Las cloacas del Estado
"El USB se lo di al secretario de Estado": la confesión de 'El Gordo' que acorrala a los acusados de 'Kitchen'
Martes, 26 de marzo de 2019. El comisario jubilado Enrique García Castaño, durante más de dos décadas jefe durante de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Comisaría General de Información, se sienta una vez más frente al entonces titular del Juzgado Central de Instrucción nº6 de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón. Han pasado cinco meses desde que el inspector jefe de la Unidad de Asuntos Internos Gonzalo Fraga advirtiera de la posible existencia de la operación Kitchen a raíz de los audios y documentos incautados en los registros de Tándem al comisario jubilado José Manuel Villarejo. Y algo más de nueve semanas desde su primer interrogatorio respecto al operativo sobre el entorno del extesorero del PP Luis Bárcenas. Hora y media de preguntas y respuestas que ahora El Gordo, así le conocen en el cuerpo policial, quería completar.
–Usted declaró el 17 y 18 de enero. ¿Mantiene lo que dijo aquellos días? –comenzó lanzando el fiscal Anticorrupción.
–Señoría, me gustaría, dentro de la colaboración que quiero prestar a la justicia, quería ampliar más cosas –respondió el comisario retirado.
Siete años después, aquellas palabras todavía persiguen a buena parte de la cúpula del Ministerio del Interior del Gobierno de Mariano Rajoy. De hecho, constituyen buena parte de la prueba de cargo contra la misma por la supuesta operación parapolicial para hacer desaparecer información comprometedora para el PP que pudiera aportar el extesorero a la investigación del caso Gürtel. García Castaño, a diferencia de excompañeros y exjefes, no se sienta en el banquillo de los acusados de Kitchen. Un problema de salud lo ha dejado fuera. Sin embargo, su comparecencia ante el instructor resonará entre las cuatro paredes de la Audiencia Nacional. La grabación del testimonio, que el tribunal prevé reproducir en los próximos días y que las defensas tratarán de derribar a golpe de contradicciones, será el preludio del interrogatorio a los encausados.
Entre enero de 2019 y diciembre de 2020, El Gordo se sentó hasta en siete ocasiones ante el instructor del caso y los fiscales, algunas a petición del propio investigado. En todas ellas, según las grabaciones a las que ha tenido acceso infoLibre, reiteró su deseó de no ponerse "de perfil". "Estoy dispuesto a colaborar hasta el final", repetía. Y por si quedaba alguna duda, insistía una y otra vez: "Juro que le estoy diciendo la verdad". García-Castellón y los representantes de Anticorrupción probaron la solidez de un testimonio que, viniendo de un investigado, podía resultar interesado. Apretaron y apretaron en busca de contradicciones. Y le advirtieron: "Colaborar no es solo implicar, sino también aportar pruebas si se tienen".
La confesión del exjefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo, que hizo el grueso de vigilancias sobre el entorno del extesorero colaborador, persigue sobre todo al ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez. Y cuenta con el aval del Ministerio Público, que la utiliza en su propio escrito de acusación, en el que tiene en cuenta la "colaboración tardía" del comisario jubilado. Según su declaración, a él le hicieron varios encargos. Uno de ellos, que partió del director adjunto operativo (DAO), Eugenio Pino, estaba orientado a conseguir información sobre el patrimonio en el extranjero que pudiera tener Bárcenas. Pero luego, Martínez introdujo un "plus" a ese operativo. Le dijo que existía "preocupación" por unos "discos duros" que se habría llevado el extesorero con la "contabilidad". "Y todo lo que hacía en el partido: pagos en A, en B, donaciones...", concretó. "Estaba muy interesado", añadió.
El Gordo nunca llegó a los discos duros. Pero sí tuvo acceso a varios dispositivos móviles del extesorero del PP. Dice que se los entregó Sergio Ríos, entonces chófer y hombre para todo de la familia Bárcenas. Al topo, figura clave en la Kitchen, le intentó captar en primer lugar el exjefe de la UCAO. Le entró, dijo, a través del patriotismo. Al fin y al cabo, Ríos había sido militar en el pasado. Sin embargo, no tuvo éxito. Es entonces cuando aparece en escena Andrés Gómez Gordo, un policía en excedencia que ejercía como director de Análisis y Documentación en el Gobierno de Castilla-La Mancha que lideraba María Dolores de Cospedal. "Me encuentro que aparece en la Dirección Adjunta y que trae de la mano al conductor. Y dice: 'Está dispuesto a colaborar y a dar información, pero solo trabaja conmigo’", explicó García Castaño.
Un equipo de la Unidad Central de Apoyo Operativo volcó el contenido de aquellos teléfonos "viejos, sin tarjeta ni batería". En ellos, había contactos, correos electrónicos, mensajes. Entre otros, el famoso "Luis, sé fuerte, hacemos lo que podemos" que el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, envió a Bárcenas. Toda esa información, que entregó al instructor durante la investigación de Kitchen, se copió en una memoria USB. "El pendrive se lo entregué al secretario de Estado", lanzó en octubre de 2019. Se lo dio, dijo, en su despacho, junto con un ordenador comprado con cargo a los fondos reservados para que no utilizara el oficial. "Le digo que ahí está todo volcado, que lo meta en el ordenador y que con el buscador que se le ha instalado mire lo que quiera", completó en otra declaración unos meses más tarde.
Entrada y registro del taller de Rosalía Iglesias
En sus comparecencias, además, El Gordo también aireó en su declaración del 9 de marzo de 2020 algunos de los mensajes que Martínez le envió en plena investigación judicial. "Teníamos una buena relación, creo que de amigos. Te tengo un enorme aprecio y estoy muy dolido. Podíamos haber hablado de todo ello antes de declarar nada. Yo solo estoy en la causa por tu declaración. [...] No sé de qué te convenció tu abogado o con qué te amenazaron esas dos alimañas. [...] En todo caso, todavía creo que nuestros abogados podrían hablar si tú quieres. Yo me defenderé con todos los argumentos y la pieza seguirá creciendo porque llamarán a Jorge como mínimo. Yo te propongo hablar y hacer una estrategia en común para defender la legalidad de lo que se hizo. Lo que tú decidas", rezaba uno de ellos.
El ex secretario de Estado, sin embargo, niega que se le entregase "jamás" el "resultado" del volcado. O que ordenase o tuviera conocimiento "de entrada alguna en ningún inmueble de Bárcenas". Durante sus comparecencias, García Castaño también relató cómo accedió una tarde, utilizando una imagen religiosa en una bolsa como coartada, al taller de restauración de Rosalía Iglesias, mujer del extesorero. "Allí no había nada", afirmó. Una "entrada y registro" de la que dio cuenta, según su relato, a Pino, que también estaba al tanto de que se estaban "buscando esos discos duros". Ahora bien, negó cualquier acceso al domicilio del extesorero: "Yo no hago eso, no soy un mercenario". Y se molestó cuando el instructor insinuó que pudiera estar detrás de la irrupción del falso cura en casa de los Bárcenas: "Es una chapuza demencial propia de una película de Alfredo Landa".
El fiscal Anticorrupción preguntó con insistencia por el objetivo de la operación y la licitud de la misma. Tras un tira y afloja, el comisario principal jubilado terminó reconociendo que él entendía que lo que se buscaba no era facilitar toda la información al juez instructor de la Gürtel, sino "ocultarla". "Todas las cosas que hice yo de los testaferros no sé dónde han ido a parar", llegó a señalar. "¿Usted esta carpeta [la del volcado de móviles de Bárcenas] se la entregó al juez?", insistió el fiscal. "No", respondió el investigado. El testimonio de El Gordo, si bien señala a Martínez, Pino, Ríos o Gómez Gordo, toca muy de refilón a Jorge Fernández Díaz. Lo que implica al exministro del Interior en este caso son, más bien, una serie de mensajes aportados por su ex número dos que evidenciarían que estaba al tanto de la Kitchen. Unos SMS que niega haber escrito y que trata de desacreditar a toda costa.