Con luz y lumbre
Amor como milicia - Javier Lorenzo Candel
Chamán Ediciones. Colección Chamán ante el fuego. Albacete, 2025.
Javier Lorenzo Candel (Albacete, 1967) abre su entrega Amor como milicia con una apelación al lector. Despliega en ella una reflexión en torno a su quehacer literario —que practica desde hace años géneros simultáneos como la poesía, la crítica literaria, el articulismo en prensa y el ensayo— y señala al amor como necesario punto cardinal; continuo reflujo de inquietud vital.
Somos luz y lumbre porque amamos; los sentimientos nunca contienen materia abstracta sino fermentación de vida y esperanza, razón de equilibrio, al fondo de los días. En palabras del autor, Amor como milicia “cumple con el objetivo de escarbar en los poemas amorosos, en ir macerando el proceso de enamoramiento con los versos que componen el libro”. Por tanto, todos los contenidos son explícitos sondeos de una poética amatoria, ángulos que muestran los paisajes intimistas de la experiencia amorosa y la configuración de estratos intimistas en el discurrir.
Quien haya disfrutado del proceso creativo de Javier Lorenzo Candel, iniciado en el cierre de siglo con Visiones al costo (1997) y dueño de una colmada bibliografía que aglutina las entregas Hotel Central (2002), Juegos de construcción (2004), Ecosistemas (2007), Amoretti o las tribulaciones de John Thomas Farwell (2010), Territorio frontera (2012), Manual para resistentes (2014), Apártate del sol (2018), Sin piel (2020) y Anábasis (2023), percibirá en esta consolidada singladura un apreciable giro temático.
El escritor realiza en Amor como milicia una exploración profunda de la casa encendida de la intimidad. El aserto entronca de inmediato el poemario con la herencia clásica latina y la poesía de Ovidio, donde el ruido del corazón tiene una concepción alegórica. Es un combate entre Cupido, dios mitológico guerrero y caprichoso, y el hombre enamorado, una presencia de frágil voluntad cuyo estar se ve sometido de continuo a las ventiscas del sentir. Así lo escribió Ovidio en Amores: “Todo amante es soldado / y Cupido posee sus ejércitos”. De este modo, se hace fuerte en las angosturas del poema una tradición del afán de vivir, entre la canción y la elegía, que tiene sólida continuidad en el tiempo y convierte al amante en esclavo y servidor.
Javier Lorenzo Candel, con su particular visión del canon, busca plasmar su sensibilidad desde las palabras contenidas de una verdad concreta. En esta exploración del epitelio sentimental, resulta paradójico que el poema auroral del libro “Responsabilidad indeclinable” constate un tiempo de soledad y ausencia, vivido con la calma del descartado que comparte nostalgia, en el dilatado tiempo de la vigilia; que sabe que en el exacto instante de la despedida estará solo, sin nadie que alce su mano y cobije el frío que desprende la irreparable pérdida del otro.
La temperatura ambiental de estos primeros poemas es gelidez y ausencia. Tiene el frío de los días de niebla, Comparte la hendidura de lo perdido y expresa la impotencia del sujeto verbal. Se canta lo que se pierde. El deseo es ahora soledad, un largo recorrido de despojamiento y desnudez: “Una piel desfondada de caminar asiendo la memoria, la edad, el contenido / del hombre al ser de vida solamente, al saberse mortal y perder la belleza”.
Un poeta isla
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La voz poética vive el después, el caminar de la tarde y la resaca. Busca entender el mundo desde la incertidumbre para superar los efectos de la fugacidad y la transformación del canto en silencio. El entorno se ha renovado. Es otro el contexto que marca el ritmo de las cosas. El protagonista verbal intensifica su pupila observadora para entender la identidad común, descrita con excelentes imágenes: el nosotros es huerto y tierra removida que exige un trabajo constante, una pasión, un ritual compartido y escrito sobre la piel de la memoria.
El poemario Amor como milicia concede al discurso lírico un enfoque reflexivo, que hace del amor un inasible espacio de conocimiento, un habitante íntimo apostado entre las hendiduras de la razón. El alma de lo humano quiso un día recorrer una senda de verdad y vida, mirar a tientas para responder a las cuestiones centrales del existir. Los efectos del tiempo dejan entre las manos su balance de pérdidas, un presente de sol y de fatiga en el que hallar de nuevo la escondida razón para seguir, las hojas invisibles de un amor perdurable.
*José Luis Morante es escritor y crítico literario. Su último libro es Viajeros sedentarios (La Garúa, 2025).