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Cultura

Los artistas españoles pierden la guerra del 'streaming'

El músico puertorriqueño Bad Bunny, el artista más escuchado en el Spotify español en 2020.
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Puerto Rico, Puerto Rico, Colombia, Puerto Rico, Puerto Rico. Esas son las nacionalidades de los cinco artistas más escuchados en España durante este año dentro de la plataforma de streaming musical Spotify, líder en el servicio de suscripciones. La lista hecha pública el miércoles tenía en su top 5 a Bad Bunny, Anuel AA, J Balvin, Ozuna y Myke Towers, estrellas de la música urbana y el reguetón latinos. Entre las 10 canciones más escuchadas en la plataforma, solo hay dos firmadas por artistas españoles: "Se iluminaba", del italiano Fred de Palma con la malagueña Ana Mena, y "Mil tequilas", del granadino Chema Rivas. Artistas como Alejandro Sanz, Manuel Carrasco o El Barrio siguen siendo superventas, pero solo de discos en formato físico

La tendencia viene de lejos. En la lista de las canciones más vendidas de España publicada en 2019 por las asociaciones de productores y autores Promusicae y Adepi, que combina ventas físicas con streaming, el panorama era muy similar. Bien arriba, nombres como el de los puertorriqueños Daddy Yankee, Pedro Capó, Anuel AA o Bad Bunny, algunos de los numerosos artistas que en los últimos años han situado a las islas como el epicentro de la música comercial. Entre ellos, había solo dos excepciones españolas: Don Patricio, sobrenombre del canario Patricio Martín Díaz, que triunfaba con "Contando lunares", y la catalana Rosalía, aunque esta última producía su "Con altura" con el argentino El Guincho y el colombiano J Balvin. En los últimos cinco años, y con más intensidad desde 2017, el año de "Despacito", de Luis Fonsi y Daddy Yankee, la música en español copa la lista de más vendidos. Pero ese español es el de Latinoamérica. 

Porque el inglés, hace no tanto lengua vehicular de los grandes hits de las radiofórmulas, es ya solo una nota al pie en los top 10 de las canciones más populares. En la hecha pública por Spotify el miércoles, solo hay un tema íntegramente en este idioma, "Dance monkey", de la australiana Tones and I. A ella habría que sumar los versos de Nicki Minaj en "Tusa", con la colombiana Karol G, que sí canta en español. Pero es que en 2019 ni una sola de las 10 canciones más escuchadas (ni en Spotify ni en el conjunto del mercado) venía del mundo anglosajón. Ni en 2018. "Shape of you", de Ed Sheeran, fue el último tema en inglés en figurar en el top 5, allá por 2017. En 2016, el inglés copaba todavía la mitad del top 10. 

Dos universos musicales

Si se mira a las listas de canciones más populares (streaming y físico) por un lado y discos más vendidos solo en físico por otro, da la impresión de estar viendo dos universos musicales totalmente distintos. En las listas de discos físicos, el reguetón y la música urbana apenas existen, y sigue habiendo espacio para el pop y el rock. En 2019, los más comprados fueron #Eldisco de Alejandro Sanz, La cruz del mapa de Manuel Carrasco, El danzar de las mariposas de El Barrio, El malquerer de Rosalía y Spoiler de Aitana. En 2018 y 2017, Pablo Alborán fue durante dos años consecutivos el artista más buscado, con su disco Prometo. Y en 2018 y 2016 había espacio en el top 5 para veteranos como Manolo García o Joaquín Sabina. Es decir, un panorama más parecido al que ha copado históricamente las listas de éxitos en las radios y las tiendas españolas. 

El problema es que el disco físico cae a un ritmo de vértigo. En 2015, el mercado físico suponía un 50,6% del total según los datos de Promusicae; en 2019, solo el 24,7%. Tras unos años de crisis global en el sector (de 2008 a 2014, aproximadamente), la música grabada se ha recuperado y factura más cada año (en España ha pasado de 149 a 216 millones de euros en cinco años, hasta 2019, el último ejercicio del que se tienen cifras), superando incluso las cifras anteriores a su declive. Pero no es gracias al formato físico. Y el camino dentro del digital también parece estar claro: el 71% de sus ingresos vienen de servicios de suscripciones como Spotify, un sector en el que la compañía sueca es líder indiscutible, a lo que habría que sumar otro 7,5% de los servicios de audio con publicidad (de nuevo, Spotify como líder en su versión gratuita). Otro 14,5% viene de vídeos financiados con publicidad, con Youtube muy por delante de sus competidores. Las descargas de música suponen menos del 3% de la facturación. Es decir: los artistas más comerciales en Spotify van camino de convertirse en los artistas más comerciales, punto. 

Y apenas hay solapamientos entre los músicos que triunfan en las ventas físicas y los que triunfan en el streamingstreaming. Ni Alejandro Sanz, ni Manuel Carrasco, ni El Barrio, ni Pablo Alborán, ni Pablo López, ni Vanesa Martín, ni Manolo García, ni Joaquín Sabina, artistas que copan los cinco puestos más altos en las listas de discos vendidos de los últimos tres años, han conseguido hacer lo mismo en el mercado digital. Hay dos excepciones: Rosalía y Aitana. La primera colocó El malquerer, su segundo trabajo, en el cuarto puesto de los más vendidos de 2019, y también consiguió situar "Con altura" en el puesto número seis de canciones más populares de ese año. Pero "Con altura" no era uno de los temas de El malquerer, sino un single independiente. Lo mismo sucedió con Aitana, que consiguió que su debut, Spoiler, fuera el quinto disco más vendido de 2019, después de que "Lo malo" se convirtiera en la canción más escuchada de 2018. Pero esta última, junto con Ana Guerra, había nacido antes que su LP, como candidata para representar a España en Eurovisión, para lo que finalmente fue descartada. 

Formatos, géneros, edades

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Hay varios factores que explican las excepciones de Rosalía y Aitana. La primera, el formato: en el mercado digital prima el single por delante del discosingle, como ocurría en gran medida en el mercado de la radiofórmula. Y esto se aprecia si se comparan los álbumes más escuchados en streaming con las canciones más populares. En 2019, X 100PRE, de Bad Bunny, fue el disco más escuchado en el digital. Pero ni "Callaita" ni "Soltera", los temas que logró colocar el puertorriqueño en el top 10, pertenecían a ese álbum. Ese año, Leiva estaba en el número dos de discos en streaming, y Billie Eilish en el tres; ninguno de los dos tenía canciones en el top 10. En segundo lugar está el género. Los temas de Aitana y de Rosalía que sí entraron en el top 10 eran reguetón. En los últimos tres años, solo una canción que no perteneciera a este género (o a alguna forma de música urbana latina) ha llegado a las 10 canciones más escuchadas. Se trata de "Dance monkey", de Tones and I, aunque por ahora solo figura en la lista de Spotify y habrá que esperar a ver si entra en la lista global de Promusicae y Adepi. 

Y esto explica en gran medida que los artistas españoles hayan quedado relegados de las listas de éxitos. El reguetón, híbrido a partir del reggae, el dancehall y el hip hop, nace en la década de los 2000 en Puerto Rico. Allí es donde empieza a crecer como subcultura y desde allí se extiende a Latinoamérica y a Estados Unidos. Ahí estaba ya Daddy Yankee, uno de los pioneros del género, que sigue bien alto en las listas de escuchas. No es extraño que gran parte de los primeros puestos estén copados por músicos del archipiélago, como los ya mencionados Bad Bunny, Anuel AA u Ozuna. Junto a ellos figuran también J Balvin y Karol G, originarios de Colombia, otra de las cunas del último boom de la música latinaboom. En los últimos años, los artistas españoles consiguen estar entre los más escuchados en la medida en que saben entender y adaptarse a este fenómeno, y encontrar su propia aportación al género. 

Hay un último factor: la edad. Promusicae no incluye en su estudio análisis del uso de los distintos formatos de compra y escucha de música grabada según grupo de edad. Pero si observamos las investigaciones elaboradas en otros países, parece estar claro que existe una división en el consumo: los más jóvenes prefieren el streaming, los más mayores continúan optando por el disco físico o la radio convencional. Según un estudio de Morning Consult/The Hollywood Reporter, la mitad de los jóvenes estadounidenses entre 18 y 29 años usan diariamente un servicio de streamingstreaming, mientras que solo hace este uso intensivo el 18% de las personas entre 45 y 55 años, y el 10% de las personas entre 56 y 64 años. Según otro estudio, también estadounidense, realizado por Music Biz, los servicios de streaming son la forma principal de consumo de los jóvenes de entre 16 y 34 años, un uso que decrece con la edad. A partir de los 35, ese puesto lo ocupa la radio, que aumenta hasta suponer el 45% de la escucha de música de los mayores de 55. Y en la radio, al menos en la española, todavía domina el pop

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