Maribel Verdú estrena 'Bajo tus pies': "Hay gente que convive en sociedad, pero debería vivir sola en la selva"

Ibai Atanes, Maribel Verdú y Sofía Otero protagonizan 'Bajo tus pies'.

"Es un cuento siniestro infantil, una historia de brujas modernas". Así presenta el cineasta argentino Cristian Bernard su nueva película, Bajo tus pies, un thriller psicológico que llega este viernes a los cines ambientado en un elegante e histórico edificio del centro de Bilbao, al que se muda una madre (Maribel Verdú) con sus dos hijos (Sofía Otero e Ibai Atanes). "Gente de bien": eso lo que, con esas palabras exactas, busca un casero que ofrece a cambio un alquiler sospechosamente asequible.

Es así como arranca esta trama, que propone una historia inquietante y de atmósfera opresiva en torno a una familia de tres atrapada en un nuevo hogar, en la que el espacio doméstico se va transformando poco a poco en territorio de amenaza. ¿El detonante? Los gritos nocturnos de tres vecinas ancianas, que se cuelan por los conductos de la calefacción hasta perturbar por completo la vida diaria de los nuevos inquilinos.

"No hay lugar de contención ni de protección. Desde sus inicios, el ser humano necesitaba la cueva para protegerse de los rayos, de la lluvia, de las tempestades. Y acá las tempestades están abajo, y el mal te habla a través de los conductos de calefacción", apunta a infoLibre Bernard, quien se ha inspirado en lo padecido por su propia familia en una situación que les "perturbó absolutamente" cuando él era niño: "Yo escuchaba los gritos a través de los conductos de la calefacción, que funcionaban casi como parlantes".

Estos aullidos nocturnos van poco a poco minando la moral y la salud del trío, principalmente de la madre, que paulatinamente se degrada psicológica y espiritualmente. "Es que dormir poco o mal te condiciona todo el día", señala a infoLibre Otero —que es, inciso, la persona más joven en ganar el Oso de Plata a la mejor interpretación protagonista en la Berlinale, en 2023 y con tan solo nueve años, por 20.000 especies de abejas—, mientras Verdú alerta de los peligros de que "te roben el sueño" hasta el punto de sentirte agredida en tu propio hogar.

"Hasta el punto de que realmente sea tu máxima pesadilla ese lugar donde te tienes que sentir protegida, a gusto, que te tiene que abrazar cuando llegas después del trabajo o de lo que sea y dices: 'guau, ya llego a mi lugar seguro, a mi casa'. Estas pelis siempre son en casas, o en hoteles, que es donde realmente te sientes segura, por eso son las que más miedo dan", plantea Verdú, y diferencia entre los casos en los que esa pesadilla "convive contigo" y en los que está, como en esta cinta, "en los vecinos de alrededor".

Y continúa relatando a infoLibre: "¡Cuantísima gente tiene tan mala suerte con los vecinos que le han tocado! Yo viví una historia hace años también con unos vecinos, con esa gente que convive en una comunidad y en sociedad, pero debería vivir sola en la selva, porque no tienen la educación, ni la ética, ni nada, para saber que cuando convives con otros tienes que tener unas bases, unos principios y un saber estar que muy poca gente tiene".

Porque todos tenemos o hemos tenido vecinos que nos han sacado de quicio. Quizás incluso nosotros hayamos interpretado ese papel para disgusto del resto, en alguna ocasión, pero desde luego no (esperemos) para llegar a los extremos de esta madre, que "va perdiendo la cabeza" hasta el punto de que se terminan invirtiendo los roles y son sus hijos los que tienen que dar un paso al frente para intentar que vuelva a ser la de siempre.

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Es ahí donde se cruzan las dos películas que conviven en Bajo tus pies, tal y como explica el director: "Está la película de terror más cercana a Polanski, que trabaja la descomposición psicológica del personaje, y, al mismo tiempo, el cuento infantil que se ve sobre todo en el último acto, casi de Spielberg". Los pequeños se convierten así en los héroes, en definitiva, de manera que esta historia transita con naturalidad, por qué no, de El resplandor a Los Goonies. "Es que los niños no tienen miedo porque todavía no les han pasado las suficientes cosas. Los niños nunca tienen frío en el mar ni en las piscinas, y pasa lo mismo en la vida", apostilla divertida Verdú.

Defiende en este punto Bernard la labor social del cine de terror, al llevar al espectador a experimentar una "catarsis" en la que "la gente, de alguna manera, descarga" el peso de la vida diaria con estas historias de "la luz contra la oscuridad". Eso sí, tras asegurar que esta es "una película de las de antes, de las que ya no se hacen", da una clave para comprender el alcance que puede llegar a tener este género más allá del efectismo de los sustos, que en esta cinta escasean: "Lo más aterrador de una película de terror es cuando ves a la gente feliz, cuando todavía no se enfrentaron al monstruo, pero vos sabés que va a venir por toda esa felicidad".

Llegados a este punto, confiesa Verdú, para terminar, que no es nada seguidora de este género porque "hay tantas cosas que te dan miedo en el cine, que sabes que existen y ya bastante te asustan en la vida real, como para, encima, ver pelis de miedo". "Después de 42 años de hacer películas, esta es la primera vez que hago una de miedo y lo volvería a hacer. Pero a mí no me lleves a ver pelis de miedo", destaca, ante la atenta mirada de Otero, que no duda en rematar sonriente: "Pues a mí me gustan un montón".

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