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Cuentos de Navidad

Antonio García Gómez

Resulta que ya ha empezado la Navidad, a casi mes y medio vista de la Navidad ya se ha instalado en los escaparates de los comercios, en las propagandas y los anuncios y la publicidad a toda máquina, por vender y vender y vender, por la Navidad que ya se ha instalado ¿en nuestros corazones?, amenazando muy seriamente nuestros bolsillos, como cada año, a la espera de que los villancicos a tiempo completo en las grandes superficies comerciales amenacen a aborrecerla, como cada año.

A pesar de los cuentos de Navidad que también regresarán para tocarnos, un poquito siquiera, nuestros corazones endurecidos de resignación e individualismo. Desde La cerillera, tan demoledor, tan de fiesta de colegio de Navidad, con la niña consumida, pobre y aterida, como si de una estrella fugaz se tratara, entrevista tras los cristales semihelados de una navidad soñada y enternecida. Hasta El zapatero remendón y las zapatillas de la bailarina, los botines del general y las botas del cazador, prestos para el baile en el palacio del emperador, dispuestos para la gran cacería, arreglados por los muñecos de madera, reanimados la noche de vísperas para terminar de poner a punto tanto calzado; los mismos muñecos fabricados por el humilde zapatero para llevárselos de regalos de Navidad a los niños huérfanos que no tenían a nadie que se acordara de ellos...

Para terminar con el cuento de Navidad, aleccionador, preñado de emoción y bondad, aquel cuento que escribió Charles Dickens y que nos vino a contar la vana avaricia del señor Scrooge que va convirtiéndose en generosidad radiante tras haber visto la inutilidad de su esfuerzo, el futuro miserable de su codicia ... como para terminar reconciliados con su comportamiento final, renovado y hasta empachado del .. espíritu de la Navidad.

Ese espíritu empachado de espumillón y alegría arrancada a la cotidiana supervivencia, para soñar que al menos seremos buenos algún rato que otro, tal vez por despertarnos alegres, alguna mañana, por ejemplo de ¿Olentzero, Papá Noël, Reyes Magos?, mientras seamos capaces aún de comprobar que nuestros niños aún mantienen intacto ese añorado ¿espíritu de la Navidad?, aunque sólo sea el de los cuentos de Navidad, aunque sólo duren unos segundos frente a la sorpresa de nuestros más pequeños creyéndose el milagro de la Navidad, un año más, aunque nosotros sólo hayamos comprobado que, una Navidad más, nos han birlado ese espíritu de nuestros propios bolsillos. ___________

Antonio García Gómez es socio de infoLibre

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