Cómo lo ve

Lucía Méndez: "El PP debería aceptar que este Gobierno es el que es y negociar con él"

Lucía Méndez, zamorana de origen, ha desarrollado casi toda su carrera profesional en Madrid. Fue miembro del equipo fundador de El Mundo en 1989, hoy aún continúa en el periódico donde sigue siendo una de sus firmas más relevantes. De ella se puede decir que conoce la política española de los últimos 30 años como pocos. Goza de un extendido reconocimiento entre sus compañeros de profesión, independientemente de la ideología del medio en el que trabaje. Es una de las mejores especialistas en el mundo parlamentario español.

Ha conocido de primera mano la evolución y desarrollo de los partidos conservadores en nuestro país. También suele contar con información de primera mano dentro del mundo progresista al más alto nivel. Siempre es recomendable escuchar su voz si alguien quiere saber qué hay más allá de la información que aparece en los medios. Hoy en día, es una voz independiente que no puede asignarse a seguidismo partidista alguno. Este hecho le ha provocado vivir todo tipo de turbulencias en su larga trayectoria periodística.

Acuerdos transversales de España

"Creo que en una situación tan extraordinaria y excepcional como es una pandemia, algo inédito, tiene sentido hablar de unidad, pero yo tampoco dramatizaría el hecho de que no se pueda producir. Hablamos básicamente de un acuerdo entre el Gobierno de la nación y el principal partido de la oposición. No es dramático que no se llegue a un acuerdo. En este momento, la situación política es la que es y me parece que no sirve de nada compararnos con otras épocas, ni añorar ni llorar por la leche derramada, ni pensar que esto de la Transición era mejor y que los acuerdos eran fenomenales. Cada época tiene sus necesidades. Lo que sí que es verdad es que los ciudadanos tienen derecho a preguntarse cómo es posible que, habiendo cambiado tantas cosas en su propia vida, los partidos políticos no cambien de actitud, a excepción de Ciudadanos".

Coronavirus y polarización

"España había vivido en los últimos cinco años cuatro crisis paralelas: la crisis económica, la crisis social, la crisis territorial y la crisis de partidos. La crisis de partidos todavía está vigente. La clase política de hace cinco años ha sido sustituida por unos liderazgos políticos nuevos, de gente joven que tiene su propio criterio. Esos criterios no se ajustan a los de sus antecesores, ni se ajustan a lo que mucha gente pueda llegar a pensar porque las encuestas dicen que la gente aboga por el consenso y la unidad en torno a las crisis. Ante esta quinta crisis, surgida a raíz de la aparición del coronavirus, los partidos han reaccionado exactamente igual que en las anteriores. El único partido que ha cambiado es Ciudadanos, porque ha cambiado su liderazgo, y teóricamente es el único partido que ha leído cabalmente el tiempo en el que vive. Otra cosa distinta es que eso le dé réditos electorales. Eso no lo sabemos".

Tensión entre administraciones estatales y autonómicas

"La pandemia no solo ha puesto a prueba la resiliencia y resistencia de los ciudadanos y a las familias españolas, porque se ha segado la vida de las personas más vulnerables: las personas mayores, los ancianos, los enfermos. También ha puesto a prueba el funcionamiento de las instituciones y el Estado autonómico. Harían bien los partidos, las comunidades y el Gobierno en repensar mucho cómo debe ser la colaboración entre las instituciones, porque evidentemente lo que hemos visto en estos meses dista mucho de ser una colaboración tal leal y razonable como sería necesario para hacer frente a las muchas dificultades que va a enfrentar este país en los últimos meses y en los últimos años".

La negociación sobre los Presupuestos del Estado

"Soy bastante optimista. Creo que los Presupuestos se van a aprobar y que este Gobierno los va a sacar adelante porque tiene números y una mayoría parlamentaria alternativa a la de la investidura que pasa por el apoyo y la negociación con Ciudadanos y el resto de los partidos más pequeños de la Cámara. A pesar de que el Gobierno está muy empeñado en decirnos que el PP no quiere apoyar los Presupuestos, cosa que es verdad, hay que advertir que el PP no es necesario para apoyar estos Presupuestos. Creo que al PP le asiste la razón cuando dice que el Gobierno no les necesita. Tengo más dificultades en ver la razón que dan para no pactar instituciones como el Consejo del Poder Judicial. La razón es que Podemos está en el Gobierno. Creo que eso es una actitud regular democráticamente. Podemos forma parte del Gobierno de la nación. Es un Gobierno votado por el Congreso y el PP debería aceptar que este Gobierno es el que es y negociar con él".

La pérdida del sentido institucional

"Creo que una de las cosas más relevantes de esta época nueva y de esta nueva forma de hacer política de los líderes es la pérdida del sentido institucional. Su actuación política, la de casi todos, no respeta del todo las instituciones del Estado, ni la forma en la que las instituciones han venido trabajando hasta ahora. Es posible que las personas que somos del plan antiguo tengamos una idea de las instituciones demasiado elevada o incluso una idea demasiado cerrada, pero para que un país funcione, todas las instituciones tienen que reconocer a las otras instituciones. Si algún partido político no reconoce la institucionalidad del Gobierno, si algún partido en el Gobierno, como Podemos, no se comporta, institucionalmente hablando, de una manera lógica, el sistema falla por la base".

La unidad del Gobierno de coalición

"Reconozco que el funcionamiento de este Gobierno de coalición me tiene bastante perpleja. Ya sé que es de coalición, es una novedad, es inédito. Creo que el Gobierno en general, en su conjunto, debería mejorar los mensajes y la idea que transmite. Nadie puede entender que un vicepresidente del Gobierno denuncie públicamente a una ministra del Gobierno. No sé cómo puede ser que los Presupuestos tengan que pactarse en reuniones de un ministro del Gobierno con un secretario de Estado del Gobierno. Esta forma de funcionar desde el punto de vista de mensajes a la opinión pública no es buena porque transmite la sensación de que no estamos en unas manos demasiado serias y esto es fatal. La credibilidad en este momento de muchísima crisis y desamparo por parte de los ciudadanos es fundamental. Creo que en eso el Gobierno no está acertando y la principal responsabilidad es del socio Podemos que debería darse cuenta de que estar en el Gobierno significa unas responsabilidades que antes no tenían".

El PP de Pablo Casado

"Creo que el PP de Pablo Casado tiene una tarea por delante bastante difícil. A lo que más se parece el PP de Casado es a lo que le sucedió al PSOE en los años 2015 y 2016, cuando Podemos amenazó seriamente su hegemonía en la izquierda y se quedó con parte de los votos que debían ir a ellos. El PSOE ha logrado recuperar ese espacio político, pero en este momento el PP está viendo como el espacio político por la derecha se lo está disputando Vox. Como dice Aznar, que algo sabe de esto, mientras el espacio político de centro derecha aparezca fragmentado en dos, tres o en dos y medio, el centro derecha tendrá muchas dificultades para lograr una mayoría que le permita gobernar España".

La implantación de la ultraderecha en España

"A mí me sorprende la solidez electoral de Vox. Me sorprendió su resultado en las últimas convocatorias electorales porque su actuación política es una actuación peculiar y fuera del sistema. Creo que Vox en el Parlamento no está demostrando para nada su utilidad, pero está siendo capaz de articular y representar el enfado, la indignación o la ira que pueda existir en torno a esta desgracia y la actuación del Gobierno en esta pandemia. Yo soy capaz de entender la desesperación de las personas a la hora de analizar esto que nos pasa. Por una parte, me sorprende que Vox sea capaz de capitalizar eso, pero también tengo que decir que sorprende la paciencia y la capacidad de resiliencia de la sociedad española. El otro día en Berlín salieron a la calle 30.000 personas y aquí en la manifestación que hubo en Colón había muy pocos miles".

El debate sobre la monarquía

"También soy optimista en esto. En esto no coincido con mucha gente. No hay ni una sola posibilidad, ni un sola, de que España, en un plazo que podamos abarcar todos los que ahora vivimos, se convierta en una República. Porque habría que abrir la Constitución en los artículos reforzados. Acaba de suceder con el referéndum independentista de Cataluña: no lo permite la Constitución y por lo tanto no se puede hacer. Felipe VI es una persona equilibrada, moderna, sensata, racional, educada, inteligente. Yo me siento representada por el rey. Lo que sí es verdad es que hay defensores de la monarquía que sería mejor que no la defendieran. Creo que esa gente que está apoyando la actitud de Juan Carlos I, que no es una actitud ejemplar, sino todo lo contrario, lo que está haciendo es tirar piedras contra el actual rey Felipe VI. Lo que deberían hacer, si de verdad fueran monárquicos, es apoyar al actual rey y desvincularse del anterior. Los hechos que sabemos son tan contundentes que nadie puede decir ya que tuvo un comportamiento más o menos ejemplar o digno de lo que era su alta magistratura".

El conflicto civil en los EEUU de Trump

"Estaría bien que las elecciones fueran antes de noviembre. Hay mucha confusión en torno a esas elecciones. Yo creo que Trump está echando toda la carne en el asador, incluso a costa de polarizar, radicalizar y provocar para que sus seguidores hagan en la calle lo que están haciendo. La sociedad norteamericana tiene una relación con la violencia mucho más naturalizada que la nuestra, no escandaliza tanto como puede escandalizar desde aquí. Yo creo que lo mejor para el mundo en general sería que no ganase Trump, pero tampoco me parece dramático que ganara porque en cuatro años él tampoco es el único responsable de que el mundo se haya vuelto loco. Han pasado muchísimas más cosas en el mundo que la victoria de Trump. A pesar de todo, las instituciones norteamericanas y el sistema de balances de la democracia americana ha seguido funcionando".

La situación del periodismo libre e independiente

"Yo tengo una visión muy optimista del grado de libertad del que gozan los medios de comunicación en España. La libertad de expresión, a pesar de que a los poderes públicos les gustaría que no hubiese tanta libertad, la hay. En esta época, hay una amenaza para la libertad de expresión, concretamente para el trabajo en conciencia de los periodistas, que procede de la selva en la que se han convertido las redes sociales. Creo que los periodistas, en general, son tuiterdependientestuiterdependientes. Lo peor es que cada periodista corre el riesgo de meterse en su propia burbuja y trabaje para sus fans y no para todos los lectores. Hay veces que los usuarios presionan a los periodistas para que estos digan, escriban o piensen lo que los usuarios y sus seguidores en las redes sociales exigen. El periodista, acertada o equivocadamente, tiene que hacer las cosas en función de su propio criterio profesional y no dejarse llevar por el criterio de sus fans".

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