'Fachatoga no me toques la pirola'
Hace unos días me desperté cantando este tema de Siniestro Total. Luego puse la radio y escuché que el juez Peinado –juez no por oposición sino por la vía de méritos ya eliminada– había cerrado la instrucción sobre el 'nocaso' Begoña Gómez. El magistrado, a la sazón padre de una concejala del PP en Pozuelo, decidía llevarla a juicio por cuatro delitos después de años de investigación prospectiva y varios zascas de instituciones superiores por haber puesto en la balanza de la justicia prejuicios y no pruebas. ¡Dentro hemeroteca!
Enero de 2025. La Audiencia de Madrid anula el registro del domicilio y de las oficinas del empresario Juan Carlos Barrabés y el análisis de su móvil porque entendió que Peinado no “apoyó esas medidas en elementos objetivos indiciarios”. O sea, humo con membrete oficial.
Mayo de 2025. La Audiencia desimputa al rector de la Complutense, Joaquín Goyache, y a Juan José Güemes, y le recuerda a Peinado –por tercera vez– que “el rescate de Air Europa quedaba fuera del objeto de la instrucción”.
Una cosa es que la justicia sea ciega y otra muy distinta que algunos jueces avancen a tientas. Porque sucede que tropiezan siempre en la misma dirección
Julio de 2025. Peinado eleva una exposición razonada para implicar al ministro Bolaños por falso testimonio y malversación. El Tribunal Supremo la archiva “al no apreciar indicios de delito”. Era pura literatura fantástica editada por un juzgado con sesgo.
De octubre a diciembre de 2025, la Audiencia de Madrid interviene tres veces. Primero revoca la apertura de una pieza separada por malversación en el nocaso Begoña, rechazando que Peinado abra un segundo frente procesal. Después archiva la imputación al delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, porque se basaba en “meras suposiciones”. Y es que la toga no es la capa mágica de Harry Potter. No convierte intuiciones calenturientas en indicios.
Por último, anula la orden de reclamar a Moncloa los correos electrónicos de Begoña Gómez durante siete años porque “la medida no estaba bien motivada y vulneraba los principios de proporcionalidad, necesidad e idoneidad”.
Febrero de 2026. La Audiencia anula la decisión del juez Peinado de enviar la causa contra Begoña Gómez a un proceso con jurado popular, reprochándole “falta de fundamentación y la ausencia de un relato mínimamente argumentado con indicios verosímiles”. Y es que culpar sin poder probarlo es como elevar a la categoría de artículos del Código Penal los comentarios a un post en Facebook.
Abril de 2026. La Audiencia de Madrid rechaza el testimonio de Aldama que pide el juez Peinado en el nocaso Begoña Gómez al considerar que solo aportaba "hipótesis o conjeturas sin utilidad penal real". Es decir, “no tengo pruebas, pero soy creativo y del PP”.
Una cosa es que la justicia sea ciega y otra muy distinta que algunos jueces avancen a tientas. Porque sucede que tropiezan siempre en la misma dirección.
¡Ah! Y lo que cantaba Siniestro Total era 'Ayatollah no me toques la pirola'. Me empieza a fallar la memoria.
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Alfredo Díaz es socio de infoLibre.