Draghi, Costa… ¿y Sánchez? Cómo va la carrera por presidir el Consejo Europeo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una intervención en el Parlamento Europeo.

Cuando este martes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compartía en una carta abierta a la ciudadanía que se daría unos días para “reflexionar” si continuaba o no en el cargo tras los ataques a su esposa, Begoña Gómez, España sufrió un auténtico terremoto político que dejaba en vilo al país. Esa noche, mientras algunos fijaban su atención en el Palacio de La Moncloa, otros miraban a un lugar a más de 1500 kilómetros de Madrid: Bruselas.

No se sabe nada de la decisión que tomará Pedro Sánchez este lunes, pero, si dimite, a nadie se le escapa a estas alturas que el presidente del Gobierno es uno de los políticos españoles que más importancia le ha dado a su perfil internacional. Su voz se ha escuchado alta y clara, especialmente en la Unión Europea, donde goza de un gran prestigio entre los líderes de los Estados miembros. Sánchez fue clave en numerosas negociaciones como, por ejemplo, la implantación de la excepción ibérica o el desarrollo de  los fondos de recuperación tras la pandemia. Además, a todo ello hay que sumarle la exitosa presidencia rotatoria de España en el Consejo, que elevó aún más su figura entre los líderes de los 27.  

Pero, ¿qué cargos podría ocupar Sánchez en la Unión Europea? A priori, el presidente español tendría la posibilidad de acceder a los dos puestos más importantes en la organización supranacional: el de presidente de la Comisión y el de presidente del Consejo. Sin embargo, el líder socialista tiene muchas más posibilidades de ser lo segundo que lo primero.

En el caso de la presidencia de la Comisión, el cargo parece reservado desde hace mucho tiempo para la actual titular, Ursula von der Leyen, y, aunque en los últimos meses su nombre parece estar en entredicho por las numerosas críticas que está recibiendo y las dudas acerca de su continuidad dentro de su propia formación, el Partido Popular Europeo (PPE), el nombre de Sánchez parece imposible para sustituirla

El principal motivo es que el nombramiento del presidente de la Comisión, aunque sea propuesto por los líderes de los Estados miembros, tiene que ser aprobado por el Parlamento Europeo y, si se cumplen los pronósticos, este no sería nada favorable a Pedro Sánchez. Todas las encuestas de las elecciones del 9 de junio otorgan una victoria muy contundente al PPE y un retroceso a los socialdemócratas, por lo que una Eurocámara netamente conservadora nunca aceptaría un candidato que no fuera conservador y menos uno como Sánchez, el cual, además, ha tenido durante la legislatura fuertes encontronazos con el líder del PPE en el Parlamento, el alemán Manfred Weber.

En el caso de la presidencia del Consejo, Sánchez sí tendría muchas más posibilidades, pues es un puesto elegido directamente por los jefes de Estado y, por ello, no tendría que pasar por el filtro del Parlamento. De hecho, no es la primera vez que el líder del Ejecutivo español suena en las quinielas para optar a este cargo, que hace las veces de “jefe de Estado” de la Unión, presidiendo, dirigiendo y mediando en las reuniones entre los presidentes y jefes de Gobierno de los países. 

A Sánchez le avalan su perfil de prestigio y el apoyo de los socialdemócratas europeos, pero, pese a todo, tiene realmente difícil poder presidir el Consejo. El primer motivo es evidente: los presidentes europeos que le deben elegir por mayoría cualificada (15 ‘síes’ de 27) son mayormente conservadores del PPE. De hecho, tan solo 3 Estados miembros (sin contar España) están presididos por la izquierda. Es cierto que uno de ellos es Alemania, sin duda uno de los países con más peso en la elección, pero más allá de los germanos, sólo Dinamarca y Malta tendrían a Sánchez como opción ideológica preferente. 

Sin embargo, el reparto de los principales puestos de la Unión Europea podría darle una oportunidad. Tradicionalmente, liberales, conservadores y socialdemócratas se han dividido los tres cargos más importantes de la organización: el presidente del Consejo, de la Comisión y el Alto Representante para Asuntos Exteriores. Por ejemplo, esta legislatura la UE ha tenido una presidenta de la Comisión conservadora (Ursula von der Leyen), uno del Consejo liberal (Charles Michel) y un Alto Representante socialdemócrata (Josep Borrell). Por tanto, si la alemana continúa en su puesto, es previsible que un político de la izquierda moderada como Sánchez pueda optar a liderar el Consejo.

Pese a esta coyuntura, es muy complicado que Estados importantes como Francia, Italia o Polonia le den su apoyo. Emmanuel Macron parece que se inclina por un candidato con un respaldo más transversal, Giorgia Meloni y Sánchez no pueden estar más en las antípodas en cuanto a las cuestiones importantes de la Unión y, por último, Donald Tusk y el líder socialista ya han tenido varios encontronazos en cuanto a la política de defensa de los 27. Además, la fuerte postura de Sánchez en lo relativo al reconocimiento de Palestina, algo muy divisivo en el seno de la UE, podría quitarle aún más puntos . En este sentido, muchos analistas piensan que el nombre de Sánchez ha salido a la palestra más por la falta de candidatos fuertes en las filas socialdemócratas que por ser una posibilidad realista.

Por otra parte, el cargo de presidente del Consejo es un puesto muy jugoso y, por eso, el sillón que ahora ocupa el belga Charles Michel tiene muchos pretendientes. Hace unos meses, con su dimisión al frente del gobierno portugués por un caso de corrupción del que luego ha salido indemne, Antonio Costa parecía ser el favorito en todas las quinielas para hacerse con la presidencia. Como a Sánchez, le pesa la mayoría conservadora de líderes europeos, pero el reparto de poder en la UE también le abre una posibilidad. Especialmente, a un líder tan respetado y prestigioso como Costa, quien tiene en Europa tanto o más peso que Sánchez. Su exitosa trayectoria de gobierno en Portugal, sus buenas relaciones con los líderes europeos y su forma de abandonar el cargo para luego ser absuelto, son algunas de sus principales credenciales.

Más allá de Costa, otro nombre que ha emergido con mucha fuerza es el de Mario Draghi, que, junto al portugués, es el favorito para presidir el Consejo. El italiano es la navaja suiza de la política europea y parece que, allí donde hay una vacante en el viejo continente, su nombre siempre sale a la palestra. A su favor tiene su gran desempeño en las instituciones europeas, el apoyo de líderes como Macron y su perfil trasversal, que gusta incluso a su sucesora a los mandos de Italia, la ultraderechista Giorgia Meloni. Por otra parte, en su contra juega el haber ocupado ya una infinidad de cargos en Europa y el ser una figura que ya parece más ligada al pasado que al presente y al futuro de la Unión. También es importante recalcar que Draghi figura igualmente en las quinielas para presidir la Comisión en el caso de que Von der Leyen no repita.

Una carta escrita en soledad tras unos meses encajando los golpes: así se fraguó la decisión de Sánchez

Una carta escrita en soledad tras unos meses encajando los golpes: así se fraguó la decisión de Sánchez

Otros nombres que se han barajado han sido el del expresidente italiano Enrico Letta, que en las últimas semanas presentó su aplaudida hoja de ruta para la UE de cara a la próxima legislatura, el del exprimer ministro sueco Stefan Löfven o el de la actual primera ministra danesa, Mette Frederiksen. Sin embargo, todos ellos parecen estar a una gran distancia de Costa o de Draghi, algunos por su falta de renombre y otros, como en el caso de la líder de Dinamarca, por las medidas antiinmigración implementadas por su Gobierno, que han causado gran polémica entre las filas socialdemócratas. De la carrera parece caerse el todavía primer ministro en funciones holandés, Mark Rutte. Su perfil liberal, muy respetado, y su veteranía al frente de los Países Bajos parecían credenciales suficientes para colocarle muy arriba en las apuestas, pero, finalmente, todo indica que Rutte cambiará Europa por la OTAN para suceder a Jens Stoltenberg al frente de la alianza militar.

Además, según publica Politico, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión se inclinarán por un perfil diferente al de Michel al elegir al próximo presidente del Consejo. Las ambiciones políticas del belga y su pobre desempeño en el cargo le han puesto en el punto de mira, así que lo más probable es que los 27 se inclinen por un político más experimentado, ya en la parte final de su trayectoria, y que pueda guardar un perfil bajo, limitándose a las tareas propias del cargo. En este molde encajan mucho mejor tanto Costa como Draghi, cuyas carreras políticas parecen acabadas y no tanto Sánchez, mucho más joven que ambos y en un momento vital muy distinto.

Otro de los aspectos que hay que tener en cuenta es la fuerte presencia de políticos españoles en las instituciones europeas. Quizás, la más importante de todas sea Nadia Calviño al frente del Banco Europeo de Inversión, pero también está Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo o, incluso, se podría barajar un futuro puesto de Teresa Ribera en la UE relacionado con la transición ecológica durante la próxima legislatura. Así, si Sánchez accediera a la presidencia del Consejo, el equilibrio territorial de la UE se podría resentir.

Más sobre este tema
stats