El miedo como herramienta de control

Joaquín Ramón López Bravo (FMD)

Miedo. Muchos de los recuerdos más potentes que tengo están relacionados con el miedo. Miedo de niño a morir en pecado mortal e ir al infierno ¡por toda la eternidad! Miedo de joven estudiante a que te cogiera la policía en una manifestación. Miedo a que te echaran del trabajo por tu labor sindical. Miedo a que la cooperativa de viviendas se quedara con tu dinero. Miedo a que tu hija no naciera bien. Miedo… 

Con los años, muchos de esos miedos fueron remitiendo, aunque dejaban el poso negro de una educación basada en el miedo. Pero había un miedo que no terminaba de abandonarte porque lo estabas viendo. No en tu país. Primero lejos, en Vietnam, luego más cerca, en Etiopía. Y al poco mucho más cerca, en los Balcanes. Eso sin contar con el genocidio que no cesaba y sigue sin cesar en Palestina o el oso ruso en Chechenia y ahora en Ucrania. Me refiero al miedo a la guerra. 

Aún recuerdo el alivio cuando Aznar, empujado por Pujol en los pactos del Majestic, dio por concluida la mili en 2001. Una de las poquísimas cosas que agradecerle al hombrecillo del bigote (por mal nombre Felpudo Maldito). Y de las muchas que reprocharle al hoy tan socialista (desde la comodidad de sus puestos en consejos de administración) Felipe González, a quien sólo se le ocurrió, ante la presión popular, crear un servicio social sustitutorio y también obligatorio. 

Esta nueva pulsión militarista claramente es una reacción de miedo. Miedo contra miedo. Miedo al oso ruso. Miedo al oranguTrump y sus ICEs

Cuando ahora escucho y leo que en algunos países de la UE (Alemania, Francia…) se proponen recuperar el servicio militar, vuelvo a sentir miedo. Primero, porque en la mili a mí no me enseñaron casi nada útil para desempeñar un papel en un conflicto, más que adoctrinarme parar ser solo carne de cañón en “defensa de la patria”. Pero a los pocos meses de haber salido de aquella estupidez, no recordaba ni una sola consigna. Si me hubieran movilizado un año después de licenciarme, no habría sido capaz de reproducir más habilidades que las que ya tenía: escribir a máquina y hablar frente a un micrófono. 

Y segundo, y mucho más trascendente, porque esta nueva pulsión militarista claramente es una reacción de miedo. Miedo contra miedo. Miedo al oso ruso. Miedo al oranguTrump y su ICE, que debe de tener en el alma justamente “ice” para comportarse sus agentes como miembros de la Schutzstaffel, con su jefe luciendo atuendo nazi. Desde EEUU nos llega una ola de miedo, interno y externo. Externo por aranceles, secuestros de presidentes de otros países, amenazas nada veladas de represalias de todo tipo. Miedo interno de la ciudadanía, miedo de abogados, fiscales y jueces que no se plieguen a los deseos del señor naranja. Miedo porque todas las enmiendas de la Constitución estadounidense están en solfa por las veleidades de Míster Cheetos. Incluso esa que muchas personas en EEUU consideran sacrosanta e intocable, la segunda enmienda, el derecho a llevar armas, está en cuestión. Que se lo pregunten a los familiares de Alex Pretti. 

Hasta los miembros de la abogacía estadounidense son sometidos al miedo. Así lo señala en el día de la Abogacía Amenazada, que se conmemora el 24 de enero (aniversario de los asesinatos de los laboralistas de Atocha), el informe de la OIAD de 2026. Como dice en este artículo de infoLibre Lorena Ruiz-Huerta, “según denuncian nuestros colegas norteamericanos, no son hechos aislados, es un patrón. Un clima de miedo, incertidumbre y autocensura que se extiende dentro de la profesión jurídica.” 

Por fin hemos comprendido que “el amigo americano” no es amigo sino solamente americano (...). Y ahora nos amenaza. Y tenemos miedo

Tampoco los periodistas españoles se libran del miedo. Ahí está el acoso de filofascistas como Negre, Quiles o Ndongo a periodistas como Santolalla, a humoristas como Héctor de Miguel, a cualquiera que ose llevarle la contraria al amenazador en jefe, que siembra el miedo (y el odio) con la cantinela del reemplazo de la ciudadanía española por emigrantes, con la ocupación de tus propiedades, o con una violencia y criminalidad que los datos muestran que van en descenso. Porque somos un país seguro: España ocupa el puesto 25 en el Índice Global de Paz 2025, superando en seguridad a países como Italia, Reino Unido y Francia. Sólo aumenta la cibercriminalidad. Y a esa tienen difícil acceso los inmigrantes. 

En la UE tampoco estamos a salvo del miedo. Por fin hemos comprendido que “el amigo americano” no es amigo, sino solamente americano, que nos ha usado de escudo defendiendo sus intereses (contra la URSS, contra Rusia, contra una liberalización real del mercado) y como una especie de museo de los derechos humanos (versión light estadounidense). Y ahora nos amenaza. Y tenemos miedo. Miedo a tomar iniciativas que nos unan a todos los europeos para desembarazarnos de vasallajes y protecciones rogadas, tan similares a las mafiosas. Miedo a nuestra independencia militar y económica. Miedo a que el lameculos de Rutte nos amenace con que la OTAN no nos protegería de un ataque nuclear. Miedo. 

Combatir el miedo con más miedo reintroduciendo el servicio militar de los ciudadanos no es una buena idea. El “replanteamiento” de algunos países acerca de la mili (voluntaria u obligatoria) no deja de ser un aldabonazo de miedo. Un retroceso indiscutible a los peores años del siglo XX. Y una militarización encubierta de la sociedad. Cuando muchos abogamos por que los militares sean tratados como ciudadanos con uniforme, ahora algunas “mentes pensantes” están pensando en militarizar a los ciudadanos. La vía contraria. Miedo.

Porque el ejército da miedo. Hacia dentro y hacia afuera. En España, el denodado esfuerzo de los responsables políticos de identificar al ejército con labores humanitarias decae en cuanto algún descerebrado autoritario habla de matar a 26 millones de conciudadanos. Porque, hacia adentro, el ejército en España suele estar trufado de órdenes extrañas. Cualquier falta, error o simplemente discrepancia se sanciona con penas de arresto que conllevan privación de libertad. La disciplina se impone por el miedo, mediante ejercicios de poder y no por un ejercicio de autoridad. 

Hay quienes quisieran recuperar una sociedad miedosa, porque desde el miedo se controla

Hacia afuera, el miedo es la base de la disuasión. Disuades si te temen. A Europa no se la teme porque no tiene capacidad disuasoria. Especialmente la nuclear ,que es la madre de todas las disuasiones. Tampoco se teme nuestra capacidad tecnológica. Porque hoy la batalla es digital. Si alguien consigue encontrar la forma de piratear los “segurísimos” sistemas de armamento y defensa, tendrá ganada la batalla porque casi ningún sistema de armas es manual. Salvo el arma del soldado de a pie, esas que provocan la muerte de miles de jóvenes que, como decía Hartmann, no se conocen ni se odian entre sí pero se matan por las decisiones de viejos que sí se conocen y se odian pero no se matan. 

El miedo es la palanca que siempre usa cualquier tipo de totalitarismo. El miedo al diferente, a lo incomprensible, está presente en el ADN del ser humano. El miedo a perder lo que se tiene (dinero, poder, estatus, reconocimiento) es la pulsión conservadora. Y hoy, que están en cuestión muchos de los derechos que creíamos conquistados para siempre, una parte muy importante de la población siente miedo a perderlos. Y en un incomprensible ejercicio de autodestrucción, muchos se refugian en quienes llevan el miedo por bandera, en quienes usan el miedo para disciplinar a la sociedad. 

El miedo nos hace más agresivos. El miedo paraliza. El miedo mata. No responder al miedo con más miedo, sino desmontarlo desentrañando y destruyendo las causas que lo generan, debería ser el principio que oriente el progreso del ser humano. Así ha sido desde que descubrimos el fuego para perder el miedo a la noche. Pero hay quienes quisieran recuperar una sociedad miedosa. Porque desde el miedo se controla. 

Desterremos el miedo. Nos va en ello la vida.

Joaquín Ramón López Bravo (FMD)

Sobre este blog

El blog del Foro Milicia y Democracia quiere ser un blog colectivo donde se planteen los temas de seguridad y defensa desde distintas perspectivas y abrirlos así a la participación y debate de los lectores. Está coordinado por Miguel López.

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13 de febrero de 2026 - 06:01 h
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