Cambio climático

María Victoria Pérez Ávila

Empiezo diciendo que solo soy una ciudadana profundamente preocupada por el tema del cambio climático y, teniendo ya 64 años, puedo dar constancia de cómo el clima ha cambiado a lo largo de todos esos años y cómo antes, cuando yo era niña, podía pasar el verano jugando en la calle todo el día sin problemas de olas de calor de cuarenta grados o más, salvo algún que otro día suelto, o alguna semana especialmente dura y que entonces no había más ventilador que dejar las casas a oscuras normalmente a partir de las dos o las tres de la tarde, cuando nos mandaban a dormir la siesta y luego del despertar, la merienda y a la calle otra vez, y la gente a las puertas de la casa, a coser y a charlar, con el abanico y nada más.  

Y hablo desde la ciudad de Granada, la de los veranos cada vez más tórridos y los inviernos también más fríos aunque mucho más cortos. 

Si liberáramos nuestros parques automovilísticos y nuestros pueblos y ciudades nos libraríamos de esas tiranías y, lo más importante de todo, salvaríamos este bellísimo planeta, salvaríamos a millones de fantásticas especies

Bien, pues desde mi preocupación profunda por este maravilloso mundo, con sus increíbles y  fantásticas criaturas de millones y millones de especies a cual más perfecta y más bella, y como trabajo en una Delegación de la Administración Autonómica y sé que dentro de muy poco se encenderá la caldera de gasoil, miles y miles de litros de gasoil desde otoño a primavera, me pregunté de pronto: ¿Cuántos edificios públicos habrá en este país? Si contamos los de todas las diferentes administraciones resultarán ser muchos miles, estoy segura, aunque el cálculo no creo que sea fácil, al menos Google no me ha dado la respuesta. 

Luego he pensado que la inmensa mayoría de ellos seguro que lo que utilizan para calentarlos durante otoño, invierno y primavera será gasoil también, y eso significa millones de litros al cabo del año, y millones de unidades de CO2 que desprenden cada año a la atmosfera.  

La mayor parte de los que están tratando de ser más eficientes energéticamente hablando han hecho arreglos “superficiales”, han cambiado ventanas y puertas, han  renovado todos los tubos fluorescentes por iluminación led… y algunos, muy pocos teniendo  en cuenta el total, se han preocupado del sistema de calderas… y los hay que hasta han puesto paneles solares y han adaptado sus sistemas de calefacción a la energía solar que captan.  

Pero la cuestión es, teniendo en cuenta que ya hemos entrado en un momento donde no hay marcha atrás y lo que hay que intentar es que las cosas, tal y como están, que están bastante  mal no, fatal, ¿por qué no se ponen en marcha ya planes urgentes para cambiar todas esas calderas de todos esos miles y miles de edificios y se llenan todos ellos de paneles solares  hasta que poco menos se salgan de sus tejados y terrazas y se invierte todo lo necesario para que todas las administraciones tengan cero producción de CO2 al aire al año? 

Cuando hablo de esto en mi propio trabajo, alguno que se digna a escucharme me dice que estamos atados a las eléctricas y a las petroleras y por eso ni se plantea siquiera, como no se plantea la inversión a tope en las comunidades de vecinos, desde la más rica a la más pobre, donde cada una pague lo que pueda buenamente y se implanten los paneles solares por todas las ciudades, todos los tejados, no solo los de las casas individuales, que lo puedan pagar sus propietarios, que tienen mayor poder adquisitivo que los que vivimos en bloques de pisos, y menos aún los de los antiguos, y se inviertan todos esos fondos europeos a conseguir tanto los  vehículos eléctricos en todo el país como todos los edificios autosuficientes eléctricamente a base de paneles solares en sus tejados del tipo que sean y acumuladores en cada una de las  viviendas, y transformadores?

Está claro que a las empresas eléctricas y a las petroleras eso no le interesa porque todas ellas se arruinarían, y en lugar de eso cada año ganan más y más y ahí tenemos a los grandes países petroleros que cada día nos compran más y más todo tipo de nuestras empresas esenciales y se adueñan más de más países y nos controlan más, no tenemos más que pensar en Qatar o Arabia Saudí o los Emiratos Árabes, o todo el problema de centro-Europa con el gas y el  petróleo ruso… 

Pero si liberáramos nuestros parques automovilísticos y nuestros pueblos y ciudades nos libraríamos de esas tiranías y, lo más importante de todo, salvaríamos este bellísimo planeta,  salvaríamos a millones y millones de fantásticas especies y, sobre todo, salvaríamos a nuestros hijos y nuestros nietos, que tendrían un planeta donde vivir, un hermoso y bello planeta. ¿Acaso eso no importa más que cualquier cantidad de dinero que paguen los de Qatar, los de Gas  Natural, los de Iberdrola (que ya también es casi de Arabia Saudí )… ¿Ya sea a las arcas del  Estado como al bolsillo de cualquier político de turno? 

Creo que todos los responsables de todas las Administraciones Públicas, desde el Gobierno del Estado o la Monarquía hasta el más humilde ayuntamiento o colegio público… tendrían que  pensárselo muy mucho. 

Gracias por escucharme.

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María Victoria Pérez Ávila es socia de infoLibre.

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