Política cultural

Una Filmoteca pública abandonada

El cine Doré, una de las sedes de la Filmoteca Española.

“Esto viene de lejos, de los últimos 20 años”. La mayoría de los trabajadores de la Filmoteca Española, organismo dependiente del Ministerio de Cultura encargado de la restauración y conservación de los fondos fílmicos estatales, están "indignados". Se quejan de que llevan años sufriendo de una falta de personal y de recursos,  agravada en los últimos años por la jubilación de una decena de trabajadores, incluido el director y su adjunta, y por mayores estrecheces en el presupuesto. Este miércoles, 43 empleados de los menos de sesenta que forman la plantilla han firmado y enviado un documento dirigido al nuevo secretario de Estado de Culturanuevo secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo Sáinz, en el que defienden la "profesionalidad y dedicación" de la plantilla pese a la “falta de medios y recursos”, en el que piden “que se tomen las medidas oportunas” para cubrir “los puestos vacantes necesarios”.

Seis de los 43 firmantes actúan como portavoces de las quejas de todos. En un despacho del Centro de Conservación y Restauración, un edificio inaugurado en 2014 en la Ciudad de la Imagen, en Pozuelo de Alarcón (Madrid), se reúnen Daniel Pérez, Lourdes Odriozola, José Manuel Martín, Ramón Rubio, Laura Carrillo y Mercedes de la Fuente. Aquí se conservan los 600.000 materiales que custodia la Filmoteca, entre los cuales se encuentran 21.000 rollos de negativo. Aquí está el archivo del NO-DO y los vídeos documentales que existen sobre la Guerra Civil, pero también copias de todos los estrenos comerciales o los archivos de El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar, que acaba de depositarlos en la institución. Hay otras dos sedes: el cine Doré, la histórica sala que es emblema de la Filmoteca, y el edificio de calle Magdalena, donde están los otros archivos y el museo de la institución. “Y allí están peor que nosotros…”, dice Carrillo.

Están molestos también por unas informaciones aparecidas en medios en las que dos “trabajadores del Instituto de la cinematografía y las artes audiovisuales” sin identificar aseguraban que las tareas estaban recayendo en “funcionarios de la administración sin conocimientos de conservación y restauración cinematográfica”, y culpaban a De la Fuente y Martín, que en los últimos meses se han ocupado de la gestión y la programación respectivamente, de los problemas de gestión. “Las opiniones vertidas en esos artículos son falsas y malintencionadas (...). Persiguen el desprestigio de la institución”, dicen en el documento presentado el miércoles, que defiende que el personal ha "visto incrementado su trabajo" y ha seguido "sacando adelante la institución con la misma profesionalidad". Para ellos, esto ha sido “la gota que colma el vaso”. “Hemos vivido una histórica falta de atención”, dice Martín, “Los trabajadores somos la solución, no el problema”.

Contratas por "puestos estructurales"

La principal preocupación de los seis trabajadores con los que ha hablado este periódico es la fuerza de trabajo insuficiente con la que cuentan. En el último año se han jubilado ocho personas cuyos puestos no han sido cubiertos por nuevos empleados, haciendo que la plantilla pase de 65 personas en 2015 a 57 en 2016. Dos de los pertenecientes a este grupo eran, además, los únicos dos cargos de dirección del organismo: Chema Prado, director de la Filmoteca desde 1989 y hasta el pasado marzo, y Catherine Gautier, adjunta al director que realizaba las tareas de programación de la sala de exhibición de la Filmoteca, el cine Doré.

Cuando se hizo pública la jubilación de Prado, el Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), organismo del Ministerio de Cultura dedicado el cine y del que depende la Filmoteca, anunció que se convocaría “un concurso público en aplicación del código de buenas prácticas para cubrir la plaza de director de la Filmoteca”. El Ministerio aseguró a este periódico el pasado junio que este proceso se abriría tras las elecciones, cosa que aún no ha sucedido y para la que Cultura, a preguntas de infoLibre, no da fechas. Sí han convocado la plaza de adjunto al director en calidad de empleado laboral temporal, que ha recibido más de 130 solicitudes, incluidas las de varios trabajadores y extrabajadores del centro.

Pero el problema, según estos seis trabajadores, viene de largo. “Se ha estado haciendo contratación por servicios para cubrir puestos estructurales”, dice Laura Carrillo, empleada de documentación y una de las más jóvenes del grupo. Ella forma parte de la plantilla de funcionarios, dedicados, sobre todo, a gestión y documentación. Hay otro sector de empleados laborales fijos, ocupados de la conservación. Y en los últimos años se ha creado otra categoría profesional, la de los empleados externos. Explican que el ICAA ha sacado a concurso algunas contratas que no suponían tareas temporales, sino que formaban parte del trabajo habitual de la Filmoteca. De esta forma, a las tareas de mantenimiento ya privatizadas, como vigilancia, limpieza o transporte, se sumaban también otras de restauración y conservación.

Privatizar la restauración

El caso más sonado fue la salida a concurso en 2011 del “servicio de adaptación de los procesos de gestión documental”, lo que en la práctica suponía la gestión de las bases de datos y el análisis de los nuevos fondos que llegaban a la Filmoteca como resultado del cierre masivo de laboratorios fílmicos en España por el auge del cine digital. “Hemos estado desbordados por eso”, dice Daniel Pérez, otro de los trabajadores, que explica que se pasó de recibir 4.000 materiales al año a superar los 50.000. En vez de contratar a empleados públicos, el ICAA le dio la contrata a Indraa Indra durante dos años prorrogables a otros dos por 801.900 euros.  La empresa contrató a nueve personas, que han trabajado durante cuatro años en la institución. En 2015, el Ministerio volvió a sacar a contrato el “servicio de adaptación de los procesos de gestión documental”, esta vez por un año, que ha ido a parar a la empresa Castor por 345.000 euros, que contrató a otros nueve empleados que deberán ser formados de nuevo. Ambas empresas obtuvieron el contrato por proponer la oferta “económicamente más ventajosa”.

Pero Lourdes Odriozola, que inspecciona los materiales recuperados y lleva varias décadas en la Filmoteca, señala que no es un procedimiento nuevo. “Antes se hacían las asistencias técnicas”, explica, por las que se contrataba a trabajadores autónomos (llegaron a ser más de 30) que permanecieron, en algunos casos durante 10 o 20 años en la institución sin que se formalizara nunca su situación laboral. “Esto supone una pérdida de recursos”, critica, “porque hay mucho invertido en formación. Lo que queremos es que se creen plazas nuevas”.

Un presupuesto escaso

Todos achacan la falta de personal a una escasez de recursos generalizada. Es imposible saber con exactitud el presupuesto dedicado por el ICAA a la Filmoteca, porque, al tratarse de una subdirección, esta cifra no viene desglosada en los presupuestos. El Ministerio de Cultura, a preguntas de este periódico, tampoco ha querido especificar la cantidad. Pero los informes enviados durante años por este organismo a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos permite concluir que en 2015 la institución española manejó unos 3,5 millones de euros, mientras que en 2010 había contado con unos 6 millones de euros. La Cinemateca francesa, un referente europeo, recibe anualmente 20 millones de euros de ayudas públicas

En los últimos tres años, la Filmoteca ha sufrido otro ahogo más. Hasta 2013, el ICAA asignaba una cantidad fija por partida presupuestaria, que los gerentes conocían y distribuían a su entender. Ya no. "Ahora nos dicen 'Pedid y ya veremos si se concede o no", protesta Ramón Rubio. Lo que supone que la plantilla no conoce cuánto dinero se maneja, y la realización de ciertos trabajos de conservación y difusión depende de la aprobación del Instituto que, critican los empleados, "no saben lo que hace la Filmoteca". 

La falta de fondos afecta también al material. Lo explica Odriozola: "El Centro de Conservación y Restauración se puso en marcha en lo peor de la crisis. Nos dieron un edificio nuevo, pero vacío". La mudanza fue justamente eso: el traslado de equipos antiguos de un espacio a otro. "Conseguimos los equipos de lo que nos va llegando", dice Daniel Pérez. Cuando los laboratorios o las productoras cierran, les ceden sus máquinas que, de no ser por la Filmoteca, acabarían en la basura. Pero la inversión, explican, es mínima. 

En los últimos años, ante la evidencia de la distancia que separa a la Filmoteca de sus pares europeas, e incluso de otros organismos similares dentro del Estado, como su homóloga catalana, se comenzó a hablar de la necesidad de convertir la institución en un organismo autónomo, como lo son el Museo del Prado, el Reina Sofía o la Biblioteca Nacional. Esto le daría independencia con respecto al ICAA, le permitiría elaborar unos estatutos propios y gestionar sus fondos con libertad. Varios de los trabajadores lo ven como solución posible. Pero Mercedes de la Fuente pone una objeción clara: "Si el presupuesto y la plantilla siguen siendo los mismos, estamos igual". "Solo queremos que nuestros superiores se preocupen por nosotros, que entiendan el trabajo que hacemos y que nos den un presupuesto ajustado a la labor de la Filmoteca". Sus cinco compañeros asienten. 

 

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