El 'sindicato del crimen', 30 años después

Javier Herrera-Navarro

Para los que tenemos una cierta edad y no hemos perdido la memoria, esta situación insostenible contra Pedro Sánchez nos recuerda el acoso y derribo contra Felipe González en 1996. Para mí no hay nada casual. No quiere decir que sean los mismos —algunos instigadores quizás sí— pero sí se trata de la misma manera de proceder.

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Se llamó sindicato del crimen a un grupo de periodistas —sobre todo— muy bien relacionados con la judicatura, la policía, el ejército, el clero, la banca y el empresariado que conspiraron de una manera coordinada para derribar a Felipe González que llevaba ya 11 años en el poder y, según ellos, llevaba camino de convertirse en vitalicio.

Baste ahora sólo con compartir unas declaraciones de Luis María Anson, uno de los miembros más activos de dicho sindicato —junto a su hermano Rafael, el verdadero urdidor, que no aparece, como todos los cerebros, en ningún lugar—, publicadas en el semanario Tiempo el 23 de febrero de 1998 —¡qué día el elegido!—, una vez que accedió al poder José María Aznar y el sindicato del crimen cumplió sus objetivos, aunque estuvo a punto de fracasar porque, en las elecciones de 1996, Felipe González, en sus horas más bajas y acosado con casos de corrupción similares o peores que los actuales, solo perdió por unos 300.000 votos contra el Aznar que llevaba tres años diciéndole lo de "¡Váyase, señor González!".

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Le entrevista no tiene desperdicio, pero solo me fijo ahora en la relación de medios periodísticos —de entonces, sin internet, ni redes, ni móviles— con el mundo judicial. Anson responde:

"[...] los medios reaccionaron atizando algunas situaciones. Ese fue el caso de los conflictos y el papel de la Justicia. Al atizar el fuego en ese sector se favorecía la erosión de Felipe González... así que se hizo. Fue una operación de acoso y derribo...".

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En otro momento, Anson afirma:

"[...] Había que terminar con González, esa era la cuestión. Al subir el listón de la crítica se llegó a tal extremo que en muchos momentos se rozó la estabilidad del propio Estado. Eso es verdad. Tenía razón González cuando denunció ese peligro... pero era la única forma de sacarlo de ahí. No tanto por los posibles abusos que cometió, si es que lo hizo, sino por el riesgo de anulación de la alternancia".

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La conclusión provisional es que, cuando el PP lleva demasiado tiempo sin controlar el poder es decir, sin "mandar"—, está dispuesto a todo —como ayer dijo Feijóo —, y en ese todo está incluido todo lo que cada uno pueda imaginar y hacer —léase Aznar—; y, si tenemos en cuenta los antecedentes del PP en cuanto a dominio de esos resortes —ahora mismo se juzga la Kitchen—, hay que esperarlo todo y no precisamente todo legal, pues lo único legal que tiene a su alcance, la moción de censura, no la ejerce, y por algo será...

La conclusión provisional es que cuando el PP lleva demasiado tiempo sin controlar el poder —es decir sin "mandar"— está dispuesto a todo

El nuevo sindicato del crimen está acosando nuestra democracia para imponernos SU democracia. Quieren eliminar al PSOE y a Pedro Sánchez. Quieren un PSOE domesticado, a las órdenes de un Felipe con problemas cognitivos sobre su propio pasado y su lacayo Page. Estamos avisados y tenemos la obligación de defenderlo con todos los medios legales a nuestro alcance. Defender ahora mismo al PSOE es defender la democracia tal y como la conocemos.

Si alguien quiere ampliar información, remito a la entrevista completa con Anson y al espléndido trabajo de Enric Juliana.

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Post-scriptum.— En 1996 formaban parte del sindicato del crimen las siguientes personas, que a mucha honra siguieron enorgulleciéndose de la labor realizada y de las cuales algunas siguen aún vivitas y coleando:

Ramón Tamames; Pedro J. Ramírez, entonces director de El Mundo; José Luis Gutiérrez, director de Diario 16; el sindicalista canario Justo Fernández, que ya se había enfrentado a González en el congreso socialista de Suresnes en 1974; el periodista Manuel Martín Ferrand, líder intelectual del grupo; Luis María Anson, entonces director del diario ABC; Antonio Herrero, brillante piloto de la tertulia matinal de la cadena Cope, propiedad del episcopado español; el radiofonista Federico Jiménez Losantos; Jaime Capmany, director del semanario Época, en el que González aparecía caracterizado como un vampiro ávido de la sangre de los contribuyentes; el sociólogo Amando de Miguel; el periodista parlamentario Víctor Márquez Reviriego, el más felipista del grupo; Pablo Sebastián, antiguo director del diario El Independiente, y el escritor Fernando Sánchez Dragó. ¡Ahí es nada! Esos eran los líderes visibles, pero judicialmente invisibles... Hay mucha tela que cortar aún, pero no seamos ingenuos.

Seguimos investigando.

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Javier Herrera-Navarro es socio de infoLibre.

Para los que tenemos una cierta edad y no hemos perdido la memoria, esta situación insostenible contra Pedro Sánchez nos recuerda el acoso y derribo contra Felipe González en 1996. Para mí no hay nada casual. No quiere decir que sean los mismos —algunos instigadores quizás sí— pero sí se trata de la misma manera de proceder.

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