Gravísimas. Así califica una fuente parlamentaria las palabras de Ursula von der Leyen ante los embajadores extranjeros en Bruselas, un discurso en el que aseguró que “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá”, alejándose de la defensa del derecho internacional, el respeto a los derechos humanos o a la soberanía territorial de los países al tiempo que legitimaba con sus palabras las intervenciones militares de las grandes potencias contra terceros.
“Hay quien se está ganando una moción de censura a pulso”, publicó por redes sociales el socialista Jonás Fernández, eurodiputado veterano que se mostró muy crítico con la presidenta de la Comisión. El comentario tuvo un importante eco entre sus colegas de bancada y muestra el importante malestar entre el grupo de los Socialistas y Demócratas, segunda fuerza de la Eurocámara y segunda pata de la coalición que refrendó la actual Comisión.
Este martes, los ánimos siguieron igual de caldeados en el Parlamento Europeo. La española Iratxe García, jefa de toda la bancada socialista, le exigió que “pueda clarificar esas declaraciones” porque “desde mi punto de vista y desde el punto de vista de mi grupo han causado y generado sorpresa y descontento”. Sus críticas van al fondo también de ese discurso por “poner en duda la necesidad de defender el orden internacional”, una postura “no asumible” por los socialdemócratas europeos ni que se pueda “plantear que el orden viejo internacional y el derecho internacional fuera algo naif”. “La música” de la actual presidenta de la Comisión Europea “no suena bien” a los oídos de su sostenedor en el Eurocámara, si es que el PP europeo no quiere dar ya un volantazo definitivo y abrazar lo que queda de legislatura comunitaria de la mano de los tres grupos de extrema derecha.
Las sucesivas crisis y guerras en las fronteras de la UE están resquebrajando la coalición parlamentaria que sustenta a Von der Leyen, como ya había puesto de relieve la diferente posición de Bruselas entre la guerra de Ucrania y el genocidio en Gaza. Los liberales dudan y evitan desafiar a la Comisión. Su líder parlamentaria, Valérie Hayer, calificó el análisis de la alemana sobre el orden mundial como “un hecho, desafortunadamente” y lejos de criticarlo sólo pidió que “como europeos sigamos defendiendo el derecho internacional, no porque seamos naif sino porque es nuestro interés” o “qué diríamos mañana a Donald Trump si quiere atacar Groenlandia”.
Los apoyos progresistas de Von der Leyen se diluyen
Las aguas bajan revueltas entre las filas socialistas. La reacción del eurodiputado Jonás Fernández contaría con el respaldo implícito de la dirección del grupo, de ahí que pocas horas después Iratxe García desde Estrasburgo fuese crítica con Von der Leyen y exigiese explicaciones. Otra de sus eurodiputadas, Hana Jalloul, vicepresidenta del Comité de Asuntos Exteriores, insiste que Bruselas debe “defender el derecho internacional, porque es lo que somos, sino no creemos en la Unión Europea y esto es algo muy peligroso”
La bancada socialista empieza a asumir las críticas que hasta hace poco tiempo sólo salían de La Izquierda o Los Verdes. Contactado por infoLibre, el eurodiputado Mounir Satouri califica como “profundamente preocupante” el discurso de Von der Leyen porque “supone un giro peligroso en cómo la Unión Europea ve el derecho internacional y el orden global”. El ecologista francés reprocha a la presidenta de la Comisión que sobre Irán primero no realice una demanda clara en favor del derecho internacional y que, además, diga defender el orden internacional basado en reglas al tiempo que asume que ya no es válido. “En otras palabras”, denuncia Satouri, miembro del Comité de Asuntos Exteriores y presidente del Subcomité de Derecho Humanos, “las normas internacionales son válidas siempre que nos sirvan, pero se volverán secundarias en cuanto limiten nuestras decisiones”.
En el grupo de La Izquierda sitúan las palabras de Von der Leyen delante de los embajadores extranjeros como un paso más en la deriva vivida tras “su silencio cómplice ante el genocidio en Gaza o cuando se doblegó ante Trump en un campo de golf en Escocia”. Así lo explica a este medio la eurodiputada Estrella Galán, quien no acepta que ahora la alemana “ha escalado aún más y propone que la UE opere sin seguir el derecho internacional”, algo que la también representante del Comité de Asuntos Exteriores, considera “inadmisible”. Según las fuentes consultadas, socialistas, verdes e izquierda preparaban durante el martes su estrategia para cargar con dureza contra Von der Leyen en el debate que mantendrán con ella este miércoles en la Eurocámara.
El malestar del Consejo
La autonomía creciente asumida por la líder de la Comisión en cuestiones de política internacional también está generando un malestar dentro el Consejo. Un día después de las palabras de Von der Leyen, el presidente de esta segunda institución, António Costa, realizó una enmienda a esa visión sobre el orden internacional en el mismo foro ante el cuerpo diplomático.
“Un mundo multipolar requiere de soluciones multipolares”, pronunció el luso, descartando las intervenciones unilaterales de grandes potencias como las emprendidas por los Estados Unidos de Donald Trump, “sin esferas de influencia, donde las políticas de poder reemplazan a las leyes internacionales”. A la pregunta de cuál es la misión de la Unión Europea, Costa cree que “debemos defender el orden internacional basado en reglas” y “defender los principios consagrados en la carta de las Naciones Unidas y destacados en nuestros Tratados”.
La posición del presidente del Consejo contradice a la de la Comisión, quien este miércoles deberá dar explicaciones en la Eurocámara y ha visto como su número dos, la vicepresidenta Teresa Ribera, también discrepaba, insistiendo en la importancia de “recordar que el respeto al derecho internacional es una premisa básica” y consideraba “muy peligroso entrar en un debate en el que parece cuestionarse”.
Ver másEl Gobierno contesta a Von der Leyen: "La alternativa al orden internacional es el desorden"
Fuentes del Gobierno español evitan entrar en una polémica pública con Von der Leyen, pero sí insisten que “hay un orden internacional sujeto en reglas”. El titular de Exteriores, José Manuel Albares, mostró su identificación con las palabras de Costa porque “la alternativa al orden internacional es el desorden”. Albares contrapuso entre “optar entre el derecho o la alternativa que es la fuerza, o la paz y las relaciones pacíficas entre estados o el uso de la guerra como instrumento de política exterior”.
El malestar viene de lejos, porque hace sólo unas semanas la presidenta de la Comisión tomó la decisión de enviar unilateralmente y sin mandato de los 27 Estados Miembros a la responsable para el Mediterráneo, Dubravka Suica, a la reunión de la Junta de Paz para Gaza de Donald Trump, con la excusa de que Washington había invitado personalmente a Von der Leyen. España como Francia o Bélgica reprocharon entonces esa decisión.
Además de las aristas con Costa y Ribera, dos de las más altas autoridades en la capital comunitaria, de fondo también está el enfrentamiento entre Von der Leyen y la Alta Representante Exterior, Kaja Kallas, la política escogida por los 27 para dirigir y coordinar entre las capitales las relaciones internacionales de la UE. Las dos llevan tiempo chocando y la alemana con su agenda y reuniones con líderes extranjeros, la presencia en Cumbres y un refuerzo continuado de las unidades de la Comisión centradas en las relaciones internacionales ha ido laminando a la estonia.
Gravísimas. Así califica una fuente parlamentaria las palabras de Ursula von der Leyen ante los embajadores extranjeros en Bruselas, un discurso en el que aseguró que “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá”, alejándose de la defensa del derecho internacional, el respeto a los derechos humanos o a la soberanía territorial de los países al tiempo que legitimaba con sus palabras las intervenciones militares de las grandes potencias contra terceros.