Librepensadores
Por el diálogo, el entendimiento, la acción y el coraje
Este país no puede permitirse una clase política corrosiva, cáustica y mediocre. Al margen de los datos macroeconómicos o del comportamiento del Íbex en la bolsa de valores, el pueblo, en el que reside la soberanía (negro sobre blanco en la tan manoseada Constitución) necesita medidas urgentes, aprobadas en las Cámaras con el mayor de los consensos, destinadas a paliar los efectos devastadores que está causando esta pandemia y que continuarán en el futuro inmediato y que agrandarán la brecha de pobreza económica, social y cultural durante décadas, cuando cientos de miles de ciudadanos aún no se han recuperado de la crisis anterior.
No es momento de levantar muros entre el Gobierno y el resto de fuerzas políticas o comunidades autónomas. No es el momento de agitar la podredumbre ajena para disimular la propia. No es el momento de paralizar la confección de unos Presupuestos, ni de sacar rédito político sabiendo que , con ello, perderemos una vez más el tren del desarrollo y de la dignidad del pueblo. No es el momento de hacer declaraciones vacías de contenido real, ni de fantochadas.
No hay, a estas alturas, ningún ciudadano que no sepa ver que no tenemos ya la mejor sanidad pública del mundo porque falta personal en los hospitales o el ratio de UCIS no se acerca ni de lejos al de países de nuestro entorno (los mismos que no dudan en invertir miles de millones de euros en mejorarlo). Ni que tenemos una educación pública que nos sitúa a la cola de Europa. Ni que ya no se puede seguir prosperando a base de chiringuitos, ladrillo y servicios. Ni que tenemos una judicatura atascada felizmente a su servicio.
¿Qué es Europa y para qué sirve? Para muchos sigue siendo poco más que un ideal; pero hoy es un ideal que no nos facilitará 140.000 millones de euros si el virus de la estupidez política, que nos define como país desde hace décadas, no encuentra vacuna ni remedio.
Este país necesita altura de miras, diálogo y coraje político para tomar decisiones urgentes y determinantes para reconducir esta situación. Déjense de dar titulares bochornosos e indignos y siéntense a dialogar sin defender sus consignas por encima del bien común. Déjense de actuar como autómatas que siguen un manual de instrucciones caduco. Todos ustedes deberían hacer alarde de Política (con mayúsculas) en lugar de competir a ver quién mea más lejos.
¿Cuántos puestos de trabajo más se tienen que seguir destruyendo para que actúen a favor de una ciudadanía que está hastiada de ver el comportamiento indiferente y vergonzoso de la clase política? ¿Se han preguntado cómo puede llevar al colegio una familia a dos hijos y sus mascarillas con unos ingresos inferiores a 1.500 euros todos los días del mes? ¿Necesitan más preguntas sin resolver? La lista crece día a día como los contagios y, en muchos casos, las consecuencias serán irreparables.
Miguel Lema es socio de infoLibre