Eva Orúe: "Que los jóvenes aprendan a separar la paja del trigo en las noticias es esencial para la democracia"

Eva Orúe interviene en el homenaje a Almudena Grandes organizado por la Feria del Libro de Madrid.

Eva Orúe (Zaragoza, 1962) puede decir que en su vida ha hecho prácticamente de todo. Desde compartir programa con Luis del Olmo en Protagonistas a recorrer toda Europa siendo corresponsal en Francia, Gran Bretaña y Rusia, o ser colaboradora de infoLibre. Ahora, tiempo después de todo eso, ha encontrado su refugio entre árboles, estanques y ángeles caídos, entre mundos de fantasía y otros muy próximos a nosotros: en definitiva, entre libros. Porque desde diciembre del año pasado, Orúe es la primera mujer que dirige la Feria del Libro de Madrid, un evento que conecta cada año al Parque de El Retiro con cualquier lugar al que las páginas de un libro nos puedan llevar.

Precisamente en ella se refugia la periodista para mirar al futuro con optimismo entre tantas malas noticias: “Como este año ha sido el de mi primera Feria del Libro de Madrid como directora, mentiría si no dijera que el mero hecho de que haya salido bien, dado el poco tiempo del que dispusimos para prepararla, es razón suficiente para desterrar los malos presagios”. Esa alegría a nivel personal no le evita el “desaliento”, y muestra su preocupación ante la incapacidad de los seres humanos de aprender de los errores pasados y su incompetencia para prevenir catástrofes que, para ella, son fruto de la irresponsabilidad: "Si acaso, me infunden algo de confianza aquellos que, en situaciones desesperadas, son capaces de hacer lo mejor. No son muchos, o tal vez es que sus ejemplos no trascienden, pero son luminosos".  

Para salir y escapar del pesimismo, sobre todo en verano, la directora de la Feria del Libro de Madrid busca refugio en su pareja, en su furgoneta o en las páginas de esos libros que ahora son (más aún) sus grandes compañeros. “Durante el tiempo de vacaciones, nuestra casa está allí donde la aparcamos. Como decía aquella canción de Paul Young, “Wherever I lay my hat / That's my home”. Solo que yo, en lugar de posar el sombrero, echo el freno de mano. Y, aunque con limitaciones, podemos estacionarla en infinidad de sitios que nos alejan de lo muy concurrido y lo muy trillado”, relata divertida a infoLibre

Y ese lugar, para Orúe, es mejor si está en un lugar cerca del Cantábrico, donde el carbón y las fábricas se funden con el verde y donde el paraíso se halla entre las montañas y las olas. El norte, la naturaleza, el “fresquito”, las playas “que se pasean” y no las que “se ocupan con una toalla'', son los lugares donde la periodista consigue desconectar. "Hace tiempo que eliminé las ciudades de mi lista de lugares visitables en verano: demasiado follón, demasiadas colas, demasiada gente", apostilla.

El tiempo también es un aspecto clave en esta época de inmediatez. No se refiere al usado para ir a la playa en verano, sino uno que cree más importante: el de darse un respiro de las noticias para escapar del “bombardeo informativo” y del ruido. La periodista admite que, pese a su oficio, “hay veces en las que la actualidad es insoportable y decido no leer las noticias”. Esa huida “no quiere decir que no quiera enterarme de lo que pasa: no quiero enterarme en el minuto en el que pasa”. Por eso, nos invita a “dejar madurar las noticias” para “calibrarlas mejor” y así conocer mejor la actualidad para no caer en el “ruido, la polémica y el mal rollo” que generan: "Leerlas con retraso te permite descartar algunas de ellas que, a veces, son las que más ruido, polémica y mal rollo han generado. Otras, lamentablemente, siguen ahí, y huir de ellas no soluciona nada".

Así las cosas, Orúe considera la educación clave para mejorar la relación de la sociedad con las noticias. "Estar bien informado es esencial, por eso insisto en que, cuando abro un paréntesis, lo hago sólo para darme un respiro. Breve. La alegría con la que algunos ciudadanos renuncian a ese derecho siempre me asombra, porque no entiendo la ciudadanía sin la información", destaca, para luego aclarar: "No obstante, si a eso que llamas bombardeo informativo y ruido político sumamos la mala praxis informativa y el tsunami de fake news, puedo entender perfectamente el pasotismo de algunos. Entender, que no justificar. Pero, estar bien informado exige una dedicación y unas habilidades que no todos tenemos. De ahí la importancia de enseñar a los más jóvenes a separar la paja del trigo en las noticias: tienen una tarea hercúlea por delante, y que aprendan a hacerlo, que salgan adelante, es esencial para el futuro de la democracia".

PENSANDO EN LA FERIA DEL LIBRO DE 2023

La Feria del Libro de Madrid cerró el pasado junio su 81 edición, la de la vuelta a la normalidad tras la pandemia, con unas cifras récord de visitantes que superaron los tres millones y unas ventas por encima de los 10 millones de euros, un 2% por encima de la recaudación de 2019.

Un éxito que seguro se verá refrendado el próximo año, pues en él tiene ya puesto el ojo Eva Orúe, tal y como nos adelantó hace unas semanas: "La de 2023 será la Feria en la que podremos demostrar todo lo que queremos hacer. Porque en esta de 2022 hacemos lo que podemos y un poquito más. La idea de hacia donde queremos ir está marcada en esta feria, pero la siguiente será la que indique claramente qué es lo que vamos consiguiendo y hasta donde hemos logrado abrirnos. Para mí la prueba, efectivamente, es la feria del año que viene".

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