Reforma de las pensiones

Los españoles no quieren jubilarse más allá de la edad legal: Escrivá admite que se incentiva menos que en Portugal, Alemania o Francia

Jubilados y pensionistas se manifiestan en Bilbao.
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Una de las polémicas de los últimos días ha girado en torno a las pensiones. A finales de diciembre se filtró que el Ministerio de Seguridad Social manejaba un borrador con destino a Bruselas para retrasar de 25 a 35 años el periodo de cotización para calcular las pensiones. El ministro del ramo, José Luis Escrivá, finalmente no lo envió, pero la polémica continuó esta semana tras negar este la existencia misma de la propuesta.

Escrivá sí dejó claro ante la Comisión Europea que el Gobierno está dispuesto a aumentar el cómputo, siempre que se negocie dentro del marco del Pacto de Toledo. Y además de esta posibilidad, el documento dirigido a las instituciones comunitarias contiene otra idea sobre las pensiones: "Modificar la configuración de los incentivos de demora de la jubilación". Un entrecomillado que significa dar más dinero por seguir en activo más allá de la edad legal, que en estos momentos se sitúa en 66 años.

En el borrador que finalmente no se envió a la UE vienen más detalles. Como que Escrivá reconoce que "España cuenta con unas bonificaciones por año demorado inferiores a las de países de nuestro entorno". Y vienen datos: jubilarse más allá de la edad legal implica cobrar entre un 2% y un 4% del importe de la pensión, muy lejos del 12% más que puede llegar a percibirse en Portugal de adoptar tal decisión. 

En Reino Unido también se prima mucho más que en España ser parte de la población activa después de la edad legal: un 10,4% de media. Las bonificaciones ascienden al 7,2% en Finlandia, 6% en Alemania, 5% en Francia o 4,2% en Austria

"Se trata de diseñar una medida que beneficie a todas las partes al generar una pensión mayor para el trabajador", reza el borrador del Gobierno. También "supone un ahorro tanto para el sistema de seguridad social como para el empresario por la reducción de cotizaciones durante el periodo trabajado más allá de la edad legal".

En España, en definitiva, los trabajadores no quieren jubilarse más allá de los 65 años. Así lo reflejan hasta cuatro estadísticas, empezando por la de Eurostat de 2017, según la cual solo el 4,9% de la población a partir de esa franja de edad está dado de alta en la Seguridad Social. La media europea (de los Veintiocho, puesto que la encuesta tiene cuatro años) es más del doble: 11,7%. Estonia es el país con más personas de 65 o más años trabajando (29,3%). En Reino Unido es el 21,2%, en Portugal el 18,2% y en Alemania el 14,5%.

Jubilaciones tardías: en picado

La segunda encuesta la aporta el Informe Económico-Financiero incorporado a los Presupuestos de la Seguridad Social de 2021. La estadística sobre las altas de jubilación demorada lleva al menos estancada siete años. En 2008 se jubilaba más tarde de lo que le correspondía el 8,59% del total de pensionistas. En 2013 el porcentaje escaló hasta el 11,02%. A continuación empezó una caída prolongada: en 2019 el porcentaje de jubilaciones tardías sobre el total fue del 8,06% y en 2020 los datos provisionales indican una cifra idéntica (8,08%). 

En tercer lugar, la edad real de jubilación –64,6 años según publicó el Banco de España en septiembre pasado– cada vez se aleja más de la edad legal: en estos momentos, 66 años y subiendo. Aunque la edad real crece, no lo hace lo suficientemente rápido como la legal: desde 2008, la primera ha crecido menos de un año y se halla estancada mientras que la segunda ya ha pasado de 65 a 66 en la última década. 

Siete de cada 10 se oponen

En cuarto lugar, hay una mayoría de ciudadanos, más de siete de cada 10, que se oponen a aumentar la edad legal de jubilación. Así lo revela la encuesta Ageing Europe de 2019 (a la que recurre habitualmente el ministerio de Escrivá) y publicada por el Ejecutivo comunitario. Más de un 70% de la población en España se muestra "en desacuerdo" o "totalmente en desacuerdo" a la pregunta de si considera necesario retrasar el retiro. Hay países donde la oposición es mayor, como Alemania, Portugal, Italia o Grecia. 

De haber una tendencia jubilatoria, destaca la de las jubilaciones anticipadas y no demoradas. Escrivá insiste desde hace meses en penalizar este tipo de jubilaciones. En septiembre, el ministro pidió "revertir la tendencia actual de crecimiento de las jubilaciones anticipadas voluntarias".

Para Carlos Bravo, el responsable de Políticas Públicas de CCOO, incentivar las jubilaciones tardías no es un problema mayor. "Es una medida que ya hemos abordado en el pasado y tiene amplio margen de mejora", dice Bravo. "No obstante, viene en un paquete más amplio sobre jubilación anticipada, derivada, parcial, forzosa... que tiene elementos más polémicos.Hay que comenzar por cumplir el compromiso de derogar la reforma de 2013 y garantizar el poder adquisitivo de las pensiones". 

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