Cultura

Tápame, tápame

Algunas de las mejores portadas de 2019 para Courbett Magazine.

¡Desde luego que no te puedes dejar llevar por la cubierta! Bueno, poder puedes, pero no debes: el embalaje no garantiza la calidad de lo envuelto. Sin embargo, ni siquiera los más estrictos podrán negar que deambular por una librería dejándose llamar por el vestido (de las fajas promocionales que lo ciñen hablamos otro día) de las obras que allí se muestran es un placer, en ocasiones culpable.

Quizá por eso, para no dejarse distraer por los hechiceros envoltorios, hay editoriales (y el epítome es la francesa Gallimard, aunque ya se permite muchas licencias) que optan por una desnudez casi total. Son la excepción: los editores convienen en que la cubierta, la portada y los paratextos (de los que ya nos ocupamos aquí) resultan esenciales para fijar una identidad propia y para lograr ventas. Y no están los tiempos para purismos esencialistas.

Pues bien, desde hace un tiempo algunos medios de esos tan aficionados a las listas, se entretienen y nos ilustran eligiendo las mejores cubiertas del año, que no siempre abrigan los mejores textos. Por citar sólo a unos pocos, lo hacen medios como The New York Times, LiteraryHub, BuzzFeeds o BookRiot.

 

Las mejores portadas de 2019 para los medios citados y, como contrapunto, una clásica de Gallimard.

Por estos lares tampoco escapamos a la tentación. Courbett Magazine ha vuelto a seleccionar las mejores cubiertas españolas (“O, al menos, las mejores que nosotros hemos visto, porque seguro que hay más”), distribuidas en varias categorías: ilustradas, fotográficas, con sabor antiguo, según su tipografía, hechas con collage… "Eso sí —aclaran—, como en este país el nivel de diseño es elevadísimo y se publican cada año miles de libros, hemos decidido limitar la selección a novelas no gráficas. No entran, por tanto, ni libro infantil ni cómics (que requerirían una categoría aparte)".

 

Algunas de las mejores portadas de 2019 para Courbett Magazine.

Para los responsables de la selección, que al presentarla caen en la confusión frecuente (yo también sucumbo a ella) entre cubierta (es exterior) y portada (es interior), "una portada ha de ser capaz de sintetizar el libro, sin desvelar nada, pero anticiparlo todo". Porque, como dijo en declaraciones a El Periódico Manuel Estrada, la cubierta "es a la vez puerta y ventana": puerta, "porque es literalmente por donde entras en el libro"; y ventana, porque "es por donde el contenido del libro se asoma". "es por donde el contenido del libro se asoma".

Los secretos de una gran cubierta

 

Tan importante como mirar las cubiertas es que las cubiertas te miren. Y te atrapen. "Imagino —dice Jesús Egido, editor de Reino de Cordelia— que una gran cubierta es la que ayuda a vender más y mejor el libro. Aunque esto, como decía el crítico de cine Alfonso Sánchez, es muy discrecional: si te pide consejo para ir al cine un tonto, deberás recomendar una para tontos, por ejemplo".

Aunque sus libros no se presentan bajo un único modelo de cubierta, una seña esencial del trabajo editor de Egido es que sistemáticamente recurre a los ilustradores para hermosear sus libros, para dotarlos de personalidad.

 

También lo hacen nuestros otros interlocutores. Diego Moreno, de Nórdica, alguna de cuyas cubiertas están en la selección de Courbett, coincide con su colega: son un elemento central en el diseño y en el posible éxito del libro. Tienen que llamar la atención en la mesa de novedades y, a la vez, tienen que ser elegantes, sugerentes y fieles al texto. "Es difícil conseguir que todo eso se dé y cuando sucede el lector se siente atraído hacia ese libro incluso sin conocer al autor o la obra". Además, los gustos y los criterios cambian. "Empezamos hace 13 años haciendo cubiertas tipográficas, que nos parecen muy elegantes, pero al poco tiempo vimos que era necesario que llevasen imagen. Ahora utilizamos fotografía, en algunos casos, o encargamos una ilustración a los ilustradores con los que trabajamos. Dependiendo de lo que nos diga la obra y lo que consideremos más adecuado para su mejor difusión, utilizamos una u otra técnica".

 

Alfonso Castán, de Contraseña (también distinguida), cree que una gran cubierta ha de satisfacer tres criterios: "1) Si los lectores se sienten tan atraídos por ella que compran el libro aun sin tener ni idea del autor ni del libro. 2) Si el lector tiene la sensación, una vez leído el libro, de que no se podría haber elegido una imagen, una obra artística o una ilustración mejor para la cubierta de ese libro. 3) Si, al cabo de un tiempo, cuando el lector piense en el libro, le viene inmediatamente a la mente la imagen de la cubierta".

 

Para ejemplificar su postura, nos invita a visitar los estantes de la competencia. “¿Se podría haber elegido una mejor imagen para la cubierta de Dientes de leche, de Ignacio Martínez de Pisón? No. ¿Quien lea el libro podrá olvidar la imagen de ese niño haciendo el saludo fascista? Estoy convencido de que no”. También lo está, y el diseño de sus cubiertas lo demuestra, de que una ilustración hecha ex profeso para la cubierta del libro le da personalidad, lo convierte en algo único. “La ilustración de cubierta le ofrece al lector una primera lectura del libro, la del ilustrador”.

El difícil arte de cubrir un libro

La web está llena de sitios donde explican cómo hacer la cubierta perfecta, consejos que sus pergeñadores consideran adecuados para editores en general, y para autoeditores en particular. Incluso hay quien se anima a fijar los 10 mandamientos por los que se regirá el diseño de cubiertas en 2020:

  1. Uso de negritas, ideales para captar la atención del lector potencial.

2. Diseños minimalistas, sencillos, de esos que todo el mundo puede entender a la primera.

3. Recurso a caligrafías personalizadas, una manera de customizar los libros.

4. Recuperación de elementos retro: la nostalgia es una vendedora imbatible.

5. Uso del collage, que da a los libros un aspecto único y puede ayudar a sintetizar las ideas de la obra.

6. Uso de fotos no procedentes de bancos de imágenes (¡tan usadas, tan repetidas!), sino hechas ex profeso.

7. Uso de papel de alta calidad.

8. Uso del color rosa, pero no un rosa cualquiera, sino el llamado “rosa millennial

9. Diseños “confusos”, que al parecen convivirán con los minimalistas antes citados: elementos esparcidos por toda la cubierta, de arriba abajo, de izquierda a derecha, sin respetar márgenes.

10. Texto entrelazado con las fotos, una manera de integrar la imagen y la tipografía.

Para ver si estas tendencias anunciadas se confirman habrá que esperar la publicación de las listas de 2020. Paciencia, pues.

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