Podrán gustar más o menos al cinéfilo de turno, pero Los Javis —Javier Ambrossi y Javier Calvo— se han ganado ya por derecho un lugar destacado en la historia del cine español, refrendado este fin de semana con el Premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes (ex aequo con Pawel Pawlikowski, por Fatherland) con su nueva película, La bola negra, que se estrenará el próximo 2 de octubre. Un triunfo en toda regla en el certamen cinematográfico más elitista y respetado del planeta, en el que también competían las nuevas obras de Pedro Almodóvar y Rodrigo Sorogoyen.
El éxito de La bola negra, cinta que parte de una obra inacabada de Federico García Lorca, incorpora a Los Javis a la mejor tradición de directores de cine españoles laureados en Cannes, con Luis Buñuel a la cabeza como el único que ha conquistado la Palma de Oro, en 1961 por Viridiana, y que justo una década antes ya había ganado el Premio a la Mejor Dirección por Los olvidados.
Otros nombres españoles premiados en tierras francesas fueron Luis García Berlanga (Premio Internacional del Buen Humor en 1953 por Bienvenido Mr. Marshall), Edgar Neville (Premio Homenaje también en 1953 por Flamenco), Carlos Saura (Premio Especial del Jurado con Cría cuervos en 1976), Víctor Erice (Premio del Jurado en 1992 por el documental El sol del membrillo), Pedro Almodóvar (Premio del Jurado y de Dirección con Todo sobre mi madre en 1999, y de nuevo en 2006 como Mejor Guion por Volver) y Oliver Laxe (Premio Fipresci en 2010 por Todos vós sodes capitáns, Premio de la Semana de la Crítica en 2016 por Mimosas, Premio del Jurado Un certain Regard en 2019 por Lo que arde y Premio del Jurado en 2025 por Sirat).
Un selecto club, como vemos, pues son muy poquitos nombres en 79 ediciones. "Como pasa a menudo, necesitamos la validación externa para creernos que lo nuestro es así de bueno", apunta a infoLibre el director y guionista Jorge Arenillas, que recuerda como ejemplo las mofas en torno al "éxito en otros países de Héroes del Silencio, como si fuera una invención de marketing". “Y ahí tienes a Bunbury, llenando estadios por todo el continente americano tres décadas después", apunta.
"Hasta que la élite del cine no lo ha certificado con un premio en Cannes, no sabíamos bien si Los Javis eran, en su corazón, los de La Mesías o los de Mask Singer. Y lo cierto es que, en 2026, ya no hay conflicto: puedes ser ambos. Pero bueno, seguirán negándolos porque hay quien se empeña en no ver la realidad, como aún les ocurre a Javier Bardem o Penélope Cruz", destaca el realizador, quien pone así el dedo en la llaga de las envidias, las fobias y las manías variadas que levantan Ambrossi y Calvo allá por donde pasan y que mantienen, inexorablemente, a crítica y público divididos.
Tienen una gran ambición, por eso son autores y productores desde el minuto uno
"Tienen un gran talento y conectan muy bien con todo lo que está pasando a cierto nivel", afirma a infoLibre el profesor de Estudios Cinematográficos en la Universidad Oxford Brookes, Alberto Mira. "También creo que, dado que el mundo va como va, esa conexión con ciertas corrientes despierta una profunda animosidad en el otro lado. En Cannes creo que la estrategia ha estado basada en eso y ya vemos lo que se ha montado. Tenemos a media España que no piensa ir a ver esa ‘mierda woke' y a otra media que cree que Lorca fue un mártir gay a reivindicar. Esto no es culpa de Los Javis, que al fin y al cabo tienen que vender la película, pero nos da la medida de dónde estamos", añade.
Para la periodista María Guerra, una de las claves principales del éxito de Los Javis es que "han sabido leer el siglo XXI en la comunicación, se han saltado a los medios tradicionales y se han puesto en contacto directamente con su generación utilizando su lenguaje y sus intereses, a través de Instagram, por ejemplo". Y recuerda, asimismo, que cuando ya eran populares se apuntaron a ser jurados en programas de televisión como Operación Triunfo o Drag Race, lo cual encaja con su manera "desenfadada de contarse", que es la propia de su generación.
Tienen un gran talento y conectan muy bien con todo lo que está pasando a cierto nivel
Otro punto destacable, según señala Guerra a infoLibre, es que "se han atrevido a reinterpretar la religión católica", en obras como La llamada o La Mesías. "No solo a través del marco represivo en el que estaba encajada la izquierda tradicional, sino también para criticarla con la libertad más total" y reflexionar sobre "cómo la Iglesia católica les ha afectado como generación" con una mirada distinta. "Ellos hablan a su generación e interpretan el pasado, fundamentalmente del colectivo LGTBIQ+. Y ahora hacen una relectura del gran mito gay de la Guerra Civil, que es Lorca", señala.
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Y prosigue: "Tienen una gran ambición, por eso son autores y productores desde el minuto uno. Con el poderío de la producción, no quieren que La bola negra sea una obra gay pequeña e intimista. Así consiguen conectar, reinterpretar la historia de España a través de la Guerra Civil y al mito gay para la nueva generación. Estando en los márgenes, han sacado de ellos a lo LGTBIQ+ para su generación, y su condición de hombres les ha facilitado la credibilidad y la entrada en la industria, en la producción o en lugares como Cannes, en los que todavía las mujeres y el cine hecho por mujeres no tienen la misma credibilidad, ni en lo industrial ni en lo artístico".
Seguirán negándolos porque hay quien se empeña en no ver la realidad, como aún les ocurre a Javier Bardem o Penélope Cruz
En la misma dirección apunta Mira, para quien la carrera de Los Javis se fundamenta en una "gran originalidad basada en mitos pop", por lo que, en su opinión, la recurrente comparación con Almodóvar "no es irrelevante, aunque los mitos pop de 1980 no sean los de 2026". "Lo que hacen me fascina —continúa—, pero creo que me fascina más de lo que me gusta. Su conexión total con las nuevas mitologías, motivos y referentes (incluso técnicas de puesta en escena) hace que nos sintamos un poco distantes quienes estamos en otra frecuencia. Pero en el fondo hay una gran admiración: mucha gente es joven, pero solo ellos hacen lo que hacen", argumenta.
Asimismo, se pregunta el profesor "qué hay de estrategia y qué hay de sinceridad" en todos los grandes movimientos que hacen Ambrossi y Calvo, y que provocan siempre una gran repercusión a todos los niveles mediáticos. "No me es posible decidirlo", reconoce. Y añade: "Se les reprocha que todo sea un montaje, pero no sé. En el Hollywood clásico todo era montaje. Yo creo que incluso en Godard todo era montaje. Ser artista es entrar en montajes. Nos puede llegar más o menos, pero el caso es que no hay nadie como ellos en términos de contenido y creatividad".
Podrán gustar más o menos al cinéfilo de turno, pero Los Javis —Javier Ambrossi y Javier Calvo— se han ganado ya por derecho un lugar destacado en la historia del cine español, refrendado este fin de semana con el Premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes (ex aequo con Pawel Pawlikowski, por Fatherland) con su nueva película, La bola negra, que se estrenará el próximo 2 de octubre. Un triunfo en toda regla en el certamen cinematográfico más elitista y respetado del planeta, en el que también competían las nuevas obras de Pedro Almodóvar y Rodrigo Sorogoyen.