe a título lucrativo de la trama <em>Gürtel </em>y en aquellas fechas Podemos, IU y colectivos sociales protestaban frente a las sedes del PP con carteles de #QueSeVayan. Siete años después son las sedes del PSOE las que se ven asediadas. </p><p>Con este panorama, suena extemporáneo hablar de desbloqueo de los Presupuestos este otoño, que era una baza para revertir una inercia que a cámara lenta iba ensanchando cada vez más la distancia entre bloques. Pero si nos abstraemos del <em>caso Koldo,</em> el parón legislativo estaba siendo una de las causas principales del deterioro de las expectativas de los grupos que conforman el Gobierno. </p><p>En la sala de espera siguen aguardando medidas de <em>shock </em>como la <strong>prestación universal por crianza</strong> o el aumento de los permisos de paternidad y maternidad; en especial la primera de ellas que podría tener un<strong> impacto significativo en un segmento de edad clave. </strong>Por debajo de 70 años,<strong> los que tienen entre 35 y 44 son el grupo con mayor proporción de indecisos</strong>. El hecho de que se plantee como “derecho universal”, en palabras del ministro Pablo Bustinduy, redobla la apuesta y su incidencia. Otras medidas, como la revalorización de las pensiones o la prolongación de la gratuidad del transporte público, podrían actuar también como dinamizadores. </p><p>Las miradas por tanto están puestas en el recorrido que tenga el frente judicial contra el PSOE y en <a href="https://www.infolibre.es/politica/tjue-pronunciara-amnistia-tc-aborde-casos-lideres-proces_1_2008162.html" target="_blank" >la ley de amnistía</a>. Para esta última habrá que esperar a final de mes para conocer la sentencia del Constitucional. Pero mientras esto no llegue, lo que hay es bloqueo y una mancha que se extiende, un horizonte de pesimismo por la dependencia de Junts –que ya ha pedido una reunión para conocer<strong> la “viabilidad” de la legislatura–</strong> y un tsunami de informaciones que atacan la confianza en las instituciones y alimentan el pasaje del terror que asoma a las cabeceras de los medios.</p><p>Por otra parte, la contestación interna al Gobierno está ahí. No es solo Junts, las desavenencias entre socios aumentan el ruido: la situación de Sumar y Compromís, la subida de tono de Podemos (Irene Montero tuiteó: “El bipartidismo es corrupción”, en una clara mirada a 2015) y un Page cuyo desgaste electoral ya está descontado pero que hace de Pepito Grillo advirtiendo de la situación en la que quedan los líderes autonómicos, y poniendo el foco en <strong>el elefante que hay en el salón de muchos territorios que recuerda lo que pasó en 2023. </strong></p><p>Tampoco hay noticias a la izquierda del PSOE que hagan pensar a corto plazo en una solución de unidad que<strong> llame a filas a ese millón de votantes</strong> que estaban este jueves en casa defraudados (hoy serán necesariamente más). O, cuanto menos, que amarre los <strong>tres o cuatro escaños que pueden perderse</strong> en caso de que ese espacio concurra a urnas fragmentado. Si acaso, el único que puede pescar en río revuelto es <a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/" target="_blank" >Podemos</a>, que ha marcado perfil propio y viene escalando posiciones en su particular remontada desde hace meses, aunque <strong>en junio pierde dos décimas. </strong></p><p>El drama de Palestina, el giro del PSOE a posiciones más contundentes y el avance de la ultraderecha siguen actuando como acicates para mantener la tensión electoral, lo que explica la estimación <em>obsoleta </em>mostrada al inicio de este análisis. El último episodio lo acabamos de vivir en Polonia y no para de extenderse. <strong>En España son ya tres meses con Vox por encima del 14% de los votos.</strong> O, lo que es lo mismo, con Abascal en una posición de fuerza suficiente para reclamar la vicepresidencia del Gobierno en caso de que sean sus escaños necesarios, como ahora sucede.</p><p>El Partido Popular se frota ya las manos porque ve a Feijóo más cerca que nunca de La Moncloa. La comparecencia de hoy para responder a la rueda de prensa de Sánchez ha servido para mostrar ese otro lado duro (como no podía ser de otra forma en estos momentos) que está cultivando, pedir elecciones anticipadas y situar al Gobierno como “el más corrupto de la democracia”, pero <strong>sin dar el paso de anunciar la moción de censura</strong> que ya le pide Abascal. Las dudas de Feijóo –o prudencia– pondrán <strong>en liza una transferencia que hoy es de 670.000 votantes populares hacia Vox, y de 480.000 de Vox hacia el PP. </strong></p><p>Lo que está haciendo el PP <em>genovés </em>en términos estratégicos puede salirle bien (de haber elecciones el próximo domingo tendría todo a favor para convertirse en presidente de Gobierno), si bien supone la materialización de una táctica de patas cortas que pasa por llevar a urnas a todo aquel que esté harto o enrabietado con el Gobierno actual. Todo se fía al servicio de la movilización y el derribo del adversario, sin gastar tiempo en vender más esperanza que el desahogo de la rabia contenida, que hoy es mucha. Aquí es donde las patas son cortas, porque<strong> para ese papel es mucho mejor Ayuso que Feijóo</strong>. </p><p>Fue ella y no él la que se reunió hace pocos días con Milei tras jalear éste en el Economic Forum de Vistalegre “muerte al socialismo”. Puestos a liderar la rebelión <em>antiestablishment </em>de eso que llaman “liberalismo de combate”, ¿alguien duda quién se llevará todos los focos? Feijóo ha dejado crecer el irrefrenable afán expansionista de la madrileña por miedo a repetir los pasos de Casado, y está siendo <strong>devorado en carisma por la presidenta,</strong> que hace dos años gozaba del beneplácito del electorado de la Comunidad de Madrid, pero todavía era observada con recelo desde la periferia, mientras hoy es el referente de la derecha en toda España. </p><p>A la pregunta de “¿quién preferiría que fuese presidente de Gobierno?”, <strong>un 44% señala a Pedro Sánchez </strong>y un 17% a Feijóo. Estos datos están sobreponderados a favor del primero por el desfase en recuerdo de voto, pero si miramos por partidos, Sánchez tiene un 87% de menciones entre los votantes del PSOE, mientras Feijóo solo recibe un 58% entre los del PP. ¿Por qué? Porque <strong>uno de cada cuatro votantes populares señala a Ayuso.</strong> Eso a las puertas de la convención del Partido Popular.</p><p>El otro camino, el que decía apadrinar Feijóo cuando aterrizó en la arena madrileña, pasaba por afianzar la hegemonía del PP en el espacio refugio, crisol de mil sensibilidades, que es<strong> el centro, </strong>aprovechando el agujero electoral que está dejando el PSOE (22% de voto en 2020 en el 5 de la escala ideológica, hoy el 13%). Hacer esto le hubiera distanciado de la guerra cultural de Vox, dejando al partido verde suficiente espacio para, entre ambos, garantizar la aritmética. </p><p>Esta vía clásica (“las elecciones se ganan en el centro”) suena hoy a anticlimática por la ausencia de consensos, de palabra, de diálogo, y parece ahora mismo sepultada. Prueba de ello es que de los más de 9 millones de españoles que se ubican ahí, <strong>4,3 millones están en la indefinición, la abstención, el voto en blanco o nulo</strong>. El próximo barómetro nos dirá hasta qué punto lo conocido este jueves cambia las cosas, pero hasta el momento <strong>la transferencia hacia el PP origen PSOE se mantenía en un escaso 4%</strong> (por un 2% de votantes del PP que hacían el camino inverso).</p><p>El mayor problema que tiene Feijóo para seducir a estos electores es que está ejerciendo un papel en el que <strong>no se le reconoce</strong>. La <em>vía Feijóo</em> tiene inconvenientes tácticos evidentes como que otros eleven su apuesta en contundencia y que por el camino acabe de perder sus señas de identidad primigenias. Feijóo espera <strong>llegar a La Moncloa sin tener que significarse con Vox, con Mazón o con el drama de los menores migrantes</strong> en las islas Canarias. Y puede que lo logre. “Nadie me va a mover de la centralidad”, se afanaba a gritar <a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-pide-sanchez-rinda-democracia-manifestacion-pp-madrid_1_2009919.html" target="_blank" >en la manifestación de Madrid.</a> Ergo, ya te han movido. </p><p>Este jueves, el líder del PP anunciaba que no volvería a acudir a ningún acto institucional en el que esté Sánchez. Todos los puentes están rotos y no va a haber tregua. La demanda de convocar elecciones gana transversalidad e irá en aumento. La contienda se desplaza ahora más que nunca al terreno de lo emocional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jun 2025 18:36:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,PSOE,Partidos políticos,Pedro Sánchez,Alberto Núñez Feijóo,Elecciones,CIS,Barómetro del CIS,El pulso electoral]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La teoría del caos revitaliza al PP]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/teoria-caos-revitaliza-pp_1_1995795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e4e2368-902c-449f-a833-27eb42dace65_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La teoría del caos revitaliza al PP"></p><p>PP y Vox sumarían hoy mayoría absoluta de 182 escaños tras recuperar los de Feijóo ocho diputados el último mes. Es lo que se deduce del análisis independiente de las tablas del <a href="https://www.cis.es/-/avance-de-resultados-del-estudio-3510-barometro-de-mayo-2025-?redirect=%2Fcatalogo-estudios%2Favance-resultados" target="_blank">último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)</a>, publicado este miércoles. </p><p>El Partido Popular, que venía perdiendo apoyo entre sus propios votantes de un tiempo a esta parte, <a href="https://www.infolibre.es/politica/pp-sube-tres-puntos-cis-coloca-2-7-puntos-psoe_1_1995458.html" target="_blank" >se acerca al resultado que ya obtuvo en las pasadas elecciones generales de julio de 2023</a> y <strong>recupera entre abril y mayo más de 400.000 electores que se encaminaban a la abstención o a Vox. </strong></p><p>Hay que tener en cuenta que el trabajo de campo se realizó entre el 5 y el 8 de este mes, con lo que recoge <em>en caliente</em> la resaca del apagón y su digestión por parte de los españoles, lo que a buen seguro ha condicionado la fotografía que ofrece este CIS. Podemos ver los resultados estimados por Logoslab en el cuadro siguiente.</p><p>El apagón ha servido para que la derecha <strong>dé vuelo a la teoría del caos </strong>que maneja desde hace tiempo a la hora de referirse a los problemas que a su juicio vienen dañando la imagen y reputación de nuestro país: dana, trenes, apagón, pérdida de confianza en las instituciones, líos internos… Es, sin duda, un marco eficaz que se une al del <strong>bloqueo parlamentario a cuenta de Junts y la división en el Ejecutivo.</strong> Caos en las infraestructuras y dudas por un Gobierno dividido (por el plan de rearme) y maniatado por Puigdemont. Ahí está la reducción de la jornada laboral y los anhelos de millones de trabajadores, pendientes de una visita a Waterloo. El último resbalón se produjo ayer mismo con la aceptación a trámite de la propuesta de ley del PP para despolitizar el CIS <em>de Tezanos</em>, que contó con el apoyo de PP, Vox, UPN y Junts. </p><p><strong>El PSOE cae al 29,4% de los votos, que es su peor dato en un año</strong>, dos puntos por debajo del resultado que obtuvo en los últimos comicios generales. La lectura del comportamiento electoral de sus votantes no deja grandes cambios respecto a lo que ya veníamos observando, pero sí destaca algunos movimientos sutiles y relevantes: capta menos electores de entre quienes se abstuvieron en 2023, envía algún votante más al PP y, sobre todo, tiene un importante número de electores, <strong>más de 700.000, desmovilizados</strong>, que o bien se quedarían en casa si hoy hubiera elecciones o bien podrían optar por el voto nulo, en blanco o a un partido minoritario. </p><p>Al retroceso socialista se une la división a su izquierda, que lejos de atenuarse <strong>sigue martilleando las posibilidades del bloque progresista de alcanzar mayoría</strong> en caso de adelanto electoral. Ya no es solo que los puestos de salida se hayan reducido a menos de la mitad de los que lograron en julio de 2023 (15 vs. 31), sino que la tendencia actual es de mayor equilibrio de fuerzas, con Podemos cada vez más cerca de Sumar, con lo que las negociaciones se antojan complejas. La distancia entre ambos partidos es hoy de solo 1,9 puntos, la menor de toda la serie histórica. </p><p>Más allá de los resultados de este barómetro, que seguramente serán matizados en el siguiente, hay que mirar desde más distancia para hacer un análisis panorámico de lo que viene ocurriendo desde las últimas elecciones:</p><p>Todo ello en un contexto en el que lo que no hay es un desplome de las expectativas económicas (ni personales ni en relación al país), pero en el que la desafección con la clase política está disparada: <strong>las referencias al Gobierno, los partidos y los políticos concretos son el primer problema de los españoles</strong> (14%), por encima de la vivienda (12%), el paro (7%), la crisis económica (5%) o la inmigración (3%).</p><p>Junio recogerá ya el alcance de <a href="https://www.infolibre.es/politica/gobierno-iniciara-acciones-legales-filtracion-whatsapps-sanchez-si-justicia-no-abre-investigacion_1_1994702.html" target="_blank" >las filtraciones de WhatsApp</a> que ocupan el debate público de estos días.</p><p><em><strong>*Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 May 2025 18:13:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[(Logoslab), Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La teoría del caos revitaliza al PP]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,PSOE,Vox,Sumar,Podemos,Partidos políticos,El pulso electoral,CIS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Microdatos, la caja negra de las encuestas: obligar a los medios a publicarlos es un arma contra el fango]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/microdatos-caja-negra-encuestas-obligar-medios-publicarlos-fortaleceria-credibilidad-erradicaria-desinformacion_1_1844544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/a0513bb7-26e0-4b6f-874c-a2dc8e1ee885_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Microdatos, la caja negra de las encuestas: obligar a los medios a publicarlos es un arma contra el fango"></p><p>No es nada nuevo. La cuestión de <strong>las encuestas electorales y estimaciones publicadas por los medios de comunicación </strong>es un tema que lleva tiempo generando controversia. De manera recurrente e intensificada en cada ciclo electoral, vemos cómo distintos medios ofrecen diferentes estimaciones electorales, en ocasiones sospechosamente viradas hacia su orientación ideológica. ¿Pura casualidad?</p><p>Lo relevante del asunto es que estas encuestas <strong>desempeñan un papel crucial al proporcionar información sobre la situación electoral</strong>, pudiendo incidir en el estado de ánimo de los electores y, en definitiva, tener efecto en el clima de opinión y las tendencias de voto. </p><p>En este sentido, y en el marco del plan de regeneración democrática, Pedro Sánchez mencionó este miércoles en el Congreso la necesidad de que “todas las encuestas publicadas <strong>incorporen los microdatos y la metodología de estimación de resultados</strong>”. Los microdatos son <strong>todas y cada una de las respuestas individuales </strong>que se recogen en las encuestas, y en base a su análisis se extraen resultados y conclusiones. </p><p>La publicación de microdatos es una práctica que<strong> fomenta la transparencia, la verificación e incluso la participación ciudadana</strong>, por lo que es positiva desde el punto de vista de la lucha contra la desinformación. En España, los organismos públicos, como son<strong> el Centro de Investigaciones Sociológicas o el Instituto Nacional de Estadística</strong>, hacen públicos todos los microdatos de sus estudios, mientras que en el ámbito privado algunos medios de comunicación y encuestadoras también lo hacen, aunque son, de momento, los menos.</p><p>En este sentido hay que considerar las reticencias que puedan tener los medios y/o las encuestadoras de publicar los microdatos de las encuestas, para las que han tenido que destinar una parte importante de recursos económicos. Porque de ellos no sólo se sacan las estimaciones sino mucha más información útil, que puede publicarse o no: <strong>transferencias de voto, perfil de los distintos votantes, ideología, preferencias…</strong> y un largo etcétera de análisis segmentados.</p><p>En el caso de las estimaciones electorales que se hacen sobre un determinado conjunto de microdatos, entra en juego el método de estimación. <strong>Lo que comúnmente se llama ‘la cocina’. </strong>Entre los procesos más utilizados están los ajustes por recuerdo de voto declarado, por simpatía partidista o por segunda opción electoral. Este es un tema, quizá, más delicado que el de la publicación de los microdatos, porque<strong> puede incluir ‘recetas’ que el investigador no quiera revelar</strong>. En algunos casos, podría ser algo así como pedir al chef que desvele el ingrediente secreto. Y esto, en el entorno privado, puede entenderse problemático.</p><p>En conclusión, la propuesta de Sánchez de obligar a los medios o encuestadoras a publicar los microdatos <strong>fortalecería la credibilidad de las informaciones electorales</strong> en medios y por tanto contribuirían a luchar contra la desinformación.</p><p>También <strong>es fundamental ser precisos con la metodología</strong>: número de entrevistas, método de realización, cuestionario, fechas de campo, distribución de la muestra, método de muestreo etc. Por ejemplo, conocer las fechas del trabajo de campo es esencial, porque nos marca el contexto que en política lo es todo. Hace unos días salía publicado el barómetro de julio del CIS con unas fechas de campo (del 4 al 10 de julio) que no contemplaban la salida de Vox de los gobiernos con los populares. Un dato fundamental para entender y contextualizar sus resultados.</p><p>Por lo que respecta a <strong>los métodos de estimación</strong>, si bien es cierto que es otro factor que contribuye a la transparencia, existen importantes limitaciones al respecto:</p><p>En definitiva,<strong> no hay mejor método de estimación que el que no falla.</strong> Sirva como ejemplo más reciente el de las últimas europeas en las que la mayoría de las empresas demoscópicas acertaron o se aproximaron bastante a los resultados de PP y PSOE, pronosticaron la entrada de la agrupación de electores de Alvise (Se Acabó la Fiesta), y en general, también enfocaron bien los resultados del resto de formaciones.</p><p> </p><p><em>* </em><em><strong>Miguel Ángel Ruiz</strong></em><em> es investigador y analista de datos en Logoslab.</em></p><p><em>* </em><em><strong>Francisco Sande </strong></em><em>es responsable de investigación social en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2024 18:50:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Miguel Ángel Ruiz y Francisco Sande]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Microdatos, la caja negra de las encuestas: obligar a los medios a publicarlos es un arma contra el fango]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El pulso electoral,Encuestas electorales,CIS,INE,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La izquierda, primera opción política entre los jóvenes y dique contra el avance de la ultraderecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/claves-recientes-elecciones-europeas-deja-cis-preelectoral_1_1838135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/270f293f-6416-44f4-be49-ebddd96224f3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La izquierda, primera opción política entre los jóvenes y dique contra el avance de la ultraderecha"></p><p>El PP ha sabido modular sus expectativas y ha sacado partido de una victoria menos pírrica de lo que se preveía. Ha ganado la batalla del relato mientras Sánchez se lo jugó todo, y hasta el último día, a una remontada que se quedó en las puertas. Tuvo que conformarse con el<strong> “resistir también es vencer” que fue el mensaje más repetido por los socialistas en los días posteriores. </strong></p><p>Hasta ahí lo ya sabido, aunque no está de más recordar cómo estaban las cosas hace solo 3 meses, en primavera, con un PP disparado y un PSOE con su votante desmovilizado. 15 puntos separaban a los electores de una y otra formación en fidelidad de voto <strong>(82% PP, 67% PSOE) según el barómetro de abril</strong>. Una brecha considerable.  </p><p>Según <strong>el postelectoral del Parlamento Europeo</strong> publicado este martes, el PSOE logró empatar con el PP en fidelidad y, sobre todo, suturar la fuga de votos hacia los populares que llegó a estar en el 9% según algunas encuestadoras y que se quedó en un 2% según este último CIS. </p><p>La inercia se mantiene y tanto el barómetro de junio (con campo antes de las elecciones) como las encuestas realizadas con posterioridad (40dB o Sigma Dos) nos hablan de un acortamiento de la distancia entre las dos grandes formaciones.<strong> El PSOE recupera terreno y el PP no saca réditos de su victoria. </strong></p><p>Ya lo adelantamos en nuestros análisis preelectorales donde pronosticábamos una <strong>caída importante de la formación liderada por Yolanda Díaz. </strong></p><p>Según el estudio del CIS que se acaba de publicar un<strong> 21% de los votantes de Sumar se decantó por el PSOE en las europeas y otro 24% fue a Podemos. </strong>Unos números muy similares a los que anunciamos en nuestro artículo del día después. Es una fuga de voto difícilmente asumible que, además, se mantiene de cara a unas hipotéticas elecciones generales, dejando la fidelidad de esta formación a día de hoy en un exiguo 35%.</p><p><strong>Podemos se beneficia de una buena campaña en europeas</strong> en las que se ha revitalizado volviendo a los orígenes y se aprovecha de un contexto internacional cada vez más polarizado. Tanto el CIS como el resto de encuestadoras le dan presencia en el Congreso. Bien pueden decir “hemos vuelto” cuando hace pocos meses estaban fuera del foco.</p><p>Además los recientes resultados en Francia (la victoria del Frente Popular) son un espaldarazo para los de Irene Montero y sobre todo para buscar algún tipo de reagrupamiento de cara a un problema que es sabido:<strong> la división está lastrando las opciones de las dos formaciones</strong> y, a día de hoy, no dan los números para reeditar un gobierno de progreso. </p><p><strong>Hombre, 35 años, vive en un municipio pequeño </strong>en cualquier rincón de España, votó a Vox en las últimas generales de julio del 2023 (uno de cada cuatro) y también en las últimas europeas de 2019. Tiene estudios secundarios y trabaja en el sector servicios. Esto es lo previsible respecto al perfil del votante de Se Acabó La Fiesta, el partido de Alvise que:</p><p>Lo sorprendente es cuando profundizamos en su posicionamiento ideológico, <strong>menos escorado a la derecha de lo previsible</strong>: bastante menos que el de los votantes de Vox y también menos que los votantes del PP.  </p><p><strong>SALF fue la tercera fuerza política en el segmento que se autoposiciona en el 5 ideológico con un 10% de voto, no a mucha distancia del bipartidismo y más que duplicando los resultados de Vox en este segmento central</strong>. Repetimos por si no ha quedado claro, no es que un 10% de los votantes de esta formación se autoubiquen en el 5 sino que un 10% de los autoubicados en el 5 (que es donde más españoles se sitúan) votaron por Alvise. Un dato relevador.</p><p>El fenómeno de Alvise es grave para Vox que <strong>pierde hoy un 18% de sus votantes de generales hacia esta formación (más de 550.000 votos).</strong> Pero también el PP debería estar preocupado, no tanto por su actual fuga de votantes (155.000) si no por la división del espacio de la derecha, algo que ocurre además sin ser capaz de desgastar a la formación de <strong>Santiago Abascal:</strong> el saldo entre ambos partidos (votos ganados menos votos perdidos) se mantiene equilibrado. Es decir, el PP no gana por la derecha y sí pierde por el centro, donde ha pasado de un 27% de voto en el barómetro de abril a un 19% en junio. </p><p>En las recientes elecciones europeas, el partido de Alvise se convirtió en la segunda opción de voto entre los más jóvenes (18 y 24 años), solo por detrás el PSOE, el partido más votado con diferencia, y por delante del PP. Pero es que sumados Sumar y Podemos alcanzarían <strong>un 13,2% de los votos en esta franja</strong>, y le arrebatarían a Alvise la segunda posición. Dos conclusiones: </p><p>A este respecto, la radiografía social que se refleja en los últimos estudios del CIS es de malestar con <strong>un crecimiento importante de las problemáticas</strong> relacionadas con el incremento de las desigualdades, la fractura entre ricos y pobres, y el problema del imposible acceso a una vivienda que afecta especialmente a los jóvenes y a la franja de edad intermedia. </p><p><strong>Francisco Sande</strong> es responsable de investigación social en Logoslab.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2024 18:12:54 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Sande]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La izquierda, primera opción política entre los jóvenes y dique contra el avance de la ultraderecha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[9J | Elecciones europeas,PSOE,PP,Vox,Luis Pérez 'Alvise',Sumar,Podemos,El pulso electoral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de los cálculos de Tezanos: nueve preguntas y algunas respuestas sobre qué pasará el 9J]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/union-europea/numeros-tezanos-nueve-preguntas-9j-respuestas_1_1799516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/040bb871-1bea-4228-9d4b-c384d480367d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de los cálculos de Tezanos: nueve preguntas y algunas respuestas sobre qué pasará el 9J"></p><p>Más allá de los números de Tezanos, la lectura independiente de los datos internos de las últimas encuestas publicadas con datos en abierto y en especial del barómetro especial del CIS, nos permite <strong>ofrecer una estimación alternativa que responde a varios de los interrogantes</strong> que sobrevuelan los próximos comicios. </p><p>O dicho de otro modo, <strong>¿puede el PP dilapidar una ventaja que a principios de marzo parecía insalvable? </strong>Hace menos de tres meses Sociométrica pronosticaba que los populares adelantarían a los socialistas por más de 15 puntos y 10 escaños y otras encuestadoras se movían en el entorno de los 10 puntos y 7-8 diputados de ventaja. Por lo pronto ese escenario ya no existe y la distancia en votos se ha reducido a 2 o 3 puntos y 2 escaños, con 15 días aún por delante hasta acudir a las urnas. </p><p>Como sucediera en las pasadas elecciones generales, <strong>la ansiedad del PP por colocarse en la meta antes de disputar la carrera</strong> está generando el efecto contrario. Si el año pasado el marco comunicativo en vez de ganar fue lograr “una mayoría amplia”, dando por sentada la victoria y ninguneando a Vox, con la agonía innecesaria de la formación de gobierno en Extremadura de mar de fondo, ahora no basta con crecer más que nadie y ganar, la cosa tampoco va del modelo Europeo sino de hacer un “plebiscito a Sánchez”. “Ahora o nunca”. “No habrá otra oportunidad hasta las próximas generales”… Y en esas estamos. Todo a las emociones primarias. Ayer sin ir más lejos el PP afirmaba que si Feijóo gana a Sánchez en las elecciones europeas, la legislatura quedará “en suspenso”. Chimpún. En este caso con el ruido de fondo del tira y afloja con Milei, en el que el PP está practicando un ejercicio de vouyerismo que le ha dejado en fuera de juego mientras el PSOE desplaza el eje del debate hacia la ultraderecha. </p><p>El paisaje es conocido. La mayoría de encuestas dando durante meses por sentada <strong>una victoria contundente del PP, los populares hablando del día después, </strong>de sus efectos en la gobernabilidad del país, y compitiendo la posición a Vox no desde la hegemonía de un discurso alternativo sino intentando rivalizar en contundencia. Este “déjà vu” tiene que ver con la ficción que parece haberse apoderado de una parte de la opinión informada frente a la expectativa electoral de unas hipotéticas elecciones generales anticipadas en las que la derecha sumaría. Sí, lo haría, pero ya no con los 190 escaños de febrero, sino con 178, es decir por los pelos -la mayoría es 176-, y siempre y cuando Sumar y Podemos mantuvieran la fragmentación fratricida del voto. </p><p>Convertir las europeas en una segunda vuelta<strong> y estar durante meses anunciando a tu electorado que será una revancha en toda regla ha generado unas expectativas que no se corresponden con el horizonte electoral</strong> que se vislumbra en las tablas de este barómetro, que de confirmarse pondrá en aprietos el relato de Feijoo. Un sinsentido cuando la realidad es que el PP logrará un gran resultado en el que crecerá más que nadie. Con la proyección de Logoslab mejoraría hoy 12-13 puntos y estaría cerca de duplicar su número de escaños. <strong>Un éxito que podría quedar empañado</strong> por las expectativas generadas. </p><p>En frente, <strong>el PSOE acepta de buena gana el plebiscito, agarrado al personalismo de Sánchez y su marco ganador.</strong> Las elecciones catalanas no han hecho sino alimentar el mito de que guste más o menos, por caminos más o menos ortodoxos, al final logra sus objetivos. Días de reflexión, máquina del fango, efervescencia catalana, reconocimiento del Estado de Palestina, freno a la ultraderecha, retirar el embajador de Argentina… palancas todas ellas de movilización para sacar de la abstención a su electorado.  </p><p>Si hacemos un repaso de los movimientos que se producen entre las pasadas elecciones generales y estas europeas podemos sacar una conclusión importante: <strong>el PP tiene problemas crecientes para concentrar el voto de la derecha en sus siglas</strong>, tiene un saldo ligeramente negativo entre votos ganados y perdidos con Vox, sin que este CIS, realizado en el 8 y 17 de mayo, recoja aun el posible efecto del acto de Vistalegre y la ascendencia de Milei, con lo que el viento viene de cola para los de Abascal. Además ha aparecido una nueva formación, en forma de agrupación de electores, <strong>Se Acabó La Fiesta</strong>, detrás de la cual está el polémico Alvise, que podría obtener 2 escaños –afectando las expectativas de Vox pero también del PP– y hasta Ciudadanos mantiene un mínimo reducto del 1,5% de los votos, en el filo de salvar la plaza de europarlamentario de <strong>Jordi Cañas.</strong> </p><p>En la izquierda <strong>el PSOE sí que está logrando concentrar el voto al aumentar a su favor las transferencias de Sumar</strong> (hasta un 18% de sus votantes el año pasado optarían hoy por el PSOE) <strong>y del espectro nacionalista</strong>, repitiendo en europeas lo que ya lograra en las recientes elecciones catalanas, donde captó un número importante de papeletas de exvotantes de Esquerra y hasta de Junts.  El dato de los republicanos es muy elocuente: un 20% de los que optaron por ERC en julio’23 votarían al PSOE en estas elecciones europeas. </p><p>No corren buenos tiempos tampoco para <strong>Yolanda Díaz</strong>. Hace no mucho partían con las expectativas de alcanzar 6 europarlamentarios que hoy serían 4 y sin mucho margen para confiarse en el cuarto, que podrían llegar a perder. Además, Podemos, en un ejercicio de supervivencia notable, puede dar un salto muy importante para su futuro a corto y medio plazo. <strong>Una de las cosas más difíciles que hay en política es romper una inercia de caída sostenida en el tiempo y Podemos podría lograrlo en estas elecciones aprovechando los efectos de la circunscripción única</strong>, que podría llevarles hasta los 2 o 3 escaños. Un 23% de los que optaron por Sumar en las pasadas generales cogerían en europeas la papeleta de <strong>Irene Montero</strong>, que cuenta además con una buena valoración en su espacio electoral. El significado de este resultado va más allá del número de plazas que se logren, por el posible efecto dominó de aquí en adelante. </p><p>Pasarían del 13,0% al 7,7%, lo que <strong>reafirma la hipótesis que ya explicara en estas páginas Jaime Miquel</strong> con meridiana claridad de un retroceso entre las formaciones que no han adaptado su línea estratégica a la demanda social de buscar soluciones dialogadas y políticas y han preferido optar por la ruptura. El gran beneficiado, como ya hemos comentado en este artículo, es el PSOE. </p><p>En algunos sondeos se ha situado a <strong>Izquierda Española</strong> relativamente cerca de competir el escaño, aunque el CIS con una muestra de 6.404 entrevistas –muy fiable en términos estadísticos– no lo desglosa, con<strong> lo que es imposible acertar a valorar las opciones reales que tiene</strong>. Lo mismo puede decirse de otras formaciones de reciente creación como <strong>Cree</strong> de Edmundo Bal o <strong>Volt</strong>, el partido paneuropeo que en España no ha traspasado el umbral de la marginalidad pero en otros lugares como Países Bajos tiene representación. </p><p>Hay que tener en cuenta que en la legislatura que está a punto de terminar el número de eurodiputados ha sido de 705, pero <strong>en las elecciones que se celebrarán del 6 al 9 de junio aumenta a 720</strong> para reflejar los cambios demográficos registrados en la Unión Europea desde 2019. A España le corresponden 61 asientos, 2 más que en las pasadas elecciones, lo que baja el porcentaje de votos necesario para conseguir representación. </p><p>Sin duda a la <strong>participación</strong>. En 2019 votaron un 64% de españoles en elecciones europeas –que coincidieron con autonómicas y municipales–, mientras que en <strong>los comicios precedentes fueron muchos menos, un 46% en 2014 </strong>y un 45% en 2009. Esto hace que haya que interpretar con mucha prudencia cualquier análisis derivado de encuestas, en las que de manera sistemática un número superior de votantes afirma que iría a urnas y tiene decidido el partido por el cual votaría. El mismo CIS apunta a una participación “imposible”, por lo que si normalmente hay que ser cauto en esta ocasión hay que serlo mucho más. </p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en </em><em><strong>Logoslab</strong></em><em>.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 May 2024 17:17:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El colchón de la mayoría del PP se estrecha, el BNG sigue en ascenso y Sumar se queda a las puertas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/18f-pp-aguanta-mayoria-escaso-margen_1_1698514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/c36e837b-d384-423f-bed4-908fdb6ef8f1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El colchón de la mayoría del PP se estrecha, el BNG sigue en ascenso y Sumar se queda a las puertas"></p><p>El análisis independiente de <strong>Logoslab</strong> de los datos internos del estudio preelectoral sobre las elecciones gallegas del Centro de Investigaciones Sociológicas deja tres titulares: <strong>1)</strong> el PP, con 39-40 escaños, aguanta la mayoría con escaso margen, con toda la campaña aún por delante; <strong>2)</strong> Sumar se queda a 1 punto de entrar en A Coruña y Pontevedra, y sin estos dos escaños el vuelco es muy difícil; <strong>3)</strong> el BNG viene fuerte, continúa su escalada de la mano de <a href="https://www.infolibre.es/politica/ana-ponton-bng-nadie-poner-limites-hora-defender-intereses-galicia_128_1695789.html" target="_blank" >Ana Pontón</a> y se podría ir hasta los 23-24 asientos, doblando a un PSdG que se queda con 12.</p><p>Vamos por partes. </p><p>Empecemos por lo que sabíamos hasta la publicación del CIS preelectoral. Todas (o casi todas) las encuestas difundidas sobre las elecciones gallegas hasta la fecha daban la victoria al PP <strong>con una horquilla que iba desde los 38 a los 42 escaños.</strong> Más allá del titular sobre el triunfo de Alfonso Rueda, lo que todas estaban reflejando en distinto grado es que la distancia entre el éxito y el fracaso en estas reñidas elecciones podía ser más corta de lo habitual, cuando ya de por sí las elecciones gallegas habían estado marcadas históricamente por el equilibrio entre bloques en número de votos –que no siempre de escaños–. El CIS lo corrobora.</p><p>El PP (46,6%) retrocedería hoy en el conjunto de Galicia 1,4 puntos respecto a 2020, lo que se traduciría en <strong>la pérdida de 2 o 3 plazas en A Coruña, Lugo y quizás Pontevedra</strong>. Dicho de otro modo, el colchón de seguridad de Rueda se ha reducido a 2 escaños, si bien es cierto que las opciones de la izquierda para lograrlos son escasas y pasan en buena medida por la formación de Yolanda Díaz (3,4%).</p><p>La otra bala que puede jugar la izquierda es la de concentrar el voto en un BNG que va lanzado (29,5%, 5 puntos más que en el 2020 y 21 más que en 2016).<strong> Las elecciones serán difíciles para el PSdG</strong> (16%, 3,4 puntos menos que en 2020) y para Vox (2,0% cuando hace 4 años logró 3,3%).</p><p>En Ourense, Democracia Ourensana se queda lejos del último escaño en juego, que está situado en el 6,1%. Podemos ver la estimación y el reparto de escaños por provincias en el cuadro siguiente.</p><p>De nada sirve para la izquierda estrechar los márgenes con la derecha si por el camino se deja un 3,9%-4,0% de los votos, que es lo que podrían obtener hoy Sumar y Podemos. Los últimos comicios de 2020 se produjeron en un contexto pandémico de baja participación que benefició al PP, con más afluencia del público mayor, como ha quedado probado estadísticamente por los estudios postelectorales. El resultado final fue un engañoso 42 vs 33 escaños, cuando la distancia en votos fue de 50% vs 47,1%. En A Coruña y Pontevedra la coalición formada por Podemos-EU-Anova se quedó con 4,4% y 4,6%, respectivamente, a las puertas de obtener 2 asientos que hubieran restado al PP. Es lo que está sucediendo ahora con Sumar, <strong>que detrae a la izquierda cerca de 50.000 votos CER que no se traducen en escaños</strong>. Con el agravante de que en esta ocasión esos 2 diputados autonómicos podrían suponer el cambio de gobierno. Se da la circunstancia de que la derecha podría quedar por debajo de la izquierda en número de votos (48,6% vs 49,4%) y sin embargo alcanzar la mayoría. Podemos verlo en el gráfico siguiente. </p><p>Desde las elecciones de 2020 han pasado muchas cosas. La primera de ellas la mudanza de Alberto Núñez Feijóo a Madrid y la llegada de <strong>un nuevo líder a la presidencia de la Xunta</strong> que es, según el CIS, el mejor valorado por sus propios votantes (7,9) seguido de Ana Pontón (BNG, 7,6). Ambos, a mucha distancia de José Ramón Gómez Besteiro (PSOE, 6,4), Álvaro Díaz-Mella (Vox, 6,2), Marta Lois (Sumar, 5,6 entre los que optaron por Galicia en Común) e Isabel Faraldo (Podemos, 4,7 también entre los que votaron Galicia en Común). Si bien en el caso de Faraldo se ve perjudicada por un nivel de conocimiento inferior al del resto.  </p><p>Rueda no alcanza los valores que obtenía Feijóo en su etapa de presidente autonómico, con notas que superaban el 8,5, pero ha sabido consolidar la imagen de líder fiable en los últimos meses en el feudo gallego mientras que en cambio la de Feijóo se ha debilitado. El <strong>resbalón popular en las generales</strong>, quedándose a las puertas de La Moncloa, derribó el mito de sus mayorías absolutas y de la noche a la mañana pasó de imbatible a ser sospechoso, cuando no culpable, de no haber alcanzado la meta. En este país sin grises ni matices todo puede pasar del blanco al negro en un abrir y cerrar de ojos. Además, en Galicia la derecha en su conjunto (PP+Vox) retrocedió casi 2 puntos respecto a las autonómicas celebradas 3 años antes, del 50% al 48,3%. En ambas elecciones el candidato era Feijóo, cuya valoración se ha desplomado en el conjunto de España del 5,1 de abril de 2022 al 4,3 del mes pasado, y entre sus votantes, del 7,3 al 6,7, la nota más baja de toda la serie histórica.</p><p>Al contrario, el actual presidente gallego mantiene un índice de popularidad alto, como acabamos de ver, con un nivel de crítica externa e interna relativamente bajo. Hasta un 44% de votantes populares dicen que votarán por el candidato más que por el partido, cosa que no sucede en ninguna otra formación (¿una nueva campaña escondiendo las siglas?). <strong>Sólo un 7% de votantes del PP califica la gestión de los últimos años como mala o muy mala.</strong> Y esta cifra se reduce al 3% cuando el evaluado es Alfonso Rueda al frente de la Xunta en el tiempo que lleva como presidente. Por último, sólo un 19% de gallegos ve la situación económica o política de su comunidad peor de la que había hace 4 años. Y lo que es más significativo, hasta un 33% de votantes del PSOE cuestiona la oposición que ha hecho su propio partido en este tiempo.</p><p>Pese a los números que acabamos de ver, la precampaña ha estado más marcada por lo nacional que por lo gallego y no está nada claro a quién va a beneficiar esta circunstancia si sigue por los mismos derroteros. </p><p>En el carril estrictamente gallego, con los números en la mano, las cosas parecen bajo control para el PP. Mayoría ajustada pero suficiente. <strong>Para un 70% de gallegos serán más importantes los temas propios de Galicia que los generales de España</strong> a la hora de decidir por quién votar. En el carril nacional y el plebiscito a Feijóo entran en juego otros factores.Todo lo que ha rodeado a la investidura de Pedro Sánchez y la formación del actual gobierno de coalición ha amplificado la impresión de país ingobernable, roto en dos lados irreconciliables y esto, en <strong>una sociedad poco amiga de los cambios</strong> como la gallega, está pasando factura al PSdG, cuyos electores se muestran desorientados y son los que más dudas tienen. A esto se unen los problemas endémicos que vive allí la formación. Si no estuviera el BNG muchos de esos votantes acabarían en la abstención, pero la efervescencia de Pontón cambia las circunstancias.</p><p><strong>El resultado es un PSdG que apenas aguanta a 6 de cada 10 votantes</strong>. La mayoría restante salta al BNG –un 24%– y al PP –un 6%–. Sirva de dato un botón del momento de fragilidad que viven las siglas en Galicia: hay más votantes del PP que optarían hoy por el BNG (3,7%) que por el PSdG (2,2%). </p><p>Sabedores de las dificultades de los socialistas, el PP decidió adelantar las elecciones bajo la premisa de sacar rédito del contexto nacional y la amnistía, con un planteamiento que pasa por <strong>“nacionalizar” la campaña,</strong> como por cierto ya se hiciera en Madrid con éxito y en Castilla y León con resultados funestos para Alfonso Fernández Mañueco, que conservó la presidencia de milagro y a costa de ceder mucho poder ante Vox, que salió en su rescate. </p><p>En términos de movilización/desmovilización por bloques el resultado hasta el momento respecto a 2020 es un saldo positivo para la izquierda en 29.000 votos. <strong>El PP tiene un punto y medio de margen.</strong> Pero no mucho más. Podemos ver todos los movimientos entre partidos en el gráfico siguiente.</p><p>De las últimas generales el PP se lleva el aprendizaje de no vender la piel del oso antes de haberlo cazado. Si en julio el mensaje de campaña era que la victoria estaba hecha y esto desactivó la tensión electoral de una porción pequeña pero decisiva de su electorado, ahora se lanza el mensaje contrario, que<strong> la victoria está en peligro, fijando en la retina de los gallegos la idea de que estamos ante una contienda abierta</strong>. Hay corrección y hay también nerviosismo. Feijóo se juega mucho. De un extremo al contrario. Sólo así se explica la petición a Vox de que no se presente para no poner en riesgo la mayoría, lo que da carta de naturaleza al <em>sí se puede</em> de una izquierda que tiene ante sí el reto de esquivar la melancolía histórica de quien ha visto pasar mayoría tras mayoría de la derecha, contando como en el lejano 2005 fueron capaz de voltear efímeramente la Xunta. El propio CIS nos dice que el 80% de gallegos opina que el PP ganará las elecciones.</p><p>De lo que no hay certezas es de los posibles resultados entre los residentes ausentes tras el fin del voto rogado. Es un tema del que se ha hablado muy poco y puede ser decisivo. Existe un margen importante de desviación, no recogido por las encuestas, por la posible incidencia del voto de residentes ausentes. En las elecciones de Galicia podrán votar 2,6 millones de personas, de los cuales <strong>1 de cada 6 votantes gallegos reside en el extranjero</strong> (476.000 personas). En 2020 aproximadamente 5.700 gallegos votaron, la cifra más baja de todas las elecciones. Y en 2016 fueron algo menos de 11.000, a años luz de los 101.708 votos registrados en las lejanas elecciones de 2009 (sobre un censo de 335.000). Si bien es cierto que en las pasadas generales, ya con la supresión del voto rogado en vigor, el CERA no modificó el reparto de escaños en ninguna provincia gallega, sí lo hizo por ejemplo en Madrid, dando un escaño muy importante al PP. Es un factor difícil de controlar que añade una dosis extra de incertidumbre. El <strong>13 de febrero</strong> es el último día para entregar el voto CERA, una fecha marcada en rojo por todos los partidos. </p><p>_____________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jan 2024 19:30:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El colchón de la mayoría del PP se estrecha, el BNG sigue en ascenso y Sumar se queda a las puertas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Elecciones,BNG,El pulso electoral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La letra pequeña del CIS: el PP cae pero la división de la izquierda da la mayoría a la derecha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/letra-pequena-cis-pp-cae-division-izquierda-da-mayoria-derecha_1_1691265.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/e0df04ae-ab19-4e3f-89ff-1425788dacaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PP cae pero la división de la izquierda da la mayoría a la derecha"></p><p>El análisis independiente de Logoslab sobre los datos internos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas deja un escenario incierto, en el que PP y Vox sumarían hoy una mayoría absoluta ajustada de 177 escaños, que sin embargo alcanzaría los 180-182 en el caso de que Sumar y Podemos concurrieran por separado a las elecciones, que es lo que nos presenta el CIS, la realidad del grupo mixto y el hecho de que Podemos concurra como Alianza Verde en Galicia.  </p><p>Era una de las incógnitas de este barómetro. Las expectativas de voto de Podemos en solitario alcanzan el 2,5% y 1 escaño por Madrid. La formación de Ione Belarra mantendría representación en el Congreso al sustraer un 17% de electores de Sumar y más de 500.000 votantes, que saldrían muy caros a la formación de Yolanda Díaz. <strong>Sumar obtendría el 9,3% de los votos y 17 escaños, frente a los 29  que lograría si fuera junto a Podemos. Este factor sería decisivo para consolidar la mayoría de derechas. </strong>Caer por debajo del 10% supone un desastre en términos de escaños por el inmisericorde efecto de la ley D’hondt en esa franja de porcentaje. </p><p>El valor electoral de Podemos se mide tanto por lo que puede lograr por separado como por lo que puede quitar o aportar al conjunto, en un escenario tan fragmentado en el que las derrotas o victorias se resuelven en la foto <em>finish</em>. Algo parecido podría suceder en Galicia donde el PP parte como favorito pero no está todo decidido. Si Podemos consigue las décimas que le faltan a Sumar para entrar, las posibilidades de la izquierda se reducen exponencialmente.  </p><p>El Partido Popular, con el 36% de los votos, sería primera fuerza con 153-154 diputados, <strong>16 o 17 más que en las elecciones del pasado mes de julio, pero pierde en el último mes 1 punto y 88.000 votantes. </strong>Su viraje a posiciones más duras empieza a pasarle factura tras enlazar cuatro meses consecutivos al alza. Hace unos días el líder gallego anunciaba la Ruta por la Igualdad -un remedo de la Ruta por la Libertad que llevó a Albert Rivera a Alsasua, Rentería o Miravalles, el pueblo de Josu Ternera, entre otros- con el objetivo de denunciar los pactos de  Sánchez, y esta misma semana ha dado un paso más al afirmar que “<em>el hito  fundacional de esta legislatura es una corrupción política”  </em>y pedir a los suyos usar la mayoría absoluta en el Senado para “<em>recuperar la dignidad del parlamentarismo</em>”, toda vez que “<em>el gobierno ha entregado el Congreso a las minorías</em>, <em>convirtiéndolo  en un foro de inestabilidad y chantaje</em>”. Esta escalada verbal se produce al mismo tiempo que <strong>la transferencia de voto de Vox al PP vuelve a subir. </strong>Un 18% de votantes de Vox en las pasadas elecciones generales optaría hoy por el PP,  mientras sólo un 3% haría el camino inverso. No es de extrañar que la formación de  Abascal haya anunciado que se descuelga por primera vez de la manifestación del PP del 28 de enero. De puertas afuera por la “<em>ceremonia de confusión de Génova</em>”, al que piden una estrategia conjunta frente a la amnistía. Y de puertas adentro porque el tándem en la calle estaba, a juicio de algunos dirigentes de Vox, sirviendo para blanquear al PP -duro en apariencia y blando en el fondo- engordando de este  modo a su principal adversario por el espacio conservador.  </p><p>Este nuevo mordisco del PP a Vox se produce <strong>con la importante contraindicación de perder una parte relevante del capital de voto ganado por los populares a la izquierda en el inicio del actual curso político</strong>. Según los datos recalculados del CIS, <strong>un 4% de votantes del PSOE y un 5% de abstencionistas escogería hoy la  papeleta del PP</strong>. Un botín que podría ser insuficiente para armar una mayoría. Si el mes pasado decíamos que la amnistía estaba pasando factura en el electorado progresista moderado, en éste es el PP el que retrocede. El trabajo de campo de la  presente encuesta, entre el 2 y el 5 de enero, coincidió con la piñata organizada contra Pedro Sánchez en Ferraz, que el PP tardó en condenar, lo que ha podido debilitar a los populares en el público templado.  </p><p>Estos son los mimbres que explican que la distancia entre bloques en la franja central, entre aquellos que se ubican en el 5 ideológico, empiece a reducirse. La suma de PP y Vox obtendría hoy el 30% de los votos (4 menos que en diciembre) vs 19% de PSOE, Sumar y Podemos (1 más que en diciembre). <strong>No es tanto que la izquierda se esté rearmando en el centro como que la derecha pierde apoyos en  favor de la abstención y la indefinición. </strong></p><p>Es en este río revuelto en el que mejor se desenvuelve<strong> </strong>Vox, que pese a las dificultades que está atravesando se mantiene en el 11% de los votos y 27-28 escaños, lejos de los 33 que obtuvo en las elecciones pero igualmente decisivos  para que el PP alcance la meta.  </p><p>Seguramente en el retiro que tuvo con sus ministros en la finca toledana de <strong>Quintos de Mora </strong>Sánchez les habló de la importancia de los tiempos en la política y de la  poca memoria electoral, de la necesidad de resistir hasta que se apruebe la ley de amnistía, como punto de inflexión. A día de hoy <strong>el PSOE obtendría el 30,6% de los  votos y 123 escaños, 2 más que en julio. </strong>Un resultado, que sin ser positivo,  mantiene a la izquierda en la carrera. En la jerga ciclista diríamos que hace la goma, parece que va a descolgarse pero si miras hacia atrás ahí está, pese a todo. Otro nuevo capítulo del manual de resistencia. Por delante asoma ya la amnistía, un plato de difícil digestión. Por lo pronto, Junts se ha desmarcado del texto del PSOE,  Sumar y Esquerra y ha registrado hasta 12 enmiendas. Veremos cómo encaja todo esto el elector socialista que hoy bascula entre votar PSOE o la abstención. En la actualidad 380.000 votantes socialistas se quedarían en casa. </p><p><strong>Los últimos capítulos de desavenencias entre socios están alimentando la idea  de legislatura imposible</strong>, de un mandato necesariamente corto que se hará muy largo por la agonía del gobierno para sacar adelante cada votación importante. El barómetro de enero no recoge los efectos de la caótica votación de los primeros  decretos del Gobierno, ni el efecto secundario de las posibles cesiones a Junts en materia migratoria, pero evidencia que las dificultades van más allá de la aritmética variable. O de la inestabilidad provocada por la fractura de Sumar y Podemos. Entronca con profundas diferencias ideológicas que sólo el pegamento de Vox evita que salten por los aires. La idea de unos pactos de investidura que eran según el presidente pactos de legislatura, está hoy más en entredicho que nunca por la volatilidad de varios de sus socios y los intereses cruzados de las elecciones vascas y catalanas. </p><p>En el pulso PSOE-Sumar el balance es ligeramente positivo para Yolanda Díaz en 35.000 votos, pero las buenas noticias son para el PSOE, <strong>puesto que ha reducido una diferencia que en diciembre se iba hasta los 140.000. </strong>Un 10% de votantes de Sumar votarían hoy a los socialistas, por un 4% de electores de Sánchez que optarían por Sumar. Tras dos meses de recuperación y tendencia positiva para la  formación de la vicepresidenta, enero ha supuesto un parón y un jarro de agua fría. Podemos ver todos estos movimientos en el cuadro siguiente. </p><p>Una vez ponderadas y recalculadas las notas apenas hay variaciones respecto a  diciembre. Todos los líderes suspenden con claridad. Sánchez mejora una décima y empata con Yolanda Díaz en el primer puesto (4,3), <strong>pero lo más destacado es la caída de Feijóo entre sus propios votantes </strong>(hasta el 6,7) <strong>la valoración más baja de toda la serie histórica desde que es presidente y candidato del PP</strong>.  </p><p>Será interesante ver la evolución a medio plazo de la marca Feijóo. Llegó a Madrid con la idea de ser un político conciliador, fiable y serio. Con un 5,1 de valoración en abril de 2022 en el conjunto del país. Ahora mismo los dos primeros rasgos están en tela de juicio, el primero de ellos por la mimetización con Vox en algunas posiciones (ahí está la reciente enmienda a la totalidad de la ley de amnistía con la que el PP ha propuesto ilegalizar partidos que convoquen <strong>referéndums ilegales</strong>), la segunda -la fiabilidad- porque es la línea de flotación en la que la izquierda le está golpeando una y otra vez de modo contumaz, para instalar la impresión de un líder que improvisa por desconocimiento y no va preparado a las intervenciones.</p><p>En esta guerra de marcos en la que se ha convertido la política actual, el electorado puede sentirse huérfano al percibir que su proyecto político se reduce a echar a Sánchez - al quedar en un segundo plano todo lo demás-, como años antes pasara con Rajoy  y Zapatero en la antesala, todo hay que decirlo, del mejor resultado de la historia  del PP y el más efímero, puesto que a éste le precedió la eclosión de los nuevos partidos. Hoy Feijóo acelera el paso para <strong>achicar el espacio de Vox</strong> (amnistía,  referéndum, Junts, Bildu, ETA…) pero las coordenadas de voto nos retrotraen a otro tiempo y a un tipo de liderazgo sobre el que planea la sombra de Ayuso desde el feudo de Madrid (hoy con la política energética, <strong>ayer con el traslado de inmigrantes</strong>  y cada semana enarbolando una nueva bandera de choque frente al gobierno). Las elecciones gallegas son una buena oportunidad para <strong>quitarse el olor a derrota </strong>y comenzar a transmitir confianza en su victoria y su estrategia. El hecho de haber declarado en las últimas horas que la mayoría absoluta está en peligro por Vox es un <strong>arma de doble filo</strong>. </p><p>Al otro lado, Sánchez (4,3 entre el conjunto de españoles y 7,0 entre sus votantes) sobrevive con la gasolina del <em><strong>antisanchismo</strong></em>, agarrado a su sello de político ganador. Nadie discute su liderazgo, aunque a nadie se le escapa el vacío que existe cuando se piensa en un posible relevo natural. Tampoco sufre por ahora el<strong> 'síndrome del pato cojo'</strong>. Al contrario, se le sigue percibiendo como alguien que al final siempre se sale con la suya. El problema es que Junts se lo está poniendo difícil. Su imagen está herida en buena parte de sus propios votantes. <strong>A un 30% de ellos el presidente de gobierno le inspira poca o ninguna confianza y eso son muchos miles de votos al albur</strong>.</p><p>La impresión de un líder maniatado por el  independentismo y dispuesto a vender la casa común se ha intensificado con la moción de censura en Pamplona (este es el primer barómetro que recoge su  incidencia), y ahora se une también la posible claudicación en la defensa de principios de alto voltaje, como el trato a los migrantes, cuyos efectos demoscópicos veremos el próximo mes. Este asunto es especialmente relevante,  en primer lugar por el drama humanitario que se está viviendo (<strong>18 migrantes </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/tragedia-migracion-18-migrantes-mueren-dia-intentando-llegar-costas-cifra-alta-2007_1_1683065.html" target="_blank"><strong>mueren</strong></a><strong> cada día</strong> intentando alcanzar las cosas españolas), y en segundo lugar porque amplifica el mensaje de la derecha: la imagen de alguien capaz de ceder en  cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder.  </p><p>En este contexto de desafección Abascal obtiene un 2,6 de nota general entre los españoles, pero <strong>el líder de Vox recupera impulso entre sus propios votantes (7,0) y vuelve a colocarse a la cabeza en este indicador</strong>. Aunque su formación está atravesando un momento complejo de debate interno su imagen sigue sosteniendo una parte importante del voto a su partido. </p><p><strong>Yolanda pierde tirón entre los suyos (de 7,2 a 6,9 en un mes), </strong>y al igual que Feijóo obtiene la peor nota entre sus votantes de toda la serie histórica, y ya acumula 8  décimas de retroceso respecto a octubre. <strong>La ruptura con Podemos tiene su coste</strong>. </p><p>Para terminar, merece la pena llamar la atención un mes más sobre la deriva política que reflejan los datos de problemática ciudadana. La fractura entre  bloques, el odio al adversario y la disociación entre los problemas reales del día a  día y el debate político, que está llevando la desafección a un nuevo nivel. La suma de menciones a la clase política, los políticos, los partidos y el gobierno, alcanza al  <strong>40% de españoles</strong> que lo sitúan como el principal problema del país, por encima  del paro, la precariedad, la situación económica o la vivienda... <strong>¿Hasta cuándo? </strong></p><p><em>*Análisis de Logoslab. Datos recalculados desde la propia matriz de resultados, cruzados por recuerdo de voto para eliminar el sesgo producido por el desfase entre el voto real en urnas y el manifestado en el barómetro de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas.  </em></p><p><em><strong>* Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</strong></em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jan 2024 17:02:18 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <title><![CDATA[¿Es el sistema electoral español injusto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/sistema-electoral-espanol-injusto_1_1641652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/7e993a8a-7c70-4c1a-8eb0-5d9fd922020e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es el sistema electoral español injusto?"></p><p>¿Es el sistema electoral español injusto? Existe una corriente de opinión bastante extendida que así parece apuntarlo, con el telón de fondo de las dificultades para armar mayorías estables en el Congreso y el rol que juegan los partidos nacionalistas, pero ¿hasta qué punto es cierto? </p><p>En las elecciones generales se eligen 350 diputados repartidos en 52 circunscripciones electorales, que corresponden a cada una de las provincias de España más las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Además, se establece una barrera del 3% del voto válido en cada circunscripción como mínimo para entrar en el reparto de asientos. <strong>Esta división del territorio en circunscripciones es un primer elemento de desequilibrio</strong>: <strong>perjudica a partidos no mayoritarios de ámbito nacional frente a los nacionalistas o regionalistas.</strong> </p><p>De acuerdo con la ley electoral, cada circunscripción tiene asegurado un mínimo de escaños independientemente de su población: dos en el caso de las provincias y uno en el caso de las ciudades autónomas. El resto de escaños hasta los 350 se reparten de forma (aproximadamente) proporcional según la población de cada circunscripción. <strong>Este mínimo por circunscripción es otro elemento que genera desigualdad: se beneficia a las provincias menos pobladas en detrimento de las grandes. </strong></p><p>Abundan los casos que ejemplifican los desequilibrios que provoca nuestro sistema electoral. Algunos paradigmáticos, como el del PACMA, que en las elecciones de noviembre de 2019 obtuvo cero escaños con más de 228.000 votos, mientras que<strong> Teruel Existe</strong> obtuvo uno con menos de 20.000 apoyos. O el del “coste” de un diputado en Ceuta, menos de 13.000 votos el 23J, frente al de la Comunidad de Madrid, que ronda los 100.000.  </p><p>El objetivo del sistema al establecer estas reglas no es otro que <strong>garantizar la representatividad de los territorios menos poblados</strong>. Sin él, la representación de la España vacía quedaría reducida a la mínima expresión. Valga como ejemplo que, sin el mínimo de escaños por circunscripción, a Ceuta, a Melilla y a Soria no les correspondería ni un solo diputado.</p><p>Entonces, ¿es justo el sistema electoral? Esta es una cuestión subjetiva, ya que se contraponen dos principios: el de legítima representación de todos los territorios y el de igualdad (que un voto valga lo mismo aquí que allí). </p><p><strong>Un tercer elemento de desequilibrio es el método de asignación de escaños.</strong> En España se usa el método D‘Hondt, el más utilizado en nuestro entorno y que beneficia a los partidos con mayor apoyo electoral. </p><p>En la siguiente tabla se detalla la relación entre votos y escaños obtenidos por los principales partidos en las últimas elecciones del 23J:</p><p><strong>UPN</strong> es el partido que mejor rentabiliza sus votos, seguido por PNV, BILDU, JUNTS, PP, PSOE y ERC. Todos ellos, en mayor o menor medida, con una buena conversión voto – diputado gracias a que tienen un buen resultado en todas (o gran parte de) las circunscripciones en la que se presentan.</p><p>Del otro lado, <strong>los partidos perjudicados son Vox, Sumar, CCA y BNG, todos ellos con un coste por asiento superior a 90.000 votos</strong>. A estos partidos les perjudica no conseguir representación en algunas de las provincias donde se presentan, a pesar de sumar un buen número de votos en ellas. Y aquí llegamos a uno de los puntos más controvertidos: <strong>el método D’Hondt castiga especialmente a los partidos en ciertas franjas de apoyo, normalmente aquellas por debajo del 15% en el conjunto del territorio</strong>. Varios ejemplos: a Sumar cada diputado le ha costado 97.226 votos frente a los 63.615 del PSOE o los 51.764 de UPN. Otros casos hablan por sí solos. Ciudadanos en abril de 2019 consiguió 57 diputados con el 15.9% y en noviembre de ese mismo año solo 10 diputados con el 6.9%. Es decir, el ‘coste’ por diputado fue de 0,28% del voto válido en abril frente al 0,69% en noviembre, más del doble. O, más reciente, el caso de Vox: en las elecciones de noviembre de 2019 consiguió 52 asientos con el 15.2% frente a los 33 asientos que logró el pasado mes de julio con el 12.4%. </p><p>Por su parte, <strong>PACMA y la CUP se quedaron sin representación </strong>a pesar de sumar más de 165.000 y 98.000 votos respectivamente. </p><p>No siempre los partidos nacionalistas se benefician del sistema electoral. Ahí están los números: a CCA, BNG y la CUP les perjudica. Pero sí es cierto que es un sistema propicio para aquellas formaciones nacionalistas que logran un resultado alto en las provincias en las que se presenta, como es el caso de PNV, BILDU, Junts y ERC. </p><p>Para ajustar estas asimetrías se han propuesto algunas alternativas interesantes. Vamos a exponer dos de ellas y a evaluar su efecto en distintos procesos electorales pasados.</p><p>La primera de las alternativas propuestas es sustituir el <strong>método de asignación de escaños D’Hondt</strong> por el Sainte-Laguë, que beneficia a los partidos medianos y pequeños. Este sistema, si bien está menos extendido que el D’Hondt, sí se emplea en alguna de distintas variantes países de nuestro entorno, como Noruega, Suecia o Alemania. En 2018 Unidas Podemos y Ciudadanos propusieron una reforma electoral en este sentido, argumentando que es un sistema más proporcional.</p><p>En la siguiente tabla se muestra un comparativa de los resultados del 23J con los métodos Sainte-Lagüe y D’Hondt:</p><p><strong>Vox y Sumar</strong> serían <strong>los grandes beneficiados</strong> al sumar 10 y 6 diputados más respectivamente, mientras que NC y Teruel Existe conseguirían una representación que hoy no tienen. Todo ello a costa de PP, PSOE, Junts y PNV. </p><p>Es decir, se prima la representación de partidos con resultados más discretos, dando lugar a un Congreso más fragmentado y donde el peso de los grandes partidos nacionales, PP y PSOE, se reduce en favor de Vox y Sumar.</p><p><strong>No obstante, la dinámica de bloques sería similar a la que tenemos hoy: PP y Vox sumarían 170 diputados, acariciando la mayoría absoluta, pero sin posibilidad de formar gobierno.</strong></p><p>Entonces, ¿es más proporcional el sistema Sainte-Lagüe? En la siguiente tabla se muestran los ‘costes’ por diputado y su desvío frente al promedio en ambos métodos.</p><p>Los números apuntan a que sí lo es. En la tabla de arriba podemos comprobar como el coste votos/diputado es sensiblemente más homogéneo con el método Sainte-Lagüe.</p><p>Otra alternativa propuesta sería<strong> sustituir las 52 circunscripciones actuales por 19</strong>, que corresponderían a las comunidades y las ciudades autónomas. Este sería un punto intermedio entre la situación actual que prima la concentración del voto a nivel provincial y el concepto “un ciudadano un voto”, que llevaría a una única circunscripción electoral.</p><p>El resultado del 23J con 19 circunscripciones autonómicas (respetando la suma actual de escaños por comunidad autónoma) sería:</p><p>Observamos un patrón parecido al del modelo SL vs DH: partidos menores mejoran resultados a costa, en este caso, principalmente del PP. </p><p>La diferencia fundamental es que los <strong>partidos monoprovinciales </strong>(o aquellos que tienen su principal nicho electoral concentrado en una provincia) de <strong>comunidades autónomas multiprovinciales </strong>pierden toda posibilidad de entrar en el reparto de escaños, como es el caso de NC y Existe. </p><p>En todo caso, la<strong> aritmética parlamentaria </strong>llevaría nuevamente a una situación similar a la actual: PP y Vox sumando 167 escaños. Cerca de la mayoría absoluta, pero sin posibilidades de gobernar.</p><p>Y, ¿cómo de proporcional es este sistema?</p><p>En este caso los números no dejan lugar a la duda: es un sistema mucho más proporcional que el de circunscripciones provinciales, con un desvío máximo sobre el promedio de menos de 16.000 votos, frente a los casi 85.000.  </p><p>Como conclusión final: <strong>sí hay alternativas razonables al sistema electoral actual para hacerlo más proporcional</strong> y a la vez respetar el principio de representatividad de los territorios. Hemos visto solo dos ejemplos, pero hay muchas otras alternativas. En cualquier caso, <strong>nada hubiera cambiado en cuanto a la formación de mayorías.</strong></p><p>--------------------------------------</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Nov 2023 18:27:47 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[¿Es el sistema electoral español injusto?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Reforma electoral,Partidos políticos,El pulso electoral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crece el pesimismo mientras caen el consumo y el ahorro: cómo influye nuestro bolsillo en lo que votamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/crece-pesimismo-cae-consumo-ahorro-influye-bolsillo-votamos_1_1641594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a99f8af-c504-499a-9c16-66a3fe1e6413_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crece el pesimismo mientras caen el consumo y el ahorro: cómo influye nuestro bolsillo en lo que votamos"></p><p>Uno de los factores que explican la remontada de la izquierda en las pasadas elecciones de julio fue <strong>la capacidad que tuvieron PSOE y Sumar de levantar el ánimo económico de la ciudadanía</strong>, y en particular de su electorado, en la segunda mitad de legislatura tras la pandemia, con un acelerón final los últimos tres meses. </p><p>En enero de 2021, 6 meses después del fin del confinamiento, la confianza de los españoles en la economía del país era nula y en esto coincidían votantes de izquierda y de derecha. Sólo un residual 4% consideraba la <strong>situación económica </strong>como buena o muy buena. Hoy esta cifra ha crecido hasta el 30% en el conjunto de la población, pero lo significativo es que se ha disparado entre los votantes del PSOE (del 7% al 51%) y los de Sumar (del 9% al 52%), mientras que la derecha sigue mostrando un total pesimismo. Podemos verlo en el gráfico siguiente.</p><p>El 29 de mayo Pedro Sánchez sorprendía a todos anunciando la convocatoria de elecciones generales. En ese momento la confianza de los españoles en la economía del país seguía siendo baja. Sólo un 23% calificaba la situación de buena o muy buena, y la mirada al futuro, habitualmente más optimista, era igual de desesperanzadora. Los datos de abril del ICC mostraban que <strong>un 26% de los españoles confiaban en que la situación económica </strong>del país mejoraría en 6 meses frente a un 54% que creía que empeoraría. </p><p>Sólo 3 meses después, en julio, mes de las elecciones, la percepción positiva había subido sustancialmente hasta el 36% (13 puntos). Los electores de PP y VOX no habían variado su mirada crítica pero se había producido el despegue definitivo entre los votantes del PSOE y de UP/ Sumar, que por primera vez en mucho tiempo “aprobaban” la situación económica del país con un <strong>56% </strong>de ellos calificándola de<strong> buena o muy buena</strong>, sumando a su vez más optimistas en la visión de futuro a 6 meses.</p><p>Está fue de las batallas más importantes que ganó la izquierda a la derecha en la larga precampaña y campaña electoral, al imponer su marco comunicativo al del PP, que tras Extremadura dedicó mucho tiempo y esfuerzo a explicar sus pactos con VOX y poco a alimentar su perfil gestor, desde entonces desdibujado.  </p><p>Los últimos datos conocidos del ICC, de hace apenas unas semanas, vuelven a elevar la preocupación ciudadana tras<strong> unos meses de tregua</strong>. No es de extrañar por tanto, como ha sucedido tantas otras veces en el pasado, que las expectativas electorales de los partidos en el gobierno se estén deteriorando mientras la atención esté puesta en las cesiones a los socios independentistas y no en la agenda social que está por venir en los próximos meses.</p><p><strong>Hay una caída abrupta de más de 17 puntos del índice de confianza en el mes de septiembre respecto a la última medición de julio</strong>. Esta caída -el tercer mayor descenso de toda la serie histórica- supone romper con una inercia sostenida de crecimiento en la confianza en los últimos meses. Y lo más significativo es que se produce sin que medie un acontecimiento importante que lo justifique. Las otras dos grandes caídas se produjeron tras la pandemia/ el confinamiento (marzo de 2020) y tras la guerra de Ucrania (marzo de 2022). Los efectos de la guerra entre Israel y Palestina los podremos ver en el próximo ICC.</p><p>De julio a septiembre la evolución es preocupante en 3 indicadores: 1) suben las personas que consideran que la situación económica de su hogar es peor que hace seis meses, del 35% al 44%, 2) suben las que afirman que su capacidad de ahorro será menor este año, de un 30% a un 37%, y 3) suben las que prevén que harán un consumo menor de bienes duraderos (coches, muebles, electrodomésticos, ordenadores…) del 20% al 26%. <strong>En los tres indicadores se produce un incremento sensible con subidas entre 6 y 9 puntos en solo dos meses</strong>. Pero es que entre los votantes del PSOE y Sumar el incremento es igual o mayor. Veámoslo en los siguientes gráficos.</p><p><em>Tabla 1. Indicadores económicos personales y del hogar*. Datos en porcentaje.</em></p><p>El <strong>deterioro de estos tres indicadores del ICC</strong> indica un cambio en el humor y en las expectativas económicas de los españoles en su conjunto, y en los votantes de izquierda en particular, que va más allá de una simple lectura estacional. </p><p>Es decir, las condiciones cambian y el gran esfuerzo social del gobierno en la pasada legislatura, <strong>el mensaje de avance y progreso </strong>se enfrenta a dos hechos ciertos: 1) la economía se contrae -y el IPC y el Euribor siguen castigando a los españoles-, y 2) asistimos a unos niveles desconocidos de inestabilidad política, dentro y fuera de nuestras fronteras. Y, como ya dijimos, está por ver los efectos de la guerra en OrienteMedio</p><p>El pacto PSOE y Sumar -y toda la partitura que lleva detrás- llega en el momento justo para los socios y ha podido tener un efecto alivio entre sus electores, <strong>una dosis de esperanza en el futuro en medio de la alargada sombra de la amnistía, que amenaza con terminar de atenazar el clima ciudadano</strong>. Reactiva el argumento a la ofensiva (la ambiciosa agenda social) y a la defensiva (no perder lo logrado), frente a una derecha centrada exclusivamente en la fractura territorial… por ahora. Porque ahora que empieza a andar la legislatura lo previsible es que lo económico cobre mayor protagonismo y el PP intente ganar espacio en este flanco con un mensaje tan recurrente en el pasado como efectivo: prepárate porque llegan curvas.</p><p>----------------------------------------</p><p>*Las preguntas realizadas por el CIS correspondientes a los datos mostrados en la tabla 1 son las siguientes: ‘¿Considera Ud. que la situación económica actual de su hogar es mejor o peor que hace seis meses?’, ‘¿Cree Ud. que sus posibilidades de ahorro durante el próximo año serán mayores, menores o iguales que las de este año?’, ‘¿Cree Ud. que sus posibilidades de adquisición de bienes duraderos (coches, muebles, electrodomésticos, ordenadores, etc. nunca viviendas, bienes inmuebles) durante el próximo año serán mayores, menores o iguales que las de este año?’.</p><p><strong>Rafael Ruiz </strong>es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Nov 2023 20:22:13 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Crece el pesimismo mientras caen el consumo y el ahorro: cómo influye nuestro bolsillo en lo que votamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partidos políticos,Economía,PSOE,Sumar,El pulso electoral]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La otra España del votante de Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/espana-votante-ultraderecha_1_1641541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/65a960a8-9f6a-4bdd-b79f-596dfc3445ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La otra España del votante de Vox"></p><p>El barómetro de octubre del <strong>Centro de Investigaciones Sociológicas </strong>deja algunos datos interesantes sobre la visión de los españoles acerca del cambio climático, la guerra en Ucrania, las reivindicaciones de las futbolistas, la situación económica general de España y los principales problemas a los que se enfrenta el país. El fenómeno más singular es la visión disruptiva que en todos estos temas tan dispares tienen los votantes de Vox, distanciados del resto de electores de otras formaciones políticas, incluidos los del PP. </p><p>En el caso del cambio climático es de todos conocido que los de Abascal han hecho bandera de su escepticismo, con un programa en el que supeditan el medio ambiente al “interés de los españoles”, como recoge uno de sus primeros puntos.<strong>Vox</strong> defiende entre otros temas conflictivos seguir explotando los combustibles fósiles, revertir la futura prohibición de vender coches de gasolina y diésel, potenciar las nucleares, aumentar los regadíos y sacar a España de los acuerdos climáticos. Por poner un ejemplo cercano se ha posicionado del lado de los agricultores en Murcia y son favorables a derogar la ley que reconoce la personalidad jurídica al Mar Menor. </p><p>A la pregunta <em>“¿diría usted que el cambio climático le preocupa mucho, bastante, poco o nada?”</em>, <strong>sólo el 32% de votantes de Vox declara estar preocupado en alguna medida, mientras sí lo están el 70% del PP, el 93% del PSOE y el 98% de los de Sumar. </strong></p><p>Este posicionamiento tan diferente del conjunto de la población se vuelve especialmente beligerante y encuentra predicamento en el ala liberal cuando se produce frente a lo que denominan <em>pulsión prohibicionista</em> que pone en liza las libertades individuales, como reducir el consumo de carne, hacer una barbacoa o limitar los vuelos con el objetivo de disminuir la huella de carbono. </p><p>Cuando hablamos de soberanía e integridad nacional uno puede presuponer un apoyo importante de los votantes de Vox. Lo que sucede es que el partido verde ha sido bastante contradictorio en este tema, como muchos de sus socios europeos. Sólo hay que recordar los malabares que tuvieron que hacer los distintos partidos que se citaron en la cumbre de Madrid, con Marine Le Pen a la cabeza tirando balones fuera. No en vano han convivido la visión más frentista del PiS polaco, derrotados en elecciones hasta hace unos días y cuyo líder Jarosław Kaczyński acusó a Putin de estar detrás del accidente de avión que costó la vida a su hermano gemelo, con el recelo de un Orban que ha intentado surfear la invasión desde la equidistancia con la Unión Europea y con Putin. Ambos, polacos y húngaros, son socios de Vox. No es de extrañar por tanto la división en el seno de sus votantes: <strong>sólo un 50% de ellos se muestra bastante o muy preocupados por la invasión de Rusia a Ucrania, frente a un 71% de Sumar, un 74% del PP y un 78% del PSOE.</strong></p><p>El triunfo de la selección femenina de fútbol y los sucesos posteriores han provocado ríos de tinta y un debate difícil de esquivar para cualquiera, también para Vox. En temas de igualdad la posición de Vox es contraria a la discriminación positiva de la mujer porque a su juicio termina con la meritocracia. La huella de sus políticas ya se nota en algunos gobiernos. Sin ir más lejos el vicepresidente de Castilla y León presumió en sus redes de “eliminar cuotas de género absurdas y discriminatorias” cuando la Consejería de Agricultura eliminó de su cartera las ventajas de la mujer para el acceso a ayudas. No es de extrañar por tanto que las reivindicaciones de las futbolistas españolas hayan provocado un significativo silencio oficial, aunque algún diputado como <strong>Carlos Flores Juberías</strong> dejara clara su posición a las primeras de cambio con un tuit que habla por sí solo. </p><p>En línea con lo que ya opinaba este diputado, a la pregunta <strong>“por lo que usted sabe ¿cree que habría que respaldar las reivindicaciones que están haciendo las futbolistas?”</strong> <strong>sólo un 41% de votantes de Vox responde afirmativamente, frente a un 64% del PP, un 91% del PSOE y un 95% de Sumar</strong>. Resultados idénticos a los que se producen con la pregunta “¿cree usted que las federaciones deportivas de España deberían incorporar a más mujeres en sus juntas directivas y estamentos de entrenadores/as y técnicos/as?”.</p><p>La visión general de los españoles es ciertamente negativa con la marcha de la economía, sólo un 28% la califica de buena o muy buena. Las cosas están algo mejor a ojos del 51% de los votantes del PSOE y de Sumar, y mucho peor a ojos de la derecha, con sólo un 11% de electores populares optimistas y un 5% de los de Vox. </p><p>Con todo, el dato que sobresale es el de los más críticos, aquellos que la califican de “muy mala”. <strong>Un 50% de electores de Vox están en la posición más beligerante, por un 28% del PP, un 6% de Sumar y un 5% del PSOE.</strong> </p><p>A la preocupación por la marcha de la economía hay que sumar la desafección. En el <a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-aprieta-derecha-acerca-mayoria-vox-horas-bajas_1_1620517.html" target="_blank" >pulso electoral</a> de octubre advertíamos que el debate social y ciudadano sobre la amnistía está modificando el humor político de los españoles. A la pregunta del Centro de Investigaciones Sociológicas <em>“¿cuál es a su juicio el principal problema que existe actualmente en España?” </em> la referencia a “los problemas políticos en general” pasaban al primer lugar por encima del paro y la crisis económica, con un crecimiento continuo y significativo desde antes del verano: 12% en mayo y junio, 13% en julio, 16% en septiembre y 19% en este mes de octubre. Esta tendencia es más acusada aún entre los votantes de Vox. <strong>Un 28% de ellos coloca en lo más alto del ranking “los problemas políticos” a mucha distancia de la crisis económica y el paro, con sólo un 5% de menciones</strong>, pese a que como hemos visto anteriormente eran los más críticos con la situación económica del país.</p><p>Un voto por tanto de cabreo, pero sustentado en una visión de España y del mundo significativamente diferente, no ya del conjunto de españoles, sino de los votantes de su socio natural. Estos resultados apuntan precisamente a esa derivada, <strong>Vox ha trabajado con éxito la diferenciación con el Partido Popular </strong>en estas y otras banderas, como inmigración, violencia de género o modelo europeo, lo que puede estar sujetando su voto en un momento de fuerte debilidad como el actual, en el que hasta el 20% de sus votantes afirman que optarían por Feijóo. </p><p>Vox tiene grandes dilemas que resolver encima de la mesa al haberse quedado a medio camino en la estrategia que ya siguiera <strong>Le Pen</strong> con las clases populares y al mismo tiempo haber perdido fuelle en los barrios metropolitanos de las grandes ciudades, a favor del PP. Su voto se sostiene porque la marca sigue fuerte en grupos de población amplios con intereses comunes como fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, agricultores, cazadores, aficionados a la tauromaquia y otros, pero antes o después deberá aclarar su camino para no entrar en una espiral de difícil solución. </p><p>-------------------------------</p><p><em><strong>Rafael Ruiz </strong></em><em>es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Nov 2023 20:43:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La otra España del votante de Vox]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partidos políticos,CIS,Elecciones,El pulso electoral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feijóo aprieta y la derecha se acerca a la mayoría con Vox en sus horas más bajas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/feijoo-aprieta-derecha-acerca-mayoria-vox-horas-bajas_1_1620517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f9993542-8315-4fbd-84ac-8466a15890e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feijóo aprieta y la derecha se acerca a la mayoría con Vox en sus horas más bajas"></p><p>Si se celebraran elecciones generales este domingo, <strong>la suma de PP y Vox (173) rozaría la mayoría absoluta</strong>, frente a una izquierda que retrocede erosionada por la negociación en torno a la amnistía, la rumorología sobre una posible consulta pactada en Cataluña —y veremos a futuro los efectos indirectos del conflicto palestino-israelí—. Tras dos meses de movimientos menores y en clave intrabloques, el frágil equilibrio resultante de las elecciones de julio se rompe. </p><p>PSOE y PP muestran una lealtad electoral muy elevada, del 88% y 93% respectivamente, pero en el pulso entre ambos <strong>el saldo vuelve a ser positivo para el PP</strong>, dando continuidad a la tendencia observada toda la legislatura pasada: <strong>324.000 electores socialistas se plantearían hoy votar a Feijóo, </strong>mientras en el sentido inverso 62.000 votantes del PP podrían apoyar a Sánchez. Si echamos la vista atrás y observamos los movimientos respecto a los comicios de noviembre de 2019, estaríamos hablando ya de 800.000 ex votantes del PSOE optando por el PP. </p><p><strong>Feijóo (151 escaños) da otro paso en su objetivo de afianzar la franja central,</strong> donde se está planteando una de las principales contiendas entre los dos grandes partidos. Aproximadamente 7,5 millones de españoles se autoubican en el 5 ideológico, el espacio donde más fluctuaciones se producen. En las elecciones de julio el PP superó al PSOE en este grupo por 11 puntos que pudieron ser más sin el pecado original de dar por hecha la victoria y si hubiera mediado otra gestión de los pactos con Vox, dos factores que dieron aire a un Sánchez que en el sprint final recuperó el músculo central suficiente para evitar un gobierno de derechas. <strong>Ahora mismo la ventaja del PP en el centro se va hasta los 14,5 puntos</strong> -30,4% de estos votantes <em>templados</em> optarían por el PP, frente a un 15,9% que lo harían por el PSOE-, recuperando la distancia que ya llegó a tener en el pasado y que finalmente desaprovechó. Para el presidente del gobierno no es un escenario nuevo. </p><p>El debate social y ciudadano sobre la amnistía está modificando el humor político de los españoles. A la pregunta del Centro de Investigaciones Sociológicas “¿cuál es a su juicio el principal problema que existe actualmente en España?”, la referencia a <strong>“los problemas políticos en general”</strong> pasan al primer lugar por encima del paro y la crisis económica, con un crecimiento continuo y significativo desde antes del verano: 12% en mayo y junio, 13% en julio, 16% en septiembre y 19% en este mes de octubre. Aumenta el cabreo, con la política, con los políticos y la polarización.</p><p>Hace un mes, a la vuelta del verano, el resultado electoral seguía siendo combustible anímico para la izquierda frente a una derecha que estaba aún en estado de shock. En octubre <strong>el paisaje es muy distinto</strong>. El PSOE está perdiendo la batalla del relato y se le ha abierto una vía de agua que hoy por hoy parece difícil de cerrar y que recuerda en los números a lo que ya vimos tras los primeros presupuestos con Bildu o los indultos. </p><p>Podemos leerlo en las actitudes frente a una hipotética repetición de elecciones, que se refleja en <strong>tres indicadores</strong> que se han invertido en apenas unas semanas: <strong>1)</strong> Hemos visto recientemente varias encuestas publicadas que recogen un aumento del porcentaje de votantes socialistas —hasta el 25%— que ven la repetición electoral como la mejor salida en la situación actual, <strong>2)</strong> La derecha está más movilizada hoy que la izquierda, cuando hace un mes sucedía lo contrario —declaran que irían a votar seguro el 81,4% de los que se autodefinen de derechas vs el 78,8% de los que se autodefinen de izquierdas—, y <strong>3) </strong>Los electores que se abstuvieron en julio y hoy sí acudirían a las urnas aportarían 40.000 votos más a la dupla PP-Vox que a PSOE-Sumar. El resultado de todo ello es <strong>un cambio en la dinámica de los bloques</strong>. Podemos verlo en el gráfico siguiente: </p><p>A mediados de septiembre, Feijóo pasaba por sus peores días desde que cogiera el mando de la nave popular. El líder gallego venía sufriendo un desgaste importante en su imagen pública (su nota había bajado <strong>del 5,1 de abril de 2022 al 4,3 de julio de 2023</strong> en la antesala de las elecciones*) y el fracaso en los comicios acentuó sus malos números y el debate interno sobre su liderazgo y estrategia. Para culminar, eran muchas las incertidumbres sobre el posible impacto electoral de una investidura fallida. ¿Para qué optar a una investidura perdida de antemano? ¿No subrayaría el papel de derrotado? Desde entonces Feijóo ha aparcado el objetivo de trasladar un perfil moderado y ha recurrido a uno <strong>más combativo</strong>.</p><p>En política, la gestión de expectativas forma parte fundamental del relato y la estrategia. Una buena gestión de expectativas puede convertir un mal resultado en uno aceptable, ahí tenemos casos sonados como el del propio Pedro Sánchez en 2015 que transformó el peor resultado del PSOE —91 escaños— en un “éxito” por haber mantenido sobre la bocina la hegemonía entre los partidos de izquierdas –Pablo Iglesias tras una gran campaña se quedó a 390.000 votos del sorpasso y ya sabemos el resto de la historia—. Por el contrario, una mala gestión de expectativas puede dejar tu reputación en una posición delicada. Es lo que le ocurrió el pasado mes de julio al propio Feijóo y su a priori victoria por una “mayoría amplia”, que finalmente fue <strong>victoria estrecha e insuficiente</strong>, pese a ser uno de los mejores resultados en número de votos de la derecha en su historia.</p><p>En la investidura de Feijóo, la gestión de expectativas ha funcionado mejor. Nadie esperaba una sorpresa aritmética y en el electorado conservador no había excesiva confianza en el efecto revulsivo del líder de la oposición. La operación, si bien sobredimensionada en el ecosistema del PP, pasaba por recuperar liderazgo ganando contundencia. Mostrar que había alguien a los mandos en la derecha. La beligerancia de Feijóo, real o estudiada, alimentada previamente por la manifestación de Madrid, y posteriormente por la de Barcelona, el desfile del 12 de octubre y las críticas al Gobierno por su posición sobre Israel, <strong>ha servido para acallar momentáneamente las voces críticas internas y para ampliar el mordisco a Vox (22 escaños)</strong>, sin que por ahora se resienta el centro.</p><p><strong>La transferencia de los de Abascal hacia el PP es del 20% —más de 600.000 votantes—, la más alta desde las elecciones.</strong> Otra cosa es que sigan existiendo dudas razonables sobre la falta de rumbo y el tacticismo que parece acompañar la difícil travesía de Feijóo al frente de <strong>una derecha rota, tan pronto abrazada como enfrentada</strong>. No en vano, el líder gallego sigue por debajo de Sánchez en preferencia como presidente de Gobierno (29% vs 24%), con el índice de popularidad más bajo en el conjunto de la población (4,3), y también a la cola en valoración por los propios votantes (7,1) por detrás de Pedro Sánchez (7,2), Santiago Abascal (7,4) y Yolanda Díaz (7,6).</p><p>Sánchez (120) mantiene un saldo positivo por la izquierda, pero <strong>la formación de Yolanda Díaz (29) recupera terreno en número de votos y escaños.</strong> El pulso entre ambos partidos, favorable en septiembre al PSOE en 200.000 electores —entre votos ganados y perdidos—, <strong>se ha reducido hoy a sólo 60.000</strong>.</p><p>La ministra de trabajo en funciones ha vuelto a tener protagonismo en el último mes y, aunque no ha logrado frenar la fuga hacia el PSOE (350.000 el último mes), sí ha conseguido volver a abrir hueco entre las filas socialistas, muchos de los cuales ya dudaron votarla en julio. <strong>La transferencia de votantes socialistas hacia la coalición de Sumar pasa del 1% de septiembre al 4%</strong>, captando en octubre 290.000 votos y abriendo una puerta que permanecía cerrada desde elecciones. Es una señal esperanzadora para la coalición fucsia y un dato importante para entender qué está pasando en el seno de la izquierda. El <strong>repunte de Sumar</strong> se produce en un contexto difícil, de recuperación del bipartidismo y ante la alargada sombra de la —improbable— repetición electoral, cuando las dinámicas habituales –ahí tenemos lo que ocurrió en 2016 y 2019— han castigado tradicionalmente a los nuevos partidos, especialmente en el alambre del 10-13%, una zona compleja de transitar por los efectos de la ley D’Hondt. En el cuadro siguiente podemos ver los movimientos que se han producido desde las pasadas elecciones de julio.</p><p><em>*Análisis de LogosLab y datos recalculados desde la propia matriz de resultados, cruzados por recuerdo de voto para eliminar el sesgo producido por el desfase entre el voto real en urnas y el manifestado en el barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas. </em></p><p>_______________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz </strong></em><em>es consultor y analista de datos en asuntos públicos, licenciado en ciencias políticas y de la administración, con posgrado en investigación social. Es socio fundador de Logoslab. A lo largo de su trayectoria profesional ha ayudado a empresas de distintos sectores a incorporar la data en la toma de decisiones a través del desarrollo de modelos de medición y microsegmentación. Ha participado en más de 15 campañas electorales en los últimos 10 años.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Oct 2023 17:23:48 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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