MEDIOAMBIENTE
Un informe pone en evidencia la gran mayoría de sensores de contaminación del aire en España
Ecologistas en Acción ha puesto por primera vez en España negro sobre blanco el problema de los puntos de medición de contaminación atmosférica. Esta red, que gestionan las comunidades autónomas y algunos ayuntamientos, es la única manera que tienen los ciudadanos de saber qué contiene el aire que respiran cada día, pero tres de cada cuatro estaciones están situadas estratégicamente para registrar niveles bajos de polución, trasladar una falsa seguridad y cumplir con los límites legales.
Ese dato se extrae del análisis que acaba de realizar la ONG de 25 medidores de calidad del aire dispersos por toda España. Hay más de 800 estaciones, pero se han limitado a analizar aquellas que registran los peores datos de emisiones en las principales ciudades del país. Los autores han comparado su ubicación con los nuevos requisitos de ubicación de sensores que ha fijado la Comisión Europea, y solo seis (el 24%) cumplen con ellos. Unos están en parques, otros en tejados y algunos en las afueras de la urbe.
Las implicaciones de este estudio son muy relevantes para la salud pública. A partir de estas mediciones se calcula la mortalidad en España relacionada con la contaminación, la relación entre el tráfico y los casos de problemas respiratorios o cardíacos, o el impacto de los gases sobre los ingresos hospitalarios urgentes. También son imprescindibles para diseñar y activar las zonas de bajas emisiones para vehículos.
Otra de las conclusiones del informe es que en algunas ciudades españolas, en las que viven cientos de miles de personas, nunca se han llegado a tener datos fidedignos sobre contaminación porque solo tienen un medidor y está mal ubicado, como afirma Miguel Ángel Ceballos, responsable de Calidad del Aire en Ecologistas. "En Elche, donde vive un cuarto de millón de personas, los vecinos nunca han conocido la contaminación real del aire que respiran. Y estos gases y partículas causan cada año 20.000 muertes prematuras en España", advierte el experto.
El caso de Elche, Bilbao o Barcelona
En Elche, el medidor se encuentra en el parque de bomberos, alejado del núcleo urbano y en una zona a cielo abierto, no encapsulada entre edificios, de manera que no representa la realidad que respiran los habitantes. Esta situación se vive también en Guadalajara, Badajoz o Logroño, ciudades grandes que solo tienen un sensor y que no cumple con los nuevos requisitos de ubicación de Bruselas.
Esos son los casos extremos, pero el problema toca a prácticamente todas las grandes ciudades y probablemente también a las que se quedan fuera del estudio. En lugar de estudiar los más de 800 medidores que funcionan en el país, los autores han seleccionado los que registran peores concentraciones en 25 grandes ciudades, asumiendo que esos serán los que mejor se adecúen a las exigencias de Bruselas de ubicación y que el resto dará resultados todavía más adulterados. De los analizados, solo seis han recibido un aprobado (Gijón, Palma, Pamplona, Sevilla, València y Zaragoza), dos tienen un aprobado parcial (Murcia y Córdoba) y el resto han suspendido (entre ellas Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga o Vigo).
Hay numerosos criterios que hacen que una estación garantice unos datos fidedignos: cercanía a un núcleo de tráfico, si está a la altura de un peatón, su distancia de la calzada, si se ubica en un polo de población, si hay obstáculos que alteran los resultados… y la gran mayoría incumple muchos de estos requisitos. Algunos de ellos, denuncian los ecologistas, incluso parecen ubicados a propósito para minimizar los registros.
El de Las Palmas de Gran Canaria está en la azotea del Mercado Central a 15 metros de altura y el de Bilbao está en un mástil que sale de la segunda planta de un edificio. Otro caso es el de Barcelona, donde el medidor con peores datos de la ciudad, el del Eixample, se ubica en un corredor verde y no representa la realidad de un eje crítico de tráfico. El de Valladolid se movió en 2001 desde uno de los puntos negros –la entrada de la carretera de Madrid, que provocaba que la ciudad fuese una de las más contaminadas de España– a una calle menos transitada, mejorando de un día para otro los datos de polución.
El incumplimiento más común detectado por Ecologistas en Acción, que tienen más del 50% de los sensores analizados, consiste en situar el medidor a más de diez metros de distancia de la calzada más cercana, reduciendo la captación de gases nocivos. Esta práctica es incluso ilegal teniendo en cuenta la directiva vigente, que entró en vigor en 2008.
Una normativa más exigente antes de diciembre
Pero todo esto está a punto de cambiar. La nueva Directiva de Calidad del Aire de 2024, que sustituye a la de 2008, tiene requisitos mucho más exigentes a la hora de ubicar estos aparatos. Por ejemplo, al menos la mitad de las estaciones tienen que ubicarse en los llamados puntos críticos de la ciudad, áreas sensibles como zonas residenciales, escuelas, hospitales u oficinas, buscando siempre calles con un tráfico elevado.
"La normativa nueva es más clara y deja menos margen a la interpretación. Habrá que ubicar la mitad en lugares de altas concentraciones de tráfico y emisiones. Y los municipios que tengan un solo medidor, tendrán que moverlo a esos puntos. Ya no vale con poner la estación en un parque que de a una carretera sin tráfico", valora Ceballos.
El siguiente paso es trasponer esta normativa de la Unión Europea a la legislación española. El Ministerio de Transición Ecológica publicó hace tres meses su propuesta y ahora tiene que escuchar las aportaciones de los afectados, retocarla, aprobarla y que entre en vigor. Todo esto, antes del 11 de diciembre, cuando se cumplen los dos años de plazo que tenía España para su trasposición.
Carmen Duce, encargada de Movilidad en Ecologistas, explica que van a pedir al Gobierno que dé un plazo de doce meses a las comunidades autónomas y las ciudades, desde que entre en vigor la regulación, para que reorganicen sus sensores atmosféricos. "Estamos preparando un informe con mediciones propias sobre contaminación de espacios escolares, y vemos que en muchos colegios hay niveles más altos que en los peores medidores de su ciudad. Es esencial que las estaciones se ubiquen en el lugar correcto", opina.