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Industria cultural

El libro se prepara en Liber para un año decisivo

Un momento de la feria profesional del libro LIBER de 2014.

En Liber, los editores alinean sus catálogos, los libreros otean el horizonte, los compradores valoran la mercancía y las instituciones tratan de salir indemnes. La mayor feria profesional del libro en español celebra su 33ª edición entre el 7 y el 9 de octubre en IFEMA, en Madrid, ciudad que se alterna con Barcelona como sede del evento. 3.400 metros cuadrados, 407 expositores de 16 países y 10.000 acreditados para tomar el pulso al mercadoy tratar de vislumbrar el futuro.

Todos los actores del sector cruzan los dedos. En 2014, la industria del libro frenó su caída por primera vez desde 2008. En el pasado año, de hecho, la facturación del mercado interior (lo que compran los españoles) creció un 0,6%, pasando de los 2.181,97 a 2.195,80 millones de euros. Daniel Fernández, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), corta pronto el optimismo: "El crecimiento es pírrico, pero al menos interrumpió la caída". ¿Y 2015? "No me atrevo a decir que será un buen año", dice Fernández. Pero espera, al menos, que se mantengan los niveles del pasado ejercicio.

Precisamente por eso, 2016 (el año que se prepara en esta edición de Liber) será particularmente importante. Con el sector caminando en la cuerda floja entre la recuperación y la recaída, el foro servirá para aventurar hacia qué lado se inclina su suerte. Es un momento para debatir las necesidades del sector en más de 70 presentaciones y mesas redondas, para cerrar filas en torno a sus exigencias. Y, no menos importante, para asegurar ciertos ingresos. No los que vienen de los lectores, que se quedan fuera de la feria, sino los que proporcionan instituciones, bibliotecas o libreros. La organización promete la presencia de 600 profesionales de todo el mundo interesados en la compra. 

El Programa de Compradores agrupa unos 500 libreros, distribuidores y bibliotecarios de 65 países interesados en hacerse con los derechos de libros españoles. El Programa de Prescriptores de Interés Prioritario reúne a bibliotecarios, agentes, profesores universitarios, editores y periodistas de reconocida influencia en 25 países. En un escenario ideal, todos se irían a sus casas con un buen puñado de contactos y títulos de interés que se sumarían en los próximos meses a los 541,77 millones de euros obtenidos de la exportación en 2014. 

Una veintena de ellas está dedicada al mercado digital, un ámbito que representa solo un 5% de las ventas totales con 110 millones de euros en 2014. Aunque es un 37,3% más que el año anterior, la cifra está lejos aún de resultar significativa. "El libro digital crece en bases de datos y en el libro jurídico, pero no en el libro de librerías", señala Rosalina Díaz, vicepresidenta de la FGEE. Las nuevas plataformas de distribución, los prescriptores online y las nuevas formas de pago acaparan la programación de la Zona Digital, pero una de las charlas se presenta ya como vencedora en popularidad: "Cómo combatir la piratería de libros en Internet". 

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Es la gran incógnita para un sector que empieza a impacientarse. Ya ha reclamado una nueva Ley de Propiedad Intelectual y no duda en considerar "ineficaz" la actual comisión que combate la piratería. "No afecta solo al libro digital: los que piratean en Internet están dejando de comprar en general", defiende Díaz. Pese a la amenaza, los editores descartan que el libro digital sea "el futuro". Los estudios más aventurados, según explica Antonio Mª Ávila, director ejecutivo de la FGEE, vaticinan que en Estados Unidos, en 2020, el libro en papel seguirá suponiendo el 70% del total. Acorde con esta idea, la Zona Digital ocupa solo 10 expositores del total. 

La Zona del Autor trata de responder también a una tendencia, aún minoritaria, en el sector: la autoedición. En esta sección, los autores que deciden cargar con todo el peso del proceso editorial podrán recibir consejos sobre la gestión y la comercialización de la obra. Liber hace un hueco también a las pequeñas editoriales, que podrán tratar de hacerse notar entre los gigantes de la industria gracias a stands más económicos y un espacio de trabajo reservado para ellas. 

La última baza de la organización consiste en ir más allá de las (lejanas) fronteras de IFEMA. Una serie de lecturas y charlas se extienden por Madrid en el programa Liberatura, que, heredando la heterogeneidad de la feria, se extiende desde grandes cadenas hasta pequeñas librerías. El propósito: que el lector se entere de que entre las paredes de los pabellones se cuece el futuro del libro. Y que acompañe a editores y libreros en los brindis a la frágil salud de la industria. 

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