Los libros

Un arrojo de verdad incontestable

Portada de Without, de Donald Hall.

Gerardo Venteo

Without

Donald Hall

Traducción y prólogo de Juan José Vélez Otero

Sonámbulos Ediciones

Granada

2021

Muchos libros de poemas han llegado hasta mí por azar, otros por obligado cumplimiento y otros por recomendación directa de lectores poetas emocionados. En este caso, Without de Donald Hall, que edita Sonámbulos Ediciones con la traducción de Juan José Vélez Otero, me llegó por recomendación de Eduardo, uno de mis libreros que, al leerlo, se sintió profundamente emocionado. “Es un libro duro y muy triste, pero me ha gustado mucho”, me dijo. Y yo, que no le tengo miedo a lo duro ni a lo triste y que me emociono y conmociono con libros como Canal de Javier Fernández o El padre de Sharon Olds, acepté este libro que se me ofrecía en una suerte de confianza.

Llegué a casa. Para leer, todos mis sentidos necesitan acatar el silencio y el reposo lento que requiere una lectura atenta. Aún no sabía qué me iba a encontrar. Leo el estupendo prólogo que introduce el libro en la voz del propio traductor, Vélez, que además de hablarnos del autor, nos indica que el libro fue gestado a partir de la enfermedad de Jane Kenyon, también poeta y esposa de Donald Hall. Y eso me sonaba. Escribir un libro sobre el dolor y narrar en forma de diario el acompañamiento hasta la proximidad del final de alguien a quien quieres mucho, me resultaba familiar, me interpelaba y atravesaba directamente.

Without es un libro descarnado y rotundo; la manera en que está escrito el verso se acerca más a una narración que al modo tradicional en el que ha sido presentada en muchos momentos la poesía, donde un exceso de sobreactuación lírica puede anular el propio propósito del poema. Hablar desde la franqueza desnuda del dolor y el sufrimiento de la persona a la que amas y también de tu propio dolor y sufrimiento, es un ejercicio de amor sin imposturas que busca entender lo que sucede. “Desde el amanecer hasta que caía la noche/ permanecía junto a su esposa en el hospital/ mientras que la quimioterapia, gota a gota, / fluía por el catéter hasta el corazón”. Así comienza el primer poema del libro, todo un aldabonazo directo al corazón, y concluye: “Una mañana mientras caía la nieve Jane contemplaba/ la oscuridad borrosa por los copos. / Desplazaron el gotero, al que ella llamaba Igor, / lentamente a través del control de enfermería/ hasta la puerta exterior/ para que pudiera respirar el olor de la nieve”. Estos versos, desde el comienzo, trazan el itinerario de los poemas que componen Without.

En el poema “Canción para Lucy”, con entrañable ternura, Hall nos traslada la muerte de su madre a la vez que se desarrolla la enfermedad de Jane. Without avanza desde el recorrido de la enfermedad y aborda el cuidado como amparo y lugar de encuentro hasta desembocar en la muerte que abre las fauces y embarga de vacío y añoranza el corazón del poeta. Without interpela al lector y, de alguna manera, nos habla también del viaje a Ítaca de Cavafis y vuela, sobrevuela, planea sobre el acompañamiento y se lanza en picado sobre la realidad donde no cabe la tragedia sino el dolor íntimo que una persona debe soportar por vivir junto a las personas a las que amas profundamente.

La impotencia, el vacío y el desconsuelo son otros de los ingredientes del viaje hasta que llega el momento de pronunciar el fin del trayecto. En el poema “Tarjeta postal: 22 enero” el poeta se reconstruye en la ausencia de Jane y levanta en su memoria un templo hermoso de amor que finalmente confiesa: “Me hice fuerte durante el verano y el otoño/ y ahora puedo cargar con tu muerte. Le doy de comer/ la baño la acuno, y le cambio los pañales/...”. Without es un poemario tan palpable y desgarrado, tan amoroso, que desnuda los hechos desde el mundo de lo tangible y los guarda en las páginas de un libro que abre sus manos para abrazar y tocar el corazón del lector. Este arrojo de verdad incontestable dota a los poemas de un lirismo sostenido que nace desde la voz más honda del poeta. No hay argucia ni preciosismo en la elaboración de las imágenes de la que se nutren los poemas a los que Hall dota de una gravedad casi física y que son capaces de anudarse en la garganta del lector y estremecerlo. Este poemario, embargado de contundente ternura, es un ejercicio valiente de arrojo y verdad, en el que también puede mirarse la nueva poesía que ya se está escribiendo en este país, y que hacen de este, además, un libro necesario.

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Gerardo Venteo es poeta. Su último libro es El nombre del frío (Maclein y Parker, 2018).

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