El precio de los votos de los independentistas catalanes

Andrés Herrero

Después del batacazo sufrido en  las elecciones generales de 2023, cuando el independentismo catalán vivió el peor momento de su historia (ERC 13,16 %, Junts 11,6 % y CUP 2,80% del voto, sumando menos del 30 % del electorado), y su declive era innegable, ha acudido raudo y solícito Pedro Sánchez a rescatarlo una vez más.

Además de cambiar la ley para eliminar el delito de sedición, de indultar, perdonar y sacar de la cárcel a quienes dieron el golpe de Estado en Cataluña, ahora con la amnistía va un paso más allá, y dice que esos señores no hicieron nada punible, y que no fueron ellos, sino los jueces y fiscales los que actuaron mal, castigándolos injustamente.

Por ese lado no hay problema, porque la ley es un chicle que se estira a conveniencia para dar cabida a todo. Se trata de blanquear a prófugos y condenados, para dejarlos limpios como una patena, a cambio de obtener un puñado de escaños para repetir en el cargo. Fruto inevitable de un sistema electoral perverso que ninguno de los dos grandes partidos ha querido tocar en 40 años de “democracia”, ni siquiera cuando han contado con mayoría absoluta para poder modificarlo.

Poco importa que los señores independentistas no se hayan arrepentido en absoluto de lo que hicieron, y declaren con chulería que “lo volverán a hacer”; razón de más para darles otra oportunidad.

Desde el comienzo del 'reinado' de Pujol hasta el presente, los independentistas catalanes han venido dominando todas las instituciones, adoctrinando a las nuevas generaciones, erradicando los lazos comunes, y cultivando el hecho diferencial

Sin cortarse un pelo, nuestro presidente en funciones manifiesta que lo hace en aras de la convivencia para “normalizar” la relación con Cataluña, cuando España no tiene ningún conflicto con la sociedad catalana, sino únicamente con los independentistas que, pese a ser una minoría, se consideran amos y señores de ella.

Desde el fin de la dictadura, es decir desde el comienzo del reinado de Pujol hasta el presente, los independentistas catalanes han venido dominando todas las instituciones, adoctrinando a las nuevas generaciones, erradicando los lazos comunes, y cultivando el hecho diferencial para conseguir reunir suficiente masa crítica, sin demasiado éxito pese a sus reiterados intentos.

Pero donde no llegan ellos, llega “nuestro amado líder socialista” a rematar la faena, con más dinero, más competencias, y de postre el referéndum.

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Andrés Herrero es socio de infoLibre.

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