La banca siempre gana

La banca española gana casi 59.000 millones de euros desde que comenzó la crisis

La gran banca cuadriplica beneficios tras recibir casi 60.000 millones de ayudas públicas

La banca española ha ganado 58.764 millones de euros desde el comienzo de la crisis en 2008. Sólo el año pasado los cinco grandes bancos multiplicaron por cuatro sus beneficios respecto a 2012: Santander, BBVA, Caixabank, Sabadell y Popular sumaron 7.674 millones de ganancias. Sus máximos responsables presentaron ayer los resultados del ejercicio entre declaraciones de optimismo y euforia. “El negocio ordinario ha funcionado [en 2013] mejor que nunca”, proclamó el consejero delegado de CaixaBank, Joan Maria Nin. “Lo peor ha pasado”, anunció el presidente del BBVA, Francisco González, “el banco ya ha entrado en una etapa de gran crecimiento”. Con estas cifras, la banca española ya ha superado los 57.000 millones que fue la factura de su rescate público.

En 2013 el Popular abandonó los números rojos –perdió 2.461 millones de euros en 2012– para ganar 325 millones de euros. Y el que más beneficios registró es el Santander, que casi los dobló respecto a 2012 y alcanzó los 4.379 millones. BBVA ganó un 33% más –2.228 millones–. Caixabank disparó sus beneficios un 119% –503 millones–. Y Banco Sabadell los triplicó –247,8 millones de euros–.

Aunque no han regresado todavía a las cifras de 2011, cuando acumularon ganancias por más de 10.000 millones, los cinco grandes han dejado atrás el bache de 2012, una vez reducidas las provisiones que les obligó a consignar el desplome del ladrillo. Entonces tuvieron que destinar 50.000 millones de euros a sanear su cartera de créditos.

Optimismo para 2014

Con la misma música con que Emilio Botín, Francisco González e Isidro Fainé cantan la recuperación y el excelente momento económico en que, dicen, se encuentra España, los dirigentes de la gran banca auguraron ayer para sus entidades un futuro de “crecimiento eficiente, solvente y rentable”, en palabras de Joan Maria Nin. Todos se mostraron seguros de superar los próximos tests de estrés del Banco Central Europeo (BCE): “Con una situación mejor no son de prever sustos”, aventuró el presidente del Banco Popular, Ángel Ron, con todo el más prudente de los cinco. La mejora del margen de intereses “va a generalizarse en el sector financiero español este año”, destacó por su parte Joan Maria Nin.

“Estamos listos para dar crédito”, anunció incluso Francisco González. Porque lo cierto es que ese grifo sigue cerrado: los créditos a empresas y familias cayeron un 11% hasta septiembre de 2013.

Todos coinciden también en dar por cerrada la reestructuración del sector. “Tenemos un sistema reforzado, más solvente, con mejor posición de liquidez y en camino de mejorar su rentabilidad”, apuntó Isidro Fainé. Para llegar a ese punto la banca ha necesitado casi 60.000 millones de euros, de los que 41.000 millones procedían del rescate financiero rescate financiero y fueron inyectados a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Otros 12.000 millones los pusieron los preferentistas y tenedores de deuda subordinada. Cuatro mil millones más proceden de ampliaciones de capital –como la que hizo el Banco Popular– y de la venta de inmuebles –es el caso de Ibercaja–. Además, las entidades financieras se deshicieron, traspasándolos al banco malo (la Sareb), activos tóxicos, es decir, inmuebles y préstamos hipotecarios irrecuperables, por importe de otros 51.000 millones.

Avales, impuestos diferidos, despidos

Pero no ha sido el único dinero público que ha contribuido a los lustrosos números negros de la banca privada española. Las entidades también han recibido 28.227 millones de euros en forma de Esquemas de Protección de Activos (EPA), avales otorgados por el FROB para que compren otras entidades. Por ejemplo, el Sabadell recibió 16.610 millones para adquirir la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM); el BBVA, 4.400 millones para hacerse con Unnim, y La Caixa 4.350 millones más para comprar el Banco de Valencia.

A estas cifras hay que añadir los activos fiscales diferidos. Se trata de impuestos que los bancos no pagarán en los próximos ejercicios para compensar pérdidas anteriores. Se los anotan en sus cuentas como activos y están avalados por el Estado. El pasado 30 de noviembre el Gobierno aprobó la conversión en capital de 30.000 millones de euros de esos impuestos. La banca pedía 50.000 millones. Una suerte de segundo rescate. En definitiva, y según los cálculos de ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras), los bancos españoles han recibido un total de 1,34 billones de dinero público. Es decir, la banca ha costado uno de cada tres euros del aumento de la deuda pública.

También ha habido otros terrenos en los que el ajuste de la banca no ha salido gratis. Por imposición de Bruselas, el sector financiero español ha reducido sus plantillas en un 21%. Según UGT, los bancos han despedido a 58.000 trabajadores desde 2008. El año pasado se volatilizaron 18.690 puestos de trabajo en el sector, el doble que en 2012. Y el ajuste aún no ha terminado. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de Caixabank implicó 2.600 despidos. El de Bankia, otros 3.500 en las sucursales y este año continuará en los servicios centrales de la entidad hasta sumar 4.500. El de Catalunya Banc se ha llevado por delante 2.153 empleos. Para este año el Santander ha anunciado ya que recortará su plantilla en 1.500 personas, mediante prejubilaciones y bajas incentivadas.

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