Sr. Chinarro: "Ayuso me da vergüencica cuando tiene que hablar sin pinganillo"

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Es Antonio Luque (Sevilla, 1970) un tipo observador, socarrón, sarcástico, irónico pero, sobre todo, sencillamente divertido. Lo es en las distancias cortas y lo es en esas canciones que lleva ya más de treinta años componiendo como Sr. Chinarro, referente indispensable de la escena indie antes de que en España existiera realmente el indie. Pasan las modas, pasan las estrellas fugaces, pero ahí sigue este malagueño de adopción (y por convicción) sacando discos. Cal viva es el nuevo, el decimonoveno, en el que suena reconocible pero se abre a sonidos funk y soul con arreglos de cuerdas y metales para poner música a unas letras siempre críticas y costumbristas que diseccionan los grandes temas de nuestro tiempo y, por supuesto, también los más mundanos. Porque en asuntos de todos los tamaños estamos siempre involucrados con menor o mayor acierto los seres humanos.

Hola, Antonio. ¿Qué es esto de Cal viva?

Busqué si había muchos discos que se llamaran Cal viva y todos eran punk o heavy, supongo que porque suena un poco agresivo, aunque en realidad es una sustancia mineral blanca y a mucha gente le gusta el polvo blanco... Ya en serio, el título expresa que yo siento que de algún modo el mundo tiende de nuevo a las guerras, que es lo que suele hacer siempre el capitalismo cuando ya no da más de sí: tira el tablero al suelo y si ese tablero incluye holocaustos y masacres no hay problema ninguno. Y parece que hay gente, y en particular me asusta verlo en gente joven, que parece que vieron los documentales sobre este tema pero están como si nada. Después de tener el disco grabado vi La zona de interés y ocurre así, por mucho que se vea el museo del Holocausto, de nuevo a la gente esto le parece bien. A mí me da miedo salir a la calle y pensar que hay un porcentaje de gente, que parece ser, según los sondeos, que tiende al 50%, que podrían ser unos asesinos. Me empieza a dar miedo incluso ir a por el pan.

En una de las nuevas canciones, Alto mando, dices, de hecho, que esa gente cambia la cruz de Cristo por la cruz gamada.

Eso es, sí. Alto mando es la canción más explícita junto a la de Carlos Haya (aviador franquista), en la que trato el tema de cómo en Málaga hay todavía una avenida que se llama así. Es como el alcalde Almeida en Madrid recuperando el nombre de la calle Crucero Baleares, que es un barco desde el que se masacró a la población malagueña. Lo que pasó en Guernica es mucho más famoso por el cuadro de Picasso, pero aquí en Málaga que yo sepa ni un grupo a hecho una canción sobre La Desbandá, esa masacre contra la población que huía de la ciudad por la carretera de Almería en la Guerra Civil. Parece que los artistas de la zona están más preocupados por el porrito, las sardinitas y la litrona, que está muy bien, pero veo a los malagueños muy pasotas. Y no solo eso, sino que finalmente votan a un alcalde que tiene fotos con Franco.

No solo de Málaga, pero hay toda una generación entera de jóvenes que ni conoce ni quiere conocer porque le parece que todo eso pasó hace demasiados años. Por eso se dice tanto ahora lo de que está medio de moda ser facha.

Pues sí, les parece punky simular ser un asesino. Pero no es como cuando Ilegales hicieron la canción Hail Hitler, o cuando Gabinete Caligari hacían el saludo fascista en los conciertos, porque aquello eran claramente boutades. Lo que ocurre es que estos de ahora se lo están tomando en serio y es terrible.

Vives desde hace un tiempo en Málaga capital y compones mirando al mar. De alguna manera te pones de espaldas al mundo al que le cantas. ¿Qué te aporta eso? ¿Perspectiva quizás?

Exacto. Yo muchas veces digo que no vivo en Málaga, que vivo en el mar. Y el mar ya no es de Málaga, es de costas. Afortunadamente los alcaldes no pueden hacer en primera línea de playa lo que les parezca, porque entonces ya no vería el mar aquí ni el Tato, solamente los multimillonarios árabes, que le gustan mucho al alcalde Francisco de la Torre, se ve que cambia unas dictaduras por otras. Yo veo el mar desde casa, afortunadamente, mientras hago la música y, luego, para las letras, me bajo a la orilla, donde puedes estar por el clima casi todo el año. Me pongo todo lo cerca del mar que puedo con el teléfono y parece que estoy chateando pero no, estoy escribiendo letras. Cuando me viene una tarde de inspiración soy capaz de hacer dos o tres.

¿Por eso en una canción como Flipper cantas "muchos peces se extinguirán y luego será el turno de la humanidad"? 

Es que me gusta estar en la orilla, porque cuando solo tienes un poco de arena alrededor, si tienes suerte de que no se te ponga al lado un gilipollas a jugar a las paletas o una gentuza con el altavoz escuchando música de mierda, te parece que el planeta es como era antes de que existiera el hombre, solo con el mar y la arena. 

Tratas también el tema del amor desde tu visión siempre tan personal. En este caso, como que ya está bien de tanto amor y de tanto enamorarse, que tampoco es tan necesario. ¿Es así cómo lo ves?

Es que es un poco una enfermedad mental. Para abrirse camino y obligarnos a reproducirnos, la naturaleza nos vuelve un poco locos por un tiempo. Es como cuando ves a pájaros que parecen normales y de pronto abren las plumas de colores y se ponen a hacer unos bailes totalmente ridículos. La naturaleza le obliga a hacer el imbécil para procrear. Desde luego, eso sí, es mejor ese impulso que el contrario de la autodestrucción, que es el que tenemos cuando nos volvemos a dirigir hacia guerras mundiales. Es mucho mejor enamorarse y follar que hacer una guerra mundial, pero bueno, también se puede hacer el amor sin pasar por ese estado de enajenación mental que es el enamoramiento. 

Hay otra canción llamada Bufón que retrata cierta realidad de los músicos. ¿Te has sentido bufón muchas veces en el escenario, en los festivales? ¿O es algo que ves desde fuera? Mencionas en la letra a "pijos y borrachos", está todo ahí.

Desde el principio tuve la sensación de hacer un poco el tonto en el escenario. Subirme ahí digamos que no es la parte favorita de mi trabajo, pero hay que hacerlo, aunque a mí me parece que la obra de arte es realmente hacer el disco, donde puedes tomar las decisiones creativas. Me da un poco de vergüencilla y miedo, porque uno no controla todos los factores, nunca sabes cómo está sonando fuera y es un poco triste no saber realmente lo que estás dando. Tú llevas tu técnico de sonido de confianza y bien, puedes chequear el equipo que se supone que tienen el recinto, porque luego llegas y te encuentras otras cosas. Obviamente, si eres un grupo de fuera potente con caché de varios millones de euros ya llevas personal que se encargue de que todo esté bien, pero cuando tocas en festivales más pequeños o en garitos que llevan treinta años con los mismos monitores... es muy duro jugar en Segunda o Segunda B. Es como los futbolistas, cuando tienen que jugar de pronto en campos de barro o con calvas, sin las dimensiones reglamentarias y entonces se lesionan... Por eso es casi mejor los acústicos, porque con guitarra y voz es muy difícil que suene mal, si bien aun así me he encontrado con algún técnico que no sabía. Pero eso es como cuando vas al dentista y te sacan la muela sana, porque inútiles hay en todas las profesiones.

Pues ahora toca salir de gira a presentar Cal viva.

Yo siempre digo que giras en España no se hacen porque es un país pequeño donde puedes tocar y volver a casa (risas). Giras hacen en Estados Unidos porque se tiran dos meses fuera por las distancias tan largas. Podemos llamar aquí gira a salir todos los fines de semana y hacer tres o cuatro conciertos. Pero bueno, más allá de eso, sí, sigue habiendo promotores que nos contratan y allá que vamos. Ya lo de alquilar una sala y ver si se venden entradas, eso de hacer un poco de feriante, lo llevo muy mal, no porque tenga miedo de que no se vendan suficientes, sino porque mover a todas las personas y toda la cacharrería para tocar para 200 personas, me parece que casi mejor voy yo solo con la guitarra. Que es lo que hace la gente joven ahora, que van en un coche normal con un ordenador y muy poquitas cosas para reducir gastos y que salga rentable.

¿Por qué sacar el disco primero únicamente en vinilo? [Puede pedirse aquí]. Tenemos que esperar para que llegue a las plataformas de streaming.

Es como mi pequeño mensaje a las plataformas, no va a cambiar nada, es como si lo pusiera en un tuit mencionado a Spotify. No tiene más importancia, pero lo que quiero decirles es que nos paguen más, porque luego Spotify patrocina al FC Barcelona con millones de euros, pero nada. Pagadnos más, que somos los que hacemos las canciones. También es verdad que hay plataformas que pagan más, como Tidal, que incluso suena mejor, pero nadie se cambia.

¿Te gustaría ser viral al menos una vez?

No. Esta es una cosa que en mi oficina tienen clara sobre mí. Me dicen que siempre que he estado a punto de hacerme un poco más famoso he dado un volantazo para no conseguirlo. Ellos me lo dicen como reproche, pero yo me lo tomo como un reconocimiento a mi capacidad de supervivencia. Porque esto es como lo de Kill your idols, la gente está deseando tener un ídolo para luego machacarlo. Y, por supuesto, no me gustaría ser viral por algo negativo, porque de repente escriba un día una tontería en Twitter con dos cerveza de más... porque yo creo que la mayoría de la gente sigue a los famosos, o a los creadores, no porque quieran saber cuándo sacamos una canción nueva o dónde vamos a tocar, sino que está todo el mundo esperando a ver cuándo nos columpiamos para liar la mundial. De hecho, creo que voy a cerrar Twitter en cuanto pase la promoción de este disco, porque además está en manos de una megalómano peligroso.

Lo contrario de ser viral es tener una carrera como la tuya, con una veintena de discos en treinta años. Hablamos desde hace unos años mucho de la palabra "libertad", pero creo que demasiada gente no termina de entender lo que quiere decir. Pero tú sí. ¿Te sientes libre?

Sí, yo lo tengo claro, tiene también que ver con necesitar pocas cosas. Hace ya año y medio me gasté 20 euros en una colección de cincuenta libros clásicos que vendía una señora bien de aquí de El Limonar. Fui con un carrito de mano a por la caja y desde entonces nada me parece más placentero que estar tirado en la cama leyendo esos libros. Con 20 euros me entretengo año y medio. Esa es la libertad, no necesitar el dinero para pasar un buen rato.

Justo lo contrario de lo que estamos viviendo ahora, que es un momento de consumo absolutamente desquiciado. En la música en particular y, por supuesto, en la sociedad en general.

En todo. La gente cada vez que se aburre se va de tiendas. Yo no lo entiendo, porque entro en las tiendas me produce un malestar físico real. El H&M es verdad que ponía buena música antes (risas), pero la luz, la gente dando vueltas, el guardia de seguridad observándote, pensar que luego hay que hacer una cola... me produce mareos. No sé si es porque de pequeño me perdí en el supermercado varias veces y soy un poco asperger. Lo pasaba muy mal con esa soledad perdido de niño y no me gusta nada ir de tiendas, lo detesto.

Imagino que cuando empezó la Segunda Guerra Mundial la gente también estaría como nosotros ahora, dando entrevistas a periódicos, viendo las moscas de Málaga sobrevolar, pensando en terminar el libro que están leyendo... No pensaban que pudiera pasar

¿Te dará tiempo a sacar otro disco en un par de años o el mundo se habrá ido a la mierda antes?

Yo creo que si empiezo ya, sí (risas). Si no tuviera un hijo, la verdad es que me gustaría ver explosiones nucleares. Tengo curiosidad por ver un armaggedon. Ahora son los palestinos los que lo están pasando peor y ahí se están columpiando muchísimo en Israel. Y luego están diciendo que Alemania se siente amenazada por Rusia, con lo que estamos hablando del principio de la Tercera Guerra Mundial. Imagino que cuando empezó la Segunda la gente también estaría como nosotros ahora, dando entrevistas a periódicos, viendo las moscas de Málaga sobrevolar, pensando en terminar el libro que están leyendo, en descongelar la comida... o como Kafka, que por la tarde se fue a nadar. Estaban igual que ahora y tampoco pensaban que pudiera pasar, incluso aunque hubiera una Primera Guerra Mundial pocos años antes. Pero de pronto pasa. Ojalá que no, pero hay gente loca como Putin, Kim Jong-Un, Netanyahu...

Un plantel complicado de gente, desde luego.

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O Isabel Díaz Ayuso, que la pobre a mí me da un poco de vergüencica cuando tiene que hablar sin pinganillo. Es que me dan ganas en realidad de abrazarla, de decirle 'ay pobrecica, quítate de aquí ya, que ya has hecho suficiente'. Pero luego parece ser que a todo el mundo le gusta pasearse en un Maseratti, aunque yo voy en el autobús. Hay gente a la que le gusta subirse a esos coches de película, pero es que yo de verdad no entiendo a la humanidad. No la entiendo. 

Pero tenemos canciones y tenemos el mar.

Y al final el mar vencerá, como cantaba yo en una canción que se llama La plaga. El mar vencerá, se derretirá la Antártida, o un loco tirará una bomba y se irá todo a tomar por culo. No sé si quiero verlo o no.

Es Antonio Luque (Sevilla, 1970) un tipo observador, socarrón, sarcástico, irónico pero, sobre todo, sencillamente divertido. Lo es en las distancias cortas y lo es en esas canciones que lleva ya más de treinta años componiendo como Sr. Chinarro, referente indispensable de la escena indie antes de que en España existiera realmente el indie. Pasan las modas, pasan las estrellas fugaces, pero ahí sigue este malagueño de adopción (y por convicción) sacando discos. Cal viva es el nuevo, el decimonoveno, en el que suena reconocible pero se abre a sonidos funk y soul con arreglos de cuerdas y metales para poner música a unas letras siempre críticas y costumbristas que diseccionan los grandes temas de nuestro tiempo y, por supuesto, también los más mundanos. Porque en asuntos de todos los tamaños estamos siempre involucrados con menor o mayor acierto los seres humanos.

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