(Aviso: palabras malsonantes) Para la física moderna, la nada absoluta no existe. Suponiendo que pudiera eliminarse toda la materia, todos los átomos y toda la radiación de un espacio, lo que queda –el vacío– seguiría teniendo propiedades físicas medibles.
Es el caso del PP, una nada política que sigue teniendo algo. Pero tendréis que seguir leyendo para saber qué es. Y lo que vais a leer tiene que ver con lo que está sucediendo estos días con las acusaciones contra Zapatero y los años de acusaciones que lleva soportando Begoña Gómez.
Demetrio Madrid, presidente socialista de Castilla y León, dimitió en octubre de 1986 tras ser acusado de un delito mercantil relacionado con una empresa familiar vendida antes de su llegada a la presidencia. Alianza Popular –con el presunto promotor de golpes de Estado y fervoroso falangista José María Aznar al frente– convirtió el caso en un arma de desgaste político. Luego le daría por las armas de destrucción masiva. En 1989, Madrid fue absuelto. Nada.
El PSOE perdió las elecciones de 1987. Desde entonces el PP gobierna en Castilla y León, quema montes, desprotege al colectivo LGTBIQ+ y sugiere a las mujeres escuchar el latido del feto antes de abortar.
El PP sigue gobernando en Galicia desde que empezara a hacerlo de la mano del contrabando de tabaco y el narcotráfico –como vimos en ‘Fariña’–
José Blanco, exministro de Fomento, fue acusado en el “caso Campeón” de haber cobrado una comisión de 200.000 euros a cambio de gestiones políticas. El Supremo investigó los hechos por su condición de aforado y archivó la causa en 2013 al concluir que no había base probatoria. Nada.
Tomás Gómez, exsecretario general del PSM, fue apartado de la vida política tras ser investigado por el sobrecoste del tranvía de Parla, municipio del que había sido alcalde. Se le atribuían delitos de prevaricación y malversación. Un juzgado de Parla archivó la causa en 2024 al no encontrar indicios de actuación ilegal. Nada.
Manuel Chaves y José Antonio Griñán, expresidentes andaluces, fueron condenados en el caso ERE por prevaricación y malversación En 2024, el Tribunal Constitucional anuló sus condenas al apreciar vulneración de derechos fundamentales y considerar que los presupuestos aprobados por el Gobierno andaluz no podían ser delito por sí mismos. Nada.
El PP gobierna en Andalucía desde 2019 prometiendo regularizar regadíos ilegales, desviando dinero a la sanidad y a la educación privadas, troceando contratos, adjudicando a dedo subvenciones rocieras a cantantes de medio pelo –nunca mejor dicho– y poniendo en peligro la vida de las andaluzas.
José Ramón Gómez Besteiro dimitió como secretario general del PSdeG y renunció a presentarse a las primarias de su partido y a ser candidato a la Xunta –partía como favorito– tras varias imputaciones relacionadas con irregularidades urbanísticas, cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, fraude y malversación. El PP no perdió aquellas elecciones y en septiembre de 2016 Feijóo revalidó la mayoría absoluta con 41 escaños.
En diciembre de 2022 fue archivada la última causa pendiente contra Besteiro. Nada.
El PP sigue gobernando en Galicia desde que empezara a hacerlo de la mano del contrabando de tabaco y el narcotráfico –como vimos en “Fariña”– y del que Feijóo no estaba al tanto por culpa de Google.
Se dice de quien no tiene nada que no tiene “ni mierda en las tripas”. Y es verdad que el PP no tiene nada. Ni moral, ni ética, ni un origen democrático, ni proyecto político para España, ni vergüenza, ni decencia, ni una sede legal, ni respeto por los españoles y españolas…
Pero, confirmando que en toda regla hay excepción, tiene las tripas llenas de mierda. De todo tipo de mierda. De mierda seca y de mierda húmeda. De mierda compacta y de bolitas como la que hacen las cabras y los cabrones. Mierda pa’ aburrir que suele decirse. Mierda asgaya, que decimos en Asturies. Que es mucha, pero mucha más cantidad de mierda todavía.
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Alfredo Díaz es socio de infoLibre.
(Aviso: palabras malsonantes) Para la física moderna, la nada absoluta no existe. Suponiendo que pudiera eliminarse toda la materia, todos los átomos y toda la radiación de un espacio, lo que queda –el vacío– seguiría teniendo propiedades físicas medibles.