Almeida amenaza el futuro del club de fútbol Dragones de Lavapiés: “Nos dejan sin lo poquito que tenemos”
En Lavapiés, Dragones no es solo un club de fútbol. Es una red de apoyo, un punto de encuentro y uno de los pocos espacios donde cientos de niños, niñas y jóvenes del barrio han encontrado algo más que un lugar para entrenar. Por eso, el cierre del campo de Embajadores 18 y la falta de alternativas han encendido las alarmas entre las familias y la entidad, que acusa al Ayuntamiento de Madrid de no dar una solución real a un problema que afecta directamente a la vida comunitaria del barrio.
El Club Deportivo Elemental Dragones de Lavapiés ha hecho público un comunicado, respaldado por 99 organizaciones y colectivos deportivos, vecinales y educativos, para denunciar la falta de instalaciones deportivas y el “incumplimiento de los compromisos adquiridos” por parte del Consistorio. La entidad reclama la reanudación de las obras del campo de Embajadores 18, una alternativa temporal dentro del barrio hasta que se cumpla la promesa de construir una cancha de fútbol 7 en el distrito Centro.
“Queremos que se respeten los tiempos y que se haga cuanto antes. Hay muchos niños esperando para jugar y no tienen espacio”, ha contado a infoLibre Dolores Galindo, presidenta del club. Según explica, el problema no se reduce a una obra paralizada, sino a la pérdida de uno de los pocos espacios deportivos accesibles en un barrio cada vez más tensionado por el turismo, la falta de equipamientos y la escasez de lugares públicos para la infancia y la adolescencia.
Durante más de diez años, Dragones cuidó y gestionó el campo de Embajadores 18, convertido en un lugar de entrenamiento, convivencia y vida vecinal. Ahora, con las obras paradas desde hace meses, la entidad teme que ese espacio acabe perdiendo su función deportiva. Galindo denuncia que la comunicación ha sido “unidireccional” y que las explicaciones ofrecidas por el Ayuntamiento no han convencido a las familias. “Hemos hablado, pero no nos entendíamos. Por eso se ha hecho público”, señala.
Fuentes del Ayuntamiento de Madrid trasladan a infoLibre que las obras de acondicionamiento en la instalación deportiva de Embajadores, iniciadas en septiembre de 2025, tuvieron que paralizarse en noviembre tras hallarse construcciones subterráneas no registradas en la documentación disponible. Según el Consistorio, este hallazgo obliga a redactar un proyecto modificado para consolidar el terreno, especialmente en el lado de la calle San Cayetano. La obra se reanudará después del verano y tendrá una duración aproximada de cinco meses.
El Ayuntamiento asegura que la actuación incluirá una nueva zona verde, la mejora del cerramiento y un almacén para guardar material deportivo. También defiende que los usuarios han estado informados “en todo momento” y que Dragones podrá volver a entrenar en Embajadores cuando terminen las obras.
La preocupación aumenta por las obras previstas en las canchas del Casino de la Reina, otro de los espacios utilizados por el club, centros educativos y familias del barrio. Para los Dragones, el riesgo es evidente. Una zona con muy pocos recursos deportivos podría perder, aunque sea de forma temporal, dos lugares clave sin que exista una alternativa suficiente. “Queremos tener la certeza de que habrá una solución lo antes posible. Hay 400 niños que necesitarán una alternativa”, insiste Galindo.
Sobre el Casino de la Reina, el Ayuntamiento señala que será objeto de obras durante el verano, aunque la Junta de Centro se muestra abierta a estudiar cualquier solicitud formal del club para sus entrenamientos.
El club reclama que el Ayuntamiento sea más proactivo y facilite el acceso a instalaciones públicas del distrito, como colegios, polideportivos o espacios ya construidos. “Lo que pedimos es que el deporte de barrio tenga acceso a las construcciones del barrio”, resume la presidenta. En su opinión, el Consistorio no está entendiendo la dimensión del problema, ya que no se trata solo de reorganizar entrenamientos, sino de proteger un proyecto social que lleva años funcionando en Lavapiés.
Esa dimensión comunitaria es la que más destacan las familias. “Dragones no es solo un club de fútbol, es una comunidad. Nos ayudamos, es inclusivo, nos apoyamos”, ha contado a infoLibre Estrella, madre de una niña y un niño del club, de 14 y 12 años respectivamente. Ella también participa en el proyecto de Dragonas y trabaja como maestra en la escuela pública, una experiencia que, asegura, le ha permitido ver de cerca el impacto del club en menores con situaciones familiares complicadas.
Estrella recuerda a integrantes de Dragones acompañando a chavales por la noche, llevándoles comida y generando un entorno seguro. “El hecho de poder pertenecer a un grupo, sobre todo a los adolescentes y a los jóvenes, les ayuda mucho”, explica. Para muchas familias, el club no solo ofrece deporte, sino pertenencia, cuidados y una red que no siempre existe en otros espacios.
La falta de campo ha golpeado especialmente a los más pequeños. “Nos han dejado unos 200 niños pequeños sin poder jugar, sobre todo los chupetines, que eran los que entrenaban allí y daban una vida tremenda”, ha contado a infoLibre Estrella. La situación, añade, afecta sobre todo a menores cuyas familias no pueden pagar otras alternativas deportivas fuera del barrio. “La mayoría son vulnerables, familias que económicamente no pueden pagarlo y no se les cobra nada. Al contrario, se les ayuda en todo lo que se puede”, señala.
La madre denuncia que el Ayuntamiento “no da ningún tipo de solución” y cuestiona los motivos que han llevado a paralizar las obras. Según relata, la explicación trasladada apuntaba al hallazgo de un túnel de unos tres metros, aunque sostiene que desde el club ya se conocían las características del terreno y que incluso existía un proyecto previo para intervenir en el espacio. “Nos suena como que no están por la labor de hacer las cosas como en un principio dijeron”, lamenta.
Más allá del caso concreto, Dragones plantea una pregunta de fondo: qué ocurre cuando un barrio pierde los lugares donde se juega, se convive y se hace comunidad. “¿Dónde nos vamos a juntar? ¿Dónde vamos a poder echar una pachanga o hacer torneos con los chavales?”, se pregunta Estrella. Para ella, las canchas son mucho más que una infraestructura deportiva. Son un espacio donde las familias comparten, hablan y construyen vínculos.
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“Lavapiés es un barrio, no es un sitio de borrachera o de turismo. Hay niños, hay familias”, reivindica. En una zona del centro de Madrid donde apenas quedan pistas disponibles, dejar sin espacio a un club como Dragones supone, a su juicio, limitar el derecho al deporte de muchos menores. “Nos dejan sin lo poquito que tenemos”, resume.
En su comunicado, el club exige cinco medidas: reanudar y finalizar las obras de Embajadores 18 con un modelo de gestión público-comunitaria; garantizar una alternativa temporal viable dentro del barrio; poner las instalaciones deportivas y educativas públicas al servicio de las necesidades vecinales; dotar al distrito de más espacios deportivos accesibles y bien mantenidos; y cumplir la promesa de construir una cancha de fútbol 7 en Centro.
Dragones mantiene su intención de seguir, pero reclama certezas. “No nos podemos dar por vencidos”, afirma Estrella. Galindo, por su parte, pide que el Ayuntamiento entienda lo que está en juego. “No entienden lo que pedimos ni la magnitud del problema”, lamenta. Para el club, el conflicto por las canchas no es solo una disputa deportiva, sino una batalla por el modelo de barrio. Un barrio con infancia, comunidad y vida vecinal, o uno donde esos espacios quedan cada vez más arrinconados.