LA GESTIÓN DE LAS CUENTAS PÚBLICAS

El Gobierno deja sin gastar el 70% del presupuesto de I+D, el 92% de la ayuda al desarrollo y el 82% del fomento cultural

El exministro de Economía Luis de Guindos, con el titular de Energía, Álvaro Nadal.

La Fundación Cotec, que promueve la innovación, está integrada por empresas y administraciones locales y autonómicas, y preside el rey Felipe VI, denunció hace escasos días que el Estado ejecutó en 2017 sólo tres de cada 10 euros de su presupuestos para investigación y desarrollo, el mínimo histórico desde 2000. En efecto, según el avance de la liquidación de los Presupuestos del Estado del pasado ejercicio, únicamente se han empleado 1.375 millones de euros de los 4.635 millones consignados, el 29,7%. El Gobierno ha dejado sin gastar 3.259 millones.

No es lo habitual, porque el grado de ejecución de las cuentas públicas alcanzó el 96,8% el pasado ejercicio. Pero la de I+D no resulta la única partida pública que se ha quedado en el cajón pese a ser necesaria o incluso urgente. Sí que constituye la de mayor volumen. De tal forma que es el Ministerio de Economía –que posee las competencias en esta materia– el departamento que pincha de forma ostensible en materia de ejecución presupuestaria: sólo ha gastado el 53,9% del dinero que se asignó. El resto de los ministerios supera el 79,9% de ejecución. Los más cumplidores resultan ser Empleo –99,1%– y Defensa –98,2%–. Aun así, se han quedado sin aprovechar un total de 391,6 millones de euros en inversiones reales y de los 582,43 millones que debían transferirse a las comunidades autónomas por los Fondos de Compensación Interterritorial, sólo se han pagado el 74,3%.

Debido a la ineficacia en el gasto en I+D, también se ha resentido la ejecución presupuestaria del área que las cuentas denominan como “actuaciones de carácter económico”, un total de 13.487 millones de euros. Sólo se han empleado el 64,3%. Además de esa baja ejecución de la I+D, el gasto en comercio, turismo y pymes, otra rúbrica del área, ha sido sólo del 38,6% de las cantidades presupuestadas, 793,36 millones de euros. Del gasto en industria y energía, 1.543 millones, se han quedado en el tintero 569 millones de euros, el 36,8%.

Bajando al detalle de las partidas dependientes del Ministerio de Economía, Luis de Guindos sólo ejecutó el 15% del presupuesto destinado al fomento y coordinación de la investigación científica y técnica, la rúbrica más cuantiosa, con 2.779 millones de euros. En ella se incluyen las transferencias a la Fundación Española para la Ciencia y la Teconología (FECYT) y a diferentes consorcios de alta tecnología o a universidades y laboratorios e incluso al nuevo Telescopio Europeo. El gasto en investigación y desarrollo tecnológico-industrial –ayudas al Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), a programas espaciales o a proyectos aeronáuticos– fue únicamente del 35,5% en 2017.

Además, el ministerio apenas empleó el 41,7% del dinero que se le había dado para promoción comercial e internacionalización de las empresas, que incluye las transferencias al Instituto de Comercio Exterior (ICEX) o el convenio para internacionalizar la economía de Canarias, por ejemplo. De los 866 millones consignados para ayudas a la reconversión y la reindustrialización –compensar intereses de préstamos para construir barcos o dar apoyo financiero a la inversión industrial– únicamente se han gastado 459 millones, el 53%. Las partidas para apoyar a la pequeña y mediana empresa se han utilizado en un 75,7%, y las destinadas al desarrollo industrial, fundamentalmente para promover la “movilidad sostenible” –vehículos híbridos, eléctricos, de gas–, en un 77%.

Agenda Digital en la reserva

En el Ministerio de Energía, que incluye las competencias sobre la Agenda Digital, también se ha notado la baja ejecución: apenas un 23% de los 99,7 millones dedicados a la investigación y desarrollo de la Sociedad de la Información y el 44,8% de los 539,4 millones destinados a la innovación tecnológica de las telecomunicaciones. Básicamente ambas secciones tienen por objeto apoyar financieramente a empresas y ayuntamientos para implantar la Agenda Digital, la adopción de las TIC en las administraciones públicas y las empresas.

Pero el capítulo más desaprovechado por el departamento de Álvaro Nadal fue la promoción del turismo: de 237,5 millones de euros, sólo gastó el 8,3%. De la rúbrica de desarrollo energético, que incluye los 130,9 millones reservados para compensar a las grandes industrias por los costes adicionales que soportaron para apoyar las energías renovables, únicamente se utilizó el 42,8%.

Pese a que el Ministerio de Empleo es uno de los que más ha aprovechado su presupuesto, las iniciativas para el fomento del empleo se han quedado con un nivel de ejecución del 70,6%. La partida de siete millones de euros destinada a sufragar la asistencia económica extraordinaria a los trabajadores se ha gastado sólo en un 39,9%, y de las partidas para fomentar el trabajo autónomo y la economía social se han quedado sin usar 3,28 millones de euros. Además, según se recoge en el avance de liquidación de las cuentas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), el ministerio dejó sin gastar 350,9 millones de euros en 2017 en subvenciones a la formación de ocupados y desempleados. La partida destinada a los primeros, 1.066 millones de euros, se utilizó en un 73,81%, mientras que la segunda se apuró hasta el 91%.

Sin gastar el 27% del Plan Nacional sobre Drogas

En Sanidad, se han quedado sin gastar el 26,8% de los 50,4 millones reservados para el Plan Nacional sobre Drogas. Para ayudas a ONG y asociaciones de familias numerosas, madres solteras, o al Foro Español de la Familia, entre otras, sólo se ha ejecutado el 56,6% de los 7,36 millones inicialmente presupuestados. De los 11,2 millones destinados a fomentar la donación y trasplante de órganos tampoco se ha gastado más que el 57,7%. Y de los 61,1 millones de la partida para salud pública –enfermedades raras, tropicales y control del sida– se ha utilizado el 58%.

En el Ministerio de Agricultura, el capítulo para cuidar la calidad del agua –transferencias a las confederaciones hidrográficas– sólo se ha ejecutado en un 32,5%. La partida reservada para mejorar los mercados pesqueros ha tenido que mejor aprovechamiento, hasta un 69,4%, y la de protección de los recursos pesqueros, hasta el 70,3%.

El Ministerio de Cultura, en cambio, ha dejado sin gastar el 82,4% de los 13,49 millones reservados para fomentar las industrias culturales –subvenciones a la edición de libros, a la modernización de librerías, a la traducción, becas, ayudas para costear los avales de préstamos para poner en marcha proyectos culturales…–.

Menos suerte aún ha tenido la cooperación para el desarrollocooperación para el desarrollo. Sólo se han empleado el 7,7% de los 227,56 millones de euros dedicados a esta partida, incluida en los presupuestos del Ministerio de Asuntos Exteriores. Para sufragar la aplicación del derecho de asilo, se ha gastado el 60,2% de los casi nueve millones comprometidos. Para financiar la cooperación económica local del Estado –transferencias a la Federación Española de Municipios y Provincias o inversiones en Teruel, por ejemplo– se ha aprovechado sólo el 26,9% de los 140 millones de euros presupuestados.

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