La ciudadanía se divorcia

José María Barrionuevo Gil

¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando la ciudadanía se entregó en brazos de su poderoso poder. No han faltado en estos años los agasajos, las celebraciones, las festividades, los aniversarios. Todo ha sido un rosario de alegrías que con el paso del tiempo han ido mermando hasta quedarse como una mojama, hasta convertirse en  filete seco  y casi salobre, que a fuerza de secado ha perdido su salero. Alguien dijo que “un hombre se divorcia, cuando encuentra a otra mujer; y una mujer se divorcia, cuando se encuentra a sí misma”. Cuando la vida se complica, no se puede perder mucho tiempo en buscar culpables y aventar infidelidades. No podemos decir que el poder se ha entregado a los brazos rollizos de los mercados y ha olvidado las ternuras que le propiciaba la ciudadanía, pero sí podemos pensar que se ha instalado, como se ve fácilmente, al levantar nuestras vistas y nuestras mentes, en la corte del imperio.                                                                                                                       

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Alguien nos contó que “mirando alrededor, se daba cuenta de que era utilizada”, pero también era una mujer de las que aman demasiado. Cuando se ama demasiado se puede entrar en una espiral casi suicida, una relación casi autista que cada día cobra más distancia. Estamos a pocos pasos de una gran distancia, sin apenas levantar la vista, porque se comprende, se da por sabido, que “las cosas son como son”, sin caer en la cuenta de poder pensar: “hasta que dejan de serlo”.                                     

Conocemos a infinidad de hombres “buenos en su trabajo, incluso”, pero que se creen dueños de todo su salario y disponen de él a su antojo, sin reparar en que han adquirido un compromiso conyugal o familiar. Hay muchísimos casos en que la mujer se ha tenido que tirar a la calle para fregar suelos, por lo menos, para poder sacar su casa y su prole adelante. Cuando la mujer recupera su conciencia y no renuncia a sus obligaciones familiares, empieza a pensar que no tiene que aguantar mentiras ni penurias.

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 La ciudadanía ha tomado conciencia, la ciudadanía se ha encontrado consigo misma y se echa a la calle. Los que siguen con la matriz de súbditos no sienten que están siendo utilizados ni se percatan de que su querido poder ha encontrado cómo alegrar su vida, sin reparar en las privaciones a las que condena a su propia compañera de vida y viaje. Puede haber sucedido que incluso los súbditos no hayan oído la voz del pueblo que nos dice que “del amo y el mulo mientras más lejos más seguro”. Tampoco parece que no nos hayamos enterado de que no se trata de cambiar de amo, sino de que los amos dejen de serlo. Sobre todo, si se trata de un asalto a voto armado, sobre todo, de mentiras, de cheques en blanco y de leyes del embudo.

La ciudadanía ha tomado conciencia, la ciudadanía se ha encontrado consigo misma y se echa a la calle

No sabemos si la historia se repite o si la historia es infinita o si, al menos, es cíclica. Desde los ya pasados siglos vienen los ecos de aquel “buen vasallo, si tuviese buen señor”, que ha llegado de boca en boca hasta nuestros días. Es el boca a boca, quien lleva y trae la información, la noticia, el dicho o el canto popular, que rueda entre todos y se presta a convocar un corro de oídos, que están como nuevos, porque no han sido atendidos. Un corro amplio que ansía que le hablen de sus cosas importantes, donde se escucha más que se habla, donde se aprende más que se enseña, donde, incluso, se piensa más que se aplaude.

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La ciudadanía puede ser ignorante de muchas cosas, pero no puede consentir por mucho más tiempo ser ignorada. Por eso la ciudadanía abandona el ordeno y mando del imperio y se reúne en la plaza, para escuchar y aprender y no para oír palabras vacías y oscuras, que el poder tilda “de meridiana claridad”, y que se clonan hasta el infinito. La ciudadanía sale de sus casillas, se encuentra consigo misma y se resuelve en visible, porque la visibilidad le cura aquella alergia que le producía el haber sido ignorada.

Si el poder se encastilla, se tira al monte, se camufla en el maquis de los mercados, será difícil su aproximación al pueblo. Además nadie lo reconocería por haber estado tanto tiempo alejado de su gente, pues quiso que lo dejaran solo. Sobre todo, se perderá el vivo murmullo de la plaza al atardecer, a la hora en que las golondrinas se congregan, en corro, antes de retirarse a descansar a sus nidos para soñar.

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Quizá por todos los derrumbes de derechos, por toda la construcción de privilegios, por toda la proliferación de corrupciones y por toda la ingeniería financiera, la ciudadanía está ya que no se quiere casar con nadie. No quiere que le engañen más y por eso, no quiere promesas de rebaja, sino programas que sepan cubrir las verdaderas necesidades de la gente, sin rebajas ni componendas frágiles y que les haga acudir a las urnas, en la única ocasión en que se les concede participar, a pesar de las leyes tan conservadoras que jalonan la participación ciudadana. No podemos perder otros cincuenta años.

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José María Barrionuevo Gil es socio de infoLibre.

¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando la ciudadanía se entregó en brazos de su poderoso poder. No han faltado en estos años los agasajos, las celebraciones, las festividades, los aniversarios. Todo ha sido un rosario de alegrías que con el paso del tiempo han ido mermando hasta quedarse como una mojama, hasta convertirse en  filete seco  y casi salobre, que a fuerza de secado ha perdido su salero. Alguien dijo que “un hombre se divorcia, cuando encuentra a otra mujer; y una mujer se divorcia, cuando se encuentra a sí misma”. Cuando la vida se complica, no se puede perder mucho tiempo en buscar culpables y aventar infidelidades. No podemos decir que el poder se ha entregado a los brazos rollizos de los mercados y ha olvidado las ternuras que le propiciaba la ciudadanía, pero sí podemos pensar que se ha instalado, como se ve fácilmente, al levantar nuestras vistas y nuestras mentes, en la corte del imperio.                                                                                                                       

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