LA PORTADA DE MAÑANA
Ver
Doce asesinatos machistas en quince días destapan fallos en todas las escalas de protección de las mujeres

Librepensadores

Presunción de víctima

Pau Drudis de Bonis

Con la celebración del juicio por violación contra los individuos conocidos como la manada, ha vuelto al centro de atención un viejo debate sobre el trato de las víctimas de violación durante los procesos judiciales. Una de las críticas que se hacen al sistema actual es que las víctimas se ven obligadas a revivir los acontecimientos, con todo el dolor que eso supone. También se critica que las víctimas sean cuestionadas, y su versión puesta en duda.

Personalmente me resulta difícil poder ponerme en la piel de la víctima en una situación como ésta, pero en ningún caso quiero menospreciar el dolor y la dificultad del momento. Realmente creo que supone un problema, y como tal hay que buscar una solución, pero debido a la sensibilidad del terreno en el que nos movemos, cualquier solución no puede ser aceptada.

Por muy romántica que sea la idea que tenemos de la Justicia, ésta no es un elemento natural, es una herramienta creada para gestionar los desencuentros que suceden entre los miembros de una comunidad. La herramienta que estamos usando actualmente dista mucho de ser perfecta, pero hoy en día es uno de los mejores sistemas que hemos conseguido. Sin embargo, se erige sobre unos pilares fundamentales, sin los cuales el sistema se desmorona.

De vez en cuando, surgen ciertos casos que, por su brutalidad o por su virulencia, abren debates como el actual, y esos debates son buenos porque nos permiten mejorar y perfeccionar esa herramienta que llamamos Justicia. En estos momentos se encuentra sobre la mesa la manera en la que el juez dirime los sucesos acontecidos en crímenes violentos que obligan a la víctima a revivir los acontecimientos, y al juez a cuestionar las versiones de las partes implicadas.

Siempre que surgen este tipo de debates, hay quien intenta resolverlos por la vía fácil, que es crear una excepción. Aunque si este caso acaba así, no sería la primera vez, ni la última. A mi forma de ver, el problema de crear estas excepciones es que rompen el principio de que la Justicia es ciega. Y cualquier excepción a esta norma crea precedentes para tener diferentes justicias para diferentes individuos. Se nos plantea un problema complejo delante, al menos que la primera opción no sea resolverlos por la vía fácil. _____________

Pau Drudis de Bonis es socio de infoLibre

Más sobre este tema
stats