Ensayo

Jesús Villegas: “El sistema para democratizar la Justicia pasa por un juez, un voto”

Jesús Villegas: “El sistema para democratizar la Justicia pasa por un juez, un voto”

Jesús Villegas (Madrid, 1969) es el secretario general de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial y uno de los abanderados de la batalla para despolitizar la Administración de Justicia, una grave deficiencia democrática cada vez más criticada y denostada por una mayoría de la población. En las antípodas de los jueces encastillados en sus poltronas, el decano de los jueces de Guadalajara defiende sus ideas a través de la dirección de la revista digital Tempus Octobris y de la publicación de libros. Con un inequívoco afán de generar un debate social, Jesús Villegas acaba de publicar El poder amordazado (Península), que lleva el significativo subtítulo de La historia oculta de cómo el poder político se ha infiltrado en la justicia española.La historia oculta de cómo el poder político se ha infiltrado en la justicia española

“Pretendo que mi libro”, comenta el autor, “que está planteado como un ensayo de divulgación sirva como herramienta para mejorar la sociedad. No me considero más o menos valiente por criticar al poder político. Soy sencillamente un juez comprometido en la lucha contra la politización de la Justicia”. Villegas no arremete contra la organización judicial recogida en la Constitución, que califica de “un buen sistema”, sino “contra la falta de respeto en la práctica a la independencia judicial”. Por ello, en el núcleo de su libro el decano de Guadalajara propone que el sistema de elección de los órganos de gobierno, en especial el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) responda al principio de “un juez, un voto”. “Hasta el cambio introducido a mediados de los años ochenta por el Parlamento”, explica Villegas, “de los 20 miembros del Consejo, 12 eran elegidos por los jueces a través de sus asociaciones y los otros ocho por el Congreso y el Senado. Ahora bien, para evitar el intervencionismo de las asociaciones judiciales desde la Plataforma reivindicamos que esos 12 sean elegidos por el conjunto de los algo más de 5.000 jueces españoles”.

De este modo, con el sistema de elección del CGPJ que estuvo en vigor en los primeros años de la democracia, Villegas y sus colegas de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial opinan que se evitaría tanto el corporativismo como la intromisión del poder político. “Es cierto”, reconoce al autor de El poder amordazado, “lo que afirman algunos en el sentido de que las asociaciones judiciales y, en especial la mayoritaria Asociación Profesional de la Magistratura (APM), coparon los puestos de los 12 jueces elegidos por sus compañeros en los primeros años de la democracia. Por eso creemos que hay que dejar a un lado a las asociaciones judiciales, que deben limitarse a la defensa de los derechos profesionales o laborales de los jueces”. Al igual que muchos otros colegas, Villegas sostiene que “para tener voz o medrar en la Justicia española conviene estar afiliado a una asociación judicial, bien sea la conservadora APM, la centrista Francisco de Vitoria o la progresista Jueces para la Democracia”. Todo ello a pesar de que la mitad de los magistrados españoles no está afiliada a ninguna asociación profesional ni, por supuesto, a ningún sindicato, algo prohibido a los jueces en el artículo 127 de la Constitución.

El ensayo publicado por Villegas no rehúye tampoco las constantes polémicas sobre la idoneidad de las oposiciones como mejor sistema de acceso a la judicatura. Los críticos a esta fórmula, que se mantiene casi inalterable desde hace décadas, ponen en la picota la endogamia familiar y social de los jueces o la procedencia mayoritaria de los opositores de las clases medias y altas al tener que afrontar años de preparación antes de los exámenes. “Podríamos corregir algunos aspectos de las oposiciones”, admite Villegas, “pero la solución no pasaría por sustituir una supuesta endogamia profesional por la endogamia política. Nosotros estamos en contra de abrir una portezuela, una agenda oculta paralela a las oposiciones, para mantener esa politización. De acuerdo en mejorar la formación de los jueces, pero no en perjuicio de su futura y necesaria neutralidad”.

El decano de los jueces de Guadalajara define su libro como una “llamada de auxilio judicial” con la sociedad como destinataria para democratizar la Justicia. No obstante y a pesar de sus críticas, Villegas destaca la honestidad, rectitud y compromiso con la verdad de la inmensa mayoría de jueces, abogados, secretarios, procuradores y funcionarios judiciales en general. En una palabra, la base de la pirámide permanece limpia, pero en el vértice del sistema funcionan organismos básicos de la democracia, como el Tribunal Constitucional, del que Villegas afirma: “Otra cosa es que el Tribunal Constitucional se haya degradado hasta convertirse en una de las instituciones más sectarias de nuestro país, prótesis togada del poder político”. Se puede decir más alto, pero no más claro. El debate está servido.

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