¿Segunda Belle Époque o nuevo medioevo?

Albino Prada

Laberintos de prosperidad. ¿Hacia una nueva Gran Transformación?

Xosé Carlos Arias y Antón Costas

Galaxia Gutenberg (2021)

Sostiene Thomas Piketty que la prosperidad posterior a la llamada Belle Époque (1870-1920), esos treinta años (1945-1980) llamados gloriosos, habrían sido una rareza, según su muy divulgada historia de las metamorfosis del capitalismo.

Una prosperidad, que hoy llamamos capitalismo inclusivo, asociada al acceso a la cobertura universal de necesidades preferentes (sanidad, educación, protección social), a la reducción de la desigualdad social o a una escalera social igualadora de oportunidades que abrió camino a amplias clases medias. Un contrapunto a la desigualdad rampante de la Belle Époque.

Según él tal rareza vendría explicada por las guerras y revoluciones (entre 1917-1945) que abonaron el terreno para que floreciese un sentido de la igualdad y la fraternidad excepcionales. Acontecimientos que favorecieron que las élites políticas y económicas girasen hacia propuestas progresistas e igualitaristas. De esa rareza nacería un pacto social y el Estado de Bienestar que desde los años 80 –y ya van cuarenta años- han sido minados por el neoliberalismo rampante.

Por ello cuando Antón Costas propuso en el año 2017 un nuevo y articulado pacto social en España (en su ensayo titulado El final del desconcierto) creí percibir una acogida distante. Me consta que sus propuestas para mejorar la competencia y la civilización en los mercados se veían como incómodas por no pocos empresarios. Porque, como diría Warren Buffet: "si vamos ganando la lucha de clases desde 1980 por goleada, ¿para qué rectificar?, ¿para qué necesitamos un pacto social?"

Cabría pensar que la guerra contra la pandemia de 2020 (Gran Confinamiento) hubiese abonado el terreno para una recuperación del valor de lo público y de la fraternidad ciudadana, que quizás ahora en 2021 este nuevo ensayo (en coautoría con X.C. Arias, titulado Laberintos de prosperidad) con una renovada propuesta de pacto social, para civilizar el capitalismo salvaje que rebrotó después de la Gran Recesión de 2008, se favorecería de un mejor contexto social para fructificar en una reeditada Gran Transformación.

Pero me temo, y espero equivocarme, que el tiempo de los pactos sociales para la prosperidad colectiva se quedará en aquella rareza de la que hablaba Piketty. Pues de la guerra contra la pandemia veo que salimos más individualistas y de sálvese quien pueda que nunca antes.

Me da a mí que la corrupción de la democracia por plutocracias globalistas y cosmopolitas continuará en su deriva ya iniciada al final de aquellos treinta gloriosos. Que a pesar de los bien intencionados deseos de académicos como Costas y Arias, se atisba en el horizonte del capitalismo salvaje digital del siglo XXI, como poco una clasista segunda Edad Dorada (como temen J. Bradford de Long, H. Boushey y M. Steinbaum editores del libro Debatiendo con Piketty, la agenda para la economía y la desigualdad).

No veo yo en ruta un Estado desmercantilizador (para servicios preferentes), redistribuidor (con tipos marginales como en los años 50) o desmonopolizador (energía, finanzas, digital); cosas que, por cierto, aún permite por estos pagos nuestra Constitución en su artículo 128.

Más bien barrunto una inevitable decadencia en la que lo peor está aún por venir, según palabras textuales de los tres editores que he citado. Un nuevo medioevo con galopante concentración de la riqueza y del capital (ahora digital), con una competencia fiscal a la baja, con corrosión del trabajo decente, con una escalera social rota a cambio de una meritocracia que es en realidad una plutocracia disfrazada (como relata Sandel en su reciente La tiranía del mérito), con una subordinación decimonónica del trabajo al capital, con la erosión acelerada de las clases medias y con un alucinante regreso a la incertidumbre del invierno nuclear a cambio de una improbable adaptación al colapso climático.

Sobre estos dilemas me parece que el ensayo de Arias y Costas da para serias y muy detalladas reflexiones. Y es mucho para los tiempos que corren.

 

* Albino Prada es ensayista e investigador de ECOBAS.

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