De qué hablamos cuando hablamos de música pop

Rosario Pérez Cabaña

Hacia una teoría del pop

Juan Carlos Fernández Serrato

Cátedra (2023)

 

En los últimos años, la bibliografía sobre las músicas pop y rock ha crecido notablemente. Aunque los enfoques académicos en el ámbito hispánico no son abundantes, parece que poco a poco este fenómeno cultural, de capital importancia para entender las lógicas simbólicas de nuestro presente histórico, empieza a cobrar relevancia también en la agenda investigadora de España y Latinoamérica. No obstante, los enfoques desarrollados por la teoría anglosajona siguen dominando de manera abrumadora los acercamientos a la música pop y a las diversas prácticas culturales con las que conecta.

Juan Carlos Fernández Serrato nos ofrece en Hacia una teoría del pop una revisión crítica de las nociones habituales desde las que se ha intentado explicar un fenómeno tan complejo, cuestionando particularmente la idea establecida de que el pop y el rock han de ser entendidos como las músicas populares contemporáneas. Partiendo de la idea de que "aún no se ha llegado a una teoría unificada que explique estos fenómenos más allá de su origen y desarrollo en la industria cultural norteamericana" (página 8), Fernández Serrato repasa los aspectos fundamentales sobre los que es necesario reflexionar para comprender de una manera más ajustada a su diversidad unas prácticas culturales que aparecen al observador como ambivalentes en lo discursivo y variables en su dimensión ideológica.

En el capítulo introductorio, De qué hablamos cuando hablamos de música pop, el autor presenta los problemas conceptuales que conlleva enfrentarse al multiforme objeto de "lo pop" y repasa, desde una perspectiva genealógica, los diferentes acercamientos que han intentado definir los numerosos géneros de las músicas juveniles nacidos tras la eclosión del rock’n’roll. Seguidamente, en el capítulo titulado El pop es un negocio, enfoca con detalle las dimensiones de la economía política de lo pop: negocio, producto industrial, espectáculo, objeto de tratamiento mediático, generador de mutaciones contraculturales y práctica cultural de proyección política. En el capítulo tercero, La cadena de montaje pop, el autor estudia el entramado de la elaboración del producto musical pop, desde el impulso inicial en la creación artística por parte de los músicos, hasta la puesta en marcha de los circuitos de promoción, imprescindibles para que la grabación llegue al público.

El análisis de los distintos factores productivos que acaban por perfilar la obra pop, le permite a Fernández Serrato plantear las necesarias dudas acerca de la consideración de estos géneros musicales como propiamente populares. Esta es la tesis central que sostiene el ensayo, la del cuestionamiento del lugar estético e ideológico que ocupa lo pop. En el siguiente capítulo, El espectáculo pop, ahonda en el asunto desde un enfoque novedoso: los géneros musicales pop no son simplemente músicas, concluye, sino que forman parte de una lógica cultural más amplia, que no es otra que la de los discursos espectaculares postmodernos: "El pop es algo más que una canción, es una imagen compleja, una pose, una actitud frente al mundo, desde la "juvenilidad", en el caso del mainstream, hasta posturas más implicadas sociopolíticamente en el caso de los espacios del underground" (página 109).

Tras analizar estos fenómenos musicales desde la perspectiva de los canales de mediación, Fernández Serrato se adentra en la consideración de que los géneros pop como la expresión discursiva del imaginario popular contemporáneo nació con la revolución estética y política que a finales de la década de 1960 produjo una completa transformación de las músicas juveniles y de su significatividad artística, social e ideológica. A ello dedica en autor el sexto capítulo de su ensayo, titulado "Cuando el pop soñaba con el arte: la música underground y el inicio de la cultura alternativa". A través de un sugerente recorrido histórico por las mutaciones formales y conceptuales de las formas estéticas que derivan de la emergencia del rock psicodélico, Fernández Serrato articula una reflexión crítica en la que plantea que, lejos de estar claras las cosas respecto a qué es la música pop, el fenómeno no puede sino considerarse como un discurso complejo, plurisignificativo, ideológicamente inestable y contradictorio, que se comporta en su devenir como un proceso abierto en perpetua transformación: "fluctuando entre la marginalidad de teddy boy, el optimismo comunitarista hippie y la violencia nihilista punk, el pop se eleva al mito consumista y desciende al barro de la rebelión subido a su propia montaña rusa, subiendo y bajando en un bucle que no tiene principio ni parece tener fin" (página 158).

Este capítulo, esencial para fundamentar la viga maestra que sostiene el ensayo, reconstruye el recorrido de las músicas juveniles desde su rebeldía inicial, su domesticación industrial posterior, y su retorno a las dinámicas de la subversión ideológica y estética a partir de la "década prodigiosa". Es en ese constante vaivén donde Fernández Serrato encuentra la clave para considerar el fenómeno pop como algo que sobrepasa lo estrictamente musical y que pieza a pieza aacabará por construir un discurso propio, diferente al de lo estrictamente popular, al de lo propiamente masivo y al elitismo cultural; aunque, al mismo tiempo, estrechamente conectado a todos estos espacios de las prácticas culturales contemporáneas. Para el autor, este discurso refracta una lógica Interna que califica como "archicultura pop", que considera indisolublemente ligada a las transformaciones de la sensibilidad postmoderna occidental.

Al desarrollo de esta última idea dedica Fernández Serrato el capítulo de cierre, El pop como archicultura: una lectura política, donde sostiene quizá la más interesante tesis del libro: que nada en el pop es lo que parece: "El pop constituye sin duda la lógica del capitalismo transnacional dominante, de la sociedad de masas urbana y posindustrial. Una lógica ambivalente que tiende a la homogeneización de las formas de producir y consumir cultura, a la vez que resulta profundamente contradictoria entre sus diversas soluciones discursivas (mainstream versus underground)" (página 210). El autor defiende una lectura no convencional de "lo pop", en tanto que considera que las músicas así llamadas y la cultura a la que han dado lugar han venido absorbiendo todas las fuerzas ideológicas que conforman las dinámicas de la sociedad contemporánea, convirtiéndose de esta manera "lo pop" en una especie de calidoscopio que refracta, a través de un discurso estético de dominancia espectacular, las guerras culturales y las líneas de fuga de los conflictos sociales contemporáneos. A juicio del autor, en ese espejo quebrado, se dejan ver, en su desarrollo histórico, los procesos de asimilación de lo subversivo por parte del poder de las corporaciones, que pueden entenderse, en último término, como un efecto de la evolución contemporánea hacia las "sociedades del control", tal como sostenía Gilles Deleuze en sus últimos escritos.

Hacia una teoría del pop ofrece, en definitiva, un loable trabajo de síntesis, aunando la reflexión teórica, el análisis de casos y la dimensión histórica de los fenómenos pop, al que se suma una propuesta interpretativa novedosa, que abre un camino teórico-crítico hacia la consideración de la música moderna como síntoma de los flujos culturales y políticos de la sociedad postindustrial. La dificultad de concluir la empresa en un ensayo de breve extensión, norma de la impecable colección +Media de editorial Cátedra, ha resultado finalmente un acierto: el texto combina el rigor académico con la escritura ensayística, en un intento de acercarse a un público amplio, algo cada vez más necesario para que los resultados de la investigación en ciencias sociales y humanas no se quede al margen de la sociedad a la que se debe en último término.

Una novela de (des)aprendizaje

 

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Rosario Pérez Cabaña es licenciada en Filología Hispánica y profesora en el Centro Universitario San Isidoro de la Universidad Pablo de Olavide.

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