Iñaki 'Uoho' Antón: "No hemos perdido ni a Robe ni a Jorge Ilegal, han dejado su obra"

Rebrote es el nuevo proyecto liderado por Iñaki 'Uoho' Antón y acaba de publicar su homónimo primer disco. La banda surge de la unión del que fuera guitarrista y compositor de Extremoduro y Platero y Tú (e Inconscientes) con el vocalista gaditano Jaime Moreno, conocido por cantar también en The Electric Alley desde hace casi quince años. Completan la formación los también exmiembros de Extremoduro José Ignacio Cantera, a la batería, y Miguel Colino, al bajo, así como Jaime Tejedor, también a la guitarra, e Íñigo López, al piano. Un sexteto que se presenta en sociedad el 6 de marzo en la Sala But de Madrid con las entradas ya agotadas y que recorrerá acto seguido todo el país ofreciendo su rock mayúsculo, su oficio, sus nuevas canciones y algunos guiños al pasado. Nos lo cuentan Iñaki y Jaime.

¿Qué es Rebrote?

JAIME: Somos dos amigos que han hecho un disco de música que dice cosas. Nosotros creemos que está muy guay y estamos aquí para contaros que nuestro disco está muy guay.

IÑAKI: Y que probéis a escucharlo.

¿Nos atrevemos a decirle a la gente cómo suena este Rebrote?

I: Nuestro cometido y nuestra función es hablar por medio de la música, no tenemos mejor manera de describirla que crearla e interpretarla. Luego, para explicar cómo suena con palabras estáis ustedes (risas).

J: Es muy complicado explicar a qué suena el disco de Rebrote. Bueno, suena a nosotros, a nuestras influencias de siempre, a lo que hemos hecho siempre, y a la vez a nuevos límites que hemos corrido un poco para allá.

I: Vamos a hacer un juego. Yo te pregunto a ti cómo suena y luego te digo si lo comparto.

Suena a rock de toda la vida, por así decirlo. Rock urbano, para mí, que se puede escuchar en esos garitos que antes teníamos y de los que cada vez quedan menos. Suena, claro, a Iñaki, suena a Extremoduro, suena a Platero, a Inconscientes, pero es verdad que también tiene dejes, por así decirlo, porque hay una forma de cantar que es distinta y lo empuja todo hacia otro lado.

I: Es así, como bien dices. Y tu respuesta me ha ayudado a contestarte algo más, porque creo que también, aparte de lo que denominas rock urbano, música de garito, que podría servir sobre todo en alguna canción, hemos tratado de hacer música para escuchar, para gente que no tiene prisa, para los marcianos que queden a los que les gusta ponerse a escuchar música no mientras hacen algo, sino escuchándolo. Igual esa era nuestra idea cuando lo hemos hecho y tú me has ayudado a que aparezca.

El disco, más allá del género, es muy de guitarras, que no sé si es un poco contracorriente en 2026.

J: Sí. La producción del disco, que ya os iréis dando cuenta, trata a las guitarras con una dulzura y es una apuesta por tratarlas de manera orgánica. Eso lo ha hecho muy bien Iñaki, que lo ha querido plasmar de esa manera. Es un disco de melodía, de armonía, de música orientado a la guitarra. 

I: Nuestro cometido es hacer música, hacer canciones. Este es un disco de rock con batería, bajo y guitarra. Ese es el vehículo que hemos utilizado para expresarnos. Si hubiéramos tenido que usar otros instrumentos también lo hubiéramos conseguido, pero ahora tocaba así.

¿Y además es un disco para escuchar completo, que tampoco se hace apenas ya? Porque la música suena todo el rato a nuestro alrededor, la oímos, pero la escuchamos poco.

I: Alguien se tiene que poner a hacer música para quien le guste escucharla, que hay gente. Gente que diga 'voy a escuchar música mientras conduzco', en vez de 'voy a conducir mientras escucho música'. Hacemos música para gente a la que le gusta la música.

¿Cómo se monta una banda como Rebrote que cruza el país de norte a sur? Iñaki desde Bilbao y Jaime en Cádiz con su propia banda, The Electric Alley.

I: Nos conocemos por medio de un amigo común, nos gusta a cada uno mucho lo que hace el otro previamente y conectamos de una manera bastante especial a nivel tanto artístico como personal. Y se hace creyendo en ello, teniendo muchas ganas, sacrificando, robando un poco de tiempo a las familias. Y, sobre todo, con ilusión por hacerlo. 

¿Te has cansado de cantar muy rápido, como has hecho durante un par de años al frente de Uoho?

I: Sí, antes de empezar (risas). Había que buscar a alguien y, además, no a cualquiera, eso lo tenía muy claro. Por eso el proyecto es tan de norte a sur, porque no importaba el dónde, sino el quién y el cómo. Y el quién y el cómo para mí era Moreno. 

Hay dos canciones, Aceleraciones I: de luz y Acto de revolución, que me sugieren cosas parecidas líricamente. ¿El amor es un acto de revolución en tiempos de odio y hay que buscar la luz en momentos oscuros?

I: No se trata de desgranar las cosas, sino de que sean interpretables. Yo diría que hablar del amor, y no ya del amor entre dos personas, sino del amor en general, del amor humano a lo que sea, al resto de la humanidad, a la naturaleza, al arte, a la vida, en estos tiempos es un poco un acto de revolución. Tampoco desvelaría más.

J: Realmente son textos escritos en conjunto, en los que hay mucha confesión detrás, pero eso queda para nosotros. Como dice Iñaki, es muy importante que cada oyente enfoque la canción de manera personal y descubriendo algo en cada segundo de música. Nuestra interpretación la podréis ver en los escenarios, ahí es donde vamos a hablar de verdad.

Ninguno controlamos lo que hacen nuestras canciones por el mundo

En mi pregunta está mi interpretación, yo ya he hecho la mía.

I: Claro, y me gusta mucho, porque con una misma canción hay diferentes personas que lo ven de distintas maneras, pero tu interpretación a mí me gusta. Ocurre que cuando terminas y sueltas una canción, tanto la música como el texto, es como un poeta que suelta un libro de poesía, porque ese poema será suyo de alguna manera, pero es como su hijo. Porque el hijo es tuyo en el aspecto de que lo tuviste, pero no es tuyo, es de él mismo y se va y hace su vida. La canción, lo mismo, hace su vida. Ninguno controlamos lo que hacen nuestras canciones por el mundo. 

¿Y un brote incontrolable de rocanrol puede cambiar el mundo?

I: Ojalá, sería bonito pensar que sí. Un brote de rocanrol o de creación de algo positivo y artístico que pudiera cambiar el mundo aunque fuera un 0,00000 elevado al 10%. Sería bonito.

J: Con que te cambie el ratito de escucharla y de sentirla, ahí ya hemos ganado.

Hay que hablar de una canción que ha cobrado especial importancia, Cuando no estás tú, dedicada por vosotros en redes sociales a Robe tras su muerte el pasado diciembre.

I: Es la magia. A veces las canciones tienen magia. Como decíamos, no controlas a las canciones una vez que las sueltas, como a tus hijos, que hacen lo que quieren, y uno lo mismo se te hace punky que político que cualquier cosa. En ese sentido, Cuando no estás tú nos ha dado alguna sorpresa agradable porque cuadra. Por lo menos, ha encajado en un sitio, sin que se pretendiera cuando se hizo, lógicamente, porque ya estaba hecha. Pero encaja a la perfección. Y una canción tan guapa encajará en más sitios. 

¿Te pesa, Iñaki, que ahora la gente te vea como el que lleva todo el peso del legado de Extremoduro? ¿Eso cómo lo lleva uno?

I: Igual que ocurre en Rebrote, somos un cuerpo con diversos órganos y funciones. En este caso, igual que en el de Extremoduro, lo más visible somos el Moreno y yo, pero también hay otros órganos en el cuerpo que cumplen su función. Tendemos mucho a individualizar y cada vez más en estos tiempos, con las redes sociales, y que si el Real Madrid es Vinicius, tal partido político es Fulanito o el grupo es Menganito. Necesitamos ídolos, necesitamos una persona, pero hay trabajos y creaciones que se hacen en equipo, porque si hubiera una competencia interna, como parece que hay fuera, por ver quién es el que más luce o el que más hace o el que menos, la creación sería seriamente perjudicada. Nosotros somos, en este caso, dos tíos que hacen canciones y en el caso de Extremoduro también. Está claro que los textos y el germen era cosa de Robe y la musicalidad y la estructura más mío, pero eso da igual. Trabajábamos como cabrones, estábamos picando piedra muchísimo tiempo, tardábamos en hacer las canciones... Y total, que da igual. Las canciones ya se fueron, ya están por el espacio.

Robe y yo trabajábamos como cabrones, estábamos picando piedra muchísimo tiempo, tardábamos en hacer las canciones... Y total, que da igual. Las canciones ya se fueron, ya están por el espacio

¿Cómo de huérfano se ha quedado el rock español tras la pérdida de Robe horas después de que muriera también Jorge Ilegal? Fueron momentos de shock, se nos iba el siglo XX. 

I: Es muy bonito ese recuerdo que haces para Jorge. Hemos perdido a Jorge y a Robe... bueno, no los hemos perdido, los hemos ganado porque han dejado su obra. Quiero decir, a mí de un artista me interesa su obra, no me interesa él, ni lo que haga en su tiempo libre, ni de qué lado duerma. Me interesa su obra. Jorge y Robe nos han dejado su obra. Todos nos tenemos que morir. Cuanto más tarde, por lo general, mejor. Era un poco pronto para nosotros, pero somos bichitos, somos débiles.

Rebrote empieza gira ya mismo en Madrid, el 6 de marzo, con entradas ya agotadas en la Sala But. ¿Qué podemos esperar de esos conciertos?

J: Hemos creado una distribución de canciones que no es tan homogénea como hemos presentado este disco. No solo vamos a tocar el disco, porque tiene una duración y el concierto va a durar más, así que vamos a hacer adaptaciones de las canciones de siempre, de la carrera de los chicos. Va a ser un concierto muy divertido.

I: Nos lo vamos a pasar todo el mundo muy bien. 

J: La gente que venga a vernos va a ver un brote de una plantita nueva que se alimenta de una fuerza sobrenatural que lleva sucediendo décadas, que es la de esta peña.

¿Cómo es para ti cantar estas canciones del pasado que vayáis a tocar? Seguro que las llevas cantando en realidad toda la vida.

J: Sí, claro, toda la vida, en casa y demás. Lo tengo que hacer con mucha delicadeza, con mucho respeto, y a la vez con el descaro que me he currado yo en el camino. Me toca cantarlas a mi manera y respetando lo que son. 

I: Y sin olvidar nunca que es un concierto de Rebrote. 

Una gira por salas, por bares como decíamos antes. ¿El rock hay que buscarlo en los bares en estos tiempos en los que se venden tantísimas entradas para grandes conciertos? ¿Dónde se busca el rock?

J: Yo ya no voy a los bares. Bueno, un poco, muy poco.

I: A mí no me dejan entrar en casi ninguno (risas).

J: Lo buscamos en nosotros mismos, nosotros tenemos el rock.

I: El rock nació en Estados Unidos, en garitos de country que pasaron a ser de blues y luego de rock. Para mí siempre ha sido una música de club, y es lo suyo tocarlo ahí, en salas. Luego el rock pasó a grandes recintos y a mí personalmente me ha tocado vivirlo y es muy emocionante, es muy guay, hay muchos medios, pero luego cuando la vida te lleva otra vez a la sala de conciertos, hostia, ese sudor huele a rock and roll y eso es impresionante. 

J: Decía que el rock está en nosotros porque al final la experiencia ha hecho que las personas que forman Rebrote atesoren esa florecilla que seguimos pintando porque la tenemos.

¿Cómo es seguir tocando con Cantera y Colino tantos lustros después?

I: Como andar, como desayunar con mi mujer. Se me viene la misma idea de que somos distintos órganos de un cuerpo, no tenemos ni que mirarnos, solo hacernos 'así' con el ojillo y ya sabemos lo que va a pasar, lo que queremos hacer en los siguientes cuatro compases. Tocando somos uno. Afortunadamente, cuando dejamos de tocar y apagamos el ampli, ya somos tres (risas). En Rebrote somos seis, mis enfermedades nos han interrumpido un poco, pero estamos trabajando y consiguiendo a buena velocidad de crucero ser seis órganos de un cuerpo, que es cuando la música suena de verdad. 

Vais a estar también en algunos festivales, como por ejemplo el Extremúsika de Cáceres, que no sé si tendrá un simbolismo especial. Para el público de Extremoduro seguro que sí.

I: Cáceres es una ciudad y una provincia rockera. Siempre me he sentido muy bien tratado cuando la he visitado con Extremoduro, con Platero o con Inconscientes. Percibo cariño y buen rollo. Basta que era hermano de Robe para que eso se acrecentara un poco más, pero es una parada que mola mucho para la gente que tocamos rock.

Ahora que se cruzan vuestros caminos en una nueva banda, ¿surge una nueva sensación de lo que puede ser el éxito?

I: Personalmente, prefiero el reconocimiento al éxito. No sé por qué, pero no me gusta mucho la palabra éxito.

J: Hablábamos de esto el otro día y concluimos que para donde estamos el mayor éxito era poder dedicarnos a esto como si fuera nuestra única profesión, Iñaki lo ha conseguido durante la mayoría de su carrera con creces y para mí es un objetivo que no he alcanzado nunca. Me encantaría, pero tampoco me voy a desvivir por ello. Me voy a desvivir por que nos lo pasemos bien y que os gusten las canciones.

Es muy interesante lo del reconocimiento, porque no sé si nos obsesiona el éxito de más de un tiempo a esta parte.

La semana en la que el rock español quedó herido de muerte

Ver más

I: Son tiempos en los que parece muy importante el éxito. Pero nosotros hacemos un trabajo, todo el mundo lo hace, y nosotros también. El éxito supone que todo el mundo te conoce, que todo el mundo te admira, que eres una persona con influencia... yo eso no lo quiero para mí a nivel personal. Yo quiero ser un ser anónimo en la calle y ser un guitarrista y un músico en el escenario o en el estudio. Entiendo que hay gente que se dedique a nuestro oficio a la que le mole, pero no es mi caso.

Lo importante es que se ha llenado la Sala But para el primer concierto bien rapidito.

I: Y qué ilusión, eso sí que mola. Eso sí.

Rebrote es el nuevo proyecto liderado por Iñaki 'Uoho' Antón y acaba de publicar su homónimo primer disco. La banda surge de la unión del que fuera guitarrista y compositor de Extremoduro y Platero y Tú (e Inconscientes) con el vocalista gaditano Jaime Moreno, conocido por cantar también en The Electric Alley desde hace casi quince años. Completan la formación los también exmiembros de Extremoduro José Ignacio Cantera, a la batería, y Miguel Colino, al bajo, así como Jaime Tejedor, también a la guitarra, e Íñigo López, al piano. Un sexteto que se presenta en sociedad el 6 de marzo en la Sala But de Madrid con las entradas ya agotadas y que recorrerá acto seguido todo el país ofreciendo su rock mayúsculo, su oficio, sus nuevas canciones y algunos guiños al pasado. Nos lo cuentan Iñaki y Jaime.

Más sobre este tema